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De alguna manera con ayuda de Makvo habían logrado cambiar de tiempo, pero ahora estaban en la situación en donde todo comenzó para bien como para mal. Un momento en el  que ella se enamoró para mal.

El tiempo parecía estar en Cámara lenta mostrando estos momentos exactos en el que la pequeña pasaba de ser esa figura delgada a una persona ruda pero pérdida en el peligroso camino del amor. Se había enamorado de un hombre de la clase social alta, sabiendo que ella misma empezó a trabajar en la minería en vez de los niños, dando su vida en libertad por ellos. Los niños merecían tener su vida llena de despreocupación, pero en el camino ella había ganado cicatrices, cicatrices que nunca serían olvidadas por el tiempo ni por la curación.

Leah Clearwater había notado como la mujer de cabello negro se enamoraba tontamente d un hombre que parecía querer darle todo lo que nunca había tenido en la vida. Le había ayudado con su problema de desnutrición, le había ayudado de casi por morir por una neumonía complicada, le había dado comida a ellos, y por último le quiso dar una casa, un hogar pero no era lo que el hombre tenía planeado para ella.

—Debes dejarlos partir a sus propios caminos, ¿Cuándo te dejaras vivir para ti misma? —preguntó irradiando incomodidad el hombre a la adolescente de 17 años.

Ella tan solo lo desafió con la mirada, no iba a dejarse dominar del todo, aunque le doliera demasiado el corazón sabía que ella nunca se dejaría vencer por un hombre. Pero amor la mató, porque ella cayó asintiendo al suelo, al parecer le había dado la razón. Siempre había dado todo de si por los niños.

—¿Qué va a hacer? —preguntó con inquietud Leah.

—Leah, es mejor que saltemos al tiempo, no creo que estés lista.. —empezó a decir Makvo.

—¡No! ¿Qué es lo que va a pasar?

Sus dudas murieron en el aire al ver como ella decidía que era mejor que escaparan del hombre. Le había hecho creer que se casaría y dejaría a los niños por ese hombre. Le había traicionado a un gran hombre Rico en poder, por lo que se encontraron en el camino a escaparse con tres hombres que intentaron violarla, golpearon a los niños, pero estos intentábamos protegerla, niños diez y doce años, pero amenazaron con matarlo, pero con todo el corazón en puño. Leah gritó cuando vio que ella atacó al hombre, y con un movimiento mató a uno de ellos quedando solo dos, ordenó a los niños alejarse, buscar ayuda.

—¡Huyan! ¡Maldita sea lárguense! —suplicó con dolor la joven de cabellos negros, con la ropa rota por las caídas y golpes.

Los niños no la querían dejar, pero cuando vieron que nuevamente ella iba a matar al segundo, corrieron.

Corrieron llorando por ella.

Corrieron llorando por que ella los siguiera.

Corrieron pidiendo que no le pasará nada a su mamáma.

—Nunca creímos que Luzykel abandonaría a sus niños. Él, Bartomeuk nunca lo dudó, y en el caso que lo traicionaras. Te mataríamos, que lastima que te metiste con un hombre rico. —dijo el hombre golpeándola en la costilla negra, logrando que ella se quejara.

—¡Bastardo! No tocarán nunca a esos niños, ni los abandonare, ¡jure amarlos y protegerlos hasta que el fin de nuestros días llegue! —dijo hecha una fiera.

Leah estaba orgullosa por como estaba luchando, pero en cuando vio como el hombre la golpeó en el ojo, todo para ella empezó a pesar, el enojo, la ira habían llegado a su ser, a su alma.

—¡Los mataré! ¡Los decapitare yo..! —gruñó transformándose en loba tirándose a esos tipos con las ganas de matarlos por dañar a su impronta, a su mujer.

Pero al traspasar, su corazón, su lobo todo lloro al ver como la volvían a golpear pero esta vez en la cabeza, escuchando perfectamente como se lo rompían para dejarla inconsciente.

Los hombres no perdían el tiempo, la habían abusado aquella vez, en una conciencia y cuando despertó el hombre que alguna vez amó su impronta, estaba en brazos de otra, casándose con ella y dejando desde el principio como la amante a la chiquilla.

Ella quiso huir, pero le habían roto en mil partes, toda de ella estaba rota tanto psicológica como físicamente. Pero aquello no le bastó al hombre como venganza, en una noche de sumo dolor Leah pudo ver como le arrancaban el ojo de la hueca como tortura sin anestesia. Los gritos de dolor, los de angustia y la ansiedad que estaba viviendo era demasiado para su alma.

Sentía que se moriría al ver como la dañaron en el pasado, como los chismes habían manchado la verdad de la vida tras la Catrina Cahaya's, que en su vida pasada era llamada como Luzykel, la guardiana de los niños inocentes de Rusia.

Quién justo después de perder su ojo, mataron frente a mucha gente por acusarla de brujería ante el pueblo, la acusaron como puta barata, la acusaron de millones de cosas más que ni siquiera era verdad. Pero más que nada ni siquiera dejaron rastros del cuerpo de lo que alguna vez fue.

Porque el cuerpo lo arrojaron en el bosque para que los carroñeros la consumieran, cosa que no faltó, el tiempo la dejó en huesos y solo un día en pleno eclipse, donde justo caía una noche después una Luna llena.

Una Luna llena donde la madre Luna y la Catrina decidieron apiadarse, agarrando su alma de los mismos carroñeros del pecado para ser la nueva y próxima Catrina.

La Catrina renombrada como Cahaya's Eien.

La esperanza de la oscuridad.

Siendo así, como Leah había logrado entender porque era el odio hacia los hombres, comprendiéndola más, pero más que nada ver como ni siquiera después de ver tal horrible recuerdo aún no la encontraban.

{Makvo...}

{¿Si, querida Catrina?}

{¿Qué le pasó a los niños a los cuales protegió?}preguntó débil, dolida y con ganas de vengar el dolor de la que amaba.

{Nadie más supo de ellos, ella... Ella fue la que más sufrió al encontrar sus ropas tiradas en un Barranco, aunque su cuerpo ni almas fueron encontradas.}dijo el lobo, bajando la cabeza.

El lobo más que nadie estaba decepcionado al no haberla salvado. Pero estaban lejos del bosque para salvarla de aquel mal que el destino le había escrito para ella y esos niños.

{Entiendo.}se acercó a Makvo y lo empujó para una nueva escena por ver, espera encontrarla pronto. {Estaba lejos de tu alcance, no te culpes, yo no te perdonaría si lo hicieras}

Al escuchar esas palabras el lobo negro se encogió en su lugar, por un momento escuchando por esas palabras las mismas que una vez la mismísima Catrina Cahaya's se lo dijo. Entendiendo el porque la había elegido.

Leah Clearwater era la indicada.

Ella era su alma gemela.

Y solo ella podía hacerla volver a los Buenos tiempos.

Tan vez incluso darle más vida buena que oscura.

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