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|Capítulo 10|CHXSE

-Y entonces mami ha dicho... Y... y yo he dicho que no porque no me gustan los garbanzos... y... y porque la prima jugaba con la arena y... y... y...

Charly, el hijo de cuatro años que tenían Beltrán y María, le estaba tratando de explicar a la pelirroja sentada en el sillón individual el porqué su madre había decidido castigarlo.

-No me digas... -asintió Alejandra abriendo mucho los ojos -. ¿Y luego? No me puedes dejar con la historia a medias.

Charly la miró alzando las palmas de ambas manos como diciendo, no sé. Alejandra le sacudió el pelo y con una mano apoyada en la rodilla se irguió.

-Charly, cielo... -María suspiró con un trapo en la mano. -. Lo siento tía, es que no se calla ni debajo del agua.

María no era mucho mayor que el amigo de la pelirroja, y aún que no podía decirse que fuesen íntimas, Alejandra aún recordaba cuando la acogió tras una pelea algo subida de tono con Xander hacía poco más de medio año. Cuando la pelirroja se presentó en la puerta de la pareja éstos la acogieron y aseguraron que podría quedarse lo que hiciera falta.

Xander... Su relación había empezado y terminado de formas muy distintas. Al principio para Alejandra él era un buen tipo Có un pasado difícil. Lo que no se esperaba era que ese mismo chico que no dejaba de repetirle que la quería, acabase tratándola peor que a un trapo de cocina. Y aún que Alejandra sabía que su relación era tóxica... No podía ni quería acabar con ella. Si dejaba a Xander, eso implicaría que ni siquiera para una basura como él era suficiente.

-Alejandrrra mira -el niño arrastraba levemente las erres al hablar.

La chica le volvió a prestar atención y él levantó un muñeco de plástico con bastantes accesorios incorporados a lo que parecía un traje de superheroe.

-Este es Irrron Man.

-Anda -sonrió ella -, ¿Te lo ha regalado papá?

El niño negó efusivamente con la cabeza y ella se preguntó si no se habría mareado en su lugar. Las migrañas eran algo que la aterraba y un simple toquecito en la frente podría desatar el dolor que en ocasiones se volvía insoportable.

-Se lo ha regalado Alex Box el otro día.

Alex Box. Alejandra recordaba al tipo alto y barbudo, parecido a un vikingo, que conducía un Audi excesivamente caro para alguien que vivía en un barrio cutre.

Asintió sin mucho que decir, y se pusoen pie ayudándose del brazo del sillón. La sensación de vacío en el pecho y el retortijón en el estómago duró varios segundos.

-¿Estás bien? -preguntó María desde detrás de la encimera. Su expresión le dejó a Alejandra claro que estaba alerta.

-Sí -sonrió lipiándose las palmas de las manos en los vaqueros -. Voy al baño un momento.

El niño frenó en seco y María la siguió observando por unos segundos antes de volver a su labor. Segundos en los que la pelirroja creyó que acabaría cagándose encima.

-¿Cuando vuelvas jugamos? -preguntó Chary distraídamente, haciendo volar a su muñeco. -¡Chu! ¡Chu!¡Chu! ¡Chu! ¡Rayos láser!

Le acarició la cabeza y con el pecho oprimido se empezó a dirigir hacia las escaleras. Ya arriba cerrĺ la puerta del baño con un suspiro pesado. Giró el pestillo y se bajo los vaqueros a la altura de las rodillas sentándose en el váter.

-Había olvidado esta parte -gruñó cuando los gases y la naturaleza dieron de sí.

Sacó el móvil para concentrarse pero se arrepintió en cuanto volvió a ver los mensajes de Palermo en la barra de notificaciones. El dueño del club no parecía estar de buenas, algo habitual.

"Si esta noche tampoco apareces, no te molestes en volver."

-Joder...

Tiró del papel aseándose y dando por finalizada la tarea. Cuando vió su reflejo en el espejo pequeño y cuadrado, el sudor le impregnaba la frente, con pequeñas gotitas temblorosas. Alejandra se mordió el labio inferior dudosa cuando una idea le cruzó por la mente, y la fría placa del lavabo ayudó a permanecer en la realidad

No. Lo. Hagas.

El reflejo le devolvió la mirada, igual de demacrada que esa misma mañana. La piel seca y con textura. El pelo suelto y sucio por las veces que se había pasado las menos por él.

-A la mierda.

Con ayuda del apoyo de su mano se agachó rebuscando en los cajones hasta dar con lo que estaba buscando, y sin pensarlo se cubro la palma de la mano con varios comprimidos. Suficientes para sobrellevar un par de días, y que Beltrán no los echase en falta.

-¿Qué mierda estoy haciendo? -susurró para sí misma cerrando los ojos con fuerza.

-¡Alejandra! -la voz de su amigo fue seguida por un par de golpes en la puerta -¿Todo bien?

-¡Sí!

Se levantó con ayuda de la mano guardándose lo adquirido en el lateral del sujetador. Sabía que si por casualidad Beltrán decidía registrarla, no pensaría en aquella opción, aunque tampoco pensaba que fuese a darse cuenta.

Ya hacía tiempo que lo había dejado, se repitió internamente. Sólo necesitaba un poco más.

Sólo hoy.

-Estoy un poco revuelta, no sé qué me pasa -tragó en seco con una mueca al abrir la puerta. Beltrán la miró de arriba abajo con aquellos ojos que la conocían tan bien y al mismo tiempo no.

Tenía un brazo apoyado en el marco de la puerta, y tardó unos segundos que Alejandra pensó que tal vez se los habría imaginado, de más, en apartarse y dejarla pasar.

-Venga -dijo él finalmente haciéndole una señal con la mano hacia adelante -. Se te va a enfriar el plato.

•••

Chase era consciente de lo que había causado su aparición en Madrid. Por eso mismo, en aquel momento junto a Roy en la butaca del yate.

-La están acosando. -Susurró deslizando la mirada por la pantalla del móvil.

-Y es por tu culpa.

Roy esbozó una sonrisa de oreja a oreja, y Chase de haber podido le habría estrellado el teléfono en la cara. Y no sería la primera vez. Dos años atrás, Roy acabó con la nariz rota y la mitad de uno de los ojos enrojecido.

-Gracias, bro. Eres todo...

-¿Un apoyo emocional? -inquiso con aquella mueca angelical.

-Hijo de puta más bien.

Chase se tronó los delgados dedos anulados por el estrés.

-Deja de darle vueltas. La chica va a estar bien, Chase.

-No digas eso para intentar... que me sienta mejor.

Roy bufó.

-Tío, es una stripper y posiblemente... -suspiró cuando los ojos de Chase lo fulminaron alzando una ceja. -. Solo digo que la chavala esa no es más que eso... una chica sin cara.

-Supongo que sí.

Pero no lo pensaba realmente. Porque seguía recordando su cara, su sonrisa en el coche, sus movimientos en el tubo y su sensualidad en general. Recordaba el tono exacto de su pelo, que dependiendo de la luz era más o menos intenso. Las ondas que no soportaba sobre la cara, y pasaba detrás de las orejas.

Vale. Estaba pensando demasiado en ella y ya ni siquiera estaban en el mismo país.

-No vas a volver ¿verdad? -Roy apoyo su ancho antebrazo en la encimera que daba al mar. -. Chase no jodas...

Chase no contestó, pero disimuladamente se mordisqueó el labio pensativo.

¿Por qué no? Sólo le explicaría que su intención no había sido tratarla de esa forma. Ni que ella descubriese quién era realmente él. Bueno, ni ella ni nadie.

Él tenía sus asuntos pendientes, y no había incluido en sus planes a aquella chica que escupía arañas en bocas de desconocidos.

Seguía preguntándose si esa había sido una excepción, algo que sólo lo había hecho con él.

-Chase, ella no es Elise.

Chase se pasó una mano por el pelo negro y encendió un cigarro con pereza. Se tomó su tiempo.

-Lo sé. Créeme que lo sé -exhaló el humo con un suspiro.

-Hermano.

-La voy a encontrar, Roy.

Roy se separó de la encimera y con los ojos cerrados y ambas cejas alzadas negó con la cabeza.

-Sabes que te va a traer unas consecuencias de un precio que no puedes pagar ni tú.

Chase torció la boca con indiferencia.

-Mientras la tenga frente a mí y me diga toda la puta verdad... -apagó el cigarro a medias en el cenicero plateado sobre la encimera -. Quiero que Elise me mire a la cara y me cuente qué es lo que le ha pasado.

-Elise está muerta, Chase.

Chase alzó un dedo largo hacia su hermano, demasiado cerca de su rostro.

-Desaparecida -corrigió.

-Te vas a joder la vida.

Una sonrisa que mostraba unos dientes grisáceos hacia un lado le caló los huesos a su hermano.

-Pues imagínate lo que voy a hacer con las suyas.

N.A.

Hola patitos

Lamento la tardanza. Pero aquí estamos. He vuelto con ganas y os he echado de menos.

Os agradecería el apoyo en los comentarios. Aunque sólo sea un emoticono para saber que seguís aquí.

Nos leemos.

Att: Mamá Pato

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