Apenas puedo procesar el hecho de que Payton es mujer lobo cuando me encuentro casi corriendo fuera de Jungle como si mi vida dependiese de ello. La mano de Payton, de vuelta a su estado natural y humana, se encuentra enredada alrededor de la mía mientras continúa jalándome fuera del club para evitar los interrogatorios de los policías.
— ¿Un alfa? ¿Derek es un maldito alfa? —interrogó una vez nos detuvimos frente al vehículo.
Un gruñido escapó de mis labios y pateé el neumático del auto para descargar mi frustración al no saber qué hacer ni cómo reaccionar en este momento. Volteé a ver a Payton sin poder creer sus palabras.
— ¡Y tú eres una mujer lobo! —casi grité, completamente fuera de mí misma—. Una que mató a alguien inocente.
Payton parpadeó estupefacta por mis palabras y pasó sus manos por su cabello, despeinándolo un poco.
— ¿Te estás escuchando a ti misma, Scarlett? Derek es un alfa. Ellos necesitan matar para adquirir ese poder —dijo como si yo ya no fuese consciente de ello.
Una risa sardónica escapó de mis labios y moví mi cabeza en gestos negativos.
— No pienso hablar de esto, Payton. No sé lo que estás haciendo en Beacon Hills o si siquiera eres mi prima. A este punto no sé qué creer —dije, relamiendo mis labios al mismo tiempo que daba dos pasos hacia atrás para alejarme de ella.
Payton me agarró del brazo antes de que pudiera dar la vuelta y alejarme de ella. ¿Dónde demonios estaba Danny de todos modos?
— Estoy aquí para protegerte, Scarlett.
Me zafé de su agarre, mirándola directamente a los ojos. —No necesito de tu protección.
Antes de que pudiera dar otro paso, sentí el calor asfixiarme por completo, mis pulmones quemando completamente y sentía que no podía respirar. Mi vista se volvió nublada, dejando de ver el asfalto del estacionamiento. Por mis fosas nasales pude sentir el hedor a piel quemada.
¿Cómo demonios sé que es piel quemada? No tengo ni la menor idea.
Me sentí nauseabunda y no pude reprimir el vómito que quemó mi garganta al salir de mis labios. Mi vista se concentró en lo que acababa de devolver porque no se trataba de algo usual, sino de flores; acónito.
Levanté mi vista y vi a Peter Hale, su rostro estando completamente quemado. De hecho, todo su cuerpo lo estaba. Piel rojiza y quemada lo cubría de pies a cabeza. Extendió sus manos hacia mí, agarrándome por ambas muñecas y clavando sus garras en mis brazos.
Un grito escapó desde lo más profundo de mi garganta, quemándome desde mi interior. Caí de rodillas en el asfalto y puede ver un charco de sangre. Entonces todo se prendió en fuego, aumentando al mismo tiempo que mi grito lo hacía. Escuché los cristales del vehículo quebrarse por el calor del fuego.
— ¡Scarlett!
Parpadeé, cayendo en tiempo y me di cuenta de que estaba de pie frente a Payton. El asfalto estaba completamente limpio y tampoco había vomitado. Simplemente me había quedado de pie con la vista perdida mientras todo ocurría en mi mente, excepto por el hecho de que en mis brazos estaban las heridas de las garras de Peter.
— ¿Qué acaba de ocurrir? —pregunté en un susurro, pero fue más que suficiente como para que Payton me escuchara.
— Solo te quedaste con la vista perdida durante minutos —acotó, mirándome con un deje de preocupación—. ¿Qué sucedió, Scarlett?
— Alguien se estaba quemando —murmuré.
Peter Hale había sido quemado por segunda vez con la bomba molotov que Stiles y Jackson le lanzaron cuando yo estaba en el hospital. Sabía ese detalle porque Scott me lo había contado todo una vez yo estuve consciente.
La pregunta es: ¿por qué acababa de tener esa alucinación?
— ¿A qué te refieres con que alguien se estaba quemando, Scarlett? No puedo oler nada —manifestó, haciéndome saber que se refería a su sentido sobrenatural del olfato.
Moví mi cabeza en gestos negativos porque no me refería a eso, sino a algo más. No sabía qué había sucedido o porqué acababa de ver a Peter Hale frente a mí cuando él se encontraba muerto. Completamente muerto. No iba a volver jamás.
¿Cierto?
Es un mundo sobrenatural, pero eso no significa que ellos puedan ir y volver de la muerte cuando se les pegue la gana. Harry Potter me enseñó que eso es imposible. Acá debe serlo también.
Al menos eso quiero creer porque el hecho de que Peter Hale esté de vuelta en el mundo me aterra de sobremanera. Peter fue la causa de mi desgracia, fue el momento en el que toda la realidad me golpeó como una ola y terminé convertida en...esto. Teniendo alucinaciones y ojos brillantes.
— No lo sé —murmuré.
Y solo una persona podría estar igual o más perdida que yo.
* * *
Me detuve frente la puerta de la casa de Lydia y mordí mi labio inferior, balanceando mis pies de lado a lado sin saber qué estaba haciendo en esos momentos. Apenas podía mantener mi mente alejada de lo que había sucedido unas horas atrás. Apenas había podido pegar ojo en toda la noche.
Mis nudillos golpearon la madera de la puerta y esperé con paciencia a que Lydia me abriera. Necesitaba hablar con ella, verdaderamente hablar sobre lo que había estado sucediendo. Acomodé las mangas de mi chaqueta para evitar que se vieran las casi sanadas heridas que tenía en mis brazos, las heridas que Peter me había provocado.
No podía ser una alucinación si tenía heridas de verdad, ¿no?
— ¿Scarlett, qué haces aquí?
Lydia me observaba con el ceño fruncido, haciendo notar su confusión, pero fuerza una sonrisa en su rostro al verme.
— ¿Podemos hablar? —pregunté, relamiendo mis labios y metí mis manos en los bolsillos traseros de mi pantalón.
Lydia miró por encima de su hombro hacia el interior de su casa y apretó sus labios en una fina línea.
— Estoy por irme a la escuela —dijo, en modo de excusa—. Pero supongo que podemos hablar por un minuto en lo que termino de recoger mis cosas.
Se hizo a un lado y me dejó pasar dentro de su casa. Era mucho más bonita que la mía en muchos sentidos, en especial por el hecho de que Lydia es una fanática de la moda. La última vez que estuve en esta casa fue la primera vez que Scott se transformó en hombre lobo, también la primera vez que tuve una conversación con Derek y el momento en el que Stiles y yo dejamos de ser enemigos para apoyar al nuevo hombre lobo. Parecía que habían pasado años desde que sucedió eso.
Las cosas eran mucho más sencillas antes.
— Lydia, sé que nadie ha hablado contigo sobre lo que ocurrió la noche del baile —Lydia se quedó en silencio—. Pero yo también pasé por ello, ¿no lo recuerdas?
— Lo recuerdo —murmuró—. Me dijiste que teníamos que irnos y yo no hice caso. ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera salido en busca de Jackson?
Resopló un poco, pasando mis manos por mi cabello. —Me hago esa pregunta todos los días, Lydia.
No era mentira.
Todos los días pasaba por mi mente esa pregunta. ¿Peter nos hubiera atacado de todas formas para lograr que Stiles lo ayudara? ¿Derek no sería alfa? ¿Yo no estaría siendo una abominación? Quizá nada de esto estuviera sucediendo. Solo quizá.
— Lamento haberte arrastrado hasta el campo de lacrosse esa noche —susurró Lydia lo suficientemente alto como para que yo la escuchara—. Casi mueres porque yo no pude hacerte caso.
—No, Lydia. Yo hice mis propias decisiones y lo que sea que me pasó no fue tu culpa. Supongo que mi curiosidad fue mi ruina después de todo —hablé. Lydia me dedicó una sonrisa sin mostrar los dientes y agarró mi mano para darle un ligero apretón de agradecimiento. Agradecimiento porque sabía que la culpa la consumía—. Necesito preguntarte algo.
—Claro, lo que sea.
Me detuve un segundo para pensar bien cómo iba a formular esa pregunta. Podía sentir el miedo acumularse en mi estómago al pensar en ello. ¿Qué sucedería si Lydia solo me echaba de su casa sin darme las respuestas que necesitaba?
— Después de esa noche, ¿has tenido sueños extraños? Como alucinaciones, quizá —murmuré la pregunta, manteniendo mi vista en mis dedos.
Lydia se quedó en silencio sin responderme. Sus ojos verdes me decían más de lo que podían explicarme sus palabras. Estaba en lo correcto al pensar que Lydia también estaba teniendo sueños extraños y alucinaciones. La verdadera pregunta es: ¿Está Peter Hale en ellos?
Estuve cerca de preguntarle cuando el ruido de alguien tocando la puerta nos interrumpió. Lydia se dirigió a la puerta con rapidez, aprovechando la oportunidad de escapar se la conversación y la abrió, dejando a la vista el sheriff Stilinski.
— Sheriff, ¿qué está haciendo aquí? —preguntó.
Fruncí mi ceño sin comprender qué estaba haciendo el padre de Stiles aquí en la casa de Lydia.
— ¿Puedo hablarte un minuto? —Lydia lo dejó pasar. El sheriff pareció un poco sorprendido de verme allí, pero volteó a ver a Lydia—. Jackson está desaparecido y en la escuela dijeron que la última vez que lo vieron fue contigo ayer.
Lydia me miró de soslayo.
— ¿Jackson? ¿Desaparecido? —inquirió la pelirroja casi con un tono de sorna—. ¿Está seguro que no son sus padres exagerando de nuevo?
— ¿Puedes decirme cuándo fue la última vez que lo viste? —preguntó el sheriff.
— Todos fuimos a un grupo de estudio —intervine, encogiendo mis hombros—. Jackson recibió una llamada y se fue. Quizá de Danny, no lo sé. Es Jackson Whittemore, él no le da explicaciones a nadie, ¿no es así, Lydia?
Ella me miró un poco dudosa, pero luego asintió de forma convincente.
— Más cierto no puede ser, sheriff Stilinski —respondió.
— Pero le llamaremos si tenemos más información al respecto. Tenemos que ir a la escuela ahora, le ofrecía a Lydia un aventón —anuncié, con una sonrisa bastante amigable y simpática.
Lydia recogió sus cosas y salió detrás de mí para huir del sheriff lo más pronto posible. Antes de que pudiera emprender camino hacia la escuela, Lydia me quitó las llaves del auto.
— Tú sabes lo que le sucedió a Jackson, ¿no es así? —interrogó, escudriñándome con la mirada.
Podía ver que me estaba acusando de ello, pues sus ojos verdes solían ser más expresivos de lo que ella pensaba.
La verdad era que yo no tenía ni la menor idea de lo que le sucedió a Jackson después de lo sucedido en el club, pero estoy segura de que Stiles y Scott tienen que ver en esta desaparición.
— Sé muchas cosas, Lydia. Eso no significa que pueda decirlas —respondí, apenas mirándola.
Ella soltó mis llaves en mis manos y se abrochó el cinturón de seguridad, estando visiblemente molesta por no saber nada de lo que estaba ocurriendo en general.
— Todos son iguales. Nadie puede decirme lo que está ocurriendo —masculló, mirando a través de la ventana.
Suspiré, poniendo en marcha el motor del vehículo.
— Hay veces que es mejor no saber nada —le dije—. Saber le da el poder a los demás para herirte —añadí sin mirarla.
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No, no estuve de vacaciones echándome aire en una playa en estos días que no actualicé. Estuve preparándome para unas competencias que tuve el viernes. Prácticamente no actualicé nada en estas semanas.
Preguntas: ¿Creen que Payton realmente está en Beacon Hills para proteger a Scarlett? ¿Qué piensan de lo que Scarlett vio? ¿Del final? ¿Tienen más teorías?
Chau.
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