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Capítulo 64

Hela Petrov.

Incomodidad, eso fue lo que se me paso por la mente en cuanto hice el intento de abrir mis ojos.

Sequedad. Mi boca se siente áspera. Muero de sed.

Presión. Mi cuerpo se siente presionado, no puedo mover mis manos y mi pecho con suerte se infla con aire.

Incapacidad. Soy incapaz de mover mis piernas incluso teniendo el control absoluto sobre ellas.

Cerre con fuerza mis ojos y cuando los abrí vi una luz brillante enfocándome en los ojos.

Irritabilidad. Volví a cerrarlos, llamando a la calma.

¿Qué coño paso?

Parpadee en reiteradas ocasiones, para por fin ver con claridad, estoy en la habitación, el sol alumbra las parades, mire las maquinas conectadas en mi cuerpo, analizando el techo, mi entorno hasta centrarme en mi cuerpo.

Joder como no sentiré presión si tengo a este gigante encima.

Me moví liberando mis piernas, escuchando como soltó pequeños quejidos por incomodidad inundándome de una rabia insana al sentir su mano removerse dentro de mi polera y el repentino calor en mis tetas, ¡No puedo creerlo!

—¡Sa...! ——intente gritar pero cuando moví el brazo para pegarle sentí el tirón de un cable y la leve punzada de dolor me hizo callar, gire la cabeza viendo las bolsas vacías, mire mi brazo y tenía una puta vía puesta, volví a remecer mis piernas.

Alek, joder, estaba durmiendo con su cabeza sobre mi estómago, su mano dentro de mi polera sosteniéndome las tetas, mientras que la otra me abrazaba las piernas como si se estuviera asegurando que no me escaparía.

Respire profundamente sin dejar de mirarlo, parece un crio joder, con la boca semiabierta, soltando respiraciones tranquilas mientras que yo ¡No puedo respirar!

—¡Salte de encima! —agarre fuerza elevando la voz y sacudiendo con agresividad mis piernas, sentí una leve punción en el abdomen bajo que me hizo tomar una bocanada profunda de aire y calmar mis movimientos.

Alek despertó alarmado, tanto que casi se cae de la cama, giro en ella y se puso de pie de forma torpe, no despertaba por completo, sus ojos seguían débilmente cerrados y su pelo alborotado me idiotizo un poco, pero paso el efecto cuando soltó un quejido dirigiendo su mano al pecho, ¡Idiota!

—¿Me explicas porque tengo una aguja en el brazo? —moví la mano y Alek pareció reaccionar, analizo mi rostro giro alrededor de la cama quedando frente a mí, toco mi frente arriesgándose a perder la mano y soltó un bufido pesado.

—¿Te sientes bien?

—¡Tengo una aguja en el brazo! —me sacudí alterándolo me sostuvo de los hombros manteniéndome quieta.

—¿Yoan te receto vitaminas? —me increpo y yo cerré mi boca, ¿me lo pregunta porque no sabe o porque sabe?, lo mire entrecerrando mis ojos y me arriesgue.

—No...

—¡Arpía mentirosa! —dio un golpe en la cama señalándome— ¿Por qué no me lo comentaste?, me hiciste estar en cama durante una jodida semana, me molías las putas pastillas Hela, y tú no tomaste ni siquiera una jodida pastilla en todo...

—Dios que dolor de cabeza—toque mis sienes alarmándolo, se sentó en la orilla de la cama presionando mi frente.

—¿Te sigue doliendo?, no tienes fiebre, llamaré a...

—¡No era literal joder! —golpee sus manos. —¡Sácame esta mierda! —tire de los cables y me irrite al no tener la fuerza en mis manos para arrancarlos de un tirón.

—Cálmate mujer —tomo mis manos alterándome— casi once horas inconsciente, trata de...

—¿Once horas?, ¿Qué fue...? ... ¿¡Qué demonios paso!?

Alek tiro su cabeza hacía abajo con cansancio y cuando fue abrir su boca, la puerta se abrió, me gire hacía ella gritando enfadada.

—¡Se toca antes de entrar mocoso mal educado! —regañe a Airón, sin saber en específico por qué demonios estoy tan alterada, solo sé que debo gritar sin justificación.

—Veo que ya estas despierta—Airón me sonrió de forma forzada y por un costado paso Yoan, mirándome con una sonrisa que borro apenas vio mi rostro de enfado y mi dedo acusatorio.

—Sácame esta mierda antes de que te la meta por el culo.

—Eres la única persona que conozco que duerme doce horas y encima despierta molesta—chasqueo su lengua con desgano y camino hacia mí para sacarme la vía y ponerme un estúpido parche.

—¿Por qué siento mi cuerpo tan pesado?, ¿Qué me hicieron?, me duelen las piernas...

—¿Sientes qué? —Yoan me miro entrecerrando sus ojos y cuando hizo el intento de tocarme lo señale obligándolo a frenar. —¿Puedo revisarte Hela?

—Así está mejor.

—¿Puedo?

—No. ¿Qué paso? —soltó el aire de forma pesada y dándole una mirada significativa a los dos hombres restantes, me señalo.

—Hazlo—hablaron a la vez haciendo que sacara humos por la oreja.

—¿Hazlo?, ¿Qué demonios... ¡Oye! —Yoan me destapo sin mi autorización y para más desfachatez me paso las manos por las piernas. —¡Qué crees que haces!

—Calmate...

—¡Deja de...! —paso un lápiz por pie haciendo que mis dedos se enroscaran y tuviera que morder mi labio para no reír.

—¿Qué sientes? —pregunto el muy descarado.

—Deja de tocarme o te arrancaré los dedos uno por...—lo hizo de nuevo joder.

—Dijiste que te dolían las piernas, ¿Sientes el lápiz?, ¿Por qué demonios pones esa...

—Me da cosquillas joder, quítame las manos de encima —sacudí mis piernas para que Yoan las soltara soltando la respiración de manera pesada, se me estremeció el cuerpo, maldito imbécil.

—¿Te duelen o no las piernas?

—Las siento dormidas—me queje sentándome mejor en la cama— pero supongo que es por el hecho que desperté con esta bestia encima—le di una mala mirada a Alek.

Airón se giro para mirarlo y él parecía realmente molesto conmigo.

—Ya, esta despierta, ¿Qué exámenes quieres hacerle? —Alek miro a Yoan, y yo me gire hacía él como un búho.

—¿Exámenes?, ¿Qué exámenes?

—La dosis de estrés que necesitaba, yei—celebro con ironía moviendo sus manos— ya te había comentado anteriormente que estabas deshidrata y con bajo peso, te di vitaminas, no las tomaste, te prescribí una minuta alimentaria, la ignoraste, tu cuerpo colapso y te desmayaste por eso, así que me es necesario hacerte exámenes de sangre completo, de orina, también me gustaría hacerte una ecografía porque tengo la leve...

—¿Me desmaye porque no como bien? —lo mire entre confundida e irritada.

—Eso y porque estas deshidratada, por eso me gustaría...

—Que mierda más absurda— me moleste—pase cinco años alimentándome con trozos de pan de dudosa procedencia y tomando agua cada dos semanas y nunca me desmaye, nunca a causa de deshidratación o mala alimentación. Teniendo en cuenta de que he estado al borde del colapso por días, cambio tu diagnostico a estrés post trauma o alguna mierda...

—También pensé en eso...pero no serias la única en sufrir desmayos...Airón él debería...

—¿Para que los exámenes?, ¿qué quieres probar?

—Quiero hacerte un test de esfuerzo para ver tu...—lo detuve.

—Es un no. ¿Para que el examen de sangre?

—Me gustaría ver tus glóbulos rojos, blancos, tus plaquetas para ver tu sistema inmune tú...

—Es un no. ¿El examen de orina?

—Dios —soltó la respiración de forma pesada y me miro sin ganas— quiero ver tu función renal y...

—Es un...

—¡No puedes negarte a todo! —me reclamo y yo me mantuve serena.

—Es un no—concluí entrelazando mis manos por encima de mis piernas, mirándolo con severidad.

—Hela...

—Me quiero duchar, así que —moví mis manos en señal de "largo", Yoan miro a Airón y Alek en busca de ayuda pero estos no me quitaban la mirada de encima, como se unan para irritarme, será paliza doble.

—Ya llévenme a mi casa —Yoan toco el puente de su nariz caminando en dirección a la puerta, en cuanto salió y la puerta se cerró Airón y Alek se giraron en mi dirección, hice el intento de bajar mis piernas y con una advertencia Alek me subió las piernas a la cama.

—¿Disculpa?

—Aitor te traerá comida, así que quédate quieta...

—No tengo hambre.

—No preguntamos si la tenías—Ahora fue Airón el que me subió la piernas, menos delicado que Alek, dándome una mirada en advertencia.

—No recibo ordenes tuyas, mocoso.

—Hela—Alek advirtió y yo le lance dardos con los ojos.

—Tuyas tampoco.

—Estuvimos conversando con Airón...

—No me digan—sonreí con ironía— su lazo se fortaleció y ahora quieren entablar una relación y yo soy un mal tercio...

—¿Por qué el humor de mierda hermana?

—No lo sé, quizás ser pinchada sin mi autorización me pone de mal humor, quizás despertar cubierta en sudor, con incomodidad, malestar y encima con unas manos manoseándome las tetas en mi inconciencia no sea mi manera ideal de despertar. —Le di una mala mirada a Alek, provocando que mi hermano lo mirara de la misma manera.

—¿La tocabas mientras dormía?

—No tengo porque justificar mis acciones, cuando hago lo que se me venga en gana, y tú—me señalo irritado—prometiste sin más jodidos secretos y nunca me entere que Yoan te dio vitaminas porque estabas deshidratada y mal alimentada, ¿Por qué eres tan descuidada contigo misma?, no eres...

—¿Perdona? —me acomode mejor para mirarlo de mala manera—¿Yo soy la descuidada?, ¿Te recuerdo quien tuvo que molerle las putas pastillas al otro porque el imbécil no se las quería tomar por que le daban sueño—le hice un puchero lastimero enfadándolo.

—¿Tendré que molerte las vitaminas?

—Te las escupiré en la cara.

—¿Te las inyecto mejor?

—Atrévete y te noqueo.

—Con lo débil que estas no eres rival para mí. —la expresión de Airón fue justo lo que sentí, golpe en el ego, Alek me seguía mirando con altives y un brillo retador.

—¿Comprobamos?

—Deja las niñerías Hela, te desmayaste, tu pulso era tan débil que ni siquiera Yoan pudo encontrarlo, estabas ardiendo en fiebre y tú, ¿piensas en desafiarme?, te quedarás en cama, ¿lo entiendes?, acostada, comiendo tus cuatro comidas al día, tomando las putas vitaminas hasta que...hasta que se me dé la jodida gana irresponsable de mierda.

—¿Lo golpeas tú o me paro yo? —miré a Airón quien le dio una mirada rápida a Alek para volver a mí, vi la traición en sus ojos y las oí en sus palabras.

—Estoy de acuerdo con Alek, debes...

—¡Verdomde verrader! —le grite en neerlandés tomando una almohada para lanzársela, la esquivo el hijo de puta.

<< ¡Maldito traidor!>>

—Es por tu bien Hela, nunca...nunca te había visto en ese estado sin golpes evidentes ni...

—No me quedaré aquí para ver como las arañas hacen sus telasdearaña tengo cosas que hacer, debo...

—No tienes nada que hacer, estamos en medio de la nada desconectados de todo el mundo, Airón ya está aquí con nosotros, Ainhoa tiene sus drones en el cielo todo el día vigilando las entradas del bosque, tenemos a los hombres de Iker distribuidos en sectores estratégicos para...

—¡No me quedaré en cama! —me cruce de brazos mirándolos de mala manera, no puedo levantarme con estos dedos deteniéndome, están divididos en ambos lados de la cama, imbéciles.

—¿Harás un berrinche? —Alek se inclinó hacía mí de forma burlona y lo miré deseando tener dagas cerca—¿Te comportaras como un cría caprichosa?, patalea un poco y quizás me...—le di un almohadazo en la cara para rápidamente lanzarle una a Airón y rodar por la cama hacía abajo, los oí maldecir y eso me hizo reír en voz baja.

En cuanto puso ambos pies en el piso y me puse de pie todo me dio vueltas, mis piernas temblaron doblándose, mis ojos se viraron y si no hubiese sido por el brazo presionando mi cintura ahora mismo estaría en el suelo, mi trasero volvió a la cama y mi sonrisa se borraba mediante el mareo se apoderaba de mí, presione la boca de mi estomago tragando con dificultad sintiendo mi cuerpo cortado, pesado y abrumado.

—¿Te sientes bien? —Alek se sentó a mi lado murmurando con suavidad, su tono autoritario se fue, me hablo con una voz tan suave que me estremeció, le asentí, porque no era capaz de hablar aún. —No—me negó tirando mi cabello hacia atrás—no te sientes bien, vuelve a la cama sin pelear y deja que cuidemos de ti, ¿De acuerdo? —gire el rostro para mirarlo, viendo como analizaba mi rostro con detalle, y calma, se estancó en mis labios para después subir a mis ojos buscando la respuesta—¿De acuerdo? —insistió y como hipnotizada asentí, dejando que me ayudara a ponerme de pie.

—No sé qué acabo de ver —Airón pareció impactado y saliendo del transé le di una mirada en advertencia, sigo molesta con él.

No le desvié la mirada, incluso cuando Alek con sus manos en mi cintura me ayudaba a caminar de forma lenta y tranquila hasta dejarme nuevamente en la cama, esta vez sentada, acomodó las almohadas y como una cría berrinchuda me crucé de hombros mirándolos irritada.

—Quiero ir al baño—confese sin cambiar la expresión. Alek me miro irritado, tocando el puente de su nariz buscando paciencia.

—¿Por qué no me dijiste antes de llevarte a la cama?

—¡No preguntaste!

—¡No soy adivino!

—¡Y como iba a saberlo!, pareces saber todo lo que está bien y mal relacionado conmigo, como me arrepiento de haber follado contigo en esos putos baños. —seguí indignada y me indigne el doble cuando le delego el trabajo de llevarme al baño a Airón, ya que el iría por mi comida, imbécil, como le ponga veneno se lo escupiré en la cara.

—Te vez horrible.

—No me irrites mocoso, sigo molesta contigo por confiar en él y no en mí.

—Él me cae bien. —casi me cargo mientras caminábamos, y no se molestó en dejarme en la puerta, no, él muy infame me dejo sentadita en la taza del baño y se me quedo mirando.

—¿Esperas verme mear?

—Que fina.

—Salte de aquí mocoso—señale la puerta y en cuanto dio un paso se arrepintió.

—¿No harás nada estúpido?

—¿Por quién me tomas?

—Como alguien que no sabe mantenerse quieta y le fascina llevar la contra, ¿No harás nada estúpido?

—Airón sal de aquí.

—Zus...—murmuro con su voz endeble, lo mire y parecía realmente preocupado, aprete los puños al ver sus ojitos recorriéndome.

—No haré nada estúpido Airón—le confirme para dejarlo seguro, dio un paso y me miro nuevamente como si pudiera hacer mucho en ese segundo que tardo en mover su pierna.

Salió del baño y en cuanto cerró la puerta solté un suspiro pesado, me puse débilmente de pie para bajar mi short junto con unas... ¿¡Que es esto!?, me alarme al ver los calzones de abuela, ¿de donde mierda salieron?, yo no uso estas cosas.

Lo bajé y mis alarmas se silenciaron pasando a una confusión rotunda, me senté nuevamente mirando el calzón, limpio, sin una gota de sangre, ¿no que estaba en mis días?, ¿Menstruación de un día?

Solté la orina sin dejar de mirar el calzón limpio, ¿Se me corto tan rápido?, estuve paralizada por la sorpresa varios minutos, armando preguntas en mi cabeza, cuestionándome, hasta que la puerta fue golpeada y yo me vi en la obligación de reaccionar.

—¿Estás lista? —Airón hablo tras la puerta de forma cansada, rodé los ojos demorándome más de lo normal.

Me limpie, puse de pie, subí el calzón de abuela y el short, di dos pasos afirmándome de los muebles deteniéndome frente al lavamanos soltando un chillido que hizo que Airón entrara corriendo al baño.

—¡Estoy horrenda!

—Joder—se quejó tocando sus sienes—puedes dejar de comportarte como una desquiciada.

—Mira mi rostro joder, estoy pálida, ¿¡Qué demonios me hicieron!?, incluso mi cabello se ve opaco.

—Estas normal Hela, no te...—me gire para mirarlo y pareció algo alarmado por las llamas saliéndome del cabello.

—¿Normal? —siento que me tiembla un puto ojo por la colera —soy una jodida Diosa, ahora parezco una puta pordiosera, mira mi pelo, mi rostro, mis ojos hundidos, estoy...

—Yo te veo igual que...

—¡Cállate! —le grite lanzándole el jabón a la cara, no lo esquivo y le dio en el medio de su frente.

—¿¡Qué demonios te pasa Hela!?

—¿¡Por qué lo gritos!? —Alek llego casi alterado al baño mirándonos confundido exigiendo explicaciones, yo no dejaba de mirar a Airón con mi respiración acelerada, me estaba gritando por dentro que me controlara, ¿Qué demonios pasa? ¿¡Que tenían esos putos líquidos!?

—No sé qué demonios le pasa—me señalo Airón mirando a Alek— dice que se ve horrible pero yo la veo igual...—hice el intento de lanzarle otra cosa pero era un jarrón de vidrio así que Alek me detuvo dándole una mirada a Airón para que saliera del baño.

—¿Me dices que pasa?

—¿Así me veo siempre? —me señale el rostro y él me miro confuso, detallo mi rostro y forzó una sonrisa—¿S...sí?

—No—negó pasando su brazo por mi costado para tomar un peine y pasarlo suavemente por mi cabello—estas débil Hela, solo es eso, tu rostro tiene un brillo especial cuando estas bien, incluso tu cabello brilla y huele delicioso, ahora estas muy cansada, solo es eso.

Tuve que voltearme al sentir mi pecho apretado, Alek siguió desenredando mi cabello hasta el final rozándome las nalgas, respiré de forma tranquila, calmando los latidos acelerados de mi corazón.

—Ya está, ¿mejor? —dejo el peine de lado acariciando mis hombros mirándome por el reflejo del espejo, le asentí. —bien, vamos a la cama...

—Puedo sola—me aleje cuando intento pasar su mano por debajo de mis brazos, me asintió dándome mi espacio pero sin alejarse demasiado, cuidaba mi caminar tembloroso.

Salí del baño buscando a Airón para darle miradas rencorosas, acomode mi cabello irguiendo mi espalda caminando con altives, ¿Qué se cree el mocoso?, es mi copia, si yo soy horrible, él también.

Volví a la cama, subiendo mis pies, cruzándome nuevamente de brazos, irritada.

—Es muy tarde para desayunar, pero como es tu primera comida del día, es ligera, así que come.

Alek dejo una bandeja de comida sobre mis muslos, mirándome con una sonrisa totalmente forzada, miré la comida y pensé en arrojarla al piso, pero la mirada de Airón me gritaba que no debía darle en el gusto al mocoso altivo.

Tomé un tenedor, revolviendo la ensalada con trozos de queso y tomate y clavando un par de tomates, los metí a mi boca, parecieron aliviados incluso cuando tenía la mayor intensión de vomitar.

Tragué sintiéndome llena, e incómoda, me miraban, analizaban todo movimiento que daba mi mano, incluso creí que masticaban junto conmigo.

—No, basta—deje la bandeja de lado—no puedo comer si están de acosadores viendo como abro mi boca y trago la comida, lárguense o no me miren, me irrita.

—Si nos vamos tiraras la comida.

—¿Por quién me tomas?

—Hela ya pasamos por esto—se molestó Alek dejándose caer a mi lado en la cama—se linda, no me des dolores de cabeza y come.

—Bien—gruñí tomando un sorbo de jugo natural— pero esta noche duermes en el sofá—metí ensalada en mi boca tomándolo de excusa para evitar sus reclamos.

—¡Hela! —reclamo— ¡Ni siquiera hay sofá disponible!

—No es problema mío—trague sacándole un pedazo al pancito en la bandeja para tomar el queso y comerlo.

—¡Me dieron un flechazo en el pecho, merezco dormir en una cama, no...!

—¿Quieres que deje de comer?, puedo lanzar la bandeja al piso, sabes que se me da bastante bien ser caprichosa...—le advertí con el tenedor solo para irritarlo, se cruzó de brazos molesto y no respondió, dejo que siguiera comiendo tranquilamente—y tú—señale a Airón— si yo estoy en cama tú también, así que vete a dormir o acuéstate en el piso.

Me elevo las cejas sin entender y yo le lance una almohada junto a una manta señalando el piso.

—¿Estas jodiendo?

—También fueron cinco años largos para ti, ¿Yoan te dio vitaminas? —le entrecerré los ojos y al no ver respuesta, saqué mis propias conclusiones—¿Te las tomas?, por supuesto que no—no deje que terminara— eres mi copia, así que acuéstate en el piso, cuenta las vigas del techo y descansa, que de aquí no se mueve ni Dios.

Metí otro tomate en mi boca, viendo como los dos hombres en la habitación me miraban confundidos, la verdad es que quiero que se relajen, duerman y así poder largarme de aquí.

—¡Ahora maldición!

—No pienso acostarme nuevamente en el piso así que correte—giro en la cama empujándome de los hombros lo mire confundida cuando Alek se corrió haciéndome espacio para que Airón terminara por empujarme y me acorralaran.

—¡Acuéstate en el piso!

—No soy idiota Hela, no me dormiré para que puedas escapar, ¿Te crees que no conozco tus trucos?, ahora come y deja de joder.

Le pinche el ojo con el tenedor ganando un manotazo de su parte, fui más rápida y le pinche el otro, lo iba hacer una vez más pero Alek tiro mis brazos obligándome a centrarme.

—Y así dicen que mis hermanos son los irritantes, no los soporto joder.

—Tus hermanos son los irritantes con conflictos napoleónicos.

—Chillones, escandalosos y dramáticos. —continuo Airón cruzándose de brazos.

—Señor yo los odio a todos, todos me caen mal, por favor tráiganme el ácido que quiero una trago, bla bla...—Airón soltó una risa cómplice aumentando mi sonrisa al ver la irritación de Alek. Murmuro un "Clones de mierda", y ambos nos dimos una mirada aprobatoria.

—Esto es incómodo—me queje— el contacto físico me irrita, podrían alejarse un poco siento que me dará urticaria.

—Come en silencio—suplico Alek cerrando sus ojos, Airón paso sus brazos por detrás de la cabeza mirando el techo, que era completamente de vidrio, supongo que si está contando las divisiones.

—¿Por qué tantos ventanales? —pregunto después de un rato, incluso cuando seguí la suplica de Alek comiendo callada. —si es por fetiche sexual prefiero no saberlo—hizo mueca de asco, haciendo sonreír.

—Es por Calu —le confesé restándole importancia— a él le gustaban los ventanales.

—Le gustaba andar de chismoso.

—Es lo mismo—rodé los ojos terminándome el pan y la ensalada, pinché un pedazo de fruta picada deleitando mi paladar con el sabor refrescante.

—No, no es lo mismo, él sabía todos los chismes y ni salía de casa.

—Era como Akim—se metió en la conversación don metiche— por la forma en que lo describen se me hace parecido—elevo los hombros al ver nuestra mirada atenta.

Fruncí el ceño mascando un trozo de kiwi para mirar a Airón y elevar los hombros a la par.

—Tiene un aire—lo medite—pero Calu era más divertido.

—Nuestro concepto de diversión es totalmente diferente.

—Estoy de acuerdo contigo—hablamos a la par con Airón estremeciendo a Alek, incluso yo me estremecí.

—Ustedes son aburridos—Airón me robo un trozo de fruta, no alcance a picarle el dedo—no saben divertirse.

—Si sabemos divertirnos, lo que pasa es que no nos divertimos como ustedes, cazar objetivos no es lo más entretenido del mundo—solté un bufido burlón dejando la bandeja sobre el abdomen de Alek para acomodarme mejor en la cama y quedar recostada dejando que metiera la fruta restante en mi boca con pereza.

—No sabes lo que es verdaderamente divertirse hasta que sigues a alguien y vez el miedo en su rostro, sabes que esta consciente que alguien lo observa pero no sabe por dónde, le entra el pánico, comienza a caminar de forma torpe, tropieza, choca con gente, arboles, postes, hasta que el horror es mucho y no puede dar un paso sin mirar hacia atrás, ver sus rostros de pánico es jodidamente divertido. —le asentí expresando mi sabiduría.

—Si...definitivamente tenemos diferentes conceptos de diversión, seguir a la gente es acoso y el acoso es ilegal en muchos países.

—¡Aburrido! —me burlé— yo los seguí por más de diez ciudades y nunca lo notaron, hubiesen sido tan fáciles como objetivos. —suspire con cansancio para girarme en dirección a Alek, quien me miraba con mala cara, señale mi boca y la fruta, a la mala metió un trozo gigante de piña casi ahogándome.

—En mi defensa tenías más en que pensar que en una loca observándonos desde las sombras.

—Ni siquiera me esmeraba en ocultarme—rodé los ojos—los miraba desde las esquinas, paraderos, negocios y nunca me notaron, incluso tropecé con Akim en el centro de Madrid...

—¿Tropezaste con...mejor ni sigas hablando Hela—volvió a meter un trozo de piña en mi boca molesto, termino con la fruta estirándome el vaso de jugo con una pajilla.

—Me estaba cansando de seguirlos, aparte tenía planes, necesitaba cazar desertores y ustedes no dejaban de moverse, así que intercepté a Akim en el centro de Madrid, iba tan distraído que ni siquiera se dio cuenta que le metí un rastreador en la chaqueta, como dije, hubiesen sido objetivos tan fáciles.

—¿Por qué a él y no a mí? —me dio una mirada juzgona y yo le eleve los hombros.

—Akim parecía ser el más ingenuo y distraído, no me equivoque con él, como tampoco contigo, supe al instante que serias un dolor de culo.

—¿Qué paso con el rastreador?

—Dejo la chaqueta olvidado en un terminal en Toledo, desde allí los seguí a Salamanca—elevé los hombros dándole una sonrisa a labios juntos—fue un lindo viaje turístico por España.

—Acosadora.

—Para querer pasar desapercibidos, ustedes llaman mucho la atención—lo mire de pies a cabeza murmurando un "con toda justicia", es cosa de verlo, siendo un par de extraños yo si giraría la cabeza para verlo mejor— en especial Akim, que es como un cartel luminoso andando, siendo coqueto y metiendo mujeres en baños químicos.

—Deja de hablar por favor.

—Pero si aún no te cuento de nuestro paso por valencia, fue donde los encontré, verás la impresión que me dio verlos...

La puerta se abrió interrumpiéndome, cuando los encontré no fue de la mejor manera, bueno...si fue una primera impresión bastante agradable de ver, estaban a las afueras de un puerto, cambiándose de ropa y duchándose con un grifo a medio caer, vaya genes.

Los tres hicimos una pequeña flexión y al ver que era Aitor volvimos a recostarnos de forma perezosa.

—¿No piensan levantarse? —pregunto irritado— tenemos que... ¿Qué alguien me explique porque están los tres en esa cama?

—Me dieron reposo y estos dos no se fían de mí así que están de pegajosos. —los señalé respondiendo la pregunta de Aitor, me senté en la cama para mirarlo mejor y mover mi mano incitándolo hablar—¿Qué quieres?, teníamos una charla bastante interesante.

—Afuera es un caos, Iker tiene que volver a España, necesita manejar su negocio de forma directa y dar cuenta de las bajas, quiere llevarse a Ainhoa y Akim esta apunto de agarrarlo a puñetazos. Yoan esta de los nervios porque quiere irse, el viejo...el viejo quiere llevarse el sofá donde estoy durmiendo porque dice que es Soyla y es su amiga, se acabo la comida y Noemí esta histérica criticando que cocino puras porquerías, cuando ella muere por comer patatas fritas y mierdas grasientas, sumándole a todos esos problemas que los Inuit siguen en el sótano y yo no se hacer con ellos...y —me señalo cerrando sus ojos con frustración—puede que haya olvidado un pequeño y muy insignificante detalle, una cosa sin valor ni importancia en Dinamarca, pero que probablemente nos sea bastante útil y...

—¿Qué olvidaste? —frote mis sienes sintiendo el estrés golpear mi cuerpo y tan relajada que estaba.

—¿Recuerdas el día que Blaz nos entregó a Darina? —asentí, sabiendo a donde quería llegar— resulta que olvidé al alemán que estaba interrogando en Dinamarca—me sonrió y yo solté la respiración de forma pesada.

—Lo olvidaste—asentí manteniéndome en calma.

—Pasaron muchas cosas y lo fui olvidando...Quizás aún está vivo...

—Aitor han pasado semanas—me irrite pero me controlaba por no explotar.

—Si, pero la última vez que lo vi estaba inconsciente, quizás exista la mínima posibilidad de...

—Sal de aquí.

—Como ordenes—bajo la cabeza saliendo de forma acelerada de la habitación, mi respiración estaba acelerada, si el infeliz logro escapar dará aviso de la ubicación de mi casa, podrían llegar a mis bodegas y no les sería muy difícil hackear los sistemas para encontrar las ubicaciones de mis demás casas, maldita sea Aitor de mierda.

Frote mi rostro dejándome caer hacía atrás con un bufido sonoroso, estuvimos en silencio un par de segundos y por fin fuimos capaces de oír los gritos en el exterior, Alek cerro con fuerza sus ojos y ambos giraron la mirada hacía mí.

—Supongo que no delegaras, ¿cierto? —me pregunto Alek, a lo que yo chasquee la lengua.

—Ya destruyeron mi casa una vez, el descanso tendrá que esperar. —hice el intento de pararme y ambos me sostuvieron de las manos.

—Si puedes delegar, delega, no todo tienes que hacerlo tú. —Alek hablo con su garganta tensa, le asentí, no haré nada más que dar órdenes.

—Si te sientes mal, no te sobre esfuerces, no eres débil por querer descansar un momento —Airón acaricio mi mano y volví asentir para que ambos salieran de la cama y me dieran paso a levantarme, esta vez no hubo mareos, si cierta incomodidad en mi abdomen bajo, pero lo asocie a la comida, no había comido nada desde hace día.

Me cambie de ropa rápidamente mientras que Airón se giraba y Alek observaba mis pasos, me cambie esos calzones tan asquerosos, por una bragas más a mi estilo, en hilo, de encaje y color negro, miro por sobre mis hombros notando la mirada intensa de Alek, mucho mejor, me subí un jeans algo holgado de cadera y me pase la polera por los brazos, igual holgado, no me apetece usar nada ajustado por el momento.

Salí de la habitación con ambos hombres a mi siga, sintiendo sus miradas en mí y oyendo los reclamos de Akim contra Iker, los gritos desde el sótano, los chillidos de Aitor reclamando que no dormiría en el piso, era un caos.

Doblamos en el pasillo y en cuanto llegamos a la sala, el caos aumento, los hombres de Iker estaban formados a las espaldas del líder español, mirando fijamente a la primogénita del imperio quien estaba atrás de Akim y él ya no daba más por la colera, gire la mirada viendo como Aitor peleaba con el viejo y Yoan por el sofá, rote a la cocina escuchando la discusión de Axel y Noemí por la comida y la absurda necesidad de Noemí por comer frituras y cosas grasientas, Adam discutía con su madre porque estaba desesperado por tantos gritos y ella parecía al borde del colapso que no sabían que más hacer que discutir, solté la respiración de forma pesada y en cuanto Alek se acomodo la garganta de forma sonorosa, los hombres de Iker se voltearon para mirarnos, y al centrar su mirada en mí dieron un paso hacia atrás.

Camine delante de ellos con mis pasos firmes y mirada altiva, mis hombros rectos y mi cabeza en alto, llegando al centro del caos.

Airón llamo la atención con un silbido ronco provocando que cada mirada se centrara en nosotros quedando en silencio, un silencio que claramente no duro.

—¡Iker quiere llevarse a Ainhoa Hela! —comenzó Akim—Dice que le importa una mierda sus decisiones que debe cumplir con sus responsabilidades en su estúpida mafia...

—¡Cuida como me hablas mocoso!

—¡No le hables así a mi hijo! —Lutza lo señalo de forma amenazante y por la forma en que Iker desvió la mirada, Akim sonrió encaprichado.

—¡No puedes llevarte el puto...no me des con la varilla joder! —sentí el chillido de Aitor y los reclamos del viejo diciéndole que cuidara su lenguaje y el tono que empleaba al dirigirse a él, cerré un segundo mis ojos escuchando las quejas de Noemí, las de Adam, Lutza, de todos, para mover mis manos y con un "Silencio" obligarlos a cerrar la boca.

—¿Tienen cinco jodidos años o todos fueron educados por simios? —los mire irritados viendo como Yoan y Aitor sostenían al viejo para que no me diera un varillazo— esto es simple y de malas al que no le guste—me gire a Ainhoa—¿Deseas quedarte o irte con Iker?

—Quedarme, no me interesa trabajar para quien no me valora.

—Bien—le asentí girándome a Iker—la rubia se queda, lárgate con tus hombres y el bombardero pero Ainhoa se queda.

—Su deber es en España, no aquí siendo una...

—Hable—sentencie parándome firme, ¿Quién demonios se cree? —Ainhoa se queda, y si quieres llevártela, puedes intentarlo, pedo dudo que quieras desafiarme y ponerte en mí contra. —lo mire de pies a cabeza ignorando a sus hombres, ellos intercalaban su mirada en mí y Airón, que estaba firme a mis espaldas acolitando mis palabras. No dijo nada y para mí fue suficiente para pasar al siguiente problema— Eres libre de irte Yoan, pero el sofá se queda, es de mi propiedad, me encargaré de que lleguen en una pieza, tú, el viejo y el gato a su casa, agradezco tu disposición y buena atención—solté la respiración de forma pesada y volví a girarme esta vez para mirar a Aitor—llevaras a Yoan a ucrania, y de paso irás a Dinamarca, más te vale que el alemán este en periodo de descomposición y no se haya escapado, porque si ese fuera el caso mejor ni vuelvas a aparecerte por aquí—trago con dificultad asintiéndome y yo me gire hacía la cocina y Noemí— arma una lista con todo lo que crees necesario, abarrotes, chatarras, golosinas, instrumental médico, lo que sea, escríbelo que es tuyo, ¿Algún otro problema que necesita solución?—toque mis sienes cansada mirándolos uno a uno, Adam elevo la mano y yo lo señale.

—Ya no quiero dormir en el sofá.

—No hay más habitaciones, a menos que quieras compartir una con alguno de tus hermanos problema mío no es...

—¡Llevo días sin dormir! —me reclamo y yo lo note en su rostro, las ojeras marcadas de un color violeta—desde aquí se escucha todo, escucho la orquesta de gemidos y golpeteos, incluso los gritos desde el sótano, no pido una habitación, solo dormir con dignidad y...

—Bien, habilitaré mi oficina como una habitación provisoria, ¿Feliz? —pareció más conforme ya que me asintió pero no borro su expresión molesta, Lutza hizo sonar su garganta llamando mi atención.

—No creo que sea necesario—hablo—no planeo quedarme...

—¿Qué?, ¿Cómo que no? —Saltaron los hermanos al instante mirando a su madre.

—Alguien debe hacerse responsable del negocio de su padre, ustedes tienen más de que encargarse y yo quede en medio de un traslado, me devolveré a España, con Iker y...

—Puedes manejar eso desde acá, con nosotros, no es necesario que...

—Cariño—Lutza miro a Alek deteniendo su hablar—no me necesitan acá, ustedes ya armaron su vida y yo debo continuar con la mía, debo seguir con los negocios y en España tengo la libertad de hacerlo, tendré guardias y escoltas todo el tiempo, aparte no es como si necesitará que cuidaran de mí—les sonrió pero eso no los dejo conforme, evitaron hablar, más cuando Alek les dio una negativa en un "Hablaremos de esto en privado"

—Si Adam se queda con la habitación yo pido la oficina —Aitor elevo su mano rompiendo el silencio, le asentí tocando el puente de mi nariz para mover mi mano y girarme en dirección al pasillo.

—Ainhoa se queda, Iker llévate el bombardero, Aitor ve a dejar a Yoan y a su padre a Ucrania y no vuelvas sin el alemán, Noemí hazme la lista de lo que necesitas, Adam la habitación es tuya y Aitor te conseguiré una cama para la oficina, ¿están todos conformes? —medio asintieron algunos más felices que otros, rodé los ojos dirigiéndome hacía las escaleras que dan al sótano—ni un día de descanso me dan estos irritantes.

—Vamos a la cama y deja que Airón se encargue de ellos.

—No—le negué a Alek bajando las escaleras—Los Inuit son mi problema—aparte seré yo quien los torturé si llegase hacer necesario, como dije, atacaron a la persona equivocada.

No desvié la mirada, no me fue necesario para saber que Airón y Alek me seguían los pasos de manera tensa, antes tenía solo a Alek custodiando mis movimientos todo el jodido día, pero desde que Airón esta con nosotros ahora los tengo a los dos, siguiéndome, interrogándome e irritándome cada que tienen la bendita oportunidad.

Llegue al sótano respirando con profundidad, siento mis piernas raras, siguen algo adormecidas y me cosquillean de vez en cuando y aunque me intrigue el saber porque mi abdomen bajo se siente raro, mi enfoque estaba puesta en otra cosa, no en la extraña sensación de mi cuerpo.

No entre por completo a la sala, me quede de pie frente a la puerta, mirando hacía adentro, viendo como ambos Inuit estaban sentadas en el piso con cadenas en sus pies atados a la pared, ni aunque quisieran, podrían escapar.

—Espero esta habitación sea de su agrado, tengo todo copado por el momento. —di un paso introduciéndome en la sala provocando que los dos se pusieran de pie, ya ninguno traía esa estúpida capa y me irrito ver sus heridas cubiertas por apósitos limpios, di una orden Yoan de mierda.

La mujer, dio un paso al frente provocando que sus cadenas chocaran y mi mirada bajara a sus pies descalzos ensanchándome una sonrisa macabra al ver la sangre seca y fresca bajando por sus talones, si han intentado liberarse, volví a su rostro analizándolo, tiene la marca detrás de su oreja, clan Inuit, quien diría que estaría nuevamente frente a un miembro de ese clan, miro su cabello y me es inevitable no rodar los ojos, blanco, como la nieve, y me pregunto, ¿Es natural?, el del hombre se que no lo es, se nota, pero el de ella, pareciera que sí.

—Veo que vivió—hablo mirando por sobre mis hombros— lamentable, tenía la esperanza de que no volvería a verlo. —le dio una mirada despectiva a lo que sonreí.

—Si estuviera muerto tú y yo no estaríamos conversando ahora, probablemente seguirías atada con la diferencia de que estarías viendo como le arranco el corazón a cada uno de los miembros de tu clan, hasta terminar con él—señale con mi cabeza al hombre que la resguardaba—soy una mujer vengativa, si no tengo mi final feliz nadie lo tendrá.

—¿Y porque esperar? —me desafío dando un paso hacía mí analizando mi rostro—desátame y terminemos con esto de una forma honorable.

—Conozco el honor de los Inuit —la mire de pies a cabeza caminando a su alrededor, intercalando mi mirada en ella y en aquel hombre—y admiro su forma primitiva de enaltecer su orgullo, pero no me apetece matarte—quede nuevamente frente a ella—al menos no por el momento.

—Te vez débil—me gruño mirándome hacía abajo.

—Es solo apariencia querida—me burle—en peores condiciones he acabado con docenas de hombres, que no intente matarte es por la sencilla razón de que me detendrían—mire brevemente por encima de mi hombro—y lo harían ellos por mí—chasquee la lengua en negación—y no me apetece ¿sabes?, quiero tener el honor de arrancarte la lengua y posterior el corazón.

Gruño en advertencia y el hombre a su espaldas hablo, en su idioma obligándola a detener su caminar hacía mí, la mujer tensó sus hombros mientras él no dejaba de hablar, me irrito no entender que mierda decían, cuando ella le respondió en gruñidos yo solté un suspiro pesado para mirarlos con cansancio.

—¿Discuten o murmuran guarradas?

—Si no piensas matarnos, ¿Por qué seguimos aquí? —me enfrentó y eleve los hombros para girarme tirar de una silla girándola para abrirme de piernas y sentarme con el respaldo hacía adelante mirándolos con detenimiento.

—Para conversar, creó que tienen muchas cosas que decirme.

—No tenemos nada que hablar con una traidora—comienza a irritarme la manera en que me habla.

—Intentaron matarme, tienen mucho que hablar conmigo...

—No unirse, no aliarse, ni prestar colaboraciones a una mafia, mi líder, eso es traición, y la traición se paga con la extinción del clan.

—Debo admitir que me halaga que sigan al pie de la letra nuestras normas, y aunque me duele desilusionarte, nosotros no hemos roto ninguna norma, no nos hemos aliado con ninguna mafia.

—¡Deja de mentir! —se lanzó contra mí siendo detenida por las cadenas, estiro sus manos hacía mí para intentar agarrarme pero le faltaban centímetros para eso. —los rumores dicen que una Diosa revivió de la muerte de la mano del líder ucraniano, su Diosa, su cazadora y su mujer, una coincidencia que tú, la supuesta Diosa de la muerte este viva y...

—Cuidado con lo que dirás—la detuve con mi voz más grave de lo normal— no tengo necesidad de mentir —inicie— no trabajo para las mafias, nunca le hemos servido a las organizaciones criminales, ellos nos sirven a nosotros ten eso en claro antes de señalarme como mentirosa. Para revivir tendría que haber muerto antes y eso nunca paso, Chavdar nunca me mato, ni a mí ni a Airón, fueron cinco años bastante largos como para que vengas a señalarme de traidora cuando lo único que hicieron fue torturarnos día tras días, por cinco jodidos años. —no respondió, solo miro mi rostro buscando ver alguna mentira tras mis palabras y no, no había falsedad en mi hablar, miro por encima de mis hombros y ni me inmute se que buscará leer el rostro de Airón, que mostrará lo mismo que él mío —Aclarado ese punto, dialogamos o les saco información a la mala, ustedes elijen.

Me recargue en la silla pasando mis brazos por encima del respaldo mirándolos con pereza, podría torturarlos, seria feliz haciéndolo, los clanes son resistentes, soportan las torturas a niveles bestiales y eso hace tan gratificante torturarlos.

Ambos se dieron una mirada significativa y la chica se alejó, para mirarme con detenimiento y de forma sabia volver a su antigua posición, sentada en el piso a un lado del hombre que pareció en cierto grado un poco más relajado.

—¿Andriy...

—Muerto—respondí sin rodeos, lanzo la primera pregunta, las siguientes me pertenecen—solo Airón y yo estamos vivos. ¿Cómo dieron con nosotros?

—Disturbios en un bar de desertores —respondió el hombre, ya que la mujer no dejaba de analizarme— recorrimos el pueblo, uno de mis hombros reconoció a tu recadero, lo seguimos y esperamos —hablo de una forma tan robótica que creí me hablaba un robot, incluso disipo un poco mi ira, solo un poco ya que mis puños estaban tan cerrados que mis dedos parecían estar a punto de romperse.

Evite girar la mirada, el mocoso desata el caos y los problemas no tardan en llegar, Aitor no sabe seguir una puta orden y sale sin mi autorización, puedo apostar a que el infeliz se fue a tomar a algún bar de mala muerte, hijo de puta me las pagará.

—¿Por qué diez? —relaje mis hombros— son el clan más grande, ¿Por qué solo diez para acabar con un Dios?

—Porque para nadie eres una amenaza —la mujer me gruño y oí la risa ronca rasgar la garganta de Airón con un "Idiota" murmurado en neerlandés.

—Así que he de suponer que nadie más sabe que están aquí —sonreí al ver los músculos del hombre tensarse—que triste, sus muertes a causa de alguien que no es una amenaza.

—Ya no...

—Kunik—la mujer advirtió y el tipo giro el rostro para mirarla de forma desafiante y comenzar a reñirla en Inuit, parecía realmente molesto mientras que ella estaba en una negación insana, él me señalo y yo enarque mis cejas entendiendo que la conversación se trataba de mí, dudo que estuvieran hablando de mi gran apariencia. Al final la tipa volvió a ponerse de pie estaba vez con un grado más en colera.

—Dijiste que viste a una amazónica y a un niño Einherjer, ¿Eso es cierto?

—Repito, no tengo necesidad de mentir. —volvieron a discutir entre ellos hartándome—español o dejaré la diplomacia de lado.

—Desde la caída del clan Petrov, las amazónicas desaparecieron del mapa, hemos intentado dar con ellas hace meses, es imposible que...

—Chavdar tenía en cautiverio a una amazónica, estuvo alrededor de tres meses secuestrada, cuando hui, la liberé y juntas encontramos a un niño Einherjer bajo los muro ucranianos, posiblemente seria puesto a la venta, nos separamos al final, ella se fue con el niño y yo seguí mi camino. —se dieron una mirada rápida y no pude evitarlo. —¿Por qué buscaban al clan amazónico?

—Porque los demás clanes nos dieron la espalda—la chica hablo en gruñidos pero ya comenzaba a acostumbrarme a su forma de hablar, enfadada con el mundo.

—¿Les dieron la espalda? —pregunte confundida, sin contexto no entiendo. Asintió.

—Teníamos la certeza de que las amazónicas no nos darían la espalda que...

—¿Por qué necesitan a los demás clanes? —la interrumpí inclinándome hacía ella, poniéndole toda mi atención. —Me miro un par de segundos, para mirar al hombre quien le asintió y volvió su mirada a mí.

—La mafia alemana lleva meses siguiéndonos —confeso y eso me sorprendió, se me corto incluso la respiración—nos atacaron mucho antes de que se apoderaran del clan Einherjer, perdimos a la mitad de nuestro clan en pelea, pero no nos derrotaron, hemos estado desde entonces moviéndonos, contamos con guerreros, al igual que con niños y ancianos, nos dirigimos a los clanes en busca de refugio o apoyo pero después de la traición del clan Einherjer, los lideres se volvieron desconfiados, nos dieron la espalda.

—¿Cuántos ataques...

—Seis en un año—respondió al instante—hemos perdido niños, principiantes, guerreros, ancianos, nos dieron una advertencia, unión o muerte, mi clan prefiere morir peleando que sirviendo...

—Entonces, ¿Para qué atacarnos si pueden tenernos de aliados? — cuestione.

—Porque con un Petrov bajo los hilo de las mafias significa la muerte para los clanes —se jacto la mujer— si los rumores eran ciertos, debíamos eliminar la amenaza, con una mafia ya tenemos suficientes problemas, con Chavdar tras nosotros seria la extinción.

—Ya sabes que los rumores son falsos, ¿Por qué no pedirnos ayuda? —entrecerré los ojos y vi la molestia marcándose en su rostro, el orgullo, ego, le pesan sus palabras.

—Aunque lo hiciera, dos Petrov no acabaran con nuestros problemas, necesitamos ayuda de los clanes, tienen armamentos, guerreros, pueden refugiar a nuestros ancianos, niños y heridos, necesitamos aliados en una guerra que esta recién comenzando, y los clanes no van a escucharte.

—Tengo favores que cobrar y precisamente el clan zulú y amazónico están en números rojos conmigo, me pondré en contacto con ellos, pero podría tardar días, la última vez que supe de los clanes fue hace más de cinco años, por el momento lo único que puedo hacer por ustedes es darles un lugar seguro...

—¿Por qué? —pregunto la mujer de forma desconfiada— intentamos matarte, le disparé una flecha que casi lo mata—señalo a Alek dejando un gusto agrio en mi boca—¿Por qué ayudarnos?, ¿Por qué no darnos la espalda como los demás clanes que...

—No beneficia a nadie la extinción de un clan y menos las uniones con las mafias, estoy prestándole servicios a tu clan que espero en su momento paguen la deuda. Les facilitaré una de mis propiedades, tendrán armamento y vehículos a su disposición.

—¿Por...

—Iva—Kunik hablo en advertencia cerrándole la boca a la ahora llamada Iva, quien bajo la mirada con su respiración tensa—agradecemos —me miro estremeciendo mi piel—tu ayuda, sin rencores, espero entiendas nuestros motivos...

—No son los primeros ni los últimos en intentar matarme—eleve los hombros restándole importancia— el recadero que siguieron se encargará de llevarlos a mi casa de seguridad, les facilitaré un avión para que trasladen a su gente, si no tienen piloto él...

—Tenemos—me interrumpió Iva, mirando a su costado.

—Bien, supongo que ya les revisaron las heridas, ¿Los puedo ayudar en algo más?

—¿Seguiremos encadenados o...

—Que les facilite protección no significa que confié en ustedes —los mire de forma despectiva— aparte no arruinemos este bonito lazo con exceso de confianza—me puse de pie, estirando mis brazos.

—¿Cómo esperas que confiemos en ti si tú no confías en nosotros para...

—Querida—la detuve— no espero que confíen en mí, y esto no es en base a confianza, es estrategia, si te facilito mis servicios es porque eres parte de un clan, e hice un juramente de protección hacia los clanes, pero no olvides —me acerque a ella ladeando la cabeza— que atacaste a la persona equivocada que...

—Creí que había quedado claro que los rumores...—la hice callar.

—A mí enfrentame las veces que quieras, que no me interesa patearte el culo unas cuantas veces—quede a centímetros de su rostro tensando mi garganta— pero tu flecha se metió en el pecho equivocado y soy una mujer tan jodidamente vengativa que me la cobraré, puede ser hoy, mañana, en tres años, ¿Quién sabe?, pero, me la cobraré contigo, que lastimar inocentes no va conmigo. —no me respondió y a pesar de la careta de seguridad, vi el miedo destilando en sus ojos.

Le di una ultima mirada para mirar a Kunik de pies a cabeza teniendo en cuenta que él podría ser un factor principal a la hora de vengarme, medio sonreí para voltearme y pasar caminando por en medio de los dos hombres que se abrieron paso ante mí, subí las escaleras escuchando sus pasos y los balbuceos de Airón.

—Hela...

—Cállate—gruñí mirando por sobre mis hombros—tu jodida desobediencia llamo la atención, ahora ve y explícale a Noemí que tendrá que desmantelar la enfermería que armo porque gracias a tu insubordinación tendremos que irnos.

—Fue Aitor el que...

—De él me encargaré después, ahora haz lo que te ordene y desaparece de mi vista. —me gire para mirarlo y aunque el crío es más alto que yo, está claro que contra mí no puede pelear, bajo la mirada y apretando sus puños paso caminando por mi costado dejándonos a solas con Alek en el pasillo del primer piso.

—No deberías ser tan dura con él, no lo hizo con mala intención quería...

—¿Desde cuándo lo defiendes?

—Lo hizo pensando en ti.

—No se lo pedí.

—Los regalos no se piden. —Toco mi pecho y yo sentí la fricción del colgante, rodé los ojos dirigiendo por reacción mi mano al dije, sintiendo la serpiente y la daga, curvando una media sonrisa, sus ojos brillaron en reacción recargándose en el muro—así que nos vamos de nuevo.

—¿Algún país que tengas ganas de visitar? —seguí jugueteando con el colgante sin sacarle la mirada de encima, miro pensativo para chasquear la lengua y mirarme.

—¿Mis opciones son?

—Lago ladoga Rusia, Polonia o Dublín.

—Considerando que Polonia esta en medio de dos países que nos quieren muertos, me quedo con el Lago Ladoga.

—Es una elección bastante acertada—me burle— mis padres tienen una casa de seguridad en Estonia, he estado pensando en el ataque que sufrieron en Suecia, si Heiko hackeo la ubicación de las casas de seguridad de mi familia podré saberlo desde la tecnología de la casa en Estonia, Ainhoa podría hackear el sistema de seguridad y ver si se infiltraron.

—¿Por qué has pensado en eso?, ha pasado tiempo.

—No lo sé—murmuro desviando la mirada— es extraño, fue la última casa que construyeron, solo Aitor sabía la ubicación exacto, ni siquiera yo estaba cien por ciento enterada de la ubicación, me estaba preguntando el porque dieron con ella y no con mis casas, no tengo tanta seguridad, no estamos encerrados ni tengo tantos mecanismos de defensa, nos hemos movidos de país en país, alojándonos en mis casas y no dan con nosotros, en cambio dieron con la de mis padres, sabían sus mecanismos de defensa, cuando ni yo estaba totalmente informada, es extraño...

—¿Hackear el sistema aclarará tus dudas?

—Eso espero—balbucee cruzándome de brazos, Alek acaricio mi brazo para tirar débilmente de mi hombro acercándome a él, murmurando en respuesta.

—Bien—se acercó a mi rostro—iremos, pero después de Estonia tienes que prometerme que descaras un tiempo, recuperaras fuerza para volver a planear de nuevo, ¿de acuerdo?

—Sabes que no se quedarme quieta.

—Lo sé, por eso quiero que me prometas que después de Estonia, descansaras y seguirás el tratamiento y la dieta que Yoan te dejo.

—Alek...

—Prométemelo Hela...

—Bien—rodé los ojos molesta—después de Estonia, descansaré, tomaré esas putas vitaminas y comeré más, ¿Contento?

—Sí, si es tu manera de prometérmelo.

—Lo prometo Alek—soné irritada pero él quedo conforme tomo mi nuca para acercarme a él y besar mi frente de manera cálida.

—Verte en tu faceta de Diosa de la muerte es tan jodidamente excitante que me tiene con una erección que pide atención. —susurro bajando su rostro, rozando mi mejilla con su creciente barba erizándome la piel.

—Vengo despertando de una inconciencia y creó fuiste tú el que dijo que debía descansar.

—Seré yo el que hará todo el trabajo. —mordió mi cuello y con eso ya había cedido a su juego.

Ate mis manos a su cuello y el tiro de mis pies para que los atará en su cintura y así besará mis labios caminando de forma torpe hasta la habitación. 




———————
Holaaaa chiquitines, la autora se está muriendo el día de hoy pero es fiel a su rehabilitación de puntualidad ♥ así que espero disfrutaran del capítulo.

4🐍

Besitos

Javi 🐍

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