🌸Flores de primavera 🌸
♡《𝑷𝒂𝒓𝒕𝒆 ú𝒏𝒊𝒄𝒂: 𝑷𝒓𝒊𝒎𝒂𝒗𝒆𝒓𝒂》♡
chuuvxp
(Espero y te guste, Aylin)
Llevaba años enamorado de su mejor amigo. Un chico realmente hermoso a sus ojos, que, no importaba las peleas que él ocasionaba, o el vocabulario extenso.
Era perfecto, y hoy sería el día que diría lo que siente hacia ese lindo, pero pequeño y gruñón pelirrojo de ojos azul cielo.
-au escolar.
-soft.
✿
Las flores danzan por el aire, a su vez los árboles sacan nuevas hojas. La primavera ha llegado, mi estación preferida desde que tú decidiste entrar a mi corazón y hacerte dueño de mis pensamientos.
Antes podía decir odiar la primavera, pero creo que solo me hacía falta pasar tiempo con mi pareja.
La primavera puede llegar a ser hermosa.
La temperatura se calienta, el aire se humedece un poco. Brotan nuevas hojas en los árboles y las flores se abren, dejando un ambiente romántico en el aire y un hermoso paisaje en jardines, campos y parques.
La primavera había llegado, se notaba gracias a los días.
La temperatura ascendía, los días eran más calientes. De los árboles brotaban nuevas hojas, las flores florecían pintando los parques.
Había elegido el inició de la primavera para confesarse. Sus sentimientos al paso de los años salian a flote, haciendo más ridiculeces; sus amigos estaban cansados de verlo perdido en sus pensamientos por cierto chico, incluso su padre, quien era el mejor amigo de la madre del chico, lo sabía.
11 años llevaban juntos, como amigos claro, y eso mismo era lo que ocupaba su mente, día y noche. Soñaba con el pelirrojo a menudo.
Sabía que lo único que hacían esos sentimientos era aumentar, pero tenía miedo.
Miedo al rechazo.
Él le había salvado hace años de unos matones, aún eran niños, pero esos chicos de secundaria se metieron con él.
Note el puño que tenía, estaba por golpear mi rostro, cuando el chico mucho más grande paro en el suelo, encima de el había un bonito, pero pequeño chico pelirrojo. Sus amigos fueron directo a ayudarlo de aquel "mocoso", pero antes de siquiera poder parpadear; el pelirrojo bonito los había derribado. Los cuatro se encontraban en el piso llenos de tierra, y unos raspones.
Pude oír la voz del pelirrojo bonito gritarles algo, pero mi mente estaba en los hermosos ojos azul cielo que tenía. El mar surcaba mi mente al verlos.
Mis ojos se desviaron del chico para ver cómo los tipos que hace segundos me estaban por pegar, salieron corriendo, insultando y diciendo que algún día tomarían venganza.
Yo solo volví a verlo. Su sonrisa podía dejar cielo a cualquier persona, el brillo que tenía en sus ojos eran como las estrellas que iluminaban la noche, y su cabello; naranja como un atardecer. Era hermoso.
Volví a mí cuando se acercó a mi rostro para revisar un raspón. Sentí mi rostro calentarse.
"Cosa de la primavera." Me dije a mí mismo. Acercó su pequeña mano y me tocó la pequeña herida, que ni siquiera yo la había sentido.
Sus dedos eran suaves y cálidos, su toque era tan delicado; parecía tener algo de miedo. Solo atiné a sonreír, aún embobado por sus hermosos ojos, notando pecas en su rostro. Eso lo hacía ver aún más hermoso.
Me estendio su mano, parecía un ángel en esa pose. Sus cachetes algo rosados, su cabello moviéndose por la suave brisa que nos acompañaba, y el sol pegando en su espalda solo hacia que todo su ser iluminará más. En realidad, él se parecía al sol. Era su rayito de sol.
Justamente el día en que nos conocimos caía el inicio de la primavera. Mi estación favorita por lo mismo.
Nakahara Chuuya era su nombre, algo realmente hermoso a mí parecer.
Acepté su mano, con una linda sonrisa me dijo que iríamos a su hogar para que su madre me curará las heridas.
Probablemente si aún no siguiera embobado por su encantadora e inocente sonrisa, habría quitado mi mano y rechazado la oferta.
Pero me encontraba en su hogar ya, ¿muy tarde para rechaza la oferta de ese chico bonito?
Su madre se asustó al verlo llegar todo sucio, y aún más al verme con algunos raspones por el cuerpo, odiaba a los tipos que hicieron que mis vendas se corrieran de su lugar. En ese momento tenía pocas, solo escondían algunas cicatrices que no me agradaba mostrar al público, y mi padre no parecía estar en contra con mi decisión.
Sé que fuera una terrible idea al ver cómo ambos se peleaban. Sentí bastante pena al ver los ojitos llenarse de lágrimas, en mi mente paso la idea de un mar con mucho oleaje, sin dudas algo parecido.
"¡Soy un niño grande, mamá!"
"Chuuya, golpear a tipos mucho más grandes que tú es peligroso."
"¡Pero tenía que salvarlo!"
La pelea había terminado con esa frase. Su madre no dijo nada más al respecto y se retiró de la sala, haciendo que el bonito pelirrojo se enojará. Quería pararlo, agradecer todo, pedir perdón y luego correr hasta mi hogar, pero el chico se apresuró a salir corriendo escalera arriba dejándome totalmente solo.
Sus pasos sonaban fuerte, probablemente demostrando su enojo en el momento.
Mi mirada bajo por todo el salón, era grande y muy elegante, algo parecido a mi hogar.
Me sorprendió ver a la mujer parada en un marco negando con la cabeza, en sus manos traía un botiquín de emergencia, y en la otra podía ver alcohol.
Temblé de solo pensar en lo que me va a arder.
La mujer se presentó como Ozaki Kouyou. También se disculpó en nombre de Chuuya.
Estuvimos hablando un poco más mientras curaba mis heridas. Era una mujer agradable, bonita y sus manos también eran calidas.
Me ofreció llevarme a mi hogar, en un principio quería negar, pero realmente no sabía cómo volver. Asentí, y mis esperanzas subieron al oír pasos de la escalera.
Giré mi rostro notando al chico bonito. Venía con la cara roja.
"Es muy tierno." Me dije a mí mismo, volviendo a sentir mi rostro algo caliente.
Se disculpó con su madre, diciéndole que tenía que meterse en esa pelea. Habló de como ella le enseñó defensa personal, karate y boxeo por algo, que él sería fuerte y salvaría a muchas personas de los matones.
Su madre solo le abrazó y también le pidió perdón por reaccionar mal. Ella realmente no tenía la culpa, ni su hijo. Solo reaccionó como cualquier madre preocupada al ver que su hijo (probablemente nuevamente) se había metido en una pelea, y él solo quería salvar a la víctima.
Me sorprendió saber que ese pequeño chico había aprendido tantas cosas, y con una edad muy chica. Realmente tenía que aprender rápido, a mi padre le encantaría eso.
Luego de la pequeña charla en familia, obtuve toda la atención del chico, noté como saco un peluche de un gato naranja con un collar diciendo "¡tú puedes!". Me lo entregó con un bonito color rojo en su rostro.
No tenía ni la mejor idea de qué cosas tan buenas había hecho en mí vida pasada para ser bendecido así.
Se parecen.- Dije en voz alta, cosa que me sorprendió y avergonzó. Afortunadamente no tuve alguna respuesta por parte del chico.
Chuuya me lo entregó, me prometió que mientras lo tuviera nadie me haría daño. Le sonreí, aún podía notar mi cara caliente, realmente la Primavera afectaba a las personas y su rostro.
Al final, ambos decidieron llevarme a mi hogar, no tuve manera de decir que no.
Al llegar, mi padre abrió la puerta, sorprendido abrazó a la mujer alta de cabellos rosas, ¿no se supondría qué me tenía que abrazar a mí por ser su hijo y perderme unas cuantas horas? Chuuya lo pareció notar, pues me dió un pequeño y rápido abrazo.
Rápidamente Mori me agarró de la mano y me pasó adentro de la casa, se disculpó y me llevo a la cocina, en donde empezó a regañarme por lo irresponsable que era al perderme de mi niñero, luego por nunca defenderme y ganarme más heridas, y al final me abrazó diciendo que estaba muy preocupado. Aveces solía ser un mal padre en cuanto a sus reacciones, pero otras veces era agradable. Aunque en los momentos malos deseaba ser de otra familia, en esos pequeños momentos agradecida de tenerlo a él.
Al final la familia de Chuuya se quedó mucho más tiempo de lo acordado. Mori y Kouyou eran amigos de la infancia y tenían que ponerse al corriente de todo lo sucedido, y a mi padre le encantaba chismear con alguien.
Llevé a Chuuya a mi cuarto, en donde le enseñé muchos cómics de superhéroes, varios videojuegos y libros, cosa que solo leyó los de poesía. Era tan lindo leyendo y equivocandose de letras.
Nos quedamos platicando y jugando por horas, hasta que, de alguna manera; el chico bonito terminó cayendo dormido en mí, cosa que hizo volver al molesto calor en mi rostro.
Me rendí por sacarlo de mí, solo lograba que se aferrará aún más. Me acosté a su lado, teniendo ambos de sus brazos rodearme. Ví en peluche de gato en mi cama, automáticamente pensé en regalarle algo también.
Pero no tenía nada lo suficientemente lindo para él, no aún al menos.
Mi plan sería sacar a Mori a algún centro comercial y ver regalos lindos para Chuuya, obviamente alguno merecedor de su pureza y lindura, además, tenía que protegerlo de todo mal.
Escuché pasos afuera de mi cuarto, cerré los ojos y me hice el dormido y por alguna razón, llevé mis manos a su cuerpo; abrazándolo.
Justamente Kouyou había entrado con Mori riendo de algo.
Silencio.
Hasta que oí a mi padre tomar una foto, luego ambos adultos se alegaron fantaseando de lo tiernos que nos veíamos.
Jure escuchar el típico: "crecen tan rápido".
Luego de eso nunca volvieron a mi cuarto, solo me levanté cuando las luces de mi cuarto fueron apagadas por Mori. Chuuya seguía a mi lado aferrándose como si su vida dependiera de ello.
"Tierno." Pero era hora de levantarlo para pasarnos a mi cama, me dolía el cuerpo por estar en el piso.
Solo que mi plan no funcionó, me dió pena despertarlo. La luz de las farolas llegaba hasta donde nos encontrabamos gracias a la ventana. Pude admirar sus lindas pestañas rojas, sus labios entre abiertos con un hilo de saliva escapando de su boca. Era tan malditamente tierno que me resistí, lo volví a abrazar y me dormí así.
Se veía angelical mientras dormía.
Al día siguiente se despertó llorando por su madre. Me asusté demasiado y solo atiné a acariciar su cabello y darle besos en los cachetes, tal y como veía a las madres hacerlo con sus hijos.
Al parecer lo calmó, porque dejo de llorar.
Desde ese momento nos volvimos amigos, tres veces a la semana se iba a quedar a mi casa a dormir, y yo los cuatro días restantes a su hogar.
⊰⊹
Cada que recordaba como nos conocimos mi corazón no dejaba de latir, incluso cuando le tocaba irse a dormir a mi hogar, o yo a su casa. En todo momento, mientras estuviera con ese chico bonito, mi corazón no dejaba de latir fuerte, llegué a temer que logrará escucharlo.
Probablemente desde el momento en que me salvó me enamoré de él, pero me tomó los 11 años de amistad darme cuenta de eso.
Ahora teníamos 15 y sería el momento en que le diría lo que siento.
Justamente en primavera, la estación en donde nos conocimos. Mi estación preferida.
⊰⊹
Esa mañana hacía buen sol, las aves cantaban y en el aire danzaba el olor a flores.
Tenía una pulsera azul a juego con la que él llevaría ese día, una barra de chocolate y galletas en forma de corazón preparadas por él y su padre.
Sus amigos e incluso el nuevo novio -curiosamente era el director de la escuela a donde iba- de su padre le ayudaron a preparar toda la zona para confesarse.
Era bajo un árbol, especialmente uno de cerezo, bajo el una mesita de concreto con un mantel. La zona estaba prohibida el paso, y gracias a unas plantas era más privado.
Normalmente los estudiantes iban a esa zona a dormir o leer. Por supuesto que el ruido llegaba, pero la privacidad que ofrecía ese lugar, más los árboles de cerezo y más mesas lo hacía un lugar perfecto para quien quisiera estar solo y necesitaba aire.
Lo haría por la tarde, deseaba tener el cielo de color naranja como su cabello.
La primera clase paso como siempre. Él respondía unas cuantas preguntas y le dejaba el resto a Chuuya.
Fue un hábito que Chuuya le obligó a hacer, normalmente él tenía la respuesta apenas el profesor decia la pregunta, Chuuya por su parte, además de ser bastante aplicado en todas las materias, le tomaba unos segundos.
Lo que hacía que fuera el perdedor.
También habían adquirido una rivalidad en cuanto a materias, aveces Osamu sacaba notas más bajas para que Chuuya ganará y estuviera feliz.
A él no le importaba perder unos cuantos puntos mientras su Chuuya tuviera esa sonrisa en su rostro; podía sentir como flotaba cada que la veía.
También desarrollo un hábito extraño; tocarle el cabello a Chuuya para concentrarse en ejercicios muy difíciles.
Chuuya nunca se quejo de ello, ni mucho menos lo apartó. En realidad, veía extremadamente adorable como Dazai se acercaba a él y empezaba a jugar con su cabello hasta tener la respuesta correcta y ayudarle con el ejercicio.
Pero Nakahara no tenía que saber que, Dazai lo hacía como excusa para tocarlo.
En la hora de desayunó fueron juntos a comprar algo a una tienda. Dazai accedió a pagar, Chuuya se negó y estuvieron discutiendo toda el tiempo. Al final Dazai lo pago primero, agarro a Chuuya de la mano y salieron corriendo a su salón.
Afortunadamente llegaron justo a tiempo y el profesor no les puso falta.
Las clases pasaron como todos los días.
Dazai le tocaba el cabello, sintiendo una enorme paz en sus adentros, ambos respondiendo las preguntas dichas por los profesores, el pelirrojo siendo molestado por Osamu cada que podía. Y lo más extraño que el castaño había desarrollado; quedarse mirando varios minutos seguidos, sin apartar la mirada con un rostro demasiado serio para el gusto de Chuuya.
La hora acordaba el desayuno. Todos los alumnos se retiraron para ir a comer algo, ellos no fueron los de menos.
Caminaron al comedor del colegio, normalmente a esas horas estaba bastante lleno, pero gracias al nuevo director y el proyecto por hacer otro comedor para los estudiantes, ayudaba a tener mejor acceso para comer y no correr.
Cada uno tenía un grupo de amigos, distinto al contrario.
El del pelirrojo pertenecían un chico pelirrojo llamado Tachihara, amigo de la infancia. A su vez un trío bastante curioso; Fyodor, Sigma y Nikolai, y ambos hermanos Akutagawa: Gin y Ryuunosuke.
De ahí solo los hermanos Akutagawa conocía, gracias a Atsuhi al convertirse el novio del chico.
Nunca le interesó ver con quién se relacionaba Nakahara, mayormente porque al ver la mínima cosita reaccionaría y le diría que eran malos para él, ocasionado una nueva pelea.
Odiaba ser tan celoso con Chuuya, pero simplemente no le gustaban ciertas actividades de la gente hacia él, no después de ver todo lo que pasó con su anterior grupo de amigos; mayormente con Shirase. Ese chico siempre lo utilizaba para distintas cosas, al final se hacía la víctima en todo y los otros siempre lo defenderían.
Dazai recordó esas tardes consolando a Chuuya porque lo dejaban atrás y siempre él era el culpable en todos los problemas que se metían. Dazai se terminó cansando y los enfrentó, cosa que hizo molestarse un poco al pelirrojo; pensó que le había quitado sus amigos, pero luego le fue a pedir perdón llorando por como se comportó.
Afortunadamente: Dazai lo perdonó, y desde ahí se puso a cuidarlo mejor de sus amigos, tal y como un niño pequeño.
Chuuya sí conocía a todos sus amigos. Yosano, Kyouka, Atsuhi, Ranpo, Tanizaki y su hermana, Naomi. Además de Lucy y un nuevo integrante por parte de Ranpo: Poe.
Cuando Chuuya los logró conocer, todos se llevaron maravilloso con él, lo integraron más rápido que yo, e incluso le prestaban más atención. Sé que ninguno lo hizo con mala intención, y no me importaba aquello, estaba feliz por verlo sonreír.
Al final hicieron una pijamada en casa de Chuuya, y ese día le tocaba ir a la mía.
Me puse realmente triste al ver cómo se quería a dormir con mis amigos, pero Chuuya llegó en la noche con pijama y varios dulces pidiendo perdón, pensaba que yo tenía que ir a su hogar y aprovecharía para hacer una pijamada con todos, pero realmente prefería dormir conmigo. Me sentí aliviado y lo deje entrar, la pasamos jugando videojuegos y viendo películas de Disney.
Al día siguiente tuve que aguantar los comentarios de mis amigos molestandome con Chuuya, ellos sabían de mi amor por él y ahora se vengaban de todas esas horas en donde nunca me callaba por hablar del pelirrojo bonito.
Sacudí su cabello como señal de adiós, quedamos en ir a comer con nuestros amigos. Salí corriendo a la mesa para empezar con el plan.
Nos la pasamos los minutos hablando de cosas triviales, Chuuya se mantenía dos mesas alejado, lo podía ver perfectamente y sentía mi corazón palpitar más rápido.
-Realmente tienes que estar enamorado, Dazai. Tus ojos se agrandan y se vuelven más suaves cuando lo ves. Además, tu cara se pone roja.- Se dirigió Yosano a mí, me sentí nervioso que notará ese detalle.
-Por supuesto que sí, Yosano. Chuuya es realmente atractivo, tienes que estar ciega si no lo ves.- Le contesté. Ya daba igual si sabían cuando lo miraba, mis ojos se dirigían solos a él.
-Te recuerdo que bateo para el otro lado, su madre sí está guapa.
Le di un golpe por hablar así de Kouyou. Esa mujer fue prácticamente como una madre para mí en la infancia, con el paso de lo años me trataba como un hijo suyo, después de todo mi padre y ella eran mejores amigos.
Era una pena porque dejaría de ser su "pequeño Osamu", ese día.
Retomamos el plan para confesarme, los minutos pasaban y podía sentir cada vez más nervios.
⊰⊹
Sus sentimientos por Dazai cambiaron, de un día al otro, se enteró por su madre que, él estaba enamorado de Dazai, posiblemente desde hace años.
Fue difícil mantenerse tranquilo sabiendo que estaba enamorado de su mejor amigo. Las noches con él, los abrazos, los "te quiero" y todo lo que hacían ambos eran cosas solo de amistades, solo eso.
Pero no podía dejar de soñar, aveces despierto, sobre tener una relación con él. Lo conocía de toda la vida, su relación en sí, no cambiaría mucho, podía imaginarse al castaño molestando día y noche sobre alguna palabra cursi que se le haya escapado. Sabía que lo haría, después de todo; siempre lo hacía cada que Chuuya le decía "te quiero".
Incluso si grupo de amigos sabía su enamoramiento, y no eran de menos los que lo molestaban sobre ello. Se llegó a acostumbrar a los comentarios, era casi parte de su personalidad decir aquella frase cuando le contaba sobre su amigo.
"¡Hoy Dazai se comportó extraño, Chuuya!"- Tachihara, siempre le recargaba cuando Dazai pasaba minutos jugando con su cabello, o se acercaba demasiado a él.
"Sigo pensando que está enamorado de ti."- La pequeña hermana Akutagawa le decía, pocas eran las veces que hablaba, pero esa frase era parte de su vocabulario; Chuuya lo juraba.
"Solo un tonto no se daría cuenta."- Por supuesto, el más inteligente de la clase en donde pertenecía, siempre recargaba lo "tonto" u "estúpido", que era al no darse cuenta de algo "obvio" para él. Fyodor era un caso perdido aveces.
"En verdad, ¿ni siquiera en el almuerzo puede dejar de mirarte?"- Su novio, Nikolai, siempre lo molestaba con lo mucho que le miraba, aún estando unas mesas de distancia.
"Chuuya-san, creo que está enamorado de usted. Ats-, Jinko, me dice que habla mucho sobre ustedes.- El mayor de los hermanos también tenía un problema: siempre hablaba de su novio Atsuhi, si le decía algo, Chuuya podía pelear.
Tachihara, Gogol y Fyodor eran los que mayormente le molestan. Los hermanos Akutagawa eran tranquilos respecto a ese tema.
Era obvio que no estaba enamorado de él, ambos eran hombres y sus constantes "coqueteos" y molestias a su persona, no eran más que eso: el castaño molestando.
Con el paso del tiempo su relación fue cambiando, empezaron siendo dos chicos que se juraban amor eterno -por alguna razón-, caminaban juntos y Dazai le contaba cuentos en donde él era un príncipe y Chuuya otro príncipe que tenía una maldición y él tenía que salvarlo.
Ahora eran los chicos, que aunque aún se dieran las manos en ciertas ocasiones, las bromas por parte de Dazai y los insultos de Chuuya los hacían diferentes.
Pequeñas costumbres se quedaron, el turnarse para ir a dormir a la casa del otro, tomarse de las manos cuando tenían miedo y dormir abrazados. Esos momentos eran especiales para ellos y no lo cambiarían.
Pero los sentimientos de ambos cambiaron, y ahora Chuuya gustaba del castaño y Osamu del pelirrojo.
Sus amigos llevaban años intentando que ambos lo supieran, hoy por fin sería el día. Pasaron un buen tiempo pensado en cómo, los amigos de Dazai lo animaban constantemente, y hoy por fin lograron su cometido: juntar a ambos.
Dazai lo llamo a mitad de clase. Le envío un avión de papel con unas palabras escritas, no era necesario, pues ambos estaban al lado.
"Chuuya, te citó al árbol de cerezo atrás del colegio. Nos vemos a las 4pm, querido."
Volteo para mirarlo, pero Dazai no se encontraba ahí, estaba hablando con la maestra, probablemente diciéndole algo falso.
Antes de salir de la clase le dirigió una última mirada a Chuuya; se sentía muy nervioso.
La otra hora que, quedaba de clase duro más de lo que Chuuya hubiera querido, y Dazai nunca se presentó.
⊰⊹
Por fin eran las 4 de la tarde, ese día su última clase justo terminaba a esa misma hora.
Desde que Dazai lo miró y salió por la puerta, nunca lo volvió a mirar, ni siquiera sus amigos sabían algo de él.
Solo podía estar en esa ubicación. No era capaz de dejar de lado a su amigo cuando él lo había citado.
Tenía muchos nervios, Dazai Osamu, el chico más inteligente (después de Chuuya - obviamente no-) de la clase y apuesto para varias chicas de esa preparatoria lo citó para decirle algo.
¿Sería terminar con su amistad? O, quizás algo más. Chuuya no tenía porque estarse haciendo ideas extrañas en ese momento, pero su cara ya se había puesto tan roja como su cabello.
Llevó y vio diferentes árboles de cerezo, más los arbustos haciendo un buen escondite o momento de paz.
Suspiró, intentando calmar su corazón. Estaba preparado para todo, desde romper con la amistad, hasta una humillación.
No lo había pensado, ¿qué tal si era solo una tonta broma? pero se veía serio, pero era Dazai Osamu de quién se habla, con él nunca podía mantenerse tranquilo.
Ahora entró mucho más nervioso al lugar. Todo estaba relativamente normal, las bancas en su mismo estado de moho y los árboles tambaleando por el aire, la temperatura también empezó a disminuir, la noche estaba a dos horas aún, pero el día pronto se hizo más oscuro, eso no le dió buena espina.
No pudo ver a Dazai en ningún lugar.
-Juro que si ese idiota me citó acá para nada ¡voy a..!- Unas manos taparon sus ojos, se asustó pero pronto le llegó un olor familiar.
El "gran" Dazai Osamu estaba ahí, no lo había dejado plantado como él creía.
-Quita tus sucias manos de mi rostro.- Escuchó una pequeña risa, su corazón pegó un brinco y su cara se torno levemente roja.
-Aun en un ambiente tan lindo te pones agresivo, Chuuya~.
-Lo que sea. ¿Para qué me has hecho venir acá después de clase? y, ¿por qué desapareciste las últimas clases?
-¿Te preocupas por mí, chibi? awww, eres tan tierno, ¡Chuuya~!- Se abalanzó directo para darle un abrazo, por supuesto que el contrario no lo rechazó.
-¿Preocuparme? ¡claro que sí! desapareces en medio de la clase y no te veo, solo tengo una nota de tí y ni un avisó me das. Claro que me voy a preocupar, parecidas algo mal cuando hablabas con la profesora.
-Tenia mis motivos para abandonar la clase en ese momento. Y, sabes que soy bueno fingiendo estar mal.
-Lo que sea, Dazai. Dime de una vez para qué me citaste acá, hoy te quedas en mí casa y mamá me permitió ordenar pizza.
-¿Sin champiñones?
-Sin champiñones.- Sentenció riendo después.
-Solo quería decirte unas palabras, pero primero necesito decir lo linda que es tu risa.
Sus ojos se abrieron, su cara estaba igual que su cabello, agradecía que Dazai lo estuviera abrazando por la espalda incapaz de ver su sonrojo.
-Solo dime.
-Bien. Entonces Chuuya.
Sintió nervios cuando los brazos se despegaron de su cuerpo. Dazai lo volteó hasta mirar su pecho, odiaba ser una cabeza más baja que el castaño.
Una mano tocó su barbilla levantandola. Chuuya chocó mirada con el castaño, su corazón palpitaba cada vez más rápido, la mirada del contrario siempre le ponía nervioso, podía pasar horas mirando aquellos profundos ojos color café. Hacían su corazón bailar.
Dazai estaba nervioso, pero observar esa mirada azul tomó aire listo para lo siguiente que diría.
-Nakahara Chuuya. Sé que hemos tenido varias peleas en lo que va de nuestra amistad, también sé que como empezó todo fue extraño. Pero nunca podría arrepentirme de ello, desde el momento en que te peleaste por esos chicos por mí, desde ese momento te ví como mi príncipe. Tengo sentimientos encontrados cada que miro tus ojos azules, me recuerdan al mar, ese mar en donde me encantaría hundirme. Amo cada parte de tí, amo tu cabello rojo, tus pecas, tu piel blanca y suave, sus hermosos ojos celestes, tu voz, incluso tus insultos y bromas. Deseo que todo eso permanezca junto a mí por muchos años más, no como una amistad, si no; como algo más.- Tomó aire nuevamente, cerro los ojos y sin mirar al contrario dijo:
-¿Serías mi pareja, Chuuya?
No tuvo el valor para mirarlo, no quería saber que cara tendría en este momento, pero realmente no se esperaba ver cómo los labios del pequeño chocaron con los suyos por un segundo. Eso fue suficiente para abrir los ojos y mirarle.
Su cabello era aún más hermoso bajo la luz del sol, hacia juego con el atardecer. Sus ojos brillaban fuertemente y tenía una gran sonrisa compartida de las mejillas completamente rojas.
Él también sonrió.
Se sentía feliz, tal y como ese día en donde lo conoció.
-Yo pensaba que querías terminar la amistad conmigo, idiota.
-Vaya, me besas y todavía me insultas. Pero responde Chuuya, ¿quieres ser pareja de este chico?
-Claro que quiero se pareja del idiota más grande que conozco. Después de todo, llevo años enamorado de tí.
Fue suficiente para que nuevamente unieran sus labios en un beso, está vez más duradero y profundo.
Los amigos de ambos estaban a los lejos, algunos pagando el dinero que le debían por hacer apuestas, otros llorando por el momento tan especial.
Al final ambos chicos se retiraron a la casa del mayor, en donde la madre le abrió la puerta con lágrimas en los ojos.
-¿Mamá?
-¡Chuuya! ¿¡por qué no me dijiste qué eres novio de Osamu!?- Le gritó, con un pañuelo limpiando sus lágrimas.
-¿Qué? espera, ¡cómo..!
-Mori me contó.- Atrás de la mujer se puso ver al nombrado, saludado con su mano a la recién pareja.
-Dazai me dijo que hoy le diría a Chuuya-kun lo que siente. Supuse que a esta hora serían novios.
-¡Papá eres un chismoso!- Mori río, luego sonrió feliz de ver a su hijo con el chico por el cuál estuvo enamorado de años.
La nueva pareja pasó adentró. Riendo al ver cómo sus padres se pasaban dinero por una apuesta, que Kouyou terminó ganando.
Ahora les tocaba hacer verdadero su final feliz, tal como las películas que miraban de chicos sobre princesas y príncipes teniendo su "felices por siempre". Chuuya siempre le gustaron esas películas, a Dazai no le gustaban tanto, pero con el tiempo se prometió ser el príncipe de Chuuya para tener su final feliz.
Ahora era momento de hacerlo real.
Ambos eran felices, y mientras se tuvieran en uno al otro, podrían con todo; juntos.
~Fin~
¡Feliz navidad, Aylín!
Este one-shot es especialmente para chuuvxp quién le agarre mucho cariño<3
Espero les haya gustado mucho. Nos veremos dentro de algunas horas con un one-shot totalmente diferente.
Espero que hayan disfrutado de la navidad. Besos🫂
~terminado: 25/12/22~
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