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Capítulo 37

Alek Schneider.

Estaba cruzado de brazos con mi dedo índice dando golpes con impaciencia en mi antebrazo, mientras miraba como todos a mi alrededor se movían y yo no podía salir de mi cabeza, no podía dejar de fundirme en mis pensamientos, ni dejar de pensar en la mierda en la que estamos, en que cada día estoy más jodido y sin poder hacer nada, no es hasta hora que me doy cuenta que he pasado dos jodidos años huyendo y no enfrentando a mis demonios, no es hasta que conocí a Hela que me di cuenta que nunca he peleado, que no merezco ser reconocido como "La leyenda", por ser un misero dolor de cabeza para la mafia ucraniana, una leyenda por huir y no pelear, solo por huir.

Miro a mi alrededor y veo las bajas, el daño ocasionado, la sangre salpicada y contando los cuerpos, un diez por ciento de las muertes son por mi mano, otro poco por la de mis hermanos y Aitor, pero la mayoría de las muertes son a causa de Hela, y lo peor es que veo sus cuerpos y no veo disparos ni perdida de sangre evidentes, ella sabe la técnica perfecta para asesinar sin derramar sangre ni usar armas, es...ella es una jodida leyenda, ella merece portar y sentir ese bendito apodo, no yo.

——Todos muertos. —Akim se paró en frente de mí y eleve mi mirada del piso para centrarla sobre sus hombros y ver los dardos clavados en la pared. Siento que el pecho se me comprime, que mis manos tiemblan y la ansiedad se apodera de mí, verla atacada en pánico, como sus ojos se inyectaban de miedo al ver los dardos, como ellos encontraban su maldita debilidad y la presionaban con eso, el terror en el que se vio envuelta cuando aquel imbécil le clavo la aguja en el brazo, como se paralizó.

Yo, maldición, yo que imploraba ver la más mínima fisura en esos muros, no lo soporte, no soporte ver como sus muros se agrietaban y quedaba absorta en miedo, no, no ella, no podía soportarlo.

—¿Todo bien contigo? — Akim sostuvo mi hombro y ahora sí me centre en su rostro. Su nariz esta vendada, le pusieron puntos en todas sus heridas y ahora estaba "mejor", con Aitor se encargaron de revisar los alrededores asegurándose de que no quedaba nadie.

Hela se fue hace casi tres horas, tres jodidas horas y siento que han pasado semanas.

—¿Adam? — Balbucee, ignorando la pregunta, soltó mi hombro para desordenar su cabello e indicarme con la cabeza donde estaba y así seguirlo.

La parte trasera del hospital fue la más expuesta y Adam con Aitor estuvieron protegiéndola solos, se llevaron golpes fuertes y Adam ya venía débil, cuando lo encontré estaba desmayado en el piso, pálido y con fiebre, lo internaron para poder tratarlo.

—Despertó hace una media hora. —Empujó la puerta y antes de que pudiéramos entrar un almohadón llego hecho una bala hacia nosotros Akim soltó un chillido se inclinó y la almohada me dio de lleno en la cara, me hizo tastabillar unos pasos pero aun así mi mirada gélida se dirigió a mi hermano que estaba acostado en la camilla con cara de querer matarnos a todos.

—Como no me desates, te mató. —Adam señaló a Akim y yo toque el puente de mi nariz, al ver que Adam estaba atado de los pies con una soga a la camilla.

—Tienes que estar en reposo, hermanito te desmayaste y... ¡¿Que te pasa?! —Le lanzó una bandeja de metal a Akim quien tuvo que correr para esquivarla gritando como una nena.

—Adam—Lo regañe.

—Haz que me desate. —Me lanzo una mirada furiosa y yo le enarque mis cejas al notar su tono de orden. Me crucé de brazos y le hice una guerra de miradas.

Adam ha pasado por muchas tensiones, en realidad todos, pero es el único que se ha desmayado por falta de nutrientes, por perdida de sangre y deshidratación, aparte lleva días sin comer y ni siquiera lo sabía.

—No. —Sentencie y me abrió la boca con sorpresa para empezar a forcejear con sus piernas. —Nos iremos en un rato, aprovecha de descansar.

—Alek, desátame.

—Dije no. Le diré a las enfermeras que te traigan de comer, y como sigas lanzando cosas haré que te aten las manos y te den de comer en la boca, ¿Eso quieres, hermanito?

—Jodete.

—Sí, como sea. Vendré por ti cuando nos vayamos, disfruta de tu descanso. —Le di un asentimiento corto y con Akim sonriéndole con burla me di media vuelta y salí de la habitación ignorando los insultos y gritos de Adam, cerré la puerta a mis espaldas y cuando estaba por caminar hacia donde estaba Noemí, Aitor apareció con una bandeja con jugo y frutas, me lo quede mirando y él estanco sus pasos mirando la puerta de Adam.

—¿Dónde vas con eso? —Akim le enarco una ceja, para cruzarse de brazos y mirarlo con rigidez.

—Yo...—oh lo que me faltaba— se lo llevaba a Adam, pronto nos iremos y debe retomar sus fuerzas.

—Las enfermeras podían encargarse de eso. —Le recalque y él miro la bandeja para volver a mirarme a mí.

—Si bueno, ya estoy aquí, ¿no? —Hizo el intento de pasar para llegar a la puerta y aunque ninguno de los dos se movió fue Akim quien lo detuvo.

—¿Por qué el interés repentino en nuestro hermano? —Lo encaró con un tono de seriedad que nunca había oído en él, ni siquiera sus ojos demostraban burla, era seriedad pura.

—Estoy siendo amable.

—Si claro, conozco esa clase de amabilidad, como te atrevas a jugar con él...

—¿Jugar con él?, ¿Por qué demonios haría eso?

—Porque lo miras como un reto, una experiencia nueva, conozco esa mirada y ese deseo de corromper, hazlo con el resto, pero a mi hermano no lo toques. —Akim dio un paso amenazante hacia Aitor y a pesar de que él ni se inmuto vi la chispa de intensidad brillando en sus ojos, sostuve del brazo a Akim para que no armara un escándalo y retrocediera.

—Pasa. —Le señale con mi cabeza la puerta, para que Akim me mirara por sobre sus hombros y a regañadientes diera un paso hacia el costado para dejar pasar a Aitor. —Y Aitor—lo detuve—ten cuidado con lo que haces.

Me lo quedé mirando inexpresivo y él me asintió para darle una mirada a Akim y luego entrar cerrándonos la puerta en la cara, desvié la mirada a Akim, quien estaba a brazos cruzados y con su ceño fruncido al más no poder, me miro y apenas iba abrir la boca yo di media vuelta para caminar hacia donde estaba Noemí, por mi bien mental, no quiero oírlo reclamar.

—¿Lo dejarás a solas con él?

—Akim, Adam sabe lo que hace.

—Adam esta atado en un cama. —Detuve mis pasos al recordar ese pequeño detalle, mire a Akim y en cuanto me elevo las cejas, recordé que Adam ya es un hombre y puede defenderse solo así que le eleve los hombros y seguí caminando. —Alek, Aitor solo quiere experimentar con Adam, ¿no has visto como se le insinúa?

—Adam ya es mayor, no lo trates como un crio.

—Es un crio. —Lo ignore y abrí la puerta donde Noemí estaba, fue a la primera que mire, ya que estaba sentada en su camilla con una bandeja llena de comida, carne, ensaladas, frutas y jugo, mire a su costado y Axel quien dormía con su boca abierta se sentó de golpe tocando sus piernas en busca de su arma que estaba en el suelo.

—Vaya guardia. —Me cruce de brazos dándole una negativa a Axel.

—Estaba cansado, solo lleva un rato durmiendo. —Noemí lo justifico regalándole una sonrisa tierna a Axel, quien la analizo con su ceño fruncido al ver la bandeja de comida, solo un rato, ni cuenta se dio que le trajeron comida.

—¿Qué pasa?, ¿Por qué esa cara? —Axel se estiro mirando a Akim y cuando giré el rostro para mirarlo me di cuenta de que no sacaba su mirada molesta de mí, estaba de brazos cruzados, con su ceño fruncido y mirada molesta.

—Uno de sus dramas, ignóralo—Axel me asintió haciendo sonar su cuello para ignorar a Akim quien nos miró a los dos con ofensa.

—Pasa que Aitor quiere follarse a nuestro hermano, y Alek no le dijo nada. —Noemí escupió el jugo por su boca y nariz y comenzó a toser con escándalo, Axel no pudo socorrerla ya que él estaba igual de sorprendido que ella, con la diferencia de que no escupió nada, solo su boca se entreabrió y se sonrojo por la noticia.

—¿Qué quiere hacer qué? —Lo miro incrédulo y yo toque el puente mi nariz, buscando paz.

—Eso—movió sus manos con frustración, Akim—que quiere darle duro contra el muro, macizo contra el piso.

—Akim.

—Lento en el pavimento.

—Se...

—Contento contra el cemento.

—Akim, se...

—Despacio hasta el espacio.

—¡Akim, se...!

—Picante contra el estante, sin pena en la...

—¡Que se entendió!

—¡Que quiere follarse a Adam!, —soltó sacudiendo sus manos—F.O.L.L.A.R.S.E.L.O.

Recalco cada una de las letras moviendo sus manos exasperado, nunca lo había visto tan molesto por algo que no lo involucrara a él, ni mucho menos interesarse tanto por Adam, es más primera vez que lo veo tan alterado a causa de él.

—¿Y Aitor es...bueno él...

—No—respondió Noemí obteniendo nuestra atención—bueno sí, en realidad no sé, creó que es bisexual, Aitor es un alma libre, pero no se involucrará con Adam, ya se lo advertí así que pueden estar...

—¿Tú ya lo sabías? —Los tres hablamos a la vez y ella quedo con la boca abierta con las palabras a medio salir, nos entrecerró los ojos y juntando sus labios asintió soltando un bufido.

—Conozco a Aitor y supe sus intenciones no hace mucho. Ya le advertí que si quería liberar tensiones buscará a otro, pero Aitor no es mala persona y Adam es un niño, pero es consciente y puede decidir por sí mismo que hacer, no veo que él este interfiriendo con quienes follan ustedes, así que déjenlo tranquilo y maduren de una vez.

Nos señalo colorada por la molestia y los tres nos miramos sin saber qué demonios decir, ¿Qué coño estas mujeres?

—Solo nos estamos preocupando por él, no es para que reacciones así.

—No, tú quieres interferir o hacer que Alek interfiera en sea lo que sea que pasa entre esos dos, y no está bien, déjalos ser.

Akim se ganó de manos en cintura y antes de que fuera a debatirle, Axel le dijo que no la estresara y Noemí le dio una mirada de soslayo para seguir comiendo.

—Es incubadora de un engendro y ya ni debatir se le puede.

Murmuro ganándose una mala mirada de Axel y Noemí, rodé los ojos dando un paso hacia la camilla mirando los monitores.

—¿Cómo estas para irnos? —La mire y masticando una fruta me asintió.

—Bien, quiero salir luego de este hospital y de esta camilla, no soporto...

—Si, como sea, saliendo de este hospital tu trabajo será mantenerte en reposo, comer, dormir y no estresarme. Prepárate que estamos por irnos—mire a Axel— que te den todas las indicaciones, vitaminas y la mierda que necesites, pero salimos en media hora.

Me asintió para mirar a Noemí quien me miraba de mala manera.

—No soy una niña, como para que me estes dando órdenes.

—No pero eres una descuidada que calla su propio malestar por preocuparse de otros, hazte a la idea que como vuelva a pasar algo así, te mando de vuelta a España con Iker importándome una mierda si te opones o si Axel arma un escándalo, no pondré en riesgo la vida de mi sobrino, porque su madre es una inconsciente.

—Alek.

—No—Noemí estiro su mano deteniendo las palabras de Axel y soltando un suspiro pesado me miro—tienes razón, debí decir que me sentía mal, pero debes entender que era la única que podía curar sus heridas, debía hacer algo por...

—Agradezco que cuides de nosotros, pero me importa más que cuides de ti, te dije desde un principio que si venías con nosotros haría lo posible para cuidar de ambos, pero no puedo hacerlo si eres tú quien se descuida, podemos protegerte de los golpes y disparos, pero no en situaciones como estas.

Noemí bajo la mirada a la comida en sus piernas y con su mentón temblorosa me asintió, desvié la mirada a Axel y él me regalo una débil sonrisa que me hizo tensar los puños, ese crio aun ni nace y ya me está irritando.

—Nos vamos en media hora. —Les informe y di media vuelta para salir de la habitación iba a cerrar la puerta pero el quejido me indicó que Akim venía a mi siga, porque demonios no se pierde en alguna habitación.

—¿Te puedo contar algo?

—No.

—Creó que le tengo envidia a Axel —siguió caminando a mi lado, con su mirada fija en el piso, esquivábamos cuerpos de ucranianos e ignorábamos la mirada de las enfermeras—los cuatro estamos viviendo la misma mierda pero él creció, bueno será padre, eso es crecer, ¿no?

—¿Envidias que creció?

—Envidio que pudo hacer su vida, aun en medio de una guerra. —Nos detuvimos en medio del pasillo a unos pasos de donde Ainhoa estaba descansando lo mire a la cara, pero el la tenía puesta en el pasillo, solté un bufido pesado y desordene mi cabello.

—Tú también puedes hacerla si quieres, claramente intenta no embarazar a nadie por el momento.

—¿Crees que podría vivir sabiendo que arriesgo a quien quiero?

—¿Podrías vivir sin haberlo intentado?, Axel ahora esta arriesgando más que nosotros, esta arriesgando la vida de la mujer que quiere y la de su hijo, ¿pero lo vez dudando?, quizás lo hace, pero el deseo de tener a su familia con él lo hace superar sus miedos, en algún momento tendrás eso Akim, pero todo llega a su tiempo.

—¿Si podría tener hijos? — Me lo pregunto con tanta ilusión que algo se me revolvió en el estómago, sus ojos brillaban y sus labios se curvaban en una sonrisa esperanzadora.

—No sabía que deseabas ser padre.

—Ni yo, pero ahora que sé que seré tío, si me hace ilusión tener a mis propios hijos.

Me elevo los hombros, pero me dedique analizarlo, analizar sus palabras y no, ni sabiendo que seré tío, no me hace ni la más mínima ilusión pensar tener hijos, quizás en unos años más, cuando mi cabeza no tenga precio y la arpía no...

Maldije tensionando mis manos, ¿Por qué demonios siempre que se habla de críos me los imagino con ella?,

me volvería loco si se parece a ti.

Maldito imbécil.

Akim soltó un suspiro y apenas lo mire desvié el rostro para ver a quien miraba y por quien suspiraba.

—No me digas, que la embarazaste. —Toque mis sienes y en cuanto me miro abrió su boca y yo me di una nota que dé a partir de ahora les compraría condones a estos descuidados.

—¡No digas idioteces!, ¿crees que podría tener hijos con una mujer así?, tan descuidada y lunática, ¡mírala!, si es mitad momia.

Me miro con molestia y yo le negué con cansancio para caminar hacia Ainhoa que como podía se movilizaba en silla de ruedas, intentaba avanzar con una sola mano pero solo terminaba dando círculos.

Paciencia, paciencia.

—Creí que te habían dicho, "mantenga reposo" —Akim llego a mi lado y Ainhoa se giro en la silla para lanzarle dardos con la mirada.

—Estoy aburrida, ¿Cuándo nos vamos? —me miro.

—Estamos por salir, ¿lista?

—Odio los jodidos hospitales.

—Odias algo, que novedad. —Mi hermano susurro con ironía y Ainhoa volvió a mirarlo de mala manera, repito estando con ellos me siento un viejo senil, soy solo tres años mayor que él, ¿Cómo es posible tanta diferencia?

—¿Por qué se fue Hela?, ella...—Me centre en Ainhoa y cerró la boca tensando su mandíbula, le analice el rostro con detenimiento y cuando Akim me miro opte por evadir la pregunta lo mejor que podía.

—Prepararé el auto, vayan por los demás. Los espero afuera.

Señalé con mi cabeza la parte trasera del hospital y antes de que pudiera decir algo más empecé a caminar alejándome de ellos.

¿Por qué se fue Hela?, porque sigue creyendo que debe hacer toda sola, porque aun no entiende que me tiene a mí para respaldarla, porque aun no me acepta como su igual, como un jodido equipo, porque es una terca de mierda que prefiere hacer todo sola y morir sola, que aceptar ayuda y mostrarse débil.

Pero es la última vez que permito me deje fuera de esta mierda cuando también me concierne, como ya lo había dicho, Hela es una aliada fuerte, la necesitamos para enfrentarnos a Chavdar y Heiko, ella los conoce, conoce sus mafias, necesitamos esa información y sus habilidades, su entrenamiento y su frialdad, la necesitamos, yo la...

Solo tiene que volver, como prometió hacerlo.

[...]

Cuarenta minutos más tarde. Ya habíamos salido de ese pueblo de mierda.

—¿No podías encontrar un auto más grande?

Miré por el retrovisor y tuve que esforzarme mucho para no sonreír. Aitor, Adam, Axel, Akim y Ainhoa iban en el asiento trasero, todos apretados hasta la mierda, con cara de querer matarme y matarse entre ellos, peleaban por un poco más de espacio y se quejaban al empujarse o darse golpes en las heridas.

—Este está bien.

Le reste importancia y mire a mi costado, Noemí miraba hacia atrás con una sonrisa forzada, la verdad si podía escoger un auto más grande, pero íbamos a llamar más la atención, en cambio en un auto donde con suerte caían cuatro personas pasaríamos desapercibidos, incluso tengo que estar jodidamente encorvado para que mi cabeza no tope con el techo.

—¿Al menos te podrías correr más adelante?

Aitor me golpeo el asiento con las rodillas y por decima vez le advertí que como vuelva hacerlo freno y lo saco del auto, me entierra la rodilla en la espalda y me desconcentra.

—Yo soy la que más incomoda esta, ¿y me ven quejándome?, así se jactan de ser el sexo fuerte, niñas dramáticas.

Ainhoa se acomodo encima de las piernas de Akim y con cada salto que daba el auto su cabeza se golpeaba con el techo, en verdad era la que iba peor, no podía recoger la pierna y ni siquiera afirmarse como corresponde, y como el auto era pequeño Ainhoa no cabía completamente estirada así que estaba algo doblada, en realidad parecía contorsionista.

—Oh mil disculpe su majestad, ¿mis piernas no son lo suficientemente cómodas para sus posaderas? —Akim la miro de mala manera y ella volvió acomodarse en cuanto el auto paso por un bache.

—Si no tuviera tu erección enterrándose en mi culo, estaría mejor. —Y los reclamos pasaron a ser risas burlonas hacia Akim, quien frunció su ceño y se sonrojo por la vergüenza.

—¡Es el arma! —se defendió irritado—ni que estuvieras tan buena.

—Ya decía yo que era mucho tamaño para ti. —Ainhoa se recargo en el asiento de Noemí y nuevamente las risas, yo negué rodando los ojos y pasé cambio para acelerar.

Hela dijo pasando treinta kilómetros y no sé si me pase o que mierda pero llevo más de treinta kilómetros y no veo una mierda.

—Podemos cambiar para que estes más cómoda. —Noemí se giró en su asiento para analizar a Ainhoa y aunque mi primer instinto fue negarle, evite decir palabra, problema mío no es.

—Estoy bien—le sonrió Ainhoa—aunque no lo parezca si estoy cómoda. —Se inclinó para susurrarle al oído pero pude oírla, literalmente Noemí estaba pegada a mi brazo, me arrepiento de no haber robado un auto más grande.

—¡Ya la vi! — Aitor dio una maldita patada al respaldo de mi asiento y ya con la mierda hirviendo di un frenazo que casi termina con Ainhoa en el parachoques.

—Bájate del auto. —Señalé la puerta mirándolo por el retrovisor, viendo y escuchando su jadeo ofendido.

—Pero ya vi la...

—¡Que te bajes, ya! —Le eleve la voz irritado y con mis manos presionando el volante me gire para mirarlo enfatizar mi orden de que se bajara.

Aitor nos miró a todos y soltando un suspiro cansado abrió la puerta y se bajó, no sin antes decir;

—Ya vi la casa, eso trataba de...

Acelere y todos se reacomodaron mejor en los asientos soltando un suspiro de alivio, gire la mirada para ver donde había señalado Aitor y si tenía razón, en medio de un terreno había una casa, más bien casona, se veía antigua y alejada pero estaba rodeado de ganado, vaya fachada.

Es un hijo de puta exasperante, decenas de veces le advertí que dejará de patearme la maldita espalda, tengo golpes y malditas costillas fisuradas que me cortan la respiración cada que me golpeaba, encima que mi humor está extrañamente más irritable de lo normal. No tengo, demonios carezco de la paciencia para tolerarlo ahora.

Vi por el retrovisor y Aitor caminaba sin ganas por la carretera para así atravesar un cableado y meterse dentro de la propiedad yo por mi lada seguí en la ruta un par de metros más hasta encontrar una entrada de autos y mientras todos se centraban en como Aitor caminaba en medio del pasto, esquivando a los animales e intentando no llamar la atención de los toros, yo saboreé mi minuto de paz, al menos esos minutos donde conduje hacia la casona fueron gratos.

Me estacioné a unos metros de la casa y la vi más grande, de lejos no se apreciaba la infraestructura tan antigua y demacrada. Todos se bajaron del auto para respirar aire puro y apoyándome contra el capo me encendí un cigarrillo esperando a Aitor.

Akim ayudo a bajar a Ainhoa y bajo la mirada atenta de todos, ellos tuvieron un momento sin discusiones ni malas palabras, fue...incomodo, lo ignore centrándome en el aroma a tabaco, inhale profundamente manteniendo el humo en mis pulmones y vi el cuerpo agitado de Aitor corriendo hacia nosotros, daba brincos entre la hierba alta, por unos segundos lo vi como un cordero, saltando y saltando pero cuando estaba a unos cuantos metros de llegar en un salto su figura desapareció y posterior lo escuche gritar.

—¡Esto no es cierto! —Chilló y la primera en correr hacia él fue Noemí con Axel a su siga exigiéndole que bajara la velocidad, los seguí al igual que todos y al oír el grito de espanto de Noemí me detuve a un lado de ella, esquivándola justo al tiempo que su cuerpo se arqueo y vomitó justo a mis pies, di un brinco hacia atrás mirando con asco donde Aitor había caído. El infeliz cayó en una fosa...llena de partes humanas.

—¿Pero qué demonios...

—¡Ayúdenme a salir! —Aitor miraba con asco a su alrededor y honestamente todos lo mirábamos igual se sacudió la ropa y soltó un chillido cuando en el cuello de su polera encontró una oreja mutilada comenzó a escalar y Axel fue el que se inclinó para estirarle la mano y ayudarlo a salir, mire el interior de aquella fosa y habían piernas, brazos, manos, orejas, narices de todo menos rostros.

Akim y Ainhoa llegaron a mi lado y ambos soltaron chillidos de repulsión, Aitor se dejo caer enfrente de nosotros y el olor a descomposición que nos llegó fue asqueroso, Noemí hizo arcadas y por el bien de todos quise darle una patada y arrojarlo de nuevo a la fosa.

—Hijo de puta. —Me insulto, mostrándome el dedo del medio y soltó un jadeo para golpear su pecho y sentarse en el piso, su ropa limpia estaba cubierta de sangre y aroma a descomposición, incluso su cabello parecía tener restos de sesos.

—¿Qué clase de enfermos tienen una fosa con partes humanas en el patio? —Akim miro hacia la casa y todos parecieron temerosos a la hora de entrar, incluso me miraron con suplica, pero no tenemos otra alternativa.

—Andando. —Arroje el cigarrillo al piso para pisarlo y caminar en dirección a la casona, oí murmullos a mis espaldas pero camine con seguridad y con la espalda erguida, he visto demasiadas mierda como para que algo pueda perturbarme.

No me detuve a golpear y solo entre, si el aroma de Aitor al salir de aquella fosa fue asqueroso, el aire que me golpeo me provoco arcadas, mi mano se fue directo a mi nariz y cuando me voltee, Noemí tuvo que girarse y volver a vomitar a un costado de la puerta.

Les di un tiempo para tolerar el aroma e ignorando las señales que me decían da media vuelta y lárgate entre. Las tablas chillaron bajo mis pies y a pesar de que afuera el sol alumbra con su mayor intensidad apenas cerraron la puerta la casa se hundió en una oscuridad profunda, las paredes estaban tan impregnadas con una aroma a cadáver, descomposición, humedad, alcohol, humo y sexo, que era nauseabundo.

Nos introdujimos dentro de los pasillos pasando por un costado de la escalera salpicada en sangre y peldaños menos, acercándonos a la entrada de una sala y todos, pero absolutamente todos y en sincronía nos detuvimos al oír pasos en el segundo piso y una orquesta de gemidos, jadeos y gritos por tortura, pude sentir como se tensaban a mis espaldas pero seguí caminando, Hela dijo ignoren lo que vean, solo caminen, no miren y no hablen con nadie.

Pasamos por afuera de la sala y los gemidos se hicieron el doble de fuertes, fue casi imposible no voltearse a mirar, y...en cosa de segundos un sudor frio me bajo por la nuca al ver a un hombre atado en una mesa, con mordazas en su boca y la sangre corriéndole por las muñecas, una mujer desnuda le brincaba encima con la cara tapada y un collar de púas en el cuello, ¿Qué...qué demonios es este lugar?

Oí gritos pidiendo ayuda y cuando di una mirada en la sala, noté que aquel hombre en aquella mesa no era el único, vi alrededor de siete hombres suspendidos con cadenas desde el techo, con mordazas en la boca y pinzas de fierros en los pezones, al igual que habían más mujeres caminando alrededor de ellos completamente desnudas y con máscaras de cuero tapándole el rostro.

Oí disparos en el segundo piso y un cuerpo rodo escalera abajo y en cuanto nos volteamos divise a un hombre desnudo con balas en el pecho y con la cabeza rota, sonidos de tacones retumbaron en la escalera y en cuanto elevamos la mirada una mujer vestida solo con sus tacones, mascara de cuero y una fusta llego a los pies de la escalera donde aquel hombre estaba en el piso, se inclino a un costado de él y metiendo dos dedos en el agujero en su pecho los unto con su sangre para luego llevarlos a su boca y saborearlos, le di una mirada rápida a mis hermanos y al ver como todos estaban de impactado, tire del brazo a Ainhoa y Noemí para que los demás reaccionaran y siguiéramos caminando.

—¿Qué...qué es...es este lugar? —

Hice callar a Akim y avanzamos más rápido, perdí la cuenta de cuantas salas similares a la primera habían y en todas eran hombres los que eran atados y violados por aquellas mujeres y yo jurando que la fachada era un cría de ganado.

Llegamos al final del pasillo entrando a la cocina y fui un imbécil al creer que nada podría perturbarme, soltaron gritos ahogados a mi espalda y dos mujeres robustas igual de desnudas con la mascara de cuero en sus rostros, se giraron para mirarnos, bajaron los machetes y nos analizaron a todos, bueno más bien a nosotros, ignoraron la existencia de Noemí y Ainhoa solo nos miraban a nosotros.

La sangre goteaba en el piso y aunque quise mostrarme seguro, los cuerpos que colgaban del techo me impedían concentrarme. Dos hombres estaban colgando de los pies, el pecho lo tenían abierto y aquellas mujeres estaban descuartizándolos, sacándoles los órganos y metiéndolos en bolsas de plástico.

Dieron un paso hacia nosotros y yo visualice el cuarto de despensa atrás de ellas, lo quede mirando con fijeza y en cuanto se dieron cuenta dieron un paso hacia atrás, rodeando los cuerpos y la sangre caminamos sin desprender la mirada de ellas y sus machetes, nos siguieron en todo momento incluso se voltearon para mirarnos, abrí la puerta de la despensa dejando entrar a todos vigilando los movimientos de aquellas mujeres y en cuanto todos entraron dando pasos lentos entre yo cerrando la puerta de metal frente a mi cara, solo así me permití soltar el aire reprimido y me gire para volver a perder la respiración.

El frio calo mis huesos y el morbo me carcomió, un almacén de cuerpos. Hombres colgaban de fierros, los tenían como animales envueltos en bolsas de plástico transparentes con etiquetas y colgados de las manos.

—Esto...esto es...

—Aterrador.

Murmuraron a la vez y sacudiendo mi cabeza me obligue a concentrarme y caminar hasta el final de la despensa. Palpe las paredes intentando no ver los cuerpos frente a mí y toque el identificador que me había indicado Hela. Corrí los cuerpos con algo de desesperación quiero salir luego de aquí.

—¿To...todos eran...eran...hombres?

—Y...esas mujeres, ellas, ¿los estaban...

—Violando—confirmo Aitor, mientras que yo activaba el identificador y posterior colocaba la contraseña que Hela me había susurrado al oído—había...oído rumores de esta secta, pero no sabía que en verdad existían.

—¿Son una secta? —Akim murmuro atacado en pánico y en cuanto Aitor asintió la pared frente a mí comenzó a crujir me aleje dos pasos y fui testigo de como las paredes se abrían, las luces comenzaron a encenderse y una pulcra escalera se dejo ver, mire las paredes y eran de un blanco impecable, incluso el aroma era diferente.

—Se hacen llamar las Empusa —les indique que me siguieran escaleras abajo mientras que Aitor seguía balbuceando a nuestras espaldas, el olor a mierda quedo atrás, bueno Aitor seguía con nosotros así que tan atrás no quedo— en el folclore griego las empusas adoptaban la apariencia de mujeres hermosas para seducir a hombres y llevárselos a la cama, pero una vez ellos se dormían después de haberlas zaceado bebían su sangre y los devoraban. —Silencio y escalofrío eso gano, un silencio cargado de pánico, estábamos debajo de una casona llena de caníbales.

—¿Estas diciendo que ellas los violan para luego...

—Comérselos. —Detuve mis pasos al final de la escalera. Conté treinta y tres peldaños, bajamos casi cuarenta metros en forma diagonal para llegar a una jodida bodega más grande que la casona a nuestras cabezas.

El miedo quedo en el pasado ahora solo era netamente el asombro golpeándome el cuerpo.

Mire con detenimiento a mi alrededor mientras que todas las luces de la bodega se prendían una a una dejando ver las pulcras paredes blancas y...

—Que me coja el diablo. —Akim murmuro y abriéndose paso en medio de todos camino en dirección, a...—Es un...un F-22 Raptor, Alek dime que nos subiremos a este bebé.

A Akim le brillaban los ojos con ilusión y aunque me junto las manos con suplica yo no pude despegar la mirada del avión por minutos. Los había visto antes, pero nunca tan de cerca, ni en negro. Era un color negro brillante, que hacia que mis hermanos babearan, seguí mirando la bodega mientras que ellos peleaban con sus impulsos de ir y subirse a esa maquina y en cuanto quede frente a frente al avión que Hela me mencionó se me acelero el pulso, nunca en mi vida había visto un ejemplar como aquel.

De nuevo me cuestiono el hecho de haber estudiado negocios y no ser un maldito sicario.

Mis hermanos se pararon a mi costado y los cuatro admiramos aquella maquina color negro opaco, definitivamente todo se ve mejor en color negro, admiramos esa belleza por lo que parecieron minutos, hasta que...

—¡No puede ser! —Noemí chillo y los cuatro nos volteamos hacia ella, para verla brincas frente a un deportivo, Axel perdió la cabeza y corrió hacia Noemí obligándola a detenerse pero ella no daba más de la euforia. —¡Es mi bebé! —Sacudió por los hombros a Axel y corrió hacia el Aston Martin DBS rojo, giro alrededor de el con una sonrisa de oreja a oreja, parecía una niña por lo feliz que estaba. —Mamá te extraño mucho. —Le murmuro al auto para abrazar el capo, nos dimos una mirada incomoda y yo note que faltaban idiotas.

—Aleja tus manos de ese avión, Aitor. — Lo señale y él las elevo para dar dos pasos hacia atrás y girarse con dificultad hacia mí.

—Me siento como en una dulcería. —Gire el rostro y Akim se paseaban en medio de los deportivos.

Siento envidia, en verdad que sí, esta ni siquiera es la bodega de su familia, es de ella, sigo recriminándome el haberle comprado su helado cuando tiene estos jodidos lujos.

—Bien, al avión todos, ahora. —Les señale el avión al que nos debíamos subir para que no anduvieran de imbéciles subiéndose al caza y aunque me dieron una mala mirada alejaron sus manos de los deportivos y las armas, me hice el ciego cuando vi como metían armas en sus bolsillos y espere pacientemente a que todos se montaran en el avión, ayude a Akim con Ainhoa y una vez todos arriba cerre la compuerta y respire el aroma a nuevo.

Aitor se sentó en el asiento del piloto y apenas se encendieron las luces una voz femenina retumbo a nuestro alrededor poniéndonos a la defensiva.

—Bueno días mi señora, ¿Cuál será nuestro destino el día de hoy? Oí el sonido de las armas elevándose y yo vi el panel de comunicación prendiéndose mientras ondas de sonido se reproducían en aquel.

—¿Quién demonios dijo eso? —Akim miro a su alrededor sin bajar el arma, y yo toque mi mandíbula para dejarme caer en el asiento del copiloto y hablar.

—Activa el piloto automático, vamos a la casa de seguridad Alpha. —Pasaron unos segundos en donde el avión se encendió y las hélices comenzaron a sonar.

—Activando piloto automático. Por favor mantenerse en su asiento y ajustar cinturón de seguridad el despegue será en cinco...cuatro...tres...

Me puse el cinturón de seguridad incitando a todos con la miraba hacer lo mismo y a pesar de sus rostros confusos lo hicieron, miré por la ventana cuando vi el sol pegar directo en la punta del avión y ahora si el asombro me sobrepaso al ver como el techo comenzaba a abrirse a nuestras cabezas, el avión comenzó a elevarse de una manera tan delicada y suave que ni siquiera nos sacudimos, no como la última vez.

En cuanto nos elevamos note que el piso se había abierto en medio del terreno, ahuyentando a los animales a su alrededor, salimos por completo y el piso lentamente volvía a su normalidad, el avión se mantuvo estático en el aire unos segundos para luego elevarse por completo agarrando velocidad y altura, en pocos segundos ya nos habíamos perdido en las nubes sin mover un solo dedo.

—Estamos en ruta a. Nord-Norge Noruega. Me recargue en mi asiento apreciando el silencio tan sereno, hasta que Akim abrió su boca y lo arruino.

—¿A dónde?

—A Nord-Norge Noruega. Le respondió el avión. Era una voz de mujer robotizada pero clara y serena, realmente tranquilizante.

—Necesito que alguien me explique como esta cosa puede responderme. —Akim susurro mirándonos y cuando Ainhoa iba abrir la boca el avión nuevamente respondió.

—No soy una "cosa", soy un sistema operativo diseñado para resguardar y atender. Akim abrió su boca con sorpresa y yo calle la sonrisa al oír el tono de molestia del avión.

—Y... ¿tienes un nombre? —mi hermano se acomodó mejor en su silla y miro las paredes del avión con clara curiosidad.

—Akim, es un sistema operativo del avión, claro que no tiene...

—Mi nombre es Sora señor. —Axel cerró su boca y Akim sonrió a más no poder, por fin alguien quien le responderá sin irritarse.

—Soy Akim, es un placer Sora.

—El placer es mío señor. ¿Desea coloque música?

—No, no, estamos bien así, solo hace un poco de calor. —No había terminado ni de hablar cuando el aire acondicionado se activó y Akim chillo de felicidad, miro a su alrededor como un niño y Ainhoa lo miro con una sonrisa pero en cuanto mi hermano la miro, cambio la mueca eufórica por una de asco.

—Oye Sora.

—Oh por Dios, ni la maquina se libra de tu pesadez. —Adam lo miro de mala manera y Akim feliz de la vida lo ignoro para hablarle a Sora.

—¿Sí? —Pregunto Sora.

—¿Dónde vamos específicamente?

—Vamos a la residencia Alpha de mi señora, ubicada a dieciocho kilómetros de la ciudad de Kirkenes.

—Entiendo, gracias Sora.

—¿Puedo ayudarle en algo más señor?

—Sí—Todos reclamaron pero Akim nos ignoró—¿Cómo es la casa Alpha?

—La casa alpha fue una de las primeras casas que mi señora diseño con el motivo de encontrar un lugar seguro donde aislarse y relajarse.

—¿Cuáles son sus mecanismos de defensa? —Me acomodé mejor en el asiento y me metí en la conversación de Akim con el avión.

—No tiene, señor. —Bien, eso no me lo esperaba, fruncí mi ceño y me giré en el asiento para mirar a los demás que estaban igual de confundidos. La mansión Petrov era un maldito bunker, como es que la casa de Hela no tiene mecanismos de defensa siendo ella.

—¿A que te refiere con que no tiene?

—La casa Alpha no cuenta con mecanismos de defensa, esta diseñada para ser de relajo y distracción.

—¿Es como una casa de verano? —Ainhoa susurro y por poco oí como el avión se reía de nosotros.

—La casa Alpha fue diseñada como casa de retiro, cuenta con zona de entrenamientos, cuarto de pánico y de seguridad, está completamente equipada para su completa disposición.

—¿Qué clase de sicaria es Hela?

—Es la Diosa de la muerte señor.

—Si, eso lo sabemos, gracias por recordarlo Sora.

—No hay de que señor.

Akim rodó sus ojos con molestia y yo toque mi mandíbula callando mi sonrisa, así que la Diosa tiene una casa de retiro, una casa diseñada para relajarse, ¿alguna vez si quiera la a utilizado?, relajarse y Hela no pegan en una misma oración.

Nos relajamos en nuestros asientos y a diferencia de nuestro ultimo vuelo no me tensé al creer que moriríamos, porque incluso un sistema operativo llamado Sora, pilotea mejor que el imbécil de Aitor.









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Holaaaa chiquitines,  el siguiente capítulo lo narra mi bebé Akim 😻

Recuerden votar y comentar todo lo que quieran ♥🌞

Besitos

Javi 🐍

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