Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

3. Efímero

Volví a marcar el número de Payton por quinta vez de corrida y, como las pasadas cuatro veces, me envió directo al buzón. No me tenía preocupada el hecho de que no hubiese llegado a casa durante la noche, porque era un poco obvio que estarían buscando hasta el amanecer, pero lo que sí me tenía preocupada era el hecho de que no me estuviese respondiendo las llamadas.

Por mi mente no pudo evitar pasar el hecho de que ellos estaban buscando una manada de alfas y que quizá ellos pudieron haberle hecho algo malo por estarse entrometiendo en sus planes.

Sacudí mi cabeza para salir de los pensamientos negativos. No conseguiría nada atormentándome a mí misma y alimentando mi propia preocupación, así que decidí agarrar mi mochila y echarle un último vistazo al teléfono antes de salir de mi casa en dirección a la escuela. En la pantalla del teléfono apareció un anuncio con la palabra "efímero" y su definición, era una guía de estudio para los PSAT.

Rodé los ojos porque conocía bien el significado de la palabra y también por el hecho de que me exasperaba un poco tener que pensar en tomar los PSAT cuando apenas podía mantenerme con vida en el mundo sobrenatural.

Una pequeña punzada de culpa se posó en mi pecho al recordar que quizá Erica y Boyd no llegarían a tomar sus PSAT o siquiera a comenzar su penúltimo año escolar. Eso era algo que me aterraba porque seguíamos siendo adolescentes que no deberían tener este grado de preocupación y presión sobre nuestros hombros.

Pero el destino tenía algo distinto planificado para todos nosotros.

Al salir de mi casa vi a Scott saliendo de la suya con su, recién adquirida, motocicleta y levanté mi mano en un gesto de saludo. Él me lo devolvió con una sonrisa antes de marcharse hacia la escuela también.

Le eché un último vistazo a mi teléfono en caso de que Payton hubiese decidido enviarme un mensaje, pero no había nada más que la palabra del día.

Efímero.

A veces deseaba que todo este asunto de lo sobrenatural fuera efímero.

Mi teléfono sonó y tuve la esperanza de que fuese Payton, pero no. Era Stiles.

— ¿Sabes cuántos ciervos causaron accidentes el año pasado? —preguntó tan pronto contesté la llamada.

Mentiría si dijera que no podía creer que Stiles todavía siguiera enganchado con el accidente de ayer.

— 247 mil —respondió ante mi silencio.

Stiles, por favor vete a la escuela —pude escuchar al sheriff decir al otro lado de la línea.

— Esos fueron por cruzar la carretera. El de anoche venía por el medio —continuó informando haciendo caso omiso a su padre.

— Y me estás diciendo todo esto por...—dejé la oración en el aire esperando a que Stiles me ofreciera una respuesta ante su extraña llamada.

— Oh, vamos. ¡Como en los viejos tiempos, Scar!

— No me llames de esa forma —gruñí.

Casi pude sentirlo rodar los ojos.

— Sí, lo que sea. El punto es que tú eres la única que comprende mi curiosidad. No me puedes negar que el accidente fue un poco extraño —manifestó.

Dejé un suspiro salir de mis labios mientras encendía el auto y conectaba el teléfono al manos libres, de forma que la voz de Stiles inundó el espacio.

Nop. No siento ni la menor pizca de curiosidad por un ciervo —le dejé saber—. ¿Sabes por qué no siento curiosidad? —Porque ya sé la razón por la que los animales se están volviendo locos—. ¡Porque fue un ciervo estrellándose contra un auto! Como has dicho, el año pasado hubo 247 mil de esos.

No te voy a rogar que vayas a la escuela —escuché la voz del sheriff nuevamente.

— Bien, de todas formas soy inmune a tu influencia —le respondió a su padre—. Y Scarlett, aquellos accidentes fueron...

— Por cruzar la calle, ya lo dijiste.

¿Considerarías un soborno? —volvió a intentar el sheriff.

— No podrías pagar mi precio.

¿Extorsión?

— No tienes nada sobre mí.

— Sheriff, solo sácalo de la casa —le dije.

Pude escuchar al sheriff suspirar y lo siguiente que sé es que Stiles está pidiéndole a su padre que le diga qué se encuentra haciendo, seguido por un ruido sordo, dejándome saber que se ha caído al suelo.

Rodé mis ojos, moviendo mi cabeza en gestos negativos y colgué la llamada, continuando mi camino hacia la secundaria Beacon Hills.

Cuando llegué al estacionamiento de la escuela pude recordar el primer día del año pasado. Había estado completamente dormida por haber estado en el bosque con Scott la noche anterior y el hecho de haber encontrado un cadáver no me había permitido pegar ojo. A veces deseaba que todo volviera a ser tan simple como lo era en el verano pasado cuando ninguno de nosotros tenía conocimiento alguno de lo que eran hombres lobos.

Aparqué en un espacio libre y me dirigí hacia el interior de la escuela. Minutos después me encontré con Scott y Stiles hablando en medio del pasillo. Cuando ambos se dieron cuenta de mi presencia, pude sentir que algo extraño estaba ocurriendo porque Scott me miraba con una sonrisa que me parecía un poco escalofriante.

— ¿Qué está sucediendo? —pregunté, acomodando mi mochila sobre mi hombro.

— Scott quiere pedirle ayuda a tu novio con algo —respondió Stiles haciendo cierto énfasis en el título.

Mordí el interior de mi mejilla para controlar las ganas de golpearlo. Si me dieran un dólar por cada vez que alguien está asumiendo que soy la novia de Derek Hale, me haría millonaria en cuestión de tres días.

— ¿Por qué quieres la ayuda de Derek? —Opté por preguntar.

— Él tiene el triskelion tatuado en su espalda —elevé mis cejas, intentando de encontrar su punto—. Sí sabes que Derek tiene un tatuaje, ¿verdad?

— Sí, Scott. Soy muy consciente del tatuaje de su espalda. Lo que quiero saber es a qué viene todo esto —aclaré.

— El tatuaje ayer sanó, así que debe haber una forma de hacerlo sin que sane, ¿cierto? Si él tiene uno...

— Como sea, ¿no crees que él está demasiado ocupado? —Stiles señaló las hojas en el boletín de Erica y Boyd donde los reportaban como desaparecidos—. ¿Qué sabes tú sobre ellos de todas formas?

Rasqué mi cuello, un poco incómoda por la pregunta.

— No he estado aquí en tres meses, Stiles. Apenas tuve contacto con las personas de aquí —me excusé, optando por obviar el tema sin mentir porque entonces Scott sabría que yo tengo información que él desconoce.

Antes de que Stiles pudiera decir algo al respecto, escuchamos la voz del director desde la oficina.

—...No importa qué le pasó a la biblioteca mientras yo no estaba, la quiero limpia. ¿Y qué demonios es esto?

El director levantó una espada en sus manos, luciendo completamente confundido y un poco trastornado con lo que estaba viendo.

Los tres intercambiamos una mirada y salimos huyendo lejos de la oficina con dirección hacia nuestra clase de literatura de este año. Me senté en uno de los lugares vacíos, Stiles casi corrió hasta sentarse detrás de mí y Scott se sentó a su lado. Unos segundos después, Lydia y Allison entraron al aula. Lydia tomó asiento en el lugar vacío al lado de Stiles y el único que quedó disponible para Allison era uno frente a Scott.

Todos los teléfonos sonaron al unísono, incluyendo el mío y pude sentir la confusión apoderarse de mi cuerpo. Desbloqueé la pantalla para poder ver el mensaje del número desconocido.

El horizonte se interrumpía por un banco negro de nubes y el canal calmo...

—...que lleva a los extremos confines de la tierra y fluía sombrío bajo un cielo cubierto, parecía conducir hasta el corazón de una gran oscuridad. —Leyó una mujer de su propio teléfono entrando al salón. Mis instintos me decían que se trataba de la nueva maestra—. Esta es la última línea del primer libro que vamos a leer. También será el último mensaje que recibirán en esta clase. Teléfonos apagados, todos.

¿Cómo ella consiguió todos nuestros números de teléfono?

Miré a ambos lados, intentando ver si alguien más se lo había planteado, pero ninguno parecía demasiado preocupado por ello, pues estaban demasiado ocupados apagando sus teléfonos. ¿Acaso era yo la única paranoica que encontraba extraño ese detalle?

Bloqueé la pantalla del teléfono, pero me negué a apagarlo. Todavía estaba esperando noticias de Payton y no me quedaría incomunicada si ella llegaba a intentar llamarme y no lograba conseguirme por culpa de una profesora.

Apenas llevábamos unos minutos en la clase cuando mi teléfono sonó, el identificador de llamadas no mostraba el nombre de mi prima, pero sí el de alguien que me desconcertó demasiado.

— Señorita Brann, creí haber dicho que apagaran los teléfonos —habló la profesora.

Le dediqué una mala mirada, agarrando mi mochila y saliendo del salón de clases para contestar la llamada.

— Melissa, ¿qué sucede? —pregunté, dando grandes zancadas por el pasillo.

— Oh, gracias a Dios. He intentado de llamar a Scott cientos de veces, pero no tiene su teléfono encendido.

— Sí, la nueva profesora no quiere los teléfonos encendidos. Es algo bueno que no me gusta seguir las reglas —murmuré—. ¿Por qué quieres conseguirlo tan apresurada?

La escuché suspirar.

— Los necesito a los dos en el hospital. Urgente.

Pude sentir la preocupación hacer acto de presencia en mi sistema. Detuve mis pasos en medio del pasillo.

— ¿Qué tan urgente? —pregunté con cautela.

— Urgente nivel: tengo a dos hombres lobos que entrarán a cirugía pronto.

Casi dejo el teléfono caer al suelo.

Payton y Isaac.

— ¿Por qué no has llamado a Derek?

— Traté, pero no contesta su teléfono. Lo menos que quiero es seguirlos metiendo en todo esto...

— Sacaré a Scott de clase y ambos iremos al hospital —anuncié, colgando la llamada.

Volví al aula de la señorita Blake y me acerqué a ella, tratando de lucir como una niña buena y muy angustiada por algo malo que ha sucedido, una emergencia.

— Scott y yo necesitamos irnos de la escuela. —La profesora me observó con una ceja arqueada, dudando de mis palabras—. Es una emergencia.

— ¿Qué clase de emergencia los requiere a ambos fuera de la escuela? —cuestionó.

Miré a Scott y de forma disimulada me señalé mi oído para que utilizara su audición de hombre lobo y así supiera que nos teníamos que ir de la escuela lo más pronto posible.

— Su madre me llamó desde el hospital —omití la parte donde Melissa es una enfermera allí—. Es ese tipo de emergencia, señorita Blake.

Lo pensó durante un segundo y le hizo un gesto a Scott para informarle que su madre lo necesitaba fuera de la escuela en estos momentos. Suspiré con alivio y los acompañé fuera del aula, mientras Scott terminaba de acomodar su mochila.

— Estoy segura de que es una emergencia si su madre necesita que deje la escuela, pero voy a darle una advertencia de la mejor forma posible. Estoy al tanto de su historial de asistencia. No quiero verlo caer en viejos hábitos —le dijo a Scott y luego me miró a mí—. A veces no nos percatamos de que las personas más cercanas a nosotros pueden ser contraproducentes en nuestras metas.

¿Ella acababa de inferir que yo era una mala influencia para Scott? ¡Yo lo ayudé antes de irme a Noruega para que pudiera pasar sus clases! ¿Cómo demonios voy a ser yo la causante de sus problemas? Para ponerlo correcto, Scott fue quien comenzó a arrastrarme lejos de mis costumbres y hábitos.

— No lo haré. Va a ser un año diferente —prometió Scott.

— Las resoluciones solo son buenas si nos apegamos a ellas.

— Lo haré. Prometo que no será efímero.

Y con eso, Scott me agarró del brazo, alejándome del lugar. Casi me reí al ver el desconcierto en el rostro de la profesora.

* * *

— ¿Por qué no me dijiste antes? —exigió saber Scott, mientras los dos caminábamos junto a Melissa por los pasillos del hospital.

— Sinceramente, esperaba no tener que hacerlo.

— ¿Qué quieres decir?

— Todo lo que has estado haciendo, la lectura extra, la escuela de verano, ahorrando para la moto, aunque casi me mata de la impresión. Cariño, no quería que parara —comenzó a decir Melissa, pero Scott la detuvo.

— No va a parar. Prometo que voy a ser mejor este año. Mejor estudiante, mejor hijo, mejor amigo, mejor todo. Lo prometo.

Los ojos de Melissa se encendieron con orgullo y esperanza de que así fuese y asintió.

— De acuerdo. Isaac está en la habitación 215, Payton está en la continua, si no está ya en el quirófano —nos informó.

— Gracias —dijimos los dos al unísono y le dimos un beso en las mejillas al mismo tiempo antes de salir casi corriendo hacia el elevador con dirección a las habitaciones.

Cuando las puertas del elevador estaban por cerrarse, un bastón se interpuso entre ellas y Scott puso la mano en ellas para permitir que la persona entrara. Se trataba de un hombre ciego.

— ¿Presionarías el botón para el segundo piso? —preguntó.

— Sí, seguro —murmuré, aunque ya estaba presionado ese botón.

Había algo que no estaba bien, de eso estaba completamente segura. Los segundos en el elevador se me hicieron eternos y cuando por fin las puertas se abrieron, el hombre agarró el brazo de Scott.

— ¿Podrías ayudarme un segundo?

— Eh, seguro —pronunció Scott sin más remedio, pues el hombre ya tenía su mano en el hombro de mi mejor amigo.

Scott comenzó a caminar con lentitud, me miró de reojo y asintió de forma casi imperceptible para que me adelantase hacia las habitaciones. No podíamos perder tiempo y nos encontrábamos siendo retrasados por culpa del ciego. Con cuidado de no tocar al hombre ni de entrometerme en su camino, me apresuré a llegar a la habitación 215.

Vacía.

Eso significaba que Isaac se encontraba en cirugía, pero eso no hacía sentido. Era un hombre lobo, sanaría con facilidad.

Me dirigí a la de Payton y pude ver un policía inconsciente y atado a la cama con unas esposas; sus propias esposas. El resto de la habitación también se encontraba vacía cuando entré. Verifiqué el baño en caso de que se hubiese escondido allí, pero tampoco se encontraba en ese lugar.

¿Dónde demonios se había metido Payton con su instinto de supervivencia?

Agudicé mis sentidos. Si quería encontrarla, no lo haría como humana, ni mucho menos. Así que tenía que poner a prueba mis propias habilidades, concentrándome en sentir las esencias de cada una de las personas del hospital hasta encontrar la que estaba buscando.

Ella estaba aquí en el hospital. Solo no sabía dónde. Cerré mis ojos y dejé que mis sentidos me guiaran. Entonces me halaron en un pasillo y abrí los ojos de golpe, encontrándome con los de Payton.

— ¿Estás bien? —pregunté, mirándola de pies a cabeza.

Mi prima se encontraba vistiendo una bata de hospital y podía ver que se encontraba débil y adolorida por la expresión de su rostro.

— ¿Dónde está la chica? Tengo que encontrar la chica —habló de forma desesperada, como si todavía se encontrara en un estado de shock—. Isaac, creo que él no pudo escapar de aquella mujer...

— ¿Qué mujer, Payton?

— La alfa. Están aquí, solo no puedo recordarlos —informó, mordiendo sus uñas.

Si los alfas están aquí, eso significa que...

— Tenemos que encontrar a Scott y a Isaac —dije, agarrándola del brazo para encaminarnos hacia el elevador.

Me topé con Scott en medio del pasillo y los dos vimos a un hombre vestido de enfermero con un Isaac inconsciente en un sillón de ruedas.

— Es uno de ellos —murmuró Payton. Ella estaba demasiado adolorida como para pelear, pero afortunadamente, Scott y yo estábamos en óptimas condiciones.

Así que salimos corriendo hacia el elevador y entramos justo antes de que las puertas se cerraran. Los ojos del hombre se volvieron rojos y largos y filosos colmillos crecieron en su boca.

Era horrible.

El alfa agarró a Scott de la camisa y lo estampó contra la pared del elevador. Apenas pude conjurar el fuego en mis manos cuando tuve el mismo destino de Scott, solo que a mí me lanzó hacia el techo, haciendo que las luces prendieran y apagaran.

— Demonios —susurré al caer. Volvió a agarrarnos sin darnos oportunidad de defendernos y en el proceso sus garras provocaron una herida en mis costillas.

Gemí de dolor y antes de poder hacer algo al respecto, nos sostuvo del cuello a los dos, levantándonos unas cuantas pulgadas del suelo.

— ¿Sabes a lo que te enfrentas? ¡Soy un alfa! —exclamó.

Las puertas del elevador se abrieron y una figura muy familiar entró, clavando sus garras en la espalda del alfa.

— Yo también —dijo Derek, lanzándolo lejos. Me permití respirar con alivio y presioné mi más reciente herida con mis manos, evitando sangrar más de lo debido. Sanaría—. ¿No se supone que deberían estar en la escuela?

Y esta era otra de las ocasiones en las que agradecía la existencia de Derek Hale.

_________

Publico esto porque estoy llorando porque el live del episodio no me carga y tengo que esperar dos horas más para ver el episodio. Chau. Lloro.

Espero que les guste ❤️

Chau y hasta la próxima ❤️

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro