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La estatua

Asami está reunida con Varrick y con el presidente Raiko; este último quiere unir a las dos mentes más brillantes de toda la ciudad -y porque no decirlo, de las cuatro naciones- para poder detener la gran arma de Kuvira y la guerra que se está avecinando.

La morena no es que esté de muy bueno humor, no sólo porque le toca trabajar con el hombre que la ha traicionado y encima, destrozó parte de la Tribu del Agua del Sur, ¡el lugar dónde Korra nació, creció y se crió! Y lo que le pone de peor humor es que por esta reunión, ha sido Mako el que ha acompañado a Korra para poder superar su miedo contra Zaheer; le hubiera gustado haber sido ella la que pudiera apoyarla. Es decir, no tiene nada contra Mako, pues después de todo es su amigo y sabe que no volverá a intentar nada con Korra, pero le sigue fastidiando la idea de no haber sido ella la que acompañara a la Avatar.

Después de la reunión se queda esperando por Korra en la entrada principal de su empresa, en las escaleras específicamente. Está sentada con los codos apoyados sobre sus piernas, de tal forma que se pudiera apoyar sobre sus manos. La esperaría toda la tarde y noche si fuera por ella, sin moverse de las escaleras y es que los tres años que ha estado esperándola fueron una tortura, pero supo ser paciente y esperar por unas horas será como la nada misma.

Mientras espera por la Avatar, empieza a recordar sus momentos con ella, desde que la conoció hasta incluso los años que no la pudo tener a su lado; sin duda alguna le pareció una chica muy bonita cuando la conoció, pero al estar con Mako prefirió centrase en él a pesar de que con el tiempo descubrió que en verdad, por él sólo sentía un cariño especial que ni rozaba al amor; sobre todo cuando recurrió a él cuando su empresa estuvo a punto de quebrar, y sinceramente, incluso hubiera salido con Bolin si hubiera sido este el que hubieras estado a su lado en vez de Mako, quien al mismo tiempo la utilizaba porque no le iban bien las cosas con Korra.
Sólo habían pasado dos semanas desde la ruptura de Korra y Mako, y ninguna de las dos sentían algo por él, lo que la puso a pensar en aquel momento si de verdad las dos llegaron a enamorarse de él, o sólo les pareció el chico guapo que debían tener porque... Así lo dicta la sociedad. ¿Hablando de Mako? Cayó en la conclusión que le pasó lo mismo, pues cuando se está enamorado no se cambia de pareja en tan sólo unas horas.

Superando esa mala relación, se hizo más cercana a Korra, volviéndose en mejores amigas e inseparables, hasta tal punto que querían sentarse juntas a la hora de comer o cenar; en realidad, recuerda que sólo han estado separadas cuando la Avatar tenía que acudir a sus deberes, y muchas veces ella iba tras ella para cuidarla, especialmente cuando tenía que ir al mundo espiritual y ella se quedaba a cuidar de su cuerpo.
Con el paso del tiempo, cada vez se sentía más a gusto con ella, hasta tal punto que cuando la vio con Opal, sintió una pequeña punzada en su corazón y su ceño se frunció de manera inconsciente; no supo el motivo, así que lo pasó por alto y siguió con lo suyo.

Se acuerda como empezó a ser consciente de lo que sentía por Korra cuando huía con Naga, llevando su cuerpo; en el momento que se sintió impotente por no haber podido ayudar a la Avatar, fue en ese momento en que supo que había algo más que el simple cariño entre dos amigas. Y no tuvo de otra que admitirlo cuando la vio a punto de morir, sintiendo que su mundo se hacía añicos sin Korra.

-No quiero un mundo sin Korra -Esto fue lo que pensó la morena cuando la estaba viendo a punto de morir entre los brazos de su padre.

Las imágenes pasan por su cabeza una y otra vez, hasta tal punto que había abrazado a sus piernas para hundir un poco su rostro entre sus rodillas. Ni se había dado cuenta que se había quedado en ese mismo lugar durante 6 largas horas, pero su espera puede parar en esos momentos ya que da un respingo cuando Korra se había acercado a ella y se había puesto en cuclillas para mirarla fijamente, con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Korra! -Exclama con sorpresa.
-¿Qué haces aquí? Creía que estarías en tu despacho trabajando -Le pregunta sentándose a su lado.
-Te estaba esperando... -Murmulla con cierta timidez, mirando a sus manos que se han apoyado sobre sus propias rodillas.
-¿En serio? ¡No hacía falta! Además, ¿y si no hubiera llegado hasta mañana? -Pregunta la castaña algo preocupada por ella, a pesar de que no puede evitar sonreír al ver lo mucho que le importa a su amiga.
-Entonces me hubieran tenido que traer una manta para abrigarme, porque de aquí no me hubiera movido -Le responde para hacer que Korra se ruborice un poco.

La Avatar acerca su mano para estrechar una de sus manos de Asami, regalándole una sonrisa.

-Entonces, muchas gracias por esperarme, Asami -Le agradece para recibir un apretón de manos de Asami, quien la mira con cariño infinito y con una de las sonrisas más bonitas que puede brindar la ingeniero.
-Por cierto... -Mira a su alrededor, buscando a alguien- ¿Y Mako? -Pregunta al percatarse de que no está ahí.
-Se fue a tu casa, a ver a su familia
-¿Y cómo que no estás en el Templo del Aire? Tenzin querrá saber cómo te fue... -Intenta ser comprensiva ante las responsabilidades de su compañera, pero eso es lo que dice su cabeza pero su cuerpo se lo contradice, pues sus manos llegan a envolver la mano de la ojiceleste, afirmando el agarre que ha iniciado la castaña.
-Quería verte a ti primero... -Le susurra correspondiendo a la firmeza de sus manos, mirándola con preocupación- Lo siento, ¿querías que fuera a ver primero a Tenzin?
-¡No! -Salta enseguida y sin pensarlo. Ante la respuesta tan impulsiva por parte de la morena, provoca que Korra se sorprenda y pestañee un par de veces mientras Asami se va ruborizando cada vez más- E-Es decir... Me parece bien que hayas venido a verme a mí primero... -Intenta arreglar la situación- Y... ¿Cómo te fue con Zaheer? -La mira con esa expresión llena de preocupación, ya típico en ella, ya que cuando tiene que ver Korra en algún asunto, Asami no puede evitar preocuparse por la Avatar.
-Todo fue bien, ya superé lo suyo... Ironías de la vida que fuera él mismo el que me ayudó
-¿Estás segura de que ya no será un peligro? -La preocupación sigue presente en Asami, quien no ha podido evitar acercarse un poco más a Korra.
-Claro, ahora lo es Kuvira... Tenemos que centrarnos en ella
-Lo que me recuerda que tengo que trabajar con Varrick... Otra vez -Comenta resignada tras soltar un enorme suspiro. Ante tal expresión, la castaña no puede evitar reír- ¿De qué te ríes? -Pregunta extrañada.
-De nada, sólo que te has visto muy bonita con la expresión que has puesto -Suelta sin usar la cabeza, y es que cuando ambas procesan la información, el rojo estalla en sus caras y se desvían la mirada, mirando cada un hacia un lado diferente, soltando sus manos de golpe.
-¿G-Gracias? -Agradece a modo de duda, ya que sentir como su corazón late con tanta fuerza contra su pecho no la ayuda a pensar de manera coherente.

Korra niega la cabeza de manera muy nerviosa. Se quedan calladas por varios minutos y con el rubor presente, intentando calmar a los latidos de sus corazones que parecen negarse a ellas.

-Asami... -La nombra, ya cansada del silencio entre las dos.
-¿Si? -La mira con el rubor presente pero algo más leve.
-Sé que ya es algo tarde, a punto de anochecer en realidad, pero... ¿qué te parece si damos una vuelta? -Le propone mirándola con una sonrisa firme y llena de seguridad- Va a pasar mucho tiempo hasta que podamos estar tranquilas, es decir, mañana tendremos que volver a nuestros deberes... Sé que Kuvira... -Está hablando ya demasiado para gusto de Asami, así que se ve obligada a posar su dedo índice sobre sus labios para callarla, haciendo que la Avatar se ruborice todavía más.
-Está bien Korra, tranquila -Aparta cuidadosamente el dedo, regalándole una sonrisa tierna- Me parece bien pasar un rato contigo, ¿a dónde quieres ir?
-Con dar una vuelta me vale... -Suspira para ponerse pensativa hasta que sonríe un poco, mirándola de nuevo- ¿Qué tal si me enseñas lo nuevo de la ciudad? Quiero ver tu excelente trabajo en él -Se encoge de hombros, sin quitarle la vista de encima- Tenemos muchas cosas que contarnos, ¿cierto? Con el secuestro de Wu no hemos podido ponernos al día

Asami ríe ligeramente, que ha oídos de Korra es pura música clásica; se la queda mirando totalmente embelesada y la sigue con la mirada, viendo como la morena se pone en pie y lleva sus manos hacia su espalda.

-Tan hermosa... -Piensa la castaña, a un segundo de babear literalmente por su chica preferida.
-¿Vamos? Se nos hará de noche al final
-¡Claro, vamos, vamos! -Comenta con emoción la chica, caminando con paso ligero y haciendo reír de nuevo a la morena, quien consigue alcanzarla y caminar a su lado cuando la castaña baja a un ritmo normal.

Desgraciadamente Korra no tiene cosas muy graciosas a comentar en esos tres años que ha estado ausente, y Asami tampoco ya que se centró demasiado en la reconstrucción de la ciudad, en centrarse en el trabajo para no pensar en Korra y echarla más de menos de lo que lo hacía. La cuestión era mantenerse al día, y ya de paso desahogarse un poco.

-Debería disculparme varias veces... Ya sabes, por no haber podido escribirte más... -Se disculpa Korra, bajando la vista con una expresión tan triste que rompe el corazón de Asami.
-No tienes por qué disculparte, yo entendía el motivo de porque no respondías... Por eso fui paciente -Se encoge de hombros; quiere abrazarla pero se contiene- Aunque creo que ya parecía una acosadora con tantas cartas... -Suspira con pesadez, pensando que tal vez a la castaña le molestaba.
-¡¿Qué?! ¡Para nada! -Salta enseguida.

Sostiene con mucha dulzura su muñeca para detener su andar, así poder girarla con mucha delicadeza, casi como si fuera una muñeca de porcelana; acerca su mano libre hasta su mejilla, acariciando esta suavemente con su pulgar. Esas acciones provocan que el corazón de Asami se salte un latido, como si se hubiera preparado para arrancar a latir con rapidez, tanto que le es imposible contar los latidos que hay en un solo segundo; el rubor va subiendo a sus mejillas muy suavemente mientras sus ojos brillan como las estrellas, sin poder parar de mirar a Korra.

-Tus cartas eran las que más me animaban... Siempre eras la primera a quien leía, ¡y a quién más ganas tenía de responder! -Se muerde ligeramente el labio inferior y le desvía la mirada, mirando hacia el suelo mientras aleja sus manos de ella- En realidad, te escribí tantas veces... Pero sólo podía romperlas una y otra vez porque creía que las palabras que escribía no eran las adecuadas... Y tampoco quería preocuparte -Le confiesa encogiéndose de hombros y suspirando pesadamente- Y para colmo, no fui capaz de apoyarte con la decisión de tu padre en el restaurante, lo siento... -Se disculpa, ahora mirándola directamente a los ojos.

Asami había dejado que se desahogara, pero más que desahogarse, más bien se estaba echando la culpa de todo y eso sólo hace que se ponga triste; arquea las cejas y los labios, hasta que no aguanta más y se lanza a sus brazos, estrechándola en un dulce y cariñoso abrazo.

-¡Basta! -Grita- Me alegra saber que mis cartas eran importantes para ti... ¡Pero yo entendía por qué no me respondías! -Sigue diciendo, haciendo más firme el abrazo mientras Korra se había quedado con los ojos de par en par- Sé que me apoyarás con lo de mi padre... Tan sólo intentabas protegerme... -La intenta tranquilizar, aflojando un poco el abrazo para poder mirarla a los ojos, estando peligrosamente cerca de ella.

Korra no logra articular palabra alguna, pues cuando gira su rostro al mismo tiempo que Asami afloja el abrazo, se encuentra con que sus narices se rozan y sus ojos se están mirando profundamente. Sus bocas han quedado entreabiertas, con sus respiraciones entrecortándose; al mismo tiempo, sus ojos descienden hasta los labios de la contraria.
Ambas lo están deseando, así que con su cerebro desconectado temporalmente, se van acercando lentamente pero sólo llegan a rozarse ya que en ese momento sus cerebros se conectaron para interrumpir ese momento. Se quedan quietas, mirándose a los ojos directamente con estos muy abiertos, el rojo se intensifica en sus mejillas y sólo Korra empieza a tartamudear.

-A-A-A-Asami... -Logra articular esa palabra y busca por su alrededor, de manera disimulada, algo que pueda servir para romper esa tensión.

No es momento de confesarle lo que siente por ella, es decir, ¡están en medio de una guerra por empezar! Y sabe que si empezaran a salir ahora, la cosa no funcionaría ya que no podrían estar juntas como ellas quisieran. Así que sus ojos divisan algo que llama su atención, algo que no está muy lejos de ellas: una estatua de ella.

-¿Una estatua de mí? -Pregunta pestañeando un par de veces y mirando a Asami.

La morena se había quedado mirando a la castaña, sin saber qué hacer, que decir e incluso que pensar; al igual que Korra, también pensaba que no es el momento adecuado de empezar una relación romántica, así que agradece ver como Korra busca algo para romper el hielo. El corazón se le detiene cuando le pregunta por la estatua, y aunque Korra ya no esté ruborizada, parece que su rubor se haya intensificado un poco más.

-¿L-L-La estatua? -Tartamudea un poco, soltándola poco a poco mientras junta sus manos y mira hacia el suelo de manera tímida- Bueno... Eso es porque... -Empieza a decir de manera poco coherente, llegando a mirar el cielo ahora oscurecido, buscando alguna excusa- ¡Raiko lo pidió! Te está muy agradecido por la última vez...

No quería decirle que la creó ella, ya que así la sentiría a su lado en su ausencia. El problema es que Korra no es tan tonta como muchos creen, ya que aplana los ojos y estira su labio inferior; no se cree lo que le acaba de decir su amiga.

-Asamiii... -La nombra como si le diera un aviso a que le dijese la verdad- ¿Raiko? ¡Vamos! Ni tan siquiera me tuvo en cuenta para los planes para derrotar a Kuvira -Le cuenta cruzándose de brazos y sin quitar la expresión infantil, esa expresión que llena de ternura a su compañera.
-¿Y por qué no pudo ser él el que lo propuso?
-Te recuerdo que no me soporta... -Da un par de toques en el suelo con su pie- ¿A qué esperas a decirme que fuiste tú, Asami? -Piensa con algo de impaciencia.

Asami siente la mirada de Korra sobre ella, lo que no ayuda mucho a que los latidos de su corazón se relajen aunque fuera un poco. Evade su mirada por unos segundos hasta que suspira y la mira con mucha timidez, llevando su mano derecha hacia su pecho, donde está su corazón.

-T-Tal vez... Lo propuse yo... Yo sí te estoy agradecida por todo lo que hiciste y haces, Korra... -Le confiesa con el rojo en sus mejillas, que parece que ha decidido que es mejor quedarse en sus mejillas que marcharse.
-Pero... No he hecho la gran cosa como Aang... -Comenta algo deprimida, y es que sigue dudando sobre sus capacidades como la Avatar.
-¡Eso no es cierto! Ya te lo dije en el Templo del Aire, y personalmente, creo que has hecho muchísimo más que los anteriores Avatares... -La mira con timidez- Eres mi Avatar favorita, Korra... -Y ahora el rojo de las mejillas de Korra se unen a las de Asami, abriendo los ojos de par en par.
-¡¿Qué?! -Piensa, sintiendo que su cabeza acaba de estallar y por tanto, ha desconectado temporalmente de su alrededor, intentando procesar lo que acaba de decir su compañera.

Asami respeta su silencio ya que sería ser muy ciega por su parte si no hubiera visto su rubor, pero al mismo tiempo está deseando que la castaña diga algo, aunque fuera para cambiar de tema. Pasan dos minutos y Asami empieza a desesperarse, pero para no aparentar tal cosa, le pasa la mano por delante de Korra.

-Tierra llamando a Korra, ¿estás ahí? -Decide bromear un poco para romper con la tensión.
-¡P-Perdón! -Logra disculparse la chica cuando reacciona- Y-Yo... Asami... -Empieza a tartamudear- No sería la Avatar que soy ahora... sin ti... -Logra decir con algo de esfuerzo.

Y es que el rojo no puede intensificarse más en las mejillas de las dos, sintiendo como prácticamente sus corazones van a estallar con tanta emoción. Se quedan mirando por unos segundos, demasiados para el gusto de las dos al haber decidido individualmente que era mejor esperar.

-¿Qué tal si me sigues enseñando las mejores? ¡Mira, ya es de noche! ¡Algo rápido, vamos, vamos! -Exclama muy energéticamente la castaña, tomando de su muñeca para tirar suavemente de ella, corriendo un poco.
-¡Korra, espera! -Le reclama entre risas, pero Korra no le hace mucho caso.

Esa carrera vino bien a sus rubores, ahora desapareciendo levemente con el paso de los segundos, siendo sustituidos por las risas compartidas entre, por el momento, las dos amigas.

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