
18 || Aquí estamos, aquí estoy
Muchas veces al día me pregunté si de verdad era buena idea salir con Dom, y aunque varias respuestas decían «Andrew» en mayúsculas gigantes, otras me decían que necesitaba salir a divertirme un momento. Y contra todo pronóstico, decidí escribirle a Dom para confirmar mi asistencia. Le pedí que me buscase en casa de Nick, puesto que ahí me estaba quedando el fin de semana, aunque eso, él ya lo sabía. Dom respondió que estaría el domingo por la mañana ahí.
En otros temas, el sábado fue un día inolvidable por muchas razones, y todas comenzaban con las palabras «mis amigos».
Me enteré un poco más del tema de la banda gracias a Bianca, incluso supe de un beso secreto, al parecer estaba siendo un chiste interno entre todos, Quinn odiaba que fuese mencionado.
Quinn estuvo con nosotros por la tarde también.
Quinn quería patear a Nick por recordar aquel beso.
Entre risas, mis amigos se encargaron de hacerme olvidar el momento que había vivido horas antes.
—Amigos, mañana sí voy a salir con Dom —anuncié, rodeada de Chase, Nick, Bianca y Quinn.
Y todos, absolutamente todos, dijeron juntos un gran y bien pronunciado «mmm». Luego se rieron al notar que estaban compartiendo la misma neurona.
Yo negué con la cabeza, riéndome también. Era la noche del mismo sábado, estábamos viendo una película antes de irnos a dormir.
—¡Eh, salió sin ensayar! ¡Muy bien, equipo! —dijo Nick emocionado. Yo rodé los ojos—. Es broma, Bee. En realidad, aunque Chase diga lo contrario, Dom me cae bien. Se ve que es una buena persona. Si tú estás feliz, nosotros también, ¿Verdad?
Nick miró a su alrededor en busca de la respuesta de los demás, las chicas asintieron de inmediato. Chase solo movió un poco la cabeza. Bianca le golpeó el brazo con el codo, provocando que chillara un poco.
—Tal vez no lo conozco lo suficiente —Chase comenzó a decir—. Y aunque a mí no me parezca, quien es dueña de sus decisiones, eres solo tú, Bee. Yo solo soy un amigo que opina y tiene poderes de abuela que lo sabe todo—. Mi amigo entrecerró los ojos, y empezó a mover los dedos como si fuese una vidente.
—A mí me cae bien. —Quinn interrumpió.
—¿Lo conoces? —preguntó Chase, la pelinegra asintió, y luego me sonrió para seguir hablando.
—El papá de Dom es amigo de mi papá. Tengo muchos recuerdos desde mi niñez, en las que él asistía a cada evento que los hoteles Houston organizara. Siempre ha sido muy tranquilo, si me lo preguntan. Jamás lo he visto involucrado en líos; y eso, en este mundo, es bastante difícil.
—Dímelo a mí —Nick comentó asintiendo. Miré a mi amigo, él a veces se sentía mal por todo lo que había sucedido.
—Hablando de líos y Nick, ¿En serio descubrieron sus cuentas de Buzz por andar interactuando, noviecitos? —cuestionó Quinn, alternando su mirada entre Bianca y Nick. Ella cambió de tema completamente. Agradecí que lo hiciese.
—¿En serio estuviste besuqueándote con Billy a escondidas? —preguntó Nick, respondiendo a su ataque.
—Bianca, aleja a tu novio de esta sala, o me veré en la obligación de lanzarle un zapato —contestó Quinn. Chase, Bianca y yo estábamos solo disfrutando el espectáculo—. Por eso no quedaste vivo en el fanfic que escribió, pesado.
—¡¡No tenías que recordarme eso, Quinn! —chilló Nick, cruzando los brazos. Pero no duró mucho, porque al parecer recordó que podía molestarla también. Mi mejor amigo alzó las cejas y sonrió—. ¿Qué pasa, Quinn? ¿Dónde está el portador de tu dije rojo? ¿Dónde está el de la guitarrita verde menta?
No pasó más de un segundo después de terminar la frase, y recibió un almohadazo en la cara. Nick se quedó en silencio, y todos empezamos a reír.
La película terminó poco después, aunque nosotros no le habíamos prestado tanta atención. De todos modos, me divertí. Fueron buenos días, y esperaba poder repetirlo pronto.
Al día siguiente, desayuné junto a los demás, y Dom llegó poco después de ello. Chase lo recibió en la puerta mientras yo terminaba de arreglarme.
—¿Quién es? —preguntó. Negué con la cabeza.
Podía escuchar la voz de Chase desde cualquier lugar de la casa. Me apliqué un poco de brillo en los labios y guardé el maquillaje en el bolso. Luego me coloqué frente al espejo para revisar mi atuendo. Mi falda estaba un poco arrugada por la rápida huida que tuve que protagonizar; sin embargo, estaba satisfecha con el resultado. Una blusa negra con cuello de tortuga, y un saco largo gris a cuadros, sabía que haría frío por la tarde, así que iba preparada.
Solo debía terminar de peinarme, antes que Chase terminase con su interrogatorio. Al parecer Dom se estaba divirtiendo.
—¿Cómo que quién soy? Si somos amigos, Chase —se rio.
—Y los amigos no les hacen daño a las amigas de sus amigos, ¿Verdad? —le contestó. Yo suspiré y bajé la cabeza.
«Si Chase supiese la historia completa...», pensé.
Alejé esos pensamientos de mí, y terminé por semirecoger mi cabello, y hacer un rodete en el medio. Dejé mi cabello caer sobre mis hombros, y noté que había crecido mucho. Casi llegaba a mi ombligo. Increíble recordar que lo rapé hacía menos de cuatro años.
Etapas que no quería revivir, definitivamente. Y no por el cabello, sino por la situación.
—Bee, Chase está molestando a Dom, ¿Te falta mucho? —preguntó Bianca, apareciendo en mi habitación provisional. La muchacha me ofreció una bonita sonrisa, dejándome saber que mi atuendo le gustaba—. ¡Estás preciosa! Esa falda café le da un buen toque. —Alzó las cejas.
—Lo sé, la conseguí en oferta en una página de internet, al igual que estas botas. —Besé mis dedos, haciendo un «beso de chef» y reí—. La mejor compra de este año. Ya estoy lista, por cierto. Y sí, puedo escuchar a Chase desde aquí.
Bufé, provocando la risilla de Bianca. Me coloqué un poco de perfume y lo guardé en la mochila. Agradecía tener un neceser con todas las cosas que utilizaba a diario.
Bianca me acompañó por el pasillo mientras caminaba hacia las escaleras que me llevarían a Dom.
—Oye, ¿Qué te parece si salimos un día de estos? Creo que quiero hacerme algo en el cabello, pero no sé qué hacer. Seguro tú me ayudarás más que Nick. Él solo sabe decir «No sé, tú siempre estás bonita con todo».
Me eché a reír, porque mi amigo era así todo el tiempo.
—Me encanta la idea, Bianca. Tienes mi número, envíame un mensaje cuando quieras, y te acompañaré. Tal vez yo me haga algo también —comenté mirando un mechón de cabello que se cruzó con mi mano mientras hablaba.
—Te tomo la palabra, espero que tú sí me digas la verdad si me queda mal.
—Dudo que algo te quede mal, Bianca Rizzo —respondí bajando los escalones. Entonces la escuché resoplar.
—Hablas igual que tu amigo, no los soporto —bromeó conmigo.
Nos reímos un poco, y llegué hasta el pasillo que nos llevaba a la puerta principal. En ella, Dom y Chase conversaban de forma amena. ¿Cómo habían pasado de ese interrogatorio, a hablar como buenos amigos?
—¡Hola, Bee! —me saludó Dom, regalándome una sonrisa de las suyas. Tenía el cabello en perfecto orden. Un peinado con una raya de lado y sin algún cabello suelto por ahí.
Era algo típico de él. Su atuendo constaba de un pantalón color beige claro, y un suéter del color de mi falda que estaba sobre una camisa blanca, de esta última, solo resaltaba el cuello.
—¿Ustedes decidieron vestirse conjuntados? —cuestionó Chase mirándonos. Sonreí de lado al notar que íbamos con colores parecidos.
—No, parece que pensamos parecido, ¿Verdad, Dom? —pregunté entre risillas, el chico asintió manteniendo la sonrisa.
—Estás preciosa, Bee.
Me sonrojé. Bendito el día en que acepté salir con él. De todos modos, me cacheteé mentalmente, recordando que ya estaba grandecita para ponerme así.
Mentira. No había edad para ello.
Me había desconcentrado, no podía dejar de mirarlo.
«Vendría ser buen momento para contestarle, Bee» pensé.
—Tú también estás muy guapo, Dominic —respondí. Dom asintió un poco en forma de agradecimiento, y escuché un pequeño suspiro de parte de mi amigo.
—¿Ya se van? —preguntó Chase, pero no pasó menos de dos segundos para que Bianca golpeara su brazo, esto provocó que mi amigo se quejara de dolor. —¡Me vas a sacar el brazo, Bianca Rizzo!
—Que se diviertan, chicos —nos dijo Bianca, ignorando un poco al chico de al lado. Me reí y negué con la cabeza.
—Gracias por recibirme aquí, chicos. Los quiero mucho. —Abracé a Bianca, luego a Chase. Este último me susurró que, si necesitaba algo, que llamase. Nick llegó justo a tiempo, al parecer había oído los «llantos de una morsa herida en apuros», así que bajó a asegurarse que todo estuviese bien. —Gracias por todo, Nick.
—Lo que sea por mis amigos, y lo sabes, abejita. Cuídate mucho, recuerda lo que dijo el comandante. Avísanos si sucede algo extraño, por favor —pidió Nick. Me dio un corto abrazo mientras yo le respondía que les avisaría si algo pasaba.
Esperaba que no. Me despedí con la mano de nuevo, y caminé junto a Dom a la salida. Él no preguntó nada en ese momento, pero lo hizo cuando subimos a su auto.
—Oye, Bee. No quiero ser quien interfiera en tus asuntos, pero, ¿Estás bien? —Dom se rascó la cabeza luego de encender el auto. Mi boca se cerró de golpe y miré a un lado.
—Es una larga historia... —murmuré un poco apenada.
—Si no deseas hablar de ello, está bien, pero si quieres hacerlo, no me molesta escucharla. Puedes contarme lo que quieras, Bee —Dom me dedicó sonrisa bonita, dándome la confianza que necesitaba—. Además, tenemos dos horas de viaje hasta Westgrace, hay tiempo —bromeó un poco antes de empezar a manejar.
—Ya hablaremos de esto, prefiero disfrutar de la salida. —Inhalé un poco de aire y lo solté al darme cuenta de lo que había dicho. —Espera un momento, ¿Cómo que vamos a otra ciudad? —pregunté confundida. La boca de Dominic se tornó en la forma de una «O», luego asintió.
—Ah, perdón. Olvidé decírtelo, lo lamento —se rio bajito—. Hoy es la inauguración de una colección temporal en la casa de Claude Blanchard.
—¿El pintor? —pregunté, recordando que había llevado una clase de arte con sus obras.
—Correcto. Su familia convirtió su casa en un museo, y hace poco trajeron una colección que suele estar en su casa de Canadá, así que pensé que te gustaría ir, pero luego olvidé preguntarte porque soy bobo, ¿Te gustaría ir? —preguntó mirándome, sus pestañas revolotearon sin intentarlo mucho. Dominic tenía unas pestañas muy grandes. Sonreí a la idea de salir de la ciudad por unas horas, Westgrace era un lugar precioso, muchas de sus casas eran gigantes, parecían pequeños castillos por dentro y por fuera.
—Me encantaría ir, Dominic. —Acepté su propuesta. El muchacho agradeció que lo hiciese, y empezó a manejar.
—De todos modos, Bee, si en algún momento quieres hablar de ello, estoy aquí para escucharte. Y sea lo que sea, espero que puedas solucionarlo pronto —me dijo, yo lo miré y sonreí de lado.
Me hubiese gustado contarle, pero mientras menos personas supiesen lo que estaba pasando, todo sería más seguro. Hablé con él durante todo el camino, incluso me contó un poco más de él.
Dominic ya no me parecía una persona entrometida como antes. De hecho, era bastante amable y no le gustaba que lo relacionasen con su padre y sus negocios, puesto que, lo que a él le gustaba, era trabajar junto a Tyler en su productora. Dom estaba enamorado de sus proyectos y adoraba cada momento de ello.
Aprendió a conseguir sus propias oportunidades, a pesar de tener todo servido en una bandeja gracias a su padre. Me contó entre risas que, aunque no le gustaba pedirle favores, cuando era para beneficio de Endless Film, él y Tyler aceptaban ciertas propuestas de su padre, como el hecho de colaborar con View.
—A veces es bueno ceder ante lo que pueda ofrecer el viejo, es obstinado, pero sé que me quiere. Está feliz con lo que hago, aunque por el momento no quiera aceptar la gerencia de View —comentó. Alcé las cejas sorprendida.
—¿Vas a ser el jefe? —cuestioné. Dom se rio un poco y negó con la cabeza.
—He dicho que me ofreció la gerencia, no que vaya a aceptar. Por el momento, lo mío es estar tras la cámara, no detrás de un escritorio. Mi padre lo comprende, y aún tiene muchos años para seguir trabajando. Es solo que él quiere asegurarle un buen futuro a View.
—Seguro lo tendrá.
Él sonrió un poco y asintió.
—Eso espero, Bee. Siento que administrar View es una responsabilidad bastante grande que me da miedo aceptar. Siempre supe que el momento de tomar el lugar de mi padre llegaría, pero por ahora, me gusta dedicarle mi tiempo a Endless Film, Ty y yo trabajamos mucho para llegar a donde estamos. Cuando conocí a mi amigo, él no tenía mucha confianza en él. Siempre se sintió la sombra de su hermano.
—Mark Collins, ¿Verdad?
—Correcto, el basquetbolista —Dom sonrió—. Ty también solía jugar básquet, pero su hermano decidió hacerlo su profesión, Tyler en cambio, siguió con sus carreras de periodismo y dirección audiovisual.
—¿Tyler estudió dos carreras? Yo salí de la universidad y decidí jubilarme del estudio —dije divertida, eso hizo reír a Dominic y me pareció bonito sacarle esa carcajada repentina.
—Él tenía muchas ganas de sobresalir por él mismo, cuando se me ocurrió iniciar con la idea de este proyecto, por supuesto que el primero en quien pensé para hacerlo, fue él. Es la cabeza de esta productora, creo que sin él, Endless Film no sería lo que es. Él da las ideas, y yo las explico, creo que nos complementamos bien.
—Pues sí, están haciendo un trabajo increíble, Dom. Tú y Tyler son un gran equipo —respondí. Estaba orgullosa de lo que ellos habían logrado, y esperaba que el misterio se resolviese pronto. Dom me miró y sonrió por un momento, pero el escenario cambió en un segundo. Escuchamos la bocina de un auto mucho más cerca de lo que debía, y venía hacia nosotros. —¡¡Dominic!! —grité cerrando los ojos, me tapé el rostro por inercia y esperé por lo peor.
El auto giró hacia la derecha, pero nada sucedió.
Pude respirar a salvo cuando alcé la cabeza y noté que Dom pudo esquivar al auto que se había metido en nuestro carril, y se estacionó a un lado. Al parecer había querido adelantar al auto que tenía delante, pero no contó con que el auto donde íbamos, estuviese cerca.
—¿Estás bien? —preguntó Dom, se acercó un poco a mí y asentí asustada. Estaba temblando y respiraba de forma acelerada—. Lo siento mucho, Bee. No sabía que ese auto venía hacia nosotros. —Se tapó el rostro y lo apoyó sobre el volante.
—Estoy bien, estoy bien —aseguré tocando su brazo. Dom también estaba temblando. —Respira un poco, descansa, y luego seguimos, ¿Sí? —le dije, palmeé un poco su espalda.
Después del susto, y algunos minutos después, se sintió seguro para seguir manejando. De todos modos, el otro conductor no se detuvo cuando todo pasó, huyó en el mismo instante que pudo. Él supo que pudo haber iniciado un terrible accidente.
Al llegar al estacionamiento del lugar, ambos nos sentimos más seguros. Había sido un momento, pero ya había pasado.
—¿Estás bien? —volvió a preguntarme cuando salimos del auto. Yo asentí.
—Estoy bien, ¿Te parece si olvidamos ese momento y vamos a conocer la casa de Claude Blanchard? —pregunté. Dom sonrió de lado.
—El francés suena bonito cuando sale de ti. Palabra de francés —dijo alzando la mano como forma de promesa. Yo me sonrojé un poco y negué con la cabeza.
—No sabía que eras francés,
—Nací en Francia, viví ahí con mi madre hasta que mi padre me trajo a Counterville con él para estudiar en la escuela secundaria. Y antes que lo digas, ya sé que no tengo acento francés. Veía muchas películas americanas, ¿Está bien? —comentó. Me reí un poco al oír como se defendía, aunque yo no había dicho nada.
—Uno aprende cosas nuevas cada día, hoy aprendí que he trabajado por meses con una persona a la cuál no conozco, increíble. —Negué con la cabeza—. ¿Qué me vas a decir ahora? Que odias las hamburguesas, ¿o algo así?
—De hecho, cuando estaba bajo el mando de mis padres, siempre me llevaron a lugares en donde las hamburguesas no estaban en la carta, así que, aunque me gusten, no suelo comerlas. Por costumbre, supongo.
—No puede ser posible, Dominic, ¿Odias vivir? ¿Haces cosas divertidas? —pregunté. Aún estábamos de pie en el estacionamiento, junto a su auto.
—¡Ahora las hago! Antes no tenía tanta libertad —Dom negó divertido y caminó un poco, logrando que lo siguiese para entrar al museo.
No podía creerlo. Como Sam siempre decía, él necesitaba conocer los colores de la vida. Y yo leerme ese libro de una vez por todas.
Me detuve un segundo a apreciar la fachada del lugar, no pude contar con los dedos de las manos —ni de los pies— la cantidad de habitaciones que tenía solo al frente, así que supuse que eran muchas. La casa se mantenía bien, considerando todos los años que llevaba encima. Una mansión repleta de ornamentos, pero que, a pesar de ello, no se veía recargada. Supuse que también influía el tamaño del lugar. «Wow» fue lo único que dije.
Alcancé a Dom justo en la puerta, ellos nos dejaron entrar luego de un breve saludo, caminamos juntos por aquella antigua mansión. Me sentí igual que cuando vi por primera vez la casa de Finn. El lugar gritaba arte por todos lados. Su interior aún conservaba la decoración de su época, aunque las conexiones y cableados parecían nuevos. Incluso nos comentaron que contaban con WiFi gratuito.
Lo primer que nos recibió, fue la primera sala. En ella, un piso a cuadros color blanco y negro, y un techo mucho más alto a lo habitual. Algunos cuadros de Claude ya se encontraban cubriendo las paredes, además de una ficha con el nombre de la obra, y una pequeña descripción.
—Es precioso —comentó Dom, quitándome las palabras de la boca, yo asentí al estar de acuerdo con él.
Poco tiempo después, los demás invitados llegaron. Un guía apareció en el mismo salón que nos recibió, nos explicó que nos daría un recorrido rápido por toda la casa, y al final nos mostraría la colección temporal, que era la razón por la cual todos habíamos sido invitados.
Siendo sincera, aunque había llevado un curso en donde nos hablaron un poco de sus obras de arte, verlas en persona, era una experiencia totalmente distinta. Además, el guía nos contó algunos datos relevantes sobre la vida de Blanchard. Todo tomaba más sentido en su estilo cuando aprendías más sobre él.
La colección temporal tenía un estilo algo distinto, fueron sus últimas obras antes de enfermar, se percibía el cansancio en sus trazos, pero Claude Blanchard jamás dejó una obra incompleta.
El recorrido en general me gustó mucho, Dom y yo disfrutamos del lugar mientras compartíamos algo de información sobre arte, y la verdad, es que no recordaba saber tanto de ello.
Algunas horas después, justo cuando íbamos de camino al estacionamiento para regresar a la ciudad, Dominic hizo una pregunta, y yo aproveché la situación.
—¿Tienes hambre? —preguntó.
—Sí, tú y yo iremos por unas hamburguesas, ¿Qué te parece? —Alcé las cejas de forma divertida. Él se rio porque recordó lo que habíamos conversado antes.
—Está bien, Bee. Vamos por unas hamburguesas —se rio un poco y rodó los ojos cuando volví a alzar las cejas.
—Quiero escuchar más emoción al respecto, Dominic Monet. Vas a comer hamburguesas por primera vez en tu vida —dije, moví un poco su brazo y arrugó un poco la nariz.
—No es la primera vez, solo dije que no suelo comerlas.
—¿Qué dices? ¿Es la primera vez que comes hamburguesas? ¡Qué bien! ¡Vamos a vivir esa experiencia, Dom! —chillé emocionada y alcé los brazos. Dom me echó un último vistazo antes de montarse en el auto, y me dedicó otra media sonrisa.
—Vámonos de una vez —comentó encendiendo el auto.
Había descubierto ese reciente pasatiempo de molestar a Dominic sobre ser un niño rico con poca experiencia en vivencias cotidianas.
Lo peor de todo, es que algunas actividades cotidianas, no las había hecho realmente.
Ir al cine en familia o con amigos, excursiones —sin contar viajar a un país por negocios de su padre—, pasear una mascota, tener una mascota, caminar por ahí, andar en bicicleta. Dominic no había hecho nada de eso.
—Vi muchas películas —comentó mientras esperábamos nuestras hamburguesas. Fuimos a McPixie's por elección mía, claro.
—Eres todo lo que dicen las películas sobre la gente con dinero y padres ocupados.
—Ocupados y divorciados —añadió asintiendo—. Solía ver películas a todo volumen porque los oía pelear, cuando se separaron, la situación mejoró, pero el cine se quedó conmigo.
—Lo siento —ladeé el labio, pero él negó.
—No pasa nada, ahora se llevan bien. De hecho, mi madre propuso que yo viviese con papá aquí en Counterville, y todos estuvimos de acuerdo. Tiene un excelente sistema educativo, además de un gran campo de golf.
—Por supuesto que juegas golf —bromeé un poco más. Dom se echó a reír y negó.
—¡¡No voy a hablar más!! ¡Todo lo que digo es usado en mi contra! —comentó entre carcajadas, yo también me reí con él.
Dom y yo disfrutamos de las hamburguesas que McPixie's nos ofreció. Estaban deliciosas, y a él también le gustaron. Incluso lo molesté un poco más mientras creaba expectativa sobre su primer mordisco. La estábamos pasando bien, incluso por un momento pude olvidar todo lo que había pasado antes.
Al terminar de comer, salimos a caminar cerca de donde estaba el restaurante. Queríamos seguir conversando antes de volver a casa.
El sol empezaba a esconderse, no supe en qué momento se acabó el atardecer, pero ahí estaba, yéndose a dormir.
Dom eligió ir a un parque donde, de noche, las luces se encendían, creando un ambiente bonito. El lugar estaba lleno de gente, ya que al parecer tenían una pequeña feria donde vendían accesorios y ropa de segunda mano.
—No había venido aquí antes —comenté observando un puesto con pulseras hechas a mano por la misma chica que las estaba vendiendo.
—Yo tampoco, lo busqué en internet y parecía bonito, creo que no me equivoqué —contestó mirando alrededor. Yo sonreí.
Me distraje en uno de los puestos y Dom caminó hacia otro que le llamó la atención, así que me quedé en donde me interesé. Tomé una de las pulseras con intención de comprarla.
—Quiero esta, por favor —le comenté a la chica—. Es preciosa. —La muchacha me comentó que las vendía para seguir estudiando, estaba orgullosa de su pequeño negocio. También me contó que la iba bastante bien porque también las vendía por internet. Yo le entregué mi tarjeta para poder hablar con ella más adelante—. Escríbeme, trabajo en View y podría hacer un artículo sobre emprendimientos. Seguro que la revista estará encantada. Tu trabajo es sin duda una maravilla.
—Muchas gracias, Bee. Te escribiré —me dijo al leer mi tarjeta. Le pagué, y me despedí de ella.
Caminé para acercarme a Dom, pero en medio de ello, y si mis ojos no me estaban fallando, vi a Andrew.
Me quedé estática, él me sonrió y saludó con la mano.
Luego se fue.
No lo volví a ver, pero el recuerdo de su sonrisa quedó en mí.
—Bee, estás pálida —dijo Dom acercándose a mí, incluso me sacudió un poco al ver que no le contestaba. Mi labio tembló un poco e intenté verificar entre toda esa gente, si lo que había visto era en realidad Andrew, o mi mente traicionándome.
—Dom, vámonos de aquí, por favor —pedí. Fue lo único que pude decir. Dominic comprendió que no estaba bien, y tomó mi mano para llevarme a su auto.
En ese momento era un poco difícil para mí moverme sin mirar a todos lados, así que agradecí que me dirigiera. No tardamos mucho en llegar a su vehículo, pero no me sentí segura hasta que nos alejamos de ahí.
En cuanto pude recordarlo, llamé al comandante y le expliqué lo que había visto, él me dijo que revisaría la zona y me llamaría después de ello.
Estaba estresada y no podía dejar de temblar. Era injusto. Solo quería vivir sin tenerlo alrededor.
Finn llamó, pensé antes de contestar, pero él sabía lo que estaba pasando, necesitaba hablar con él.
—¡¡Adivina quién llegó a la ciudad!! —dijo en cuanto contesté la llamada. Finn se oía feliz, sabía que la salida con su padre le había hecho bien.
—¡Hola, Finn! ¿Cómo te fue en el viaje? —contesté, intentando sonar lo más tranquila posible. Ya hablaría con él de lo que pasó con Andrew luego, no quería arruinar el momento.
—¿Pasó algo? —preguntó preocupado, me tensé un poco, pero luego solté el aire que estaba conteniendo—. Bee, respóndeme, por favor.
—No puede ser —forcé una risa y negué con la cabeza—. Creo que acabo de ver a Andrew... El viernes luego que te fuiste, llegaron unas rosas a mi casa con una nota de su parte, hoy creo haberlo visto en un parque cuando caminaba con Dominic.
—¿Estás con Dominic? ¿Puedo hablar con él? —solicitó tranquilo. Yo asentí, aunque no me vio, le pedí a Dom que dejase de manejar un momento, luego le pasé el teléfono.
No sabía qué quería decirle, pero en ese momento lo único que quería, era pensar.
Ellos hablaron por un par de minutos, aunque no me enteré de mucho, ya que Dom solo contestaba con monosílabos. Después de esa conversación, mi teléfono volvió a mi poder. Finn me dijo que en cuanto llegase, iría a mi casa. Me pidió que intentase estar tranquila, y que estaba a salvo con Dom. Intenté creerle, intenté creer que todo lo que me decía era real.
Dom me llevó a casa, y me acompañó hasta llegar a mi apartamento.
—No sé con totalidad qué está sucediendo, pero puedo hacerme una idea, Bee. Todo va a salir bien, ¿Sí? —me dijo tomando mis brazos. Yo asentí.
Estaba callada, no hablaba mucho. Estaba nerviosa, solo quería recostarme en mi cama y que nada ni nadie se acercase a mí.
No pasaron más de quince minutos, yo estaba sentada junto a Dominic en el sofá de mi casa. Él me dijo que me acompañaría hasta que estuviese tranquila.
No tenía noticias de la policía, tampoco de Finn.
Tenía miedo.
Escuché unas llaves introducirse en la cerradura de mi puerta. Me tensé al pensar quién podía estar detrás, pero cuando se abrió, y no vi a Andrew, sino a mi amigo, corrí a abrazarlo y lloré en silencio.
—¡¡Finn, lo vi!! ¡Andrew estaba ahí, te lo juro! —aseguré entre lágrimas—. Te juro que estaba ahí —susurré.
—Tranquila, Bee. No va a pasar nada, no lo vamos a permitir. Aquí estamos, aquí estoy —me dijo.
BUENAS NOCHES, MI GENTEEEEEEEEEEE
jaja qué loco
Bueno, perdón por la demora, todos sabemos que la comunidad de Wattpad estuvo (y está) de luto. No quiero entrar en detalles, pero no tenía ganas de escribir, y tampoco me parecía adecuado subir capítulo. Por supuesto que hablo de mí, todos pasamos por un luto distinto.
Pero bueno, espero que todos estén mejor <3
¿Qué les pareció el capítulo?
Si les soy sincera, no lo he corregido, y eso pasará factura para mí más adelante, pero buenoooOoOoO SUCH IS LIFEEEE, AMIGOOOUUSSS.
Hablemos sobre esto: LE CREÉ LA VIDA A UN PINTOR SOLO PARA QUE ESTOS DOS TENGAN UNA CITA. CÓMO ME GUSTA COMPLICARME LA VIDA, EEEEEHHHHHH.
Pero ya. Eso es todo.
AH, NO. OTRA COSA.
LE ENCONTRÉ CARA A DOM.
MIREN.
AHORA SÍ, ADIÓS. :D
LOS TKM
PÓRTENSE BIENNNNNN
otra cosa, el sábado 14 tendremos el inicio de la lectura conjunta de Ginger (versión en físico, Alis leerá el primer capítulo en voz alta) por Zoom, si quieren saber más, síganme en Instagram @endlesscurl_que ahí pondré toda la info :D.
BAAAAAAAI <3
CAPÍTULO DEDICADO A ALIS PORQUE ES LA ÚNICA TEAM DOM EN ESTE PLANETA
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