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Capítulo 8

Helena.

Recuerdos.

Lo sentí gritar por dolor y tuve que taparme los oídos y volverme un ovillo en el rincón de la habitación.

No lo soporto joder, oírlo gritar, suplicando por piedad, pidiendo a gritos que lo maten y acaben con esto.

No puedo maldición, no puedo salir de aquí y asesinar a todos los hijos de puta que se atreven a tocarlo.

¡No, No! —grito con desesperación.

Su voz suena más rasposa y ronca por la cantidad de gritos que lleva horas soltando¡NO PUEDO HACER NADA! — No puedo demostrar debilidad ante él, no cuando la usará para explotarme y someterme a su antojo, no puedo suplicar por la vida de Airón, no puedo simplemente arrodillarme ante él, porque no me arrodillo ante nadie.

Pero el oírlo gritar es una puta tortura.

Sentí el sonido pesado de las rejas maltratando el piso y los gritos se hicieron más prominentes, las pisadas llamaron mi atención y me obligué a mí misma levantar la mirada.

Estoy encerrada, en la misma fosa donde me han torturado por años, las paredes son una especie de roca —antes no lo sabía pero, el aire tosco y pesado se debe a que estamos bajo tierra, por eso la humedad es tan persistente y el frío tan desolador.

Me tienen encerrada en una especie de celda, sin cama solo con un par de harapos cubiertos de sangre seca, mi sangre.

Llevo semanas sin beber un vaso de agua ni comer nada sólido, no tengo fuerzas para ponerme de pie ni pelear, aunque lo intente, no puedo hacerlo.

Figuras pasaron por frente a mi celda, gracias a las antorchas con fuego que ocupan para iluminar su camino en medio de las fosas pude ver como arrastraban el cuerpo semiinconsciente de Airón.

Mi corazón se apretujo y mis manos temblaron cargados de ira, juro que al momento en que recupere mis fuerzas, todos arderán bajo mi furia, todos en esta fosa de mierda morirán por mi mano.

Lo juro, arderán, arderán en el jodido infierno de los Dioses.

Por favor —– suplico en un hilo de voz y mi mandíbula se tensó.

¡Es solo un niño maldita sea!

Lo arrojaron frente a mi celda y como pude me arrastré hasta quedar más cerca de él, hacía lo posible por aferrar sus manos al piso y poder mantenerse erguido, pero estaba muy herido — al igual que yo— lleva semanas sin comer ni beber agua, y es torturado constantemente con el fin de someterme por su dolor.

—Broer —– susurre estirando mi mano temblorosa y cubierta de sangre hacía él.

<<Hermano>>

—Maak je geen zorgen, het gaat goed met mij —– siseo con su voz apagada y cansada, sus ojitos no podían permanecer abiertos mucho tiempo, parecía que incluso le dolía abrirlos.

<<No te preocupes, estoy bien>>

Neerlandés.

Conocemos muchos países, hablamos muchos idiomas, pero el neerlandés siempre ha sido nuestro idioma seguro, más aquí, que estos inútiles hijos de puta no conocen el idioma, no lo entienden, es...es nuestra única defensa, ahora, que nos mantienen en torturas para debilitarno y mantener a la amenaza tranquila.

Cobardes.

—Ik zal ze doden, ik zal ze allemaal doden —– gruñí deslizando mis yemas por el contorno de su rostro.

<<Los mataré, mataré a todos>>

Airón respiro profundamente y elevo su mirada, sus ojitos esmeralda chocaron con los míos y mi corazón palpito con dolor, sé que es fuerte, es el chico más fuerte que conozco, pero el miedo, la angustia y el dolor que emana su mirada me llena de odio y culpa.

Het spijt me zo broer —– mi voz tembló y este aferro mi mano a su mejilla.

<<Lo siento mucho hermano>>

—Je bent een Godin, onderwerp je niet, ik kan marteling verdragen –— me miro directo a los ojos y sus pupilas se dilataron con ira.

<<Eres una Diosa, no permitas que te sometan, yo puedo soportar las torturas>>

—Достатньо –— jalaron de los brazos a Airón y mis manos quedaron en el aire, negué frenéticamente, solo pude negar mientras que lo arrastraban a la fuerza.

<<Suficiente>>

—¡No! —– grite aferrándome a los fierros para ponerme de pie. Mis pies temblaron, aún no sano completamente de las últimas torturas—- ¡NO! —– mi garganta se rasgó al gritar con tanta fuerza con lo débil que estaba, tiraron a Airón de las manos atándolo en una especie de cruz, sus pies no podían tocar el piso y la expresión de dolor en su rostro, hizo arder mis ojos-— Por...

—¡Niet! —– grito Airón callándome.

<< ¡No!>>

—kijk niet zus, ik zal het verdragen —– negué, negué una y otra vez, conteniendo las lágrimas de impotencia.

<<No mires hermana, lo soportaré>>

Pusieron clavos oxidados en la palmas de sus manos y antes si quiera de poder gritar que pararan, los martillaron atravesándole las palmas dejándolo clavado a las maderas, como en una crucifixión.

Soltó un grito ensordecedor y yo negué jalándome el pelo moviéndome de un lado a otro, memorizando la cara de esos mal nacidos, recordándolos.

El día en que salga de aquí, morirán, acabaré con ellos, con sus familias, los haré presenciar la muerte de cada persona que aman, vivirán con la agonía y miedo al saber que voy tras ellos.

Estamos enjaulados, siendo torturados y sometidos, pero nadie doblega a los reyes del infierno y ellos sufrirán por su osadía.

De vuelta a la realidad.


El silencio quedó en el pasado, sus jadeos de dolor volvieron y eso me indicó que comenzaba a despertarse lentamente.

Muy lento.

Desvié mi mirada de mis cuchillas y lancé el paño con el que las estaba limpiando al suelo.

Gire levemente en mi lugar y me regocije con la vista, el piso estaba lleno de sangrey una que otra falange pero, su rostro tenía una expresión de dolor tan majestuosa que me excitaba del solo verlo.

Estaba atado a una silla su brazo derecho estirado dejando ver ese exquisito corte vertical que iniciaba en su muñeca y terminaba en su codo, la sangre brotaba sin contemplaciones de todas sus heridas, de sus dedos amputados y cortes meticulosos y centrados en un solo objetivo; hacerlo desangrarse y sufrir sin morir, se ha desmayado unas tres veces a causa de eso.

Debilucho.

—¿Listo para darme lo que quiero? —– solté la respiración de forma pesada caminando lentamente hacía él, el sonido de mis pisadas retumbaban en el lugar en un eco armónico, que cubría los gemidos de esa basura.

Me divertí tanto cazándolo, siguiéndole los pasos, ver como se perseguía al sentir mi presencia rondándolo, lo consumió la paranoia, no daba un paso sin mirar hacia atrás para ver si alguien lo seguía, fue tan gratificante verlo girar y darse cuenta de que no había nadie a sus espaldas si no justo frente a sus narices.

Hizo el intento de huir y eso solo me hizo divertir aún más, le di la oportunidad de correr por su vida como un cobarde, al menos nosotros no peleamos por huir, peleamos por asesinar, las veces que tuve la fuerza para escapar, no lo hice, me dedique a cortar cabezas y provocar las muertes más dolorosas y lentas de la existencia, porque a diferencia de los cobardes como él, yo no huyo, yo peleo, yo asesino.

—Por fa...favor –— siseo con suplica –— te di...dije que no ...se nada...

—¡Joder! –— exclame con sátira-— Dmytro tu castellano es un asco. Si tienes un hijo español y todo. lo señale.

Sus músculos se tensaron y negó rotundamente, de su rostro siguió brotando la sangre, he limpiado sus heridas para seguir apreciando como el dolor lo consume, pero ya me aburrí— me he molestado en limpiarle la jodida sangre solo para ver el rostro de uno de los hijos de puta que torturo a mi hermano, para que vea y sienta que su muerte a llegado.

—El pequeño Lucas —– saboree su nombre—- no será tan divertido cazarlo ya que no puede huir de mí —– suspire con pesar—- pero podría traerlo, ¿No? Y así presencias como la vida se le va a través de esos lindos ojos marrones.

—¡HIJA DE PUTA! —gritó.

—¡Eh! —– mi sonrisa se tornó maliciosa y me acerque a él, deslizando mi cuchilla recién afilada por su repugnante rostro –— se gentil conmigo Dmytro te estoy dando a elegir, me das lo que quiero o el pequeño Lucas se volverá mi objetivo.

—¡Que no lo sé! —– espetó apretando la mandíbula, cada vez que se mueve la herida en su brazo sangra, el corte no fue profundo, lo hice con el cuidado suficiente para que solo aplicará dolor.

Hice un sonido con mi boca en negación.

—Esa noche estabas allí—lo mire con una confusión fingida—, ¿Se te olvidaron las torturas que le brindaron a mi hermano esa noche?

—Eran mis órdenes. —se excusó, joder como si estuviera buscando excusas.

—Pero lo disfrutaste, ¿no? —curve una sonrisa— Te gusto sentir el poder de torturar a un grande, pasaste de ser plasta a verdugo y lo disfrutaste. ¿Qué tanto lo disfrutas ahora? -— deslice la cuchilla por su rostro regalándole un pequeño corte. Soltó un gruñido e intento liberarse.

—Lo disfrute —– gruño con sátira—- disfrute ver como la perra de tu hermano suplicaba por su vi...

Calle sus palabras y me cegué por la ira, clave mi cuchilla en su pierna cambiando su hablar por un grito cargado de odio.

Lo mire directo a los ojos, los cuales no hacía más que mandarme al infierno.

Gire el cuchillo aun clavado en su pierna cortando arterias, músculos y ligamentos lo enterré un poco más y me aleje dejándolo ahí.

Se sacudió con ira, la adrenalina golpeo su cuerpo camuflando el dolor, solo esperare un par de segundos que su cuerpo se enfrié y el dolor lo carcoma desde la medula.

—¿Qué paso esa noche?, ¿Cómo murió?, ¿Quién lo mato?

—¡NO LO SÉ! —– Grito desgarrando su garganta—- ¡Yo no estaba allí! No era mi deber resguardarlo.

—Mientes.

—No... Yo no...

—¿Ellos estaban allí? —– mi voz sonó gélida y demandante, tanto que sus palabras cesaron y su mirada se perdió en la nada.

No logró saber si su silencio se debe a su no entendimiento o es porque sabe a lo que me refiero y prefiere no decirlo.

—Yo no estaba allí –— repitió lo mismo que lleva repitiendo por horas.

Cada que despierta de la inconsciencia intento navegar en lo más profundo de su cerebro, pero no suelta nada, me estoy quedando sin tiempo y sin objetivos, este es el cuarto que cazo en esta semana y todos se niegan a darme lo que pido.

—- Vamos a divertirnos mucho Dmytro. — Suspire pesadamente

Negue chasqueando mi lengua y direccione mis pasos hacía la pequeña mesa que yacía en aquel podrido sótano.

Tomé un par de clavos oxidados y un martillo, di un giro malicioso en mi lugar y sacudí el martillo en vaivén, se tensó en su lugar y comenzó a negar y a gritar por ayuda.

Sonreí victoriosa y gustosa, cada vez que gritan pidiendo piedad o compasión me satisfago, sé que Airón estaría disfrutando con su dolor, yo lo hago, vengo el sufrimiento de mi hermano, ellos no tuvieron piedad con un niño de catorce años, yo no tendré misericordia con nadie.

—No...No por favor... te lo suplico —– inspiré profundamente y reí con malicia-— te ju...juro que no sé nada. No me hagas esto, sabes que no tenía otra opción.

—¿Qué? —– pregunté confusa—- ¿crees que yo? —– sacudí el martillo frente a sus ojos y este negó con miedo—- ¡Oh, no, no, no! —– negué con una sonrisa a labios juntos-— ¿Cómo crees que yo podría hacer algo así?, solo los animales como tú son capaces de torturar de esa forma.

Al ver el alivio en sus ojos una sonrisa juguetona creció en mi rostro, trago en seco y yo me incline hacía él, saque mi cuchilla de su pierna e hice un sonido compasivo al verlo morder su labio para no chillar.

—¿Qué tan adormecido esta tu brazo? — le pase la cuchilla por la herida y por cómo se retorció no está lo suficientemente dormido, corte la soga que mantenía su brazo derecho atado a la silla y cayó sin fuerzas.

—¿Qu...que haces?

—¿Yo? –— me señale—Nada...La pregunta es; ¿tú que harás?

—No -—negó —- ¡SOLO MATAME! – grito forcejeando con su mano izquierda aún atada.

—Shh...Shh —– lo silencie-— se obediente y abre la mano —– golpee débilmente el filo de la cuchilla contra sus nudillos blanquecinos por la fuerza con la que apretaba su mano-— Vamos Dmytro, mi hermano fue más hombre que tú.

Termine abriendo su palma a la fuerza y deje el clavo grueso y oxidado en medio de su palma, lo enterré con algo de fuerza rompiendo ligeramente su piel.

—Así...Buen chico –— sonreí al ver como callaba sus gritos y evitaba moverse-— oh no, Dmytro no me mires así, yo no haré nada –— tome su mano libre y deje el mango del martillo en su palma para que lo sostuviera con la poca fuerza que le quedaba—- te dije que yo no era un animal, pero tú si ¿verdad?, ¿Qué esperas para hacerlo? –—señale el clavo en su mano ensangrentada—- ¿No que disfrutabas haciéndolo?

Проклята сука! Ардерас В пеклі—– gruño en ucraniano, con su voz estrangulada y su mirada asesina.

<< ¡Maldita perra! Arderas en el infierno>>

——No sé arde. No cuando eres quien reina.

Lo mire ensanchando una sonrisa macabra para caminar a su alrededor atormentándolo con mi risa sátira.

Pasaron minutos que parecieron horas, el suplicando, llorando, manchando el piso con su sangre y orines mientras que yo, susurraba en su oído, le narraba la historia de como su hijo ardería en mis manos, ronronee su nombre hasta que su ira domino en su pánico, hasta que estuve tan dentro de su mente que comencé a romperla, a jugar con ella, a dominarla desde la raíz, a pudrir su consciencia y razón con el veneno de mi voz.

Para esto fui criada. Para observar a mis objetivos, analizarlos, para apoderarme de sus vidas, de su tranquilidad, gobernar en su miedo, perseguirlos hasta cuando la paranoia los consuma y sospechen hasta de su nombre, ellos son repartidores de sufrimiento y crueldad, yo soy la que aprieta el gatillo al final del día, la que acaba con las peores plastas de este mundo, la que se divierte saboreando el miedo de sus objetivos, viendo como el verdugo pasa a ser la víctima.

Dmytro dio un grito guerrero, tras horas de desolación y tortura mental levanto el martillo y le dio a la cabeza de aquel clavo, el sonido tan majestuoso del oxido rompiendo su piel, abriendo su carne, cortando sus músculos, penetrando su hueso y atravesando la madera de la silla fue simplemente maravilloso.

Grito.

Grito como si no hubiese un mañana, como si haciéndolo pudiera acabar con todo esto, pero la verdad es que, esto está recién empezando para él.

Lo vi por años torturando a mi hermano, clavando sus manos en esa puta cruz frente a mi celda, riéndose mientras mi hermano gritaba preso del dolor, golpeándolo cuando se orinaba debido al dolor, burlándose de mi ira, creyendo fielmente que yo moriría en esa fosa, pero su mayor pesadilla resurgió de las cenizas y esta sedienta de venganza...

Esto, es solo el comienzo. 






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Gracias Dmytro por tu corta aparición, no se te quiso.

Chiquitineees, tal vez Helena tenga más de un sucio y oscuro secreto je...

Espero les gustará el capítulo.

Besitos,

Javi †


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