
La venganza de Medusa: El Castigo
Bienvenidos al final del cuento "La venganza de Medusa".
Espero que os guste mucho, que votéis y que por favor, si no es mucho pedir, dejéis un gran comentario sobre qué os ha parecido el cuento en general (los responderé todos). Puede ser una crítica o un mensaje sobre cuánto os ha gustado (si mucho o poco). Esto lo pido como algo extraordinario aparte de los comentarios que soléis dejar comentando un párrafo, escena, frase...
¡Muchísimas gracias por haber llegado hasta el final!
La áspera roca mantenía sobre sí al hechizado Tritón, cuya cola se iba haciendo cada vez más inerte, escindiéndose en una forma bípeda.
A duras penas podía moverse por las magulladuras del golpe de Úrsula. Sintió morir lentamente, rindiéndose ante la fuerza que ejercía el mar sobre un humano sin siquiera haberse convertido aún en ello.
Mas gracias al albor del sol que penetró a través de la capa marina, los músculos y mente de Tritón tomaron fuerza por el calor que este producía y, con gran voluntad, se deshizo de la superficie rocosa donde descansaba.
Comenzó a nadar a tierra con su hastiado cuerpo en dirección ascendente. A mitad de camino ya se sentía sin vida y su aleta se convirtió finalmente en un par de piernas. Con esto se terminó su capacidad respiratoria en el agua. No podía respirar y a su vez el sentimiento de no poder continuar, sentía la opresión del mar sobre su pecho.
La situación de agobio era incontrolable, siguió nadando con ninguna esperanza de llegar consciente a la superficie. Hasta que por suerte, aquello que llevaba todo ese tiempo ejerciendo tracción hacia abajo, se transformó en una corriente marina que lo impulsó intensamente hacia su destino.
En la costa se observaba un mar brillante, que mostraba los reflejos del sol sobre la extensión acuosa. Sin embargo, ese reflejo se vio roto cuando una mano emergió bruscamente de entre las aguas.
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-¡Suéltame! -gritaba Ariel intentando deshacerse de los tentáculos de Úrsula.
-Calla, cría insolente -La mujer extendió otro de sus brazos con ventosas para tapar la boca de la chica.
Medusa había arrastrado a la pelirroja hacia una cueva escondida para retenerla ahí.
-Aquí quedarás, esperando mi retorno -anunció. En ese instante la empujó contra la pared y con el tridente creó una gran burbuja en la que encerró a Ariel, dejándola inmóvil-. Es hora de que el mundo marítimo sufra mi venganza.
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Tritón caminaba por tierra de manera torpe, no controlaba muy bien el movimiento de sus nuevas piernas. Mas se mantenía firme en el rumbo que tomaba por la pista que le había dejado Medusa; el castillo de Maléfica.
Al llegar se encontró con una cerrada puerta que impedía su paso. Buscó el ventanal más próximo al suelo para colarse a través de su espacio. Ya encontrado, escaló la pared por las piedras que más sobresalían de la pared. Gracias a su fuerza bruta consiguió llegar y adentrarse en el viejo castillo que, aparentemente, se veía fuera de vigilancia.
Anduvo por los amplios pasillos recorriéndolos en busca de Maléfica, mas no la hallaba por ningún lugar. Entonces, antes de doblar una de las esquinas, escuchó unas roncas voces acompañadas de ruidos metálicos. "Esbirros", pensó.
Retrocedió con rapidez para alcanzar la primera puerta que hallase. La abrió y escondiose tras ella con un resoplido de tranquilidad. El sonido de agua chocando tras de sí llamó su atención, se volvió encontrando una figura con forma de reloj de arena rebosante de agua tan cristalina como el material del que estaba hecho. Se acercó y pasó el dedo sobre esta, impresionado por la magnitud de la estructura. Le llamaba la atención que un cuarto entero estuviese destinado a salvaguardar solo aquel instrumento, tenía que ser algo importante. Entonces, una pregunta rompió el silencio de la estancia.
-¿Qué crees que estás haciendo tú aquí?
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La destrucción del reino había comenzado, Medusa lanzaba relámpagos que impactaban en las infraestructuras del reino marítimo, derruyéndolo todo a su paso.
Los habitantes huían despavoridos de la devastación del lugar, escondiéndose ante la malvada risa que retumbaba por el reino.
El terror se había implantado y Úrsula saciaba su sed con cada grito de auxilio y horror que alguien dejaba escapar de su boca.
Unos chillidos que llegaban hasta la cueva en la que Ariel estaba atrapada. Pensaba en su padre, en sus hermanas, en sus amigos... La tristeza le recorría por la sangre.
Tenía que escapar de esa burbuja fuera como fuese, y un grupo de estalactitas adheridas al techo justo encima de ella la ayudaron a concederle el deseo.
Con gran esfuerzo empujó la pared de la burbuja contra el puntiagudo final del cono de hielo. No se daba por vencida, aleteaba cada vez más rápido a pesar de que la pompa aún quedase alejada de la púa, mas iba aproximándose paulatinamente.
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-¿Qué crees que estás haciendo tú aquí? -preguntó una profunda voz de mujer.
-¡Maléfica! -exclamó con odio al verla en la puerta por la que acababa de entrar él.
-Veo que ya no eres un pescado asqueroso -rió-. ¿A qué se debe tan esperada visita?
-¿Qué tienes tú que ver con Medusa? -preguntó dando un paso hacia atrás.
-¿Yo? Nada -Se llevó una mano al pecho señalándose-. ¿Quién es Medusa?
-¡No mientas! -ordenó-. Ella afirma haber sido ayudada por ti.
La bruja se mantuvo en silencio unos segundos.
-Vale, lo admito, sé de su persona...
-¿Y en qué la has auxiliado? -Tritón centraba toda la tensión en sus puños cerrados.
-No entiendo por qué tengo que contarte nada. ¡Sal de mi castillo!
-¡Nunca, Maléfica! Hasta que no confieses todo lo que escondes.
-Tú lo has querido, pececito.
La bruja alzó su cetro y envió un rayo contra el corazón del hombre. Al acto este se tiró al suelo, esquivando algo que acabó por golpear la clepsidra.
El reloj estalló llenando el cuarto de cristales y agua que se expandieron a gran presión y rebotando por las pétreas paredes. Totalmente empapado, Tritón empujó a la bruja hacia un lado escapando por la puerta.
Maléfica se asomó chillando.
-¡Esbirros! ¡Atrapadlo!
Muchas oscuras criaturas aparecieron a espaldas del hombre para atraparlo, pero este saltó por un agujero de la pared, llevándolo a una caída libre que terminó zambulléndolo en la fosa que rodeaba al castillo.
-¡Idiotas! ¡Inútiles! -gritaba la bruja a sus lacayos viendo cómo la víctima se fugaba intacta-. ¡Estúpidos!
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La prisión de Ariel desapareció de repente en cuanto estableció contacto con la estalactita.
Liberada al fin, una especie de caldero se iluminó cerca de ella. Al cual acércose interesada.
Una neblina verde apareció sobre este en forma de espiral, uniéndose en una pequeña bola inerte y deslumbrante.
Con sorpresa, Ariel escuchó como una grave voz de mujer emanaba con eco de aquella esfera.
Medusa, Tritón ha quebrado la clepsidra; ha roto el hechizo. Ahora eres una criatura del mar, lo serás por siempre. Jamás volverás a tu forma humana.
Maléfica
Ariel nadó afuera de la cueva para buscar a Úrsula. La noticia de que su padre seguía vivo le había dado fuerzas para enfrentarse a la malvada mujer.
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Cuando Ariel llegó al reino marino, solo se preocupó de entrar al castillo de su padre, el cual se hallaba en ruinas, al igual que el resto de edificios del lugar.
Allí no encontró a ninguna de sus hermanas ni a ninguno de los trabajadores. Estaba completamente vacío y destrozado. Entonces, por una de las ventanas de la sala, vio a Úrsula nadando con rapidez hacia la superficie.
-¡No! -gritó.
Ariel empezó a agitar su aleta de la forma más fuerte que jamás había hecho.
La canosa mujer fue interceptada por Ariel a pocos metros de llegar a la superficie. La pelirroja forcejeó a su enemiga qintentando hacerse con el tridente en vano, pues la fuerza de Úrsula era mucho mayor. La echó a un lado y la apuntó con el refulgente cetro de tres puntas.
-¿Cómo has escapado?
-Úrsula, si sacas el tridente del mar, no solo moriremos todos nosotros, sino tú también -Omitió la pregunta de la mujer.
-¿Qué dices? -preguntó extrañada sin dejar de apuntar a la chica.
-Ahora eres una habitante del océano. El hechizo se ha roto -informó.
-¿Cómo sabes tú eso?
-Maléfica te ha enviado un mensaje a través de tu caldero.
-No -Sintió cómo se le caía el mundo encima-. ¡No puede ser!
En aquel estado de estrés, Medusa no era capaz de razonar y se dejó llevar por su venganza; solo quería acabar con el dios que la violó. Y si debía morir por ello, no le importaba, habría valido la pena.
-Me da igual -le dijo a Ariel-. Poseidón debe morir, aunque mi vida se vaya con la suya.
Ascendió impulsándose con el poder de sus tentáculos, se dispuso a extraer la vara del mar.
-¡Padre! -exclamó Ariel al ver a Tritón aparecer detrás de Úrsula.
Al darse la vuelta para ver qué ocurría, el hombre aplacó el cuerpo de Medusa, lo que provocó que perdiese de sus manos el tridente.
La chica aprovechó para nadar a por él y, cuando lo tuvo entre las manos, se encontró con Úrsula agarrando a su padre frente a ella, a modo de escudo.
-Dámelo -exigió-. O tu padre morira ahogado.
Ariel no sabía que hacer, el hombre se agitaba en los brazos de Medusa, buscando un oxígeno que no podría encontrar bajo el mar.
-¡Qué me lo des! -gritó.
El cetro comenzó a brillar hasta que descargó un gran relámpago sobre uno de los tentáculos de Úrsula. La mujer soltó a Tritón y este nada hasta la superficie mientras ella se quejaba de dolor hundiéndose sin poder moverse.
-¡Padre! -Fue a abrazarlo.
-¡Hija! ¿Estás bien?
-Perfectamente.
Otro haz de luz escapó de la vara, el cual le devolvió a Tritón su aleta segundos después.
Se sumergieron de nuevo en el océano buscando el paralizado cuerpo de Úrsula. Hallábase justo al borde del gran agujero submarino cuyo fondo era imperceptible debido a su presente oscuridad.
-Rápido, antes de que el efecto de la inmovilidad finalice -Tritón y Ariel empujaron a Úrsula a la fosa abisal ante la atenta mirada de horror de la mujer.
La gravedad fue atrayendo lentamente al fondo del agujero, el cual sellaron padre e hija con una gruesa capa de hielo creada con la magia del tridente.
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-¡Criaturas del agua! -exclamó con una audible potencia de voz Tritón en mitad de los derruidos edificios-. ¡Habitantes del océano! ¡Salid de vuestros escondites, pues la bruja del mar, ya no está entre nosotros!
La gente comenzó a agolparse alrededor del rey escuchando sus palabras.
-¡Recuperemos nuestro reino! -Tritón alzó el cetro emitiendo una temblorosa onda. Todas las ruinas comenzaron a recuperarse; se unieron las piezas separadas, se restauraron los daños y se arreglaron los golpes y magulladuras-. Y todo gracias a mi hija menor, Ariel.
Todos aplaudieron a la chica, que corrió a abrazar a sus hermanas en cuanto las vio aparecer entre la multitud.
-Mas para evitar recuerdos traumáticos, nadie recordará nada de lo que ha sucedido.
Otra onda retumbó por las cabezas de los habitantes marinos, que perdieron cualquier atisbo de memoria referente a la destrucción que había generado Úrsula en el reino.
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Una pequeña raja empezó a recorrer la fría superficie con un crujiente sonido que la acompañaba.
La fisura avanzó cada vez más rapido hasta que llegó a una zona donde se produjo una pequeña explosión.
Entonces, un tentáculo emergió del agujero que se había creado en la gélida capa de hielo.
Fin.
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