Sufrimiento
Lance jamás mostraba su sufrimiento, siempre mostrando esa cara llena de alegría y diversión que te hacía pensar que todo estaba bien en su vida y que nada podía hacerle daño del todo, fingiendo como todos los días de su vida que no se sentía menos que los demás, actuando como tonto solo para que pudiesen verle, porque no había otra forma de que lo hiciesen.
Desde pequeño aprendió a tener una máscara perfecta, su familia era la más amorosa del mundo, pero eso no significaba que tuviesen tiempo para perder porque el menor de los hijos tenía problemas de autoestima, al contrario, el cubano debía ser ese soporte emocional para todos en su hogar, porque alguien debía tener la cabeza siempre fría entre tanto familiar sentimental.
Es por ello que él y su hermana Verónica fueron los que tomaron los problemas de la familia en sus manos, fue por ello que ambos renunciaron a sus sueños de niños y terminaron inscribiéndose en el Garrison, porque una vez graduados de ahí toda su familia estaría a salvo.
Era algo noble lo que ambos hacían, pero a su vez algo muy cruel para sus propias vidas, habían llegado al punto de fingir que nada pasaba y hacer que los demás lo creyesen. Al final la felicidad de sus familiares era algo mucho más importante que el sufrimiento que el moreno pudiese estar pasando al ver como todos sus sueños e ilusiones se derrumbaban uno a la vez.
Si, antes pensó que si pudiese huir de esa situación lo hubiese hecho, pero ahora eso no evitaba el sufrimiento que el cubano estaba experimentando, recorriendo miles de galaxias en un par de segundos, cumpliendo el sueño de muchos pilotos que se habían quedado en la Tierra mientras que él se volvía un héroe intergaláctico.
Él solo quería volver a casa y vivir en paz lejos de esa guerra, ¿Era demasiado pedir?
Al parecer sí, porque iba a tener que seguir fingiendo ser un idiota y un alivio cómico hasta que uno de los dos bandos ganase, pero quién sabe, quizá algún día pueda quitarse la máscara de idiota y dejarle ver a alguien su sufrimiento.
Aunque probablemente para ese día falten cientos de años, porque el chico en el que alguna vez confió para ello había decidido que el ser parte de Voltron no era lo que quería en su vida y lo había abandonado.
Lo había dejado ahogándose en su dolor de manera silenciosa.
Y quizá eso jamás podría perdonarlo del todo.
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