
Capítulo 20
Evité que mamá siguiera presionando a Sammy para que se disculpara. Con el tiempo se daría cuenta de que ni Graham ni yo éramos los malos. Y que siempre me tendría para lo que fuera. Cuando llegamos a casa, ya eran casi las siete de la noche. Subí de inmediato a mi habitación para asearme. Graham vendría por mí a las nueve, así que en el tiempo que aún me quedaba, mamá me maquilló.
Empezó por poner una base de mi tono de pie y luego polvo compacto. Mientras lo hacía, se veía relajada y tranquila. Luego empezó a delinear mis ojos y lo hacía con suma precisión, como si estuviera pintando un cuadro. Cuando terminó me dijo:
—Abre. —Abrí la boca mientras me aplicaba un labial rojo mate—. Listo. Mírate ahora.
Me miré al espejo y no me reconocí. Sentí que las lágrimas se empezaban a acumular y mamá me volteó para que la mirara.
—Nada de lágrimas —dijo sonriendo—. No arruinarás mi trabajo. Vamos a que te pongas ese lindo vestido. Solo queda una hora para que Graham venga por ti.
Asentí y fui por mi vestido. Me había puesto ropa interior nueva que había comprado para la ocasión, esta iba a juego con mi vestido. Luego de vestirme, me puse un par de tacones negros y busqué una cartera para meter algunas de mis cosas personales. Entre ellas, labial, perfume, lápiz de ojo y polvo compacto. Era lo principal que debía llevar, aparte de las llaves de la casa, claro.
En lo que restaba del tiempo, intente no sudar. No podía arruinar mi maquillaje. Busqué mi teléfono y había un par de mensajes de Carter. Esperaba por Lucas para ir al baile.
Cuando estaba por escribirle una respuesta, el sonido del timbre inundó mis oídos. Escribí una rápida respuesta y bajé a la sala.
Él ya estaba allí, en un esmoquin negro y con una corbata que lo hacía ver muy apuesto. Su cabello era lo único que seguía igual, desordenado como me gustaba. Zapatos bien pulidos y en su mano tenía una cajita negra. Cuando me miró, sus ojos se iluminaron. Era como si me viera por primera vez. Como si nos estuviéramos conociendo apenas.
De inmediato, mamá bajo saludando a Graham y halagándolo por cómo se veía. Él metió la cajita en el bolsillo de su pantalón y sonrió. No lo entendía.
Mamá insistió en una sesión de fotos, decía que este era un momento memorable y requería de un par de fotografías. Aceptamos y posamos juntos para que ella estuviera feliz. Luego de la sesión, nos dirigimos a la puerta y mamá nos despidió. La brisa estaba un poco fría, pero al subir al auto, Graham encendió la calefacción. Él seguía con esa sonrisa de bobo en sus labios, pero eso solo lo hacía más sexy. Antes de encender el auto, volvió a sacar la pequeña caja de su bolsillo. Era de terciopelo negro.
—Muchos chicos, este día, regalan rosas u orquídeas a sus chicas. —Negó con la cabeza—. Yo quise hacer algo distinto. —Puso la caja en mis manos y dijo—: Ábrela.
Hice lo que me pidió, y mi corazón revoloteo. Estaba tan emocionada que no sabía cómo manejar mis manos. En cuanto la pude abrir, descubrí una pulsera de oro blanco; en diferentes eslabones, había colgantes con nuestras iniciales, y en el que pude identificar como el último colgante, había un corazón. Quería llorar de la alegría, pero no podía permitirlo. Le di un fuerte abrazo y le di un suave beso en los labios.
—¿Me la pones? —pregunté. Él asintió y tomó la pulsera poniéndola alrededor de mi muñeca. Cuando terminó, admiré como se veía y no pude evitar abrazarlo de nuevo—. Te amo.
—Yo también te amo —dijo riéndose—. Por cierto... —encendió la camioneta—, te ves radiante —dijo mirándome una vez más—. Me encanta el flequillo.
—Tú te ves muy guapo también. No me sorprendería que las chicas te cayeran encima —dije. Él empezó a conducir al gimnasio de la escuela.
—Yo solo caería por ti. —Me miró de reojo.
—Eso espero.
—No dudes de mi cariño. —Sonrió—. Me duele. —Esta vez rio.
—Eres un tonto.
*****
Llevábamos una hora en el lugar y la gente ya empezaba a animarse mucho más. El DJ que habían contratado no era tan malo. De hecho, tenía buenas mezclas y hacía que la gente bailara. Todos estaban muy bien vestidos, los chicos con sus trajes y las chicas con sus vestidos. Algunas tenían más clase que otras.
Había encontrado a Carter, su vestido azul, era tan hermoso como ella. Sus labios rojos y sus ojos delineados, la hacían parecer otra persona. Y los tacones la hacían ver mucho más alta. Le di un abrazo y esta me halagó por mi nuevo aspecto. La verdad es que ambas lucíamos espectaculares. Lucas tenía un traje blanco que lo hacía parecer uno de esos guardaespaldas que lucían sexy en todo momento.
Nos fuimos a bailar los cuatro. Era el momento de disfrutar nuestras vidas. Ya estábamos a un día de dejar el instituto. Debíamos divertirnos al máximo. Bailamos y bailamos. Bebimos un poco y reímos como locos. Cuando no pude más, fui a nuestra mesa y luego Graham me siguió.
—¿Quieres algo de tomar? —me preguntó.
—De hecho quiero ir al baño —dije—. ¿Me esperas?
—Siempre. —Sonrió y me acerqué para besarlo.
Fui al baño, que estaba justo en la sala de los vestidores y entré en un cubículo. De repente escuché que otras chicas entraban y empezaban a hablar.
—¿Ya decidiste a qué universidad iras? —preguntó una chica.
—Bueno. —Esa voz—. Pensaba ir a California. Ya sabes, estoy harta de este clima.
—¿Qué pasará con Jamie? —preguntó la otra chica.
—Creo que ira conmigo. Aún no me lo pide, pero creo que nos mudaremos juntos.
¿Qué ellos se mudarán juntos?
Esto era lo que necesitaba. Solo algo que me asegurara que Jamie no era mi problema. Que yo ya no significaba nada para él. Y él ya no era nada para mí. Tiré de la cadena y salí del baño para lavarme las manos. Sarah seguía hablando, hasta que me notó y se quedó muda. No le dirigí ni una palabra, solo lavé mis manos y me largué. Afuera, Jamie la esperaba. Al verme, sus ojos se abrieron como platos, sorprendido. Aunque no sabía si era por mi apariencia o por el simple hecho de ser yo.
Lo ignoré y caminé lejos de él. Pensé que me detendría, pero no lo hizo. Me sentí ¿decepcionada? No, no podía sentirme así. Graham me esperaba, él era lo que importaba. Tomé un trago de ponche y me relajé un poco. Volví a la mesa, pero él no estaba allí. Lo busqué con la mirada y lo vi hablando con uno de los chicos del equipo de baloncesto. Fui hasta él con una sonrisa en el rostro y lo tomé de la cintura.
—¿Evelyn? —preguntó Owen—. ¿Eres tú?
—Por supuesto que es ella —dijo Graham con orgullo.
—Estás muy hermosa. —Me elogió Owen.
—Oye, mira que estás hablando de mi chica —espetó Graham en tono amistoso.
—Gracias —dije—. Tú no te ves nada mal.
—Ok, basta —dijo Graham. Yo reí y le di un beso en la mejilla.
—Cuídala, hermano. —dijo Owen con una sonrisa cálida—. Ella es una buena chica.
—Lo sé —declaró Graham tomando mi mano—. Por eso no la dejaré sola ni un solo segundo.
—Bromeas, ¿verdad? —Lo miré con una risita. Él negó con la cabeza y luego soltó una carcajada.
—Diviértanse, chicos. Yo iré a buscar a Christa.
—Adiós, amigo. —Se dieron un abrazo amistoso y luego Owen se fue.
Los dos volvimos a reunirnos con nuestros amigos en la pista de baile. La música fue cambiando de género a medida que las horas pasaban. Hablé con Carter muy poco, pero no me importó. La veía muy feliz con Lucas, así que no quería arruinar su felicidad. Los dos se veían tan bien juntos. Pronto, el DJ informó que ya solo quedaban quince minutos para que el baile terminara, así que era el momento de canciones lentas.
La primera canción fue una de Adele "Hiding My Heart". La había escuchado mil veces en mi cama, mientras me deprimía por lo que sentía por Jamie. Y como si lo llamara con la mente, este vino a mí. Me pidió bailar, y sentí que la canción era la correcta para terminar algo que nunca había comenzado. Graham no se sentía nada cómodo, y pude ver que Sarah, quien estaba sentada en una de las mesas, estaba que echaba espuma por la boca. Pero ella no entendía lo que esta canción significaba para mí. Jamie me seguía paso a paso, sin decir ninguna palabra, porque sabía que si decía algo, lo iba a arruinar todo. Y solo así, bailamos en silencio hasta que la canción terminó.
Nos separamos y creo que finalmente pudimos despedirnos el uno del otro sin melodramas o peleas. Y por primera vez se sintió bien.
La siguiente canción fue "One Song Away" de Cassadee Pope. Esa la baile con Lucas, mientras Graham bailaba con Carter. La canción era hermosa, a pesar de que era un poco triste. Lucas, me hablaba de Carter mientras bailábamos. Me decía que la vida sin ella sería una tortura. Que la amaba más de lo que ella se imaginaba y que haría lo que fuera por ella. Yo le dije que le creía, y que esperaba que su relación durara. No quería verlos sufrir, aunque sabía que esto sería duro para ellos. Callamos y bailamos hasta quela pieza término y pudo volver con la chica que ambos amábamos.
El DJ tomó el micrófono y anunció que solo quedaba una canción más, y que esta era dedicada a las parejas de esta graduación.
Graham fue por mí con una sonrisa en los labios y me tomó de la cintura. Cuando la canción empezó a sonar, no lo pude creer. ¿Recuerdan que les mencioné una canción de una banda que se llamaba Echosmith? Pues sí, "Surround You" se deslizó por mis oídos llenándolos de una inmensa alegría. Mis manos alrededor del cuello del Graham y sus manos en mi cintura. Di un paso más cerca y empecé a balancearme con él mientras me reía por lo irónico de todo. Yo amaba esa canción, y su significado hacía que todo fuera más oportuno. Al final si lo había encontrado. Había encontrado el amor en unos ojos diferentes. Seguimos bailando al ritmo de la música y cuando esta estaba en sus últimas líneas, Graham me susurro al oído:
—Never thought love could be found.
Ese gesto bastó para que lo besara.
*****
Una vez que el baile terminó, todos fueron saliendo del gimnasio. La verdad es que había sido un baile inolvidable. No paraba de sonreír. Nos tomábamos de la mano y no nos separábamos ni por un segundo. Él me abrazaba cada vez que podía y me besaba en el cuello, haciendo que toda yo temblara. Cuando llegamos al auto, Lucas y Carter se acercaron para despedirse.
Veía a mi amiga, y sabía que estaba feliz. Pensé que nos quedaríamos para el verano, pero las dos acordamos que lo mejor sería estar en el campus con un mes de antelación. Encontraríamos un trabajo y ganaríamos algo de dinero antes de comenzar las clases.
Carter me dio un abrazo y me dijo que nos veríamos para la ceremonia. Graham y Lucas se dieron unas palmadas en la espalda y no dijeron nada; hombres. Luego la pareja se fue a su auto y yo subí a la camioneta de Graham. Él fue al lado del conductor y encendió el motor.
—¿Era lo que esperabas? —preguntó de repente, con la mirada al frente.
—Fue mucho más. No olvidaré este día jamás. —Sonreí y me acerqué colocando mi cabeza en su hombro.
—Gracias —dijo.
—¿Por qué? —inquirí.
—Por dejarme ser yo el que te acompañara en esta noche tan importante.
—No podría haber elegido a alguien más. —Besé su hombro.
Él se quedó en silencio y continuó conduciendo. Miraba los postes de electricidad y los árboles. Casi era verano y aún hacía un poco de frío. Pero estar cerca de Graham me mantenía a buena temperatura. De vez en cuando dejaba la palanca de cambios y tomaba mi mano solo para entrelazar nuestros dedos.
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