Una taza de té
Después de dejar a Wu en la casa de Asami, Korra decidió ir al Templo del Aire para poder ver a Tenzin, y porque vivía ahí y no quería molestar a Asami quedándose en la suya. Asami decidió acompañarla, y la verdad es que no tuvo que insistir mucho ya que Korra accedió rápidamente.
Durante el viaje al Templo del Aire, ambas se sienten algo nerviosa, pues después de todo han sido 3 largos años sin verse, y lo que las tensa más es lo conscientes que son de sus propios sentimientos. Las ganas de abrazarse y besarse, pero terminaban pensando que no eran correspondidas cuando irónicamente, el sentimiento es recíproco.
-¿Estás segura que no tienes trabajo que hacer? -Pregunta la castaña mirándola con las cejas arqueadas en signo de cierta timidez- No quiero que dejes de lado tus cosas por acompañarme siempre... No quiero molestarte -Comenta encogiéndose de hombros y mirando hacia el frente mientras estira su labio inferior hace delante, haciendo reír a la morena, esa risa que es como el canto de una sirena a oídos de Korra.
-No te preocupes, soy parte del equipo Avatar, y estar a tú lado es más importante que mí trabajo -Le responde ruborizándose suavemente y mirando de reojo a otro lado- La ciudad ya está reconstruida, así que no tengo casi trabajo por el momento... -Intenta arreglar lo que ha dicho cuando nota que Korra se le había quedado mirando, sin percatarse que ella también se había ruborizado.
Por un momento sus ojos se encuentran, mirándose fijamente; de manera sincronizada sus ojos descienden hasta sus labios, y en cuánto se dan cuenta de ello el rubor sube a sus mejillas y enseguida miran a otro lado.
-¡Y-Ya hemos llegado! -Anuncia la Avatar, queriendo que esa pequeña tensión desapareciera un poco. Asami asiente con una sonrisa.
-¿Eres idiota? ¡No puedes besarla! -Piensa al unísono mientras se acercan al templo, siendo recibidas cálidamente por todos.
Muchos de los estudiantes de aire no habían podido ver a Korra, así que no dudaban en abrazarla y querer saber de ella, de su recuperación y de lo que ha pasado con ella en esos tres años de ausencia.
-¡Anda, Asami! -La nombra muy cariñosamente Pema- ¿Te quedarás a dormir aquí?
-No se preocupe, sólo vine a acompañar a Korra
-¿Desde tan lejos? ¿A la Avatar? -Pestañea un par de veces hasta que no pude evitar sonreír juguetonamente- Quédate, en serio, necesitarás descansar y el viaje es largo. Insisto -Termina diciendo, esperando que aceptara.
-Bueno, si no es una molestia...
-¡Para nada! Además, seguro que a Korra le gustará la idea -Deja caer mientras Asami arquea una ceja al no haber entendido a lo que se refiere la mujer, quien ríe suavemente- Voy a rescatar a Korra, puedes ir entrando si quieres -Le dice para ir a sacar a Korra de entre toda la gente que la rodeaba.
Asami prefirió esperar por Korra, quien seguía a Pema que la está arrastrando por el brazo y al mismo tiempo, conteniéndose la risa en cuanto ve que Asami había decidido esperar por la Avatar. Y es que hacía tiempo que se había dado cuenta de que Asami no sólo le gustaba Korra, sino que se había enamorado, un sentimiento más fuerte y verdadero del que llegó a sentir por Mako, cual solamente fue algo platónico. Ahora sólo le faltaba Korra, pero ver la sonrisa que le regala a la morena, termina pensando lo mismo.
-Mako terminó siendo vuestro puente, ¿no? -Piensa guiando a las chicas, y de verdad que se estaba conteniendo la risa. Le parece gracioso ver cómo ambas se coquetean para llamar la atención de la una de la otra, sin darse cuenta que ambas sienten lo mismo.
Una vez más, Jinora, Ikki y Meelo se lanzan a los brazos de Korra a pesar de que fueron ellos los que la encontraron, pero después de todo Korra es como su hermana mayor. Charlan y cuentan anécdotas divertidas durante esos 3 años que no han sabido nada de ellos, pero en esa charla Korra no podía evitar mirar a Asami de vez en cuando, y viceversa. ¿Cómo es posible amar tanto a una persona, a pesar de haber estado tanto tiempo separadas? Ambas se preguntan lo mismo, siempre.
-Creo que es hora de lavar los platos -Anuncia Pema en cuanto terminan de comer todos.
-Oh, déjame ayudarla, es lo mínimo -Se ofrece Asami ayudándola a llevar los platos.
-Te lo agradezco -Le sonríe y no rechaza su ayuda.
Korra las sigue con la mirada hasta que suspira y se pone en pie, pues se había quedado sola en la sala. Sale y se dirige a ese lugar donde hace años entrenaba con la meditación; se sienta en la baranda y mira al cielo anaranjado, empezando a recordar las palabras de Toph.
Asami limpia los platos junto a Pema, en silencio ya que no sabía de qué hablar con ella, y Pema intenta controlarse sobre no hablar de Korra para no parecer muy entrometida. Cuando terminan de fregar, Pema se da cuenta como Asami mira al exterior y ve a Korra sola afuera; tuerce los labios arqueando las cejas en una expresión triste y mira con algo de timidez a Pema.
-Pema, ¿puedo prepararle algo de té a Korra? Temo que se congele de frío afuera... -Se excusa para poder acercarse a ella.
Pema pestañea un par de veces y termina riendo suavemente, ya no pudiendo contener su risita juguetona.
-Las tazas están ahí -Señala a una estantería- Y ahí las hojas de té -Le señala unos botes con diferentes hojas.
-Gracias -Le agradece poniendo a hervir el agua mientras toma la taza y coloca algunas hojas de té verde.
Pema la mira en silencio, arqueando ambas cejas mientras le sonríe algo indecisa.
-¿Cuándo se lo vas a decir...? -Pregunta en un hilo de voz.
Asami abre los ojos de par en par, ruborizándose suavemente y mira muy sorprendida a Pema, además de algo de vergüenza.
-¿Qué...? -Sólo logra articular esa palabra, haciendo reír a la mujer.
-Estás enamorada de ella, ¡se nota desde hace tiempo! -Le responde acercándose un poco a ella- Me acuerdo como le dijiste a Mako que se hirviera el agua él mismo ya que era maestro del fuego -Mira en dirección donde está Korra- Pero ella es la Avatar, ¡maestra de los cuatro elementos! -La mira con una sonrisa tierna- A ella no te molesta esforzarte... ¡Le construiste la estatua en su honor! Nadie lo hubiera hecho, sólo tú...
-Yo... Yo... -Tartamudea aún con el rojo ardiendo en sus mejillas.
Termina entristeciendo la mirada y mirando al agua, esperando que hirviera. Se encoge de hombros y junta sus manos de manera tímida e insegura.
-¿Tanto se nota...?
-Mucho... Eso es amor querida, es lo mismo que yo siento por Tenzin -Le responde apoyando su mano en su espalda, acariciando esta mientras le regala una tierna sonrisa- Todos nos hemos dado cuenta, hay que ser muy tonto para no verlo -Comenta frunciendo el ceño tan sólo unos segundos- Te brillan tanto los ojos cuando la miras... Todos nos hemos dado cuenta que estás más bonita desde que la quieres a ella -Por ese comentario Asami ríe suavemente.
-Gracias -Mira dónde está Korra, sonríe un segundo y entristece la mirada- Pero no puedo decírselo...
-¿Por qué?
-No quiero atosigarla, no es el momento -Le responde encogiéndose de hombros y sonriéndole- Admití lo que sentía por ella cuando iba a perderla... Y ella tiene el peso del mundo sobre sus hombros, y aún lo está pasando mal por lo del veneno -Vierte el agua hirviendo sobre la taza- Se lo diré cuando todo esto termine, cuando podamos derrotar a Kuvira
-Entonces sólo puedo desearte suerte -Le responde con una sonrisa- Eres una buena amiga para ella... Y créeme que ella te corresponderá cuando suceda el momento -Le guiña un ojo, haciendo que Asami se ruborice suavemente.
-¿De verdad? -Pregunta con una sonrisa sobre sus labios y tomando cuidadosamente la taza entre sus manos.
-El amor verdadero se nota muchísimo más que el platónico -Se pone detrás de ella y la guía hasta la puerta- Ve con ella, lo estás deseando -Le dice por último con un guiño de ojo.
Asami ríe suavemente y asiente con la cabeza, acercándose a la mujer que ama con el té como excusa para estar a su lado. Sabe que en su tribu hace muchísimo más frío y la temperatura de ahí es la nada misma para la castaña, pero ya que no puede estrecharla entre sus brazos y darle un beso en la frente, al menos quiere cuidarla y ser sus oídos cuando ella esté mal.
-Te amo tanto, Korra... -Piensa un segundo antes de llamar su atención, ofreciéndole el té- Te espero el tiempo que haga falta... -Piensa mientras le entregaba la taza, y una vez más, se ofrecía a ser sus oídos y ser el pilar que ella necesita para no derrumbarse.
Y sería siempre así, sería el respaldo de la Avatar cuando el peso del mundo terminara por aplastarla. Ella se encargaría de aliviar ese peso, siendo su amiga por encima de todo.
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