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|Capítulo 8| BEAUTY IN DEATH

Recomendación:
Escuchar la canción de cada capítulo ya que las he escogido acorde a la situación.

Feliz año atrasado! Ya he vuelto, pido disculpas por la tardanza pero YA SON 11K LECTURAS!
El lado bueno es que he decidido argar la novela un poco más, hasta los 20 capítulos. No sé que os parecerá.
Venga, a leer ;)

La pelirroja no sabía cuánto tiempo llevaban en aquella posición. La cabeza de Chase descansaba en la curva del cuello de la bailarina y respiraba por la boca. El aliento curiosamente tibio provocándole cosquilleos sobre la piel sensible.

Ella a su vez había comenzado a acariciarle la parte de arriba de la espalda, pasando las largas uñas distraídamente sobre su piel. Alejandra se había fijado en los lunares que salpicaban los hombros de su amante, como si una brocha hubiese sido sacudida, dejando pequeñas motas oscuras sobre un lienzo de piel. Y justo donde acababa el tatuaje, venas finas y oscuras, tinta corriendo por ellas.

-¿Te duele? -preguntó él en un susurro.

Ale tardó un momento en entender a qué se refería. Y no era desagradable que por una vez la sangre corriese por sus muslos y no su garganta. Tragó en seco reprimiendo el impulso de sacudir la cabeza, una manía o más bien un ritual que la ayudaba a confirmar que sus pensamientos más terribles no tendrían lugar. Nunca.

-Estoy bien... -resopló mientras una sonrisa asomaba en las comisuras de su boca. -. Muy bien, la verdad.

-Sé que te he hecho daño. Lo siento.

-No me lo has hecho, gringo. -negó frazadas círculos con la uña sobre su hombro derecho. -. Deja de decir eso.

-Gringo -repitió él. -Me gusta.

-Tu me llamas Venenosa, es justo que te ponga un mote también ¿no?

Clase asintió sin moverse. Seguía encima de ella, entre sus piernas.

-Chase.

-¿Si?

La pelirroja prosiguió con las cosquillas.

-Esto -trató de formular una frase coherente -. ¿Siempre ha sido así?

Él pareció tensarse por un segundo, pero apoyándose en las palmas de las manos se incorporó separándose solo lo justo para mirarla con curiosidad.

-¿El sexo?

Alejandra se mordió el labio inferior una sonrisa pícara.

Se había peecatado de que era difícil borrarle aquella sonrisa.

-Sí. Ha sido -No tenía palabras para expresar lo que había experimentado. - diferente. ¿Siempre es así?

Estaba nerviosa, y ahora teniendo los labios tan cerca de los suyos terminó por desconcertarse. Carraspeó.

-Antes... has dicho que no podía dominar a un amo. ¿Cómo va eso?

Chase frunció las cejas levemente pero asintió para que prosiguiera.

-¿Es así como lo haces? Con las demás... O sea no te estoy pidiendo explicaciones ni nada de eso, no quiero que me malent...

Había empezado a divagar y desvió la mirada apretando los labios, obligándose a callarse. Xander siempre la había llamado pesada, y aprendió a callarse para complacerlo.

-Perdón.

Chase relajó el entrecejo y esbozó una sonrisa divertido. Cuando sus dedos atraparon el mentón de la bailarina girando su cara para obligarla a mirarlo, Alejandra tuvo el impulso de apretar los muslos por la corriente que la había recorrido, ignorando el dolor punzante en su intimidad. Chase lo había notado y trataba de contener una risita.

-Sé lo que quieres decir, Ale. -se inclinó dejando un beso en el extremo de sus labios, y bajó por su mentón sin aflojar el agarre. -. Me gusta creer que estoy creando mi propio mundo en el sexo, nuevas técnicas, maneras de dar placer y algo más... oscuro, supongo.

Esta vez fue ella la que frunció el ceño, tenía los labios entreabiertos.

-¿Cómo que oscuro?

-Follando, la mente fallece por un momento. No piensas en nada que no sea el placer, placer. Para muchos es un escape, así que... me gusta ver la belleza de esa muerte.

-Te refieres a sustituir las emociomes, supongo. Nunca dejamos de pensar.

Y era cierto, al menos para ella. Alejandra no disfrutaba del sexo a menos que fuese con sí misma, y todo se debía a los repulsivos pensamientos que no podía dejar de tener. Incómodos... Asquerosos... Había asumido que nunca nadie llegaría a calarle tan hondo como para hacerla disfrutar.

Pero Chase lo había conseguido en una sola noche, ¿tenía algún sentido todo eso?

-No bases las emociones en el miedo, Wolf.

-¿Qué?

-Yo lo disfruto -explicó observándola con aquella intensidad que Alejandra dudaba que fuese sana -. Cuando descubrí este mundo solo quería que me tragase, llegar cada vez más hondo.

Él descendió la mano de su mentón a la garganta, deslizando los dedos con lentitud sobre la piel sudorosa y brillante.

-Esto es como todo. Hay cierto atractivo en la perversión de ciertos actos. Saber que puedes llevarlos a cabo sin cruzar la línea, pero estando apunto.

Alejandra se incorporó también apoyando los codos en la cama, para dejarle la zona libre a sus labios.

-¿Qué es lo más perverso que...? ya sabes... ¿Has hecho?

Chase separó las piernas de la bailarina introduciendo una rodilla entre sus muslos, y aproximándose con precaución.

Alejandra aguardó, pero él no parecía dispuesto a decirle nada.

-¿Cómo te has sentido cuando he entrado con tanta brusquedad?

Ella ahogó un grito cuando él le introdujo los dedos en la boca, y después los llevó al coño aliviando la quemazón y mezclando la saliva con las sustancias, de arriba hacia abajo, y de adentro hacia afuera, expandiendo la humedad.

-B-bien.

-Aja... -clavó la mirada en ella. -. Dime la verdad. ¿Qué has sentido?

-No sé, ha sido... Mierda.

Chase había separado los labios inferiores y clavado la rodilla contra el interior de su seno, aferrándose a las caderas de la pelirroja y guiándola, haciendo que se frote contra él.

-¿Te has sentido mierda? -Elevó una ceja divertido. Aquel acento... era delicioso.

Ella jadeó por la fusión entre el cosquilleo y la quemazón. Le daba miedo oler mal por haber sudado tanto, o que su vello púbico...

-N-no... Me he sent -abrió la boca aferrándose a una de las muñecas de Chase mientras su sexo palpitaba contra su rodilla. Él debió la mirada hacia su mano. -. Ha sido como si... como si un huracán hubiese entrado por la puerta y todo hubiera quedado... joder -aceleró el ritmo con desesperación, pero Chase la detuvo para seguir guiándola.

-¿Y?

Ella tragó en seco.

-Cómo si lo hubiera revuelto todo. Como si... -gritó elevando las caderas para pegarse más a él -. Ha sido como si hubiera soltado petardos en mi puta casa y no me importaran las consecuencias.

-¿Has llegado al orgasmo?

Las mejillas de la joven se ruborizaron.

-Sí.

Chase sonrió, observándolo perezosamente mientras notaba como se contraía contra su piel, frotándose.

-¿Cuántas veces te han provocado uno?

Ella suspiró. Sabía la respuesta.

-¿Cuántos órganos has tenido, venenosa?

Eso la obligó a mirarlo, eso y la mano libre de Chase agarrando uno de sus pechos, estrujando la teta y dejando el pezón expuesto entre el índice y el corazón.

-¿Qué es lo más perverso que has hecho, gringo?

Tocado.

Ambos se observaban como dos panteras a la espera, Alejandra rodeó el miembro duro, de nuevo entre sus dedos. Lo estrujó suavemente arrancándole un gruñido al pelinegro.

-Tu primera.

-Te lo cedo. -lo retó.

-Wolf...

Alejandra suspiró corriéndose sobre la rodilla y con agilidad, ignoró el dolor de su intimidad y las convulsiones para situarse encima de él. Lo observó por unos segundos, y se giró hundiendo la espalda y alzando el trasero.

Chase se aferró a los muslos de ella mientras la joven apoyaba las palmas en los de él. Y entonces abrió la boca deslizando la lengua sobre la polla, escupió y con los dedos lo esparció.

A su vez Chase con un movimiento circular de la lengua la obligó a sacudirse contra su rostro.

El pelinegro emitió una risita ronca y acelerada.

Alejandra inclinó la cabeza yendo desde la erección a los testículos, y deslizó la lengua por estos con lentitud tortuosa, sus dedos jugueteando con ambos.

Chase la atrajo por los muslos, hasta su rostro quedar entre las nalgas de la pelirroja, y con la nariz buscó el punto, mientras la lengua se deslizaba de arriba hacia abajo.

Alejandra jadeó sorprendida y algo adolorida, pero era una fusión de sensaciones agradable, embriagadora.

Volvió a pasar la lengua por todo el largo de la erección y entonces se la metió en la boca con esfuerzo, pegando la lengua a los dientes inferiores. Descendió hasta notar una arcada y Chase elevó las caderas atragantándola a propósito.

En una mesita redonda a unos metros, Alejandra centró la vista en un cenicero con siete colillas danzantes. Como siete chicas enterradas en él.

Él clavó la lengua en su interior pentetrándola con esta con frenesí. Ameliorando el dolor y sustituyéndolo por otras sensaciones que se iban sobreponiendo.

A Alejandra le temblaban las piernas cuando con el miembro en la boca deslizaba la lengua como podía de un lado a otro sobre él, ahogándose.

Se sacó la polla de la boca y volvió a escupir.

• ────── 🕷 ────── •

En la vida hay oportunidades que uno desaprovecha por miedo. Miedo a no encajar dentro del molde, a sobresalir la masa de las vigas de hierro. Miedo a no estar al nivel del resto, a sobrepasarlo incluso. La vida juega con mentalidades distintas, realmente no hay ni una idéntica a otra, y al igual que las almas, difieren en color, tamaños, formas...

Alejandra podía verse reflejada en el espejo del techo, la habitación de Chase era enorme para ser un hostal y se preguntó por un momento cómo de rico debía de ser el joven con el que acababa de acostarse. Estiró una pierna que sobresalía de la sábana blanca y arrugada por el desmelene que acababa de presenciar, admirando su propio reflejo y suspirando complacida ante tal sensualidad. Siempre había sido vista como una mujer exótica. Cuando era pequeña las personas se fascinaban con su extraña belleza, incluso cuando era niña no dejaban de repetirle que de mayor sería toda una belleza. La realidad es que no fue tanto como todos habían suspuesto, pero tampoco le disgustaba.

Un sonido nuevo sacó a la bailarina de sus divagaciones, apartándola del recuerdo de una entrañable niña hasta llevarla a un presente mucho menos... dulce. Su sexo aún ardía e hilos de sangre seca cubrían el interior de sus muslos como una tétrica telaraña. El hombro le escocía por el roce contra el tatuaje y suspiró deseando que no fuese a infectarse. Chasqueó la lengua buscando el origen del sonido que no cesaba, una vibración constante.

-¿Chase? -Gritó con el móvil del pelinegro entre los dedos. -¡Chase!

Chase no contestó y por pura curiosidad Alejandra deslizó el dedo por la pantalla descubriendo que este no tenía una contraseña. Y efectivamente como una completa estúpida descendió la barra de notificaciones con curiosidad. Lo que la bailarina no se esperaba era ver toda una horda de mensajes, llamadas e imágenes agresivas, ofensivas e incluso amenazando contra su vida.

El video que ella misma subió de Chase a la red social con inocencia horas atrás se había viralizado, y ahora mismo Alejandra tiemblaba sin control ante los comentarios que no dejaban de sumarse.

"¿Ese es Chase Moonder?"

"Dios mío, ¿dónde es eso?"

"CHASE MOONDEER HA SALIDO DE LA CÁRCEL?!"

"No puede ser ¿quién es esa?"

Aquellos fueron unos cuantos en español que alcanzó a ver, pero lo preocupante eran las imágenes de un Chase con pupilas desorbitadas y un dibujo de cuchillos, sangre y cosas escabrosas sobre su rostro. ¿Cárcel? Otra de las imágenes era de Alejandra, y habían separado su cabeza del cuerpo junto a la palabra bitch escrita en rojo.

La puerta del cuarto de baño se abrió con un chasquido y la alta e imponente figura de Chase completamente desnudo emergió entre bruma. El chico con el cabello tan oscuro como las plumas de un cuervo entornó los ojos confundido, su mirada descendió del rostro de la pelirroja hacia su teléfono.

-¿Qué haces? -quiso saber acortando la distancia con brusquedad -¿Qué haces con mi...?

Alejandra se lo dio sin apartar la mirada del chico, y con piernas temblorosas retrocedió un par de pasos. Chase al percatarse de lo que ella había estado viendo alzó una mano en su dirección, pero la bailarina retricedió sobresaltada ante el gesto sin maldad. Sabía que Chase no le haría daño... Pero tardó en darse cuenta de que la mano quería el móvil y no... golpearla.

-¿Qué has hecho, Alejandra?

¿Qué había hecho? Buena pregunta.

Tres golpes desesperados en la puerta la sobresaltaron. Chase dudó un momento antes de acercarse para ver de quién se trataba. Entonces suspiró.

-¿Qué pasa, Roy? -preguntó en inglés, al menos eso Alejandra lo entendió.

La voz de su hermano sonaba amortiguada al otro lado de la puerta.

-¡¿Qué, qué pasa?! - El tal Roy hablaba tan rápido que no entendía absolutamente nada.

Alejandra se puso la ropa esparcida por el suelo a toda prisa. Solo entonces Chase abrió, y la figura alta, corpulenta y morena de Roy entró como un torbellino con trenzas.

Ella abrió los ojos confundida. Él la observó sin un ápice de sorpresa para dirigirse a su hermano. Ambos discutían en un idioma que ella no manejaba en absoluto, y entonces Roy encendió la televisión.

-... joven artista multimillonario Chase Mondeer, o Chasek Lord como sus fan lo denominan, ha sido visto en la comunidad de Madrid en compañía de una joven que podría ser su nueva pareja -explicaba la periodista, y Alejandra reconoció el fondo... El hostal. -. El video fue publicado esta misma madrugada por la misma mujer que lo acompañaba, sorprendiendo a su público tras haber sido puesto en libertad.

Chase tenía los labios fruncidos y una mueca crispada cuando Alejandra lo miró.

-La pregunta aquí es ¿cuándo ha sido puesto puesto libertad el joven cantante?

¿Cantante?

-Sabemos que el juicio contra la familia de su ex pareja Elise Lassiter, quien desapareció el mes de...

Chase apagó la televisión y se giró con lentitud hacia la pelirroja. La súplica incrustada en su mirada.

Pero para ella el mundo entero se le acababa de caer encima. Aún procesaba las palabras de la mujer de las noticias cuando agarró su móvil y atravesó la habitación en trance.

Chase quiso detenerla pero se zafó del agarre pasando junto a Roy, y entonces sin más desapareció por el pasillo.

Lo que no sabía era que una horda la estaba esperando fuera, y nada bueno podía salir de aquello.

Una sola pregunta se repetía en bucle; ¿acababa de acostarse con un criminal? O peor aún ¿un asesino?

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