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"Baile."

Era de noche, ambas familias se habían pasado aquel día disfrutando de la gran piscina de la casa que habían alquilado, en aquel momento todos se encontraban sentados tranquilamente, charlando y escuchando música que provenía del teléfono de Mitsuki. Inko se encontraba sentada en una silla plástica mientras que su hija se encontraba recostada en sus piernas, feliz de que su madre le hiciera mimos en el cabello, por su parte Izuku se encontraba sentado en una silla al lado de su madre, bajando un poco su cuerpo para poder recostar su cabeza en el hombro de esta, Izuki se encontraba recostado en el suelo con sus pies metidos en el agua y Katsuki se encontraba sentado a un lado de sus padres.

Masaru acarició el cabello de su esposa, la cual se encontraba recostada en su pecho:— Hermosa señorita, ¿me concede esta pieza?— dijo el castaño a su esposa, razón por la cual esta sonrió.

La mujer, que llevaba una malla rodeando su cintura ya que todos aún tenían sus trajes de baño, se levantó junto a su esposo, comenzando a bailar lentamente, por instinto Katsuki observó a la peliverde, la cual observaba aquella escena con una sonrisa, el rubio no tardó en sonreír a ver a la chica de aquella manera.

"Si pudiera bajarte una estrella del cielo lo haría sin pensarlo dos veces porque te quiero, ay, y hasta un lucero"

La chica sonrió, sus ojos brillaban, la peliverde no tardó mucho en golpear discretamente a su mellizo, haciendo que este la observara señalar a su madre con sus ojos, indicando que su hermano debía sacarla a bailar, después de todo no quería que se sintiera sola:— Mamá ¿qué dices?— dijo Izuku, extendiendo una mano hacia su madre mientras sonreía. La mujer sonrió dulcemente, aceptando la invitación de su hijo y comenzando a bailar de la misma manera que lo hacían Mitsuki y Masaru.

"Y si tuviera el naufragio de un sentimiento, sería un velero en la isla de tus deseos, oh, de tus deseos, oh."

La pecosa se acomodó en la silla en la que antes se encontraba sentada su madre, abrazando la toalla que cubría su cuerpo mientras observaba con una sonrisa aún más grande como su hermano bailaba con su madre, aunque sus pasos eran torpes no le quitaban ternura a la escena. Por su parte Katsuki observaba a la chica, preguntándose a si mismo si debía arriesgarse e invitarla a bailar, después de todo al Izuki estar con sus ojos cerrados no podía presenciar la escena presente frente a el.

"Pero por dentro, entiende que no puedo y ,a veces, me pierdo."

Y fue en aquel momento cuando rubíes y esmeraldas se cruzaron, cuando el contacto visual entre la menor de los Midoriya y el único hijo de los Bakugo fue repentino, infinito en algunas palabras y, por su puesto, inevitable. Cuando los brillantes ojos verdosos de la chica se cruzaron con los suyos Katsuki no pudo evitar sentir como una corriente eléctrica subía desde su espalda baja hacia su cuello.

"Cuando me enamoro, a veces desespero, cuando me enamoro, cuando menos me lo espero, me enamoro."

En aquel momento Katsuki se preguntó a si mismo si valía la pena arriesgarse a ser rechazado, Katsuki se preguntó si realmente podría arreglar las cosas con la hermana de Izuku, Katsuki se preguntó si podría hacer que ella se abriera hacia el de nuevo y, juntando su valor, el chico dejó salir un suspiro, levantándose de donde estaba sentado y caminando hacia la chica la cual, a cada paso que daba Katsuki hacia ella, sentía como su corazón se aceleraba cada vez más. Al estar frente a ella el rubio extendió una de sus manos, cerrando los ojos, esperando lo peor.

— ¿Quieres bailar conmigo?— preguntó él, casi en un susurro.

El corazón del rubio latía rápidamente y se detuvo cuando sintió el suave tacto de la mano de la pecosa sobre la suya, al levantar la mirada pudo ver como la chica evitaba mirarlo a los ojos, levantándose para aceptar su invitación a bailar, podía jurar que en aquel momento su alma había vuelto a su cuerpo. Habia esperanza después de todo.

"Se detiene el tiempo, me viene el alma al cuerpo, sonrío, cuando me enamoro."

Ambos juntaron sus cuerpos, manteniéndo sus manos unidas, el chico colocó su mano libre en la cintura de la pecosa mientras que esta colocó esta al nivel de su omoplato, apoyando su rostro en el pecho de Katsuki para evitar mirarlo a los ojos. Ambos podían sentir como el corazón del otro latía rápidamente, sin embargo, no podían adivinar cuál de los dos latía más rápido.

"Si la luna sería tu premio, yo juraría hacer cualquier cosa por ser su dueño, por ser tu dueño."

El rubio se separó un poco de la chica, haciendo girar a esta sobre su propio eje para luego volver a pegarla a él, dando un pequeño giro, la pecosa no pudo evitar soltar una ligera risa, haciendo a Katsuki sonreír, sintiéndose aliviado por alguna razón que desconocía. Cuando al chica comenzó a tararear él no pudo evitar comenzar a cantar la letra de aquella canción por lo bajo mientras la pecosa solo se limita a escuchar, aquel no era el tipo de música que solía escuchar, sin embargo, sus padres solían colocarla todos los fines de semana durante las noches en sus momentos románticos.

"Y si en tus sueños escuchas el llanto de mis lamentos, en tus sueños no sigues dormida, qué es verdadero, hey, no es un sueño."

La ojiverde levantó la mirada, encontrándose con los brillantes ojos rubi del chico, notando aquellas ojeras que antes no había notado ya que evitaba el contacto visual, notando pálido que estaba, seguramente por los nervios o por la escasa luz del lugar, sin embargo, aquello no evitaba que su corazón se acelerara más al ver como la observaba con ojos de amor.

"Me alegro, que, a veces, el final no encuentre su momento. Oh, no."

Siempre me he preguntado por qué se romantizan tanto los corazones rotos. Se han escrito cientos de poemas y canciones sobre «sufrir por amor», como si fuera algo bonito, cuando no es así, Katsuki sabía que era así, ella nunca lo rechazó, ella nunca le dijo que no lo amaba. Él mismo había tentado a su propia suerte, él la había alejado, él le había dado a entender que no la amaba, él había roto el corazón de ambos.

"Cuando me enamoro, a veces desespero, cuando me enamoro, cuando menos me lo espero, me enamoro."

Con delicadeza el rubio hizo que la chica lo abrazara de la cintura, haciendo que el pudiera tener el espacio para acariciar su rostro y, así, poder admirar este, después de todo no sabia cuando volveria a tener la oportunidad de verlo con tal de detalle. Si bien el futuro era incierto y jamás podría saber si lo perdonaría o no Katsuki prefería vivir el presente, el presente en el podía tenerla entre sus brazos, el presente en el que podía admirarla, el presente en el que podía tener al amor de su vida frente a el, observandolo con aquellos ojos verdosos brillantes que amaba con locura.

"Se detiene el tiempo, me viene el alma al cuerpo al cuerpo, sonrío."

Katsuki se comenzó a acercar lentamente al rostro de la chica, que se jodiera el mundo, queria estar con ella, quería amarla, queria ser perdonado, quería morir sin arrepentimientos, quería morir sabiendo que dio hasta su último intento para conquistar a la peliverde que tanto amaba. Queria dar lo mejor de el para enamorarla.

"Sonrío, cuando me enamoro."

Lo que pasó cayó como un balde de agua con hielo en la cabeza de Katsuki, ella se había separado de él:—Ya no puedo mirarte como antes.— Dijo ella en un susurro de tal manera que solo ellos dos escucharan, abrazándose a si misma —. Cada vez que te veo recuerdo lo que me dijiste aquel día.

El corazón del chico sintió una punzada de dolor: —_______...

—Olvídate de mí, Katsuki.— El rubio pudo ver la tristeza en los ojos de la chica. — Olvida que alguna vez dije que estuve enamorada de ti.

Al terminar la canción la chica entró a la casa, haciendo que las personas que anteriormente bailarán hicieran gestos de confusión mientras observaban a Katsuki morder su labio inferior, no sabía que debía hacer, no sabía que debía decir. Las palabras de la hermana de Izuku habia atravesado su corazón como una filosa espada que amenazaba con asesinarlo. Con dolor el chico observó su mano, la mano que anteriormente había tomado las manos de la peliverde, la misma mano que acarició su rostro y, la misma mano que anteriormente la tocado sus labios y había sentido el calor de sus mejillas.

— No.— susurró el rubio, corriendo hacia donde anteriormente había desaparecido la chica, planeaba buscarla y confrontarla.

Izuki abrió sus ojos, levantándose y quedando sentado en el suelo, el habia estado escuchando la conversación que su hermana y aquel rubio, si bien no le gustaba que su hermana sufriera prefería no interferir en aquel momento, después de todo el sabía que su trabajo como hermano era apoyarla y besar sus heridas si llega a terminar lastimada, justo como lo había echo cuando eran niños al aprender a manejar bicicleta, sin embargo, recordaba también que había pateado a aquella bicicleta por herir a su hermana.

Por otro lado, Katsuki se encontraba observando a la peliverde, ella se encontraba recostada en el sillón de la sala de estar, sus cabellos estaban revueltos y mantenía su antebrazo sobre sus ojos, odiaba sentirse de aquella manera, odiaba sentirse débil, odiaba sentir que hacía las cosas más y, sin embargo, no podía evitar que aquellas palabras salieran de su boca, aquella palabras que había herido a Katsuki.

— Por favor, escuchame.— dijo el de ojos color rubi.— Te amo, ______, te he amado desde que somos unos estupidos niños, siempre te he amado y siempre te amaré.

La chica se levantó del sillón lentamente, acercándose de esa misma manera hacia el chico: —¿Puedes detenerte? ¿Puedes, tan sólo un momento, dejar de lastimarme? ¿Acaso no te das cuenta? ¿Cómo debería actuar cuando ahora me has dices que me amas y antes me dijiste que era una prostituta? — la pecosa dejó salir un largo suspiro —. Mi corazón sigue contigo, siempre te he amado Katsuki, intenté mantener la esperanza de que podrías cambiar y dejar de molestar a mi hermano y ¿sabes que pasó? Te escuché decirle que se suicidara para ver si en otra vida renaciá con un quirk.

El rubio se sorprendió:— aún así mantuve la esperanza, pensando que podrías cambiar, lo hice todo por amor, juro que pensé que habías cambiado, pensé que podría estar contigo.— siguió ella.— lo peor de seguir amandote es que me duele verte así por mi, quiero dejar de amarte, quiero que este dolor en mi pecho se vaya. Quiero perdonarte pero no puedo. Debo dejar de anteponer los sentimientos antes que la razón, tu nunca cambiaras.

—Llega el momento en el que te das cuenta que tienes que empezar a decidir con el cerebro y no con el corazón.— dijo ella, su semblante era frío, sin embargo, el rubio claramente veía como moría por dentro ante aquellas palabras que habían salido de sus labios.

Katsuki pasó una mano por su cabello con desesperación:— Lo mejor es que busques a alguien más a quien amar.— al escuchar aquello el más alto no pudo evitar acercarse más a la chica, tomandola de los hombros mientras la observaban, sus ojos rogaban por el perdón.

— Solo quiero que seas tu quien pueda tranquilizarme, solo te quiero a ti, solo vivo para ti. Quiero estar siempre contigo.— dijo el rubio.— he soñado toda una vida contigo desde que soy un niño, soñaba con casarnos, contigo, con la estupida niña de cabellos rizados que tanto amo, con la misma que jamás dejaré de amar. Ya no me queda más espacio para nadie más que tú.

— Haré lo que quieras, pero, te lo pido. No me dejes.— dijo él, abrazando a la chica con fuerza.— no dejes de creer en mi.

La chica dejó caer sus brazos a los costados de su cuerpo:— debo dejar de perdonarte, siempre que cometes un error soy yo quien sale herida, soy yo quien debe aceptar tus disculpas.— dijo al peliverde, resignada.

Si bien era cierto, alguna parte de ella siempre estaría con Katsuki, ya sea que nunca lo perdonara una parte de ella siempre le pertenecería, después de todo no podía olvidar simplemente todo lo que pasaron juntos, todos aquellos besos que se dieron desde niños, todos aquellos momentos en su habitación cuando podían ser ellos mismos frente al otro, todos aquellos momentos en los que los brazos de Katsuki fueron su hogar, todos aquellas rabietas que Katsuki hacia para llamar su atención, todos aquellos momento en los que el habia sido su lugar seguro, todos aquellos momentos en los que lo vio derrotado, todos aquellos momentos en los que tuvo que consolarlo por sentirse insuficiente, todos aquellos momentos en los que el solo quería abrazarla, todos aquellos momentos en silencio en los que las palabras sobraban. Todos aquellos momentos en los que estuvieron el uno para el otro.

— No te perdonaré tan fácil, Katsuki.— dijo ella, separándose del chico y dirigiéndose a su habitación, dejando al rubio con las palabras en la boca.

— Haré lo que sea.— dijo él, observando el lugar por donde la chica había desaparecido.

Ambos eran concientes de que entre más distancia había entre ellos más se destrozaban el uno al otro, ambos se hacían los fuertes, sin embargo, ese era el hecho. Ambos eran demasiado dependientes. Ambos se habían vuelto dependientes el uno de otro.

Extra:

Izuki observó como el rubio que anteriormente había desaparecido se sentaba a un lado de sus padre, su semblante era indescriptivo, una mezcla de molestia, tristeza y culpa se mezclaban en el, cosa que supo ocultar de todos menos de aquel hombre que se hacía pasar por el hermano de la chica aunque realmente no lo fuera.

— ¿Y la bebé?— el rubio resopló, odiaba que su madre la nombrara por aquel apodo cursi estupido.

— Fue a darse un baño, creo que dormirá, no lo sé.— respondió el de ojos rubi, la verdad no sabía nada, sin embargo, prefería sacarse a su madre de encima.

Izuki mojó su cabello con el agua de la piscina, echando sus desordenados cabellos hacia atrás, teniendo algunos rizos rebeldes en su frente el hombre, el cual solo llevaba una camisa negra de mangas largas practimanrte transparente y desabotonada por completo, se levantó, acomodando un poco su traje de baño color negro. El tonificado cuerpo del chico hizo que ciertas chicas que habían alquilado la casa de al lado sufrieran de un derrame nasal. Masajeando un poco su cuello el hombre entró a la casa, dispuesto a ir hacia el baño, justo en donde se encontraba su hermana.

Holu.

Un poco tarde, lo sé.

Espero que estén muy bien hermoses.

No tuve tiempo de escribir y, cuandonpornfin me llegó la inspiración, eran las ocho de la noche (hora colombia, ahora son las 11)

Pensé en dejarlo para mañana pero no quería quitarles su capítulo diario.

En fin, vamos pasito a pasito suava suavacito con Katsuki.

No tengo mucho que decir hoy. Tomen agüita uwu.

Opiniones del cap aquí por fa -->

Lxs amo mucho.

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