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La peliverde despertó confundida, realmente no sabía dónde estaba, la habitación en la que se encontraba era realmente linda, sin embargo, el hecho de que no fuera su habitación le daba mala espina. Tambaleándose un poco se levantó de la cama en la que se encontraba acostada, notando que había cadenas largas que la ataban al suelo de la habitación, al notar este ella no tardó mucho en romper estas y acariciar el lugar en el que antes se encontraba el grillete que había roto; Al notar que aún tenía su traje de heroína no tardo en pensar que aún no había terminado su día de entrenamiento con Hawks y por ello nadie la estaría buscando, lo primero que intento ella fue usar un Warp gate para salir de aquel lugar lo más rápido posible, sin embargo, por alguna razón desconocida no pudo activarlo. Con toda la cautela posible la chica se levantó, dirigiéndose hacia la puerta de metal frente a ella, al parecer solo podía abrirse desde afuera, usando la única habilidad que podía atravesó la puerta con su puño y la abrió, pensaba que al derribar esta la puerta haría mucho ruido y sus captores no tardarían en aparecer.
Con sigilo la pecosa comenzó a caminar por el lugar, notando que este era un edificio, ella intentaba buscar una ventana para saltar por ella y usar su fuerza en sus piernas para salir del lugar, tal y como su hermano lo hacía, sin embargo, en el nivel que se encontraba no parecía haber ninguna. Con cautela la peliverde comenzó a bajar las escaleras, con la esperanza de encontrarse a nadie, tomo una pequeña barra de metal de su cinturón de utilidad que llevaba en su traje – el cual fue una adición reciente – mientras más bajaba podía escuchar diferentes voces charlando, realmente sería malo si la encontraban, al ver otra puerta de metal que daba a un lugar diferente al que se escuchaban las voces sonrió con alivio, pues pensaba que esta era su salvación, sin embargo, al entrar su sonrisa se desvaneció por completo. Cinco hombres, dos de ellos armados, se encontraban alrededor de una mesa de billar.
— Atrápenla. — Ordenó uno de los hombres.
Las otras personas en la habitación no tardaron en acatar la orden del hombre, pensando que la peliverde sería fácil de atrapar, sin embargo, la pecosa no tardo en lanzar una patada a las costillas del primero que se acercó a ella, mandando a este a volar hasta la pared y rompiendo esta; la chica no tardo en lanzarse hacia el segundo, tomando el puño que este dirigía a ella y torciendo su brazo, de tal manera que termino dislocando el hombro de este, al notar que dos armas apuntaban hacia ella noqueo al hombre y se dirigió rápidamente a los dos hombres, noqueando a uno para quitarle su arma y usarla ella, gracias a que Angel la llevaba constantemente a galerías de tiro dominaba estas por completo, la peliverde retiro el seguro y disparo hacia el cuarto hombre, sin embargo este esquivo la bala que se dirigía a su pecho y en cambio logro disparar, lastimosamente para él la pecosa esquivo la bala imitando sus movimientos, disparando a sus piernas casi al instante y dejando a este sin a capacidad de moverse. Tomando el arma de este hombre, y con ya dos armas cargadas en su poder, la peliverde se dirigió hasta el quinto hombre, el cual asustado elevaba sus brazos en señal de rendición.
— ¿Qué mierda les enseñan en UA? — Preguntó el, antes de ser noqueado con la empuñadora de una de las pistolas que la pecosa había tomado.
Con el ceño fruncido la pecosa coloco el seguro de las armas y atravesó otra de las puertas de aquella habitación, encontrándose con un pasillo vacío en el cual no había ninguna ventana, la pecosa guardo las armas y en su cinturón de utilidad, en su lugar tomando dos armas que poseían dardos tranquilizantes capaces de dormir a un caballo. Con cautela siguió su camino, encontrándose con dos guardias, sin embargo, estos no fueron problema para ella gracias a los tranquilizantes, podía escuchar algunos gritos y disparos a lo lejos, sin embargo, no les tomo importancia a estos, ahora mismo lo único que le importaba era Salir de aquel lugar, no encontró ninguna puerta de acero que le indicara que algo importante se encontraba adentro, sin embargo, al encontrar una no tardo en romper el cerrojo y entrar, encontrándose solo con alguien a quien durmió de inmediato, al ojear bien la habitación logro ver algunas pantallas holográficas, en una de estas pantallas se encontraba un perfil sobre ella con bastante información, sin embargo, la descripción solo llevaba la palabra "Comodín."
La pecosa hizo sonar su cuello al notar que a que la mayoría de los archivos estaban codificados: — probablemente dormí a la única persona que podría desbloquear esto. — Dijo ella mientras observaba al hombre que dormía en el suelo con el trasero elevado.
Con resignación, la peliverde salió de aquel lugar, notando que solo le quedaban dos pares de balas tranquilizantes; al seguir caminando a la distancia logro escuchar una voz, algo conocida, sin embargo, no podía distinguir de quien era, solo sabía que era la voz de una chica, probablemente de su edad, la pecosa sacudió su cabeza un poco, retirando aquellos pensamientos, después de todo lo más importante ahora era salir de aquel lugar. Usando los últimos tranquilizantes que le quedaban con un grupo de mujeres, las cuales todas estaban armadas, siguió su camino, esta vez corriendo por los pasillos, sabía que quedaba poco tiempo para que se dieran cuenta que había escapado.
Con desesperación la chica entro por una puerta diferente a las demás, sabía que no sería una salida gracias a que sabía que se encontraba en un cuarto o quinto piso, sin embargo, esperaba que fuera una habitación con balcón; La menor de los Midoriya llegó a un cuarto grande, de unos cien metros de largo por cincuenta de ancho, con seis pilares en cada lado y una fuente gigantesca de agua al final del salón, aquello la hizo sonreí, después de todo al ser un jardín improvisado había un gran ventanal por el que podría salir, sin embargo, su sonrisa se desvaneció al ver a un hombre albino que estaba parado en frente de la fuente, mirando con una sonrisa maliciosa a la recién llegada. Súbitamente, el hombre desapareció de la vista de la chica y, un instante después, tomó por el cuello a ____ y la lanzó contra uno de los pilares de la derecha, destruyéndolo por completo.
La peliverde se levantó con dificultad y se vio forzada a agacharse rápidamente para evitar que el puño de su oponente le destrozara el lastimado rostro. Toga entró al cuarto y volteó a su derecha, justo cuando la peliverde esquivaba a duras penas el golpe fatal. La chica se abalanzó contra el albino con un poderoso salto, pero este la golpeó con la parte de atrás de su puño y la estrelló con violencia contra el otro extremo de la habitación. La peliverde no se esperaba que la rubia apareciera, sin embargo, agradeció que distrajera al hombre, después de todo gracias a los leves segundos en los que Toga robo su atención ella había logrado golpear sus piernas para derribarlo y por ultimo golpear su cabeza con tal fuerza que el rostro del hombre abollo el suelo, el sonido de aquel golpe fue algo que realmente satisfago a las dos chicas, casi al punto en el que la rubia se encontraba sonrojada y emocionada a pesar del gran golpe que se había llevado.
La pecosa se apresuró a acercarse a la rubia, con el afán de ayudarla: — Toga-chan, ¿Qué haces aquí? — Preguntó ella, mientras sostenía la mano de la mencionada y la ayudaba a levantarse.
— Nosotros vinimos a rescatarte, _____-chan. — Dijo la chica rubia mientras limpiaba su uniforme. — Pero al parecer _____-chan se está rescatando sola.
La peliverde rio ligeramente, sin embargo, se volvió a poner alerta al escuchar un quejido del hombre que recién pensaba haber noqueado o incluso asesinado: Lo mejor que es nos vayamos antes de que despierte. Dijo la pecosa, tomando la mano de la rubia y corriendo fuera de la habitación: — Sera mejor que nos vayamos ¿Dónde está el resto? — Preguntó la pecosa sin mirar a la rubia mientras corría tomando la mano de esta.
— En realidad, no sé, todos quería encontrar a _____-chan primero así que nos separamos. — Dijo Toga para luego reír — Oh, eso me recuerda, hay algo que quería hacer cuando encontrara a ____-chan.
La rubia se detuvo de repente, haciendo a la pecosa imitar su acción, al tener sus manos entrelazadas la rubia halo a la peliverde hacia ella, haciendo que gracias a la cercanía la pecosa se sonrojara, sin esperar mucho Toga se inclinó hacia ella y la besó con suavidad. La peliverde jadeó, perpleja, pero cerró los ojos y se dejó llevar, sintiendo el sabor cereza en los labios de Toga, Los labios de la rubia acariciaron los suyos, con ternura, el corazón de la rubia martillaba en su pecho y casi podía notar el de ____, al separarse la pecosa intento evitar observar a Toga, sin embargo, la rubia noto rápidamente el sonrojo que esta intentaba ocultar. La rubia tomo la mano de la peliverde comenzó a caminar rápidamente mientras la guiaba.
— Sé que me amas, _____-chan, yo también te amo. — Dijo la rubia, haciendo el sonrojo de la pecosa aun mayor, después de todo nunca había besado a otra chica, pero sin duda podía decir que a una parte de ella realmente le había gustado.
Sin embargo, los pensamientos acerca de Toga salieron de su mente al notar que estaban a punto de atacarlas, con una rapidez admirable la chica se soltó del agarre de la rubia y saco las dos pistolas que anteriormente había tomado, disparando a las manos del hombre y la mujer que las amenazaban y por consecuente haciendo que estos soltaran sus armas, antes que pudieran hacer cualquier cosa la pecosa guardo sus armas y tomo las de ellos, noqueando a ambos con la empuñadora de las pistolas: — Eres tan genial _____-chan. — Dijo Toga mientras daba pequeños saltos un sonrojo se encontraba en sus mejillas.
— Lleva estas por favor. — dijo la pecosa, entregando un par de armas a la rubia, acatando la orden dada Toga guardo las pistolas en un par de bolsillos para sus cuchillos que tenía desocupados.
Las chicas siguieron corriendo por los pasillos hasta que encontraron unas escaleras por las cuales bajaron rápidamente, encontrando a Twice dando salto extraños mientras esquivaba un par de balas, la pecosa y la rubia se apresuraron en ayudar a su enmascarado amigo, con una agilidad monstruosa Toga logro cortar la garganta de dos personas mientras esquivaba las balas, por su parte la pecosa se limitó a disparar a las manos de las otras tres personas, impidiendo que pudieran usar sus armas y dando luz verde a Toga para matarlos cortando sus cuellos, drenando la sangre de una de las personas allí, Twice sin esperar mucho se lanzó a abrazar a la pecosa.
— _____-chan me alegro que estés bien. Es un horror verte. — Dijo el hombre, confundiendo a la chica.
— Tuvo una recaída cuando se enteró que te volvieron a secuestrar. — Dijo toga mientras limpiaba sus cuchillos.
—¿Por qué no corriste lejos o hiciste clones para que te dieran tiempo? — Pregunto al pecosa, razón por la cual el hombre apunto al letrero detrás de él que decía "No pise, por favor, acabo de limpiar."
Las dos chicas se miraron entre si para luego observar al hombre.
Dabi se encontraba subiendo escaleras arriba, buscando la chica de la que estaba enamorado, realmente pensaba que era un dolor de trasero, pero, por alguna razón ella era la única mujer quería que fuera suya, si bien antes había estado con otras personas nunca había sentido nada como lo que sentía por la peliverde. Al terminar de subir las escaleras frunció el ceño. Twice, Toga y la menor de los Midoriya se encontraban dando saltos largos de ballet para cruzar el pasillo, aquello hizo a Dabi suspirar, después de todo creía que el salvaría a la pecosa y eso haría que ella tuviera la iniciativa para besarlo por primera vez; al ver que se habían detenido el hombre camino tranquilamente hacia ellos, sorprendiendo a la pecosa, después te todo hacia soplado en su oído.
— Maldita sea, Dabi. — Dijo la pecosa mientras movía su oído para quitar aquella sensación.
— La verdad hubiera preferido ser el primero. — Dijo el hombre con el ceño fruncido.
— Y yo hubiera preferido que no me soplaras el oído — dijo la chica con el ceño fruncido.
El hombre rio: — cuando estemos solos te hare pagar por todas las veces que has sido grosera. Dijo el hombre mientras sostenía el mentón de la chica, haciendo que esta lo mirara a los ojos. — Y lo mejor será que me pedirás por más.
— No sé a qué te refieres. — Dijo la pecosa, soplando los ojos de Dabi y haciendo a este parpadear repetidas veces.
Oh, te estas ganando unas buenas nalgadas. Susurro el hombre, cosa que la pecosa no pudo escuchar, pero, en su lugar Twice fue quien escucho aquel susurro.
El hombre enmascarado se acercó a la pecosa, abrazando a esta de manera sobreprotectora: no estés a solas con Dabi, sería muy bueno para mi salud mental. Dijo el mientras repartía besos por el rostro de la chica, incluso en sus labios, sin embargo, gracias a la máscara o único que la chica sintió fue la tela elástica contra sus labios y rostro: — ¿Quién más vino con ustedes? — pregunto la pecosa.
— Bueno, Mr. compress y Kurogiri-san, el líder definitivamente no vino. — Dijo Twice, la pecosa suspiro. — Aunque Kurogiri-san no nos está esperando afuera.
Entiendo, solo hay que buscar a dos personas... la pecosa relamió sus labios, haciendo que la atención de las tres personas presentes se desviara a ellos
Oh, al parecer ya la encontraron. Dijo el hombre de sombrero de copa mientras bajaba por las escaleras que se encontraban justo frente a ellos. Que lastima, hubiera preferido ser el primero.
El hombre se acercó a la chica, tomando su mano y plantando un beso en esta luego de retirar su máscara: — Tu presencia es como una bendición que los cielos me dieron. — Dijo el hombre, para luego sonreír.
La chica, sonrojada, sonrió ligeramente: — Me alegra que estés bien, amor mío. — El sonrojo de la pecosa se hizo aun mayor, razón por la cual Jin y Touya no tardaron en apartar al hombre de traje mientras que Himiko abrazaba a la pecosa de manera posesiva.
— ¿esto que es, reunión en el pasillo siete? — Dijo Tomura, apareciendo de repente. — Aléjense de mi ____.
El líder de la liga alejo a todos y abrazo a la pecosa, sin embargo, una pluma roja no tardo en separarlos, haciendo a ____ recordar como había sido secuestrada: — no sabía que Hawks también estaba aquí. Dabi chasqueo la lengua.
— El somnífero también me afecto y por alguna razón también me trajeron.
La pecosa lamio sus labios para luego sonreír: — bueno, mejor nos vamos.
Extra:
— El líder no estará feliz con esto. — dijo el hombre albino con una sonrisa, haciendo a sus subordinados temblar.
— Lo sentimos, Señor Ryuji. — dijo uno de los hombres a los que la pecosa le había disparado. — ella es mucho peor de lo que nos habían contado.
El albino sonrió de oreja a oreja: — Tampoco me lo esperaba, como sea vayan a trabajar, busquen como volverla a capturar. — Todos los presentes hicieron un saludo militar para luego comenzar a retirarse en orden. — por fin alguien que sabe divertirse.
Murmuro Ryuji para sí mismo mientras pensaba en la pecosa, sonrojándose al recordar como lo había azotado contra el suelo, definitivamente amaría volver a encontrarse con ella
Holiwis.
Perdon por no subir cap tan seguido, es que volvi a vivir con mis papas y me quitan el telefono durante las noches que es cuando suelo escribir.
las imagenes no son mias, doy credito a sus autorxs
En fin, aqui les traigo este capitulo, se que es algo tarde perdon, tenia ansias de publicar. el cap de mañana tendra mas explicaciones y la reaccion de Izuki y los demas al enterarse el intento de secuestro.
pdta: mañana les mostrare como es Ryuji ;P
lxs amo
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