
Capitulo 18
Habían pasado cuatro días desde el incidente que tuve con Adam en el cuarto de lavado, y habían pasado cuatro días donde me había sentido tan mal, mi pecho dolía cada vez que lo veía y la culpa era muy grande, me sentía mal por alejarlo de mi cuando yo sabía que no quería tenerlo alejado de mi, pero yo era necia y egoísta, era muy estúpida para ver lo que realmente sucedía, lo que realmente sentía y sobre todo que realmente yo... lo quería. Era demasiado orgullosa para mi bien. Aunque no quería aceptarlo. Pero por esa razón era que lo quería alejado de mi, yo era un desastre y no quería arrástralo y hundirlo en el pozo oscuro donde me encontraba.
Cuatro días en que Cárter y yo habíamos mejorado mucho nuestra relación, era tan fácil estar con él, me hacia sentir de una manera que no podía explicar no tenia palabras para describirlo, pero se sentía tan bien tenerlo cerca, me sentía segura, me sentía en casa, yo era tan feliz cuando el estaba conmigo y eso estaba empezando a asustarme me había vuelto tan débil ante él como con Adam, esos chicos estaban haciendo de mi una chica tan débil, una chica feliz aunque no quisiera reconocerlo y a pesar de eso tan confundida con lo que sentía.
Cárter hablaba conmigo cada noche, con él se me pasaba el tiempo volando, como si las horas fueran minutos y los minutos segundos, estaba dependiendo tanto de él que me aterraba empezar a sentir algo que no pudiera manejar a pesar de que sabía que ya lo hacía, lo quería, pero no lo permitiría no podía seguir sintiendo algo cuando sabia que él no lo hacía, a quien podría importarle un monstruo como yo. A Nadie.
Me gustaría alejarlo como lo hice con Adam, prefería que me odiara a tenerlos cerca y hacerles daño, por que no podía quererlo y tampoco quería salir lastimada, él y yo éramos completamente diferentes, éramos dos demonios de infiernos distintos, aunque para mi, Cárter se estaba convirtiendo en mi ángel de salvación, en mi salvavidas y como toda una estúpida quería dejar ir mi única esperanza. Era un castigo que inconsientemente yo me ponía, por que sentía que no lo merecía. Pero había que entender una cosa, él era malo y trabajaba haciendo cosas horribles a chicas como yo, aún no podía entender cómo había desarrollado tales sentimientos por él, pero lo que si sabía es que no sería fácil arrancarlo de mi pecho; sabía que si esto que sentía por él crecía sería mi perdición pues no podría estar con él, y en cualquier momento terminaría lástimandome o yo lo lastimaria entonces todo se vendría abajo y por lo menos queria conservar eso que teníamos, ese "nada" que para mi lo era todo, donde no había compromisos, ni muestras de afecto, enojos, peleas, pero si un sentimiento que ninguno de los dos podíamos explicar, por lo menos no de mi parte, por que jamás lo había sentido. Quería alejar a mi salvavidas pero no podía... no podía hacerlo, por más que lo intentara, me sentía sin aire sin fuerzas y una opresión horrible de saber que también lo alejaría a él, si con Adam había sido egoísta con Cárter lo era aún más pues quería tenerlo cerca a pesar de que eso significará destruirnos.
Mis sentimientos me estaban ganando y tenia que pararlos, tenia que terminar con lo que sentía por ambos chicos y todo el lío que había en mi cabeza, tenia que dejar de pensarlos, de sentirlos....de quererlos.
Cárter estaba sentado junto a mi, eran las doce de la noche y él y yo nos encontrábamos en su balcón observando la noche, esa noche a diferencia de otras se sentía diferente, tenerlo cerca hacia que mi cabeza se nublara y no pudiera pensar con claridad que mi pulso subiera y sintiera en mi estomago un cosquilleo. Era una sensación completamente nueva para mi.
Verlo ahí con su semblante frío y distante, pero a la vez cálido si lo veías de la manera en que yo lo hacía. Su cuerpo junto al mio me transmitía calor en una fría noche y sus hermosos ojos color miel que tanto me gustaban se encontraban brillando, un brillo que no había visto, pero que me encantaba en sus ojos. Solo podía ver su perfil ya que estaba viendo hacia el frente y yo estaba aún lado de él. Su cabello castaño se movía por el viento frío que soplaba. Aparte algunos mechones de cabello de mi rostro para seguir observándolo, estaba idiotizada y quería golpearme por eso.
— ¿Podrías dejar de mirarme? – pregunto Cárter divertido aún con su vista en el cielo oscuro. Yo deje de mirarlo como tonta y pronto mis mejillas se calentaron.
— Y-yo no estaba ...mirándote -menti sabiendo que él ya me había pillado y me abofetee mentalmente por haber hablado con dificultad.
—¿Ah sí? –murmuró mientras se acercaba a mi peligrosamente.
—a-aléjate. – las palabras no podían salir de mi boca sin tartamudear.
Cárter no hacia lo que le decía al contrario se acercaba aún más a mi, estaba a solo unos pocos centímetros de mi rostro, puse mis manos en su pecho para evitar que se acercara más pero mis manos eran como gelatinas al igual que yo, pude sentir el ritmo de su corazón acelerado y su aliento en mi rostro. ¿Me iba a besar? Cerré los ojos involuntariamente haciéndome pequeña en mi lugar para que no me besara, a pesar de que no quería que parará.
Sentí su aliento en mi mejilla y depósito un pequeño beso ahí haciéndome estremecer ante el contacto de sus labios contra mi mejilla, sus labios eran suaves y cálidos... quería besarlo ¿estaba estúpida? Lo más probable era que si, pero lo quería.
Cuando abrí los ojos Cárter estaba sonriendo, pero no era una sonrisa típica de él, esta a diferencia de otras era sincera, cálida y dulce, haciendo que mi pecho se calentará al igual que mi rostro, no puede evitar sonreirle igual aunque con un poco mas de gracia.
—Tonto.-murmure divertida. Cárter aún seguía cerca de mi cuerpo y podía sentir su calor y oler su embriagante aroma.
Soltó una pequeña risa y fue el sonido más hermoso que había escuchado. Lo sé soy muy estúpida.
—Eres hermosa –murmuró colocando un mechon de cabello detrás de mi oreja.
Mi cabeza era un lío y mi corazón pedía a gritos que lo dejara entrar que me permitiera ese sentimiento que no había sentido antes, que empezaba a descubrir. Me pedía que me arriesgara.
Pero por otro lado estaba esa voz en mi cabeza que me decía que lo alejara de mi. Que no nos merecíamos.
—Creo que ya debería irme a dormir, ya es muy tarde. — dije haciéndome la desentendida.
Lo mire a los ojos y camine unos pasos para salir de la habitación pero me pare antes de salir de su habitación y me quede unos segundos parada mirando hacia la puerta. solo una vez.
Me gire y me acerque a él, Cárter me miraba expectante y yo me pare de puntas para poder alcanzar su mejilla y besarla.
—Descansa. – murmure cerca de su oído, su rostro era de sorpresa. Se veía tan lindo.
Salí de la habitación y una pequeña sonrisa se instaló en mi rostro, la cual rápidamente se borró al ver a Lía con sus ojos clavados en mi.
Con el pulso acelerado me acerque a ella pero antes de poder llegar salió disparada del pasillo alejándose de mi.
Solté un suspiro y me golpee la cabeza con mi mano. Estúpida. No podía hacerle eso a Lía, ella era mi amiga y yo no estaba respetando nuestra amistad acercándome a Cárter, ella lo quería y yo lo sabía.
¿Qué estoy haciendo?
(...)
Me quede parada observando cómo todo a mi alrededor se hacía pedazos y no podía hacer nada para detenerlo sólo observar el desastre en que se había convertido mi vida.
Una lágrima resbaló por mi mejilla y rápidamente la limpie, no me permitía llorar. Camine por los escombros y cuerpos que se encontraban tirados por todo el suelo evitando pisarlos y esquivando los grandes trozos del material que aún se mantenía en pie, el vestido negro que llevaba se había rasgado con uno de los escombros así que lo tome entre mis manos y arranque el trozo de tela haciendo que el vestido quedará por arriba de la rodilla, el viento frío soplaba con fuerza haciendo que mi cabello castaño volará, el cielo oscuro anunciaba que había ocurrido una desgracia y que esta aun no acababa, si no que apenas estaba comenzando. Cerré los ojos con fuerza y sin mas camine dejando todo atrás. Me adentré al espeso bosque que parecía llamarme, camine deprisa tratando de huir del desastre que era yo y el daño que habíamos echo. Como pudimos destruir una casa completa con una familia, mi familia. La casa había quedado completamente destruida y no quedaba nada mas que el recuerdo de esta. Corrí aún con más velocidad al escuchar cómo gritaba mi nombre, esquive árboles y piedras tratando de encontrarlo, había corrido por un tiempo pero no parecía mucho tiempo y no estaba nada cansada, me pare al verlo, con su traje negro y sus bellos ojos verdes que tanto cautivaron a mamá, su perfecta y macabra sonrrisa, la maldad que había en esos ojos que ahora eran mas oscuros y la forma en que me miraban, queriendo acabar conmigo, ¿como es posible que tu propio padre quiera destruirte?
—Elizabeth. — murmuró mi nombre haciendo que su sonrisa creciera mucho más.
Era un cínico, un mostró egoísta que acaba todo a su paso sin importarle nada, tan solo por completo seguir Lo que se proponía, tenia la maldad por dentro estaba tan podrido como yo, era un Demonio un monstruo de destrucción y yo era su hija. Era la hija de un monstruo... de Erick.
—Mi pequeña prinsesa. – dijo cínico.
Una sonrrisa amarga se instaló en mis labios, no podría creer que él fuese mi padre el ser que tiene que amarte más que a nada en el mundo, que debe protegerte cuidarte y amarte, pero este ser, esa persona que tenia frente a mi, lo menos que quería era protegerme, el sólo quería hacerme daño, por eso me mato encerrada en ese oscuro y sucio sótano por seis meses. ¿Qué padre hace eso? Aún así gracias a eso aprendí a ser mas fuerte y me dejo de doler. Me dejo de importar su maldita existencia y ahora lo único que quería hacer era terminar con todo eso. Quería acabar con Erick.
—¿No te cansas de fingir que te importó Erick? – pregunte con una sonrisa en mi rostro. — Eres patético. Una basura y jamas te perdonaré por sus muertes, eran lo único que me quedaba y lo has acabado todo, ya no me queda nada mas que puedas destruir.... y ahora me toca a mi.
Erick soltó una pequeña rosita y se acercó a mi negando ligeramente con la cabeza.
— Pequeña Elizabeth, veo que no eres tan débil como tu madre. – al mencionar a mi madre el coraje que sentía se incremeto aún más y apreté mis puños con fuerza al igual que mi mandíbula, él al notarlo se mofó aún más. — No me digas que aún te duele su muerte, cariño ya han pasado seis años, ya deberías superarlo. Era una estúpida que no tuvo cuidado, ¿como pudo morir por algo así?
Era un hijo de puta, con todo el coraje que sentía le plante una fuerte cachetada, haciendo que su mejilla quedará marcada por mi mano.
— No vuelvas a hablar de mi madre maldito. – Espete furiosa.
Erick me sostuvo de las muñecas fuertemente, sus ojos estaban inyectados en sangre y su rostro rojo, algunas venas se marcaban en su cuello. Estaba furioso pero me importaba una mierda.
—Acabaré contigo como lo hice con tu madre maldita bastarda. – farfullo contra mi oído.
—Vete a la mierda Erick. Y sabes soy yo la que acabaré contigo, ya no tengo nada que perder y lo único que quiero es verte destruido. – espete tranquila y retandolo. — Maldito asesino.
De un momento a otro la rubia se encontraba al lado de Erick y unos hombres me llevaban a una camioneta negra que se encontraba estacionada en un pequeño camino de tierra en el inmenso bosque.
Erick se quedó con Melisa mientras yo subía a la camioneta, él no dijo nada mas y solo me observo mientras me subía a la camioneta, Melisa era su cómplice, eran tal para cual. Mire al frente y suspire, mi pecho dolía al igual que mi cabeza, y el remordimiento de saber lo que había echo Erick me estaba carcomiendo por dentro, por que no lo detuve a pesar de saber lo que haría no lo hice. Pero no podía hacer nada, que podía hacer yo, más que lamentar la pérdida de otras tres personas mas que eran importantes para mi, Erick se estaba encargando de destruir todo lo que me quedaba y todas las personas a las que amaba. Ya no tenía nada mas que perder. Ahora sólo era entre él y yo. Era mi turno de acabarlo.
La camioneta de detuvo en "mi casa" si es que podía llamar así a esa prisión, salí rápido del vehículo y me dirigí a mi habitación, busque un conjunto de ropa una blusa azul y short y fui al baño a darme una ducha rápida, me vestí y sin esperar ni un segundo mas salí de la habitación y baje las escaleras con cuidado de no ser vista por los guardias o personal de la casa. Corrí hacia mi vía de escape a la cual recurría cuando Erick no me dejaba salir de casa, era una manera de salir de la casa sin ser vista ni descubierta. Una vez fuera de esa casa me dije que jamás regresaría, a menos que fuera para acabar con Erick.
No podía ir a las autoridades pues el lo evitaría y seria muy difícil encerrarlo el la cárcel y sobre todo podría encontrarme, y para ello necesitaba pruebas, las cuales necesitaba conseguir y para eso necesitaba tiempo y sombre todo sanar. Necesitaba descansar por un momento se todo esa mierda, necesitaba respirar y ponerme a salvo antes de que también me matará a mi.
Seria una noche realmente larga y solo esperaba que Dios no me dejara sola.
♡♡♡♡♡♡
Nota de la autora: Nuevo capítulo!! Espero que les guste mucho y bueno lo ultimo es lo que paso la noche que Hally se encontró con Cárter y todo lo que pasó después y todo eso, bueno esto es para que entiendan mejor que paso con ella y por que tuvo que huir de su casa, se que aún hay muchas dudas y así pero se irán resolviendo mientras se desarrolle la novela de verdad espero que les guste el cap y no olviden votar y comentar de verdad se los agradecería muchísimo. No sean lectores fantasmas :c no les tomará mucho tiempo votar y realmente me animan a seguir escribiendo.
Gracias por leer. Besos babosos :*
Blueehdz
MH.
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