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Baji hace mucho tiempo que está enamorado del presidente de la clase: Chifuyu Matsuno, era un chico tan inteligente, amable, divertido y bonito. Está casi seguro de que toda la clase sabe sobre su enamoramiento por él, menos Fuyu; incluso los maestros siempre los ponen juntos en los trabajos en equipo, todos lo único que están esperando es el momento en que esos dos sean pareja de una vez por todas.
— ¿Una carta?, ¿Debería hacerlo? — preguntó ante la sugerencia que le dieron sus amigos.
— ¡Claro! Te explico. A las personas introvertidas y poco sociables como tú no se les da las palabras, así que la mejor forma de expresarse en mediante una carta. Es una gran idea. — dijo Mikey orgulloso.
— Llevas desde el primer día de clases enamorado de Chifuyu, nada mejor que una carta; además es un chico sencillo, le va a gustar. — le animó su mejor amigo Kazutora.
— ¿Seguros de que funcionará? — ambos asintieron —. Está bien, está noche lo haré.
No sería tan difícil, cuando se trata de Chifuyu, es todo un experto en ver aspectos hermosos en él.
Por ejemplo: sus bonitos ojos verdes tan expresivos, sus mejillas redonditas que podrías pasar todo el día apretándolas, sus labios rositas y esponjosos, su carácter tan tierno y amable, que le guste ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.
Podría pasar todo el día diciendo lo que le gusta de Chifuyu.
Al día siguiente llegó a la escuela totalmente nervioso, las piernas le temblaban, las manos le sudaban y la voz le temblaba mucho. Tenía un pequeño sobre en manos, había pasado toda la noche haciendo la carta para Chifuyu, estaba seguro de que había arrancado casi todas las hojas de su libreta de química porque nada de lo que escribía le gustaba; primero era el color de la tinta, luego su letra, después la misma hoja. Hasta que por fin le quedó tal y como quería.
Llegó al salón de clases aún nervioso, pudo observar a Chifuyu sentado en el lugar de siempre, la fila a un lado del escritorio del profesor en el primer banco.
Se acercó a él, levantó la vista de su cuaderno para verlo y después le sonrió como siempre hacía.
— Hola Baji-san, ¿Qué se te ofrece? – preguntó amablemente.
— Ten. – le entrega el pequeño sobre —. Léela cuando llegues a tú casa.
— ¿Qué es?
— Sólo léela cuando llegues a tú casa. – y después fue a su lugar que se encontraba en la ultima fila en el ultimo banco porque ahí podía platicar más a gusto con sus amigos y comer sin que nadie los viera.
— Me está temblando todo de la emoción. – dice Mikey cuando llega.
— ¿Creen que sí le guste?
— Quiero imaginar que sí. – dijo Kazutora cuando vio a Chifuyu guardar con una sonrisa la carta en su mochila.
Unos minutos después llegó el profesor y empezó la clase. Baji no pudo concentrarse en nada, pero para su suerte, Kazutora, había llevado algo de comida que había preparado su mamá así que podía comer un poco para lograr calmarse.
Y por eso amaba sentarse hasta el fondo del salón.
El otro día llegó, se sentía aún más nervioso que antes, hoy Chifuyu le entregaría la respuesta a la pregunta que había puesto al final de la carta.
Esta vez no se pasó por el lugar de Chifuyu al llegar al salón, fue directo a su lugar y tan solo minutos después llegó Chifuyu con una pequeña sonrisa.
— Hola Baji-san, toma. – le entregó la carta que había recibido y se fue corriendo sin decir nada más.
Aún confundido abrió el sobre y sacó la hoja de papel de su libreta de química, lo extendió y lo primero que pudo ver fueron palabras encerradas, flechas y pequeñas anotaciones con tinta azul decorando casi toda la hoja. De repente comenzó a leer y mientras lo hacía se daba cuenta de que tenía ¡Errores ortográficos! Mierda, nunca había tenido ningún error ortográfico, parecía que su hermano pequeño había escrito la carta.
Seguía leyendo hasta el final aún con la vergüenza recorriéndolo y llegó a la pregunta de abajo.
¿Quieres ser mi novio?
Y vio la respuesta.
Está bien, pero corrige todo eso.
Saltó de su asiento con felicidad pegando un grito, fue hasta Chifuyu y este lo vio con las mejillas sonrojadas y una gran sonrisa. Él lo abrazó apretándolo fuertemente.
— Gracias, gracias, gracias. Te juro que no volveré a cometer más errores ortográficos.
— Mas te vale.
Un poco de tiempo después, Baji volvió a escribir la carta correctamente, la leyó casi 10 veces para asegurarse de que lo había hecho bien y volvió a entregársela a su ahora novio.
Esta vez sin errores ortográficos.
¡One Shot originario de rockbyx! Yo solamente tengo permiso de adaptar su obra.
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