Me siento en la mesa de roble que se encuentra en la cocina con mi leche de banana en mano. Hace unos treinta minutos me desperté y lo primero que hice fue llamar a Bae, para preguntarle acerca de mis chicos. Cada día que pasa hace que extrañe mi vida en Seúl, con mis increíbles alumnos, y sin tener que ver a cierto alfa. Lo único bueno de todo esto es la llegada de mis nuevos vecinos. Le conté muchas cosas al respecto de lo ocurrido conmigo y Jungkook, a lo cual me entendieron perfectamente.
Tome nuevamente mi teléfono y le mande un mensaje de texto a Jin avisándole que me daría una ducha para luego ir a su casa, a lo cual me respondió con un "ven rápido bebé" y una carita feliz. Realmente estaba muy feliz con la llegada de ellos dos.
...
–¿Entonces? ¿Qué tomarás?
Observo a Nam, el cual estaba cerca de la mesa donde nos encontrábamos sentados. La verdad es que si fuese por mí ya me hubiese tomado todas las botellas del bar. Hace aproximadamente media hora que llegamos.
–Una cerveza para mí -respondió Jin- ¿y tu cariño?
Estoy enojado conmigo mismo por no ser capaz de olvidar, pongo una gran sonrisa y respirando con algo de calma respondo.
–Igual, una cerveza.
Los dos me miran felices, y Nam sale disparado hacia la barra para pedir nuestras bebidas.
–Relájate niño, él no está aquí para verte.
Como si fuese tan fácil.
–¿Tú lo olvidarías? Si estuvieses en mi lugar, claro.
Se queda pensativo por varios segundos hasta que suelta una carcajada.
–Está bien, ganaste. Pero eso no quiere decir que tengas que estar toda la noche con la cabeza puesta en todo lo ocurrido. Disfruta el momento con nosotros.
Y tiene toda la maldita razón, ahora que lo pienso, desde hace un buen tiempo no me emborracho como la diosa luna manda ¿Qué puedo perder? Al carajo Jungkook. Este es mi momento para brillar y divertirme junto a mis amigos.
Pasamos las siguientes dos horas bailando y tomando, divirtiéndonos de lo bueno. Ahora ambos están en la barra pidiendo otra ronda de bebidas para nosotros. No tendría que seguir tomando, la forma en la que todo me da vueltas indica que estoy un poco "demasiado" borracho. Pero ese es el objetivo, para eso vine, para olvidar todo lo que sucede a mi alrededor y divertirme.
Tomo mi celular para echar un vistazo a la hora y caigo en cuenta que son las dos y media de la mañana, miro la pista y veo como la gente, o, mejor dicho -parejas- bailan al ritmo de Love Not War de Jason Derulo. Sin esperar a los chicos me muevo hacia la pista de baile que es donde se encuentra lo bueno. Empiezo a mover mis caderas de manera sensual, mientras que elevo mis brazos hacia arriba. Me concentro exclusivamente en la música, sin fijarme en nada de lo que ocurre a mi alrededor, y no lo hago hasta que siento unas grandes manos deslizarse por mi cintura. Abro los ojos para girarme y ver quién es el atrevido que me toca de tal manera, pero dicha persona me aprieta más a su pecho.
–Oye... ¿Qué...?
–No sabía que podías moverte tan bien tata
Me sorprendo cuando escucho su voz ronca en mi oído. No me muevo, no encuentro las fuerzas para ello. Junto toda mi energía para alejarme lo más rápido posible y darme la vuelta.
Y al girar tan rápido logro que todo me dé vueltas y me tambalee un poco.
–Cuidado campeón -me agarra del brazo para lograr estabilizarme.
–Suéltame -escupo.
–¿Y dejar que te caigas de culo de lo borracho que estás?
Resoplo molesto y le doy un manotazo en el pecho, pero ni siquiera lo noto, simplemente miro el lugar donde había aterrizado mi mano y soltó una carcajada.
–Yo n-no... No estoy borachooo...
Arrastro las palabras de forma horrible dando a entender todo lo contrario.
–Vamos
–¿Qué? Nooo -hace de oídos sordos y tira de mí, sacándome de la pista de baile- Déjame Juuungkoooook.
Digo su nombre como niño pequeño, pero sonó más bien como el borracho que estoy vuelto en estos momentos.
–Cállate y camina, ¿puedes? -expresa mientras me sigue llevando a la salida.
–No quiero, no quiero, ¡No quiero! -grito.
–Joder Tae ¡Tranquilízate!
Echo un vistazo hacia atrás, y veo como Jin y Nam llegan a la mesa donde estábamos y miran para todos lados al no verme en ella. Me sacudo un poco, pero no hay manera de que Kook me suelte.
–¡Chicos! -chillo.
NamJoon me localiza y frunce su seño para luego codear a Jin. Ambos me miran sin entender hasta que les señalo a Jungkook. Ahí captan lo que ocurre y agitan sus manos en forma de despedida.
–Rápido, al auto.
Me lleva nuevamente a rastras, pero no soy capaz de moverme porque todo a mi alrededor se vuelve negro.
...
Me despierto con un gran dolor de cabeza. Abro lentamente mis ojos para poderme acostumbrar a la luz que entra por la ventana. Gimiendo cansado, me levanto con pereza de la cama para darme un baño. Tomo mi teléfono y veo que son las diez de la mañana. Suspirando busco en los cajones un short, mi ropa interior y un buzo negro.
Mis pensamientos viajan a toda la locura de anoche, recuerdo todo lo sucedido y mi rostro se enrojece al recordar cuan de borracho me encontraba. No puedo creer como pude haber tomado tanto.
Al terminar de vestirme salgo apresurado hacia la cocina para poder tomar mi desayuno, mi estómago ruge en protesta y bajo prácticamente corriendo las escaleras. Me detengo en seco al escuchar voces en la cocina.
–Papi.
–Dime cariño -Jungkook habla.
No es de muy buena educación escuchar detrás de las puertas, pero realmente me gustaría saber que pasa ahí.
–¿A dónde iremos hoy? -pregunto uno de los niños, pero no sé cuál habrá sido.
–¿Qué les parece el parque de juegos? -hay gritos y chillidos de alegría luego de eso, y mi corazón se agita al escuchar a Kook reír suavemente- pero si no se comen todo el desayuno no iremos a ningún lado.
No lo aguante más, y entre de una vez a la cocina con aires de no saber nada. Al ingresar lo primero que mis ojos captan es, a Jungkook de espaldas mirando por la ventana, se encuentra perdido en sus pensamientos y algo nostálgico -por lo que puedo deducir- y mi corazón se quiso apiadar de él, hasta que se percató de mi presencia y me dio una mirada divertida.
–Buenos días, Tata.
–Taehyung, mi maldito nombre es Kim Taehyung.
–¡Esa boca!
Ups, demasiado tarde. Rápidamente, miro a la mesa y veo a los pequeños mirándome con ojos grandes.
–Lo lamento -sin dejar de mirarlos me siento enfrente de ellos- hola.
Ambos me miran sin decir nada y me siento mal por mi bocota.
–Es de mala educación no saludar niños -los reprende ligeramente Kook.
Ellos solo parpadean sin dejar de mirarme. Dios, estos niños me van a matar de un infarto.
–Hola.
–Buenos días Tae.
Sonrió al ver como uno de ellos todavía se acuerda de mi nombre. Son tan adorables. Los dos tienen un pijama de dinosaurios y exclusivamente se les puede diferenciar por el color, pero sigo sin saber cuál es cuál.
–Creo que estoy en desventaja ¿Quién es quién?
Kook se acerca y señala.
–Él es Jun Ki... -el del pijama azul-... y él es Jun Seo -el del pijama verde.
Bien, eso ha resuelto mis dudas.
–Bueno chico... que tengan un buen desayuno.
Me levanto, pero un brazo atrapa mi mano.
–No te vayas.
Miro a Kook sin comprender lo que quiere.
–No me iré, solo quiero mi leche.
–Yo te la traigo, nada más siéntate.
–Pero...
–Por una vez no discutas y hazlo, ¿quieres? -sisea.
Lo hago sin refutar, los niños están jugando a quien termina primero, inconscientemente me rio al recordar que años atrás yo también hacia lo mismo con Jungkook. Y mi sonrisa se desvanece, no quiero tener esos recuerdos, no quiero que vuelvan a salir a la luz.
–Toma.
Deja un vaso con leche de banana en frente de mí y él toma asiento en el otro extremo de la mesa. Sin decir una palabra me concentro en beber el líquido del vaso, pero esto es totalmente imposible cuando siento su mirada taladrándome. Lo miro enojado y es como suponía, está mirándome con una sonrisa plasmada en su rostro.
–¿Qué? -pregunto.
–Nada...-sigue mirándome curioso- solo me preguntaba ¿con quién estabas anoche en el bar?
Abro la boca para responder, pero me detengo. No tengo por qué contarle sobre los chicos, no le tengo que dar ningún tipo de explicaciones.
–¿Qué te importa?
–Nada más preguntaba campeón -dice levantando ambas manos en modo de inocencia.
–Deja de meterte en mis asuntos, ¿puedes?
No digo más, y me levanto para llevar mi vaso al lavadero.
–¿Tae?
Doy la vuelta para verlo nuevamente.
–¿Qué?
Suspira lento, como queriendo decir algo.
–Solo... quería preguntar si ¿quieres venir con nosotros?
–¿A dónde?
–Les dije a los niños que los llevaría al parque, pero en verdad me gustaría que fueras con nosotros.
No soy capaz de formular una respuesta, ¿quiere que los acompañe? No lo comprendo ¿Por qué? Mi mente busca una respuesta, pero nada surge.
–Vamos Tae, no te lo pediríamos si no quisiéramos.
–¿Quisiéramos? -pregunto.
–Ellos me pidieron que te invitara, al parecer les caes bien y tratándose de esos dos es un logro.
Mi respuesta hubiese sido un "vete al diablo" pero luego me viene a la mente la carita de esos dos angelitos y sé que respuesta le tengo que dar.
–Está bien, iré.
–En serio -asiento- estupendo, prepárate. Nos iremos dentro de cinco minutos.
Se va de la cocina silbando y yo no puedo moverme. Sé que no debería acercarme mucho a esos niños, o incluso hablarles. Al final será peor para mí y mi lobo y yo terminaremos destruidos nuevamente.
⋆Hola bellotas, les traje esta más rápido de lo normal. Espero les guste.
⋆Si hay algún error o tienen alguna duda no olviden decirme en los comentarios, con gusto los corregiré.
⋆Un besote virtual 💕
Les quiere
⋆
⋆
⋆
⋆
𓆩Candy𓆪
31-5-22
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