[Tic
Toc
Tic
Toc
Ese sonido era el único que retumbaba en la sala principal de los invitados. Constante, e imparable. Un pequeño ruido que solo eternizaba mortíferamente cada silencio que los separaba.
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-Me vas a dar una explicación para esto Mackenzy Jocelyn Winslow .- dictó frío su padre.
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-Tu me dijiste, que hiciera lo que sea para mantenerme calmada.- tiro en un hilo de voz.
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-Pero es que...- su padre se tiro de los cabellos molesto e irritado, la tranquilidad con la que hablaba la niña le resultaba sumamente escalofriante.- Con una mierda Mack ¿A quien se le ocurre...- sus palabras se le quedaban atoradas, un mar de emociones lo ahogaba en ese momento. El aire lo aplastaba como toneladas cayendo sobre el, aquel cadaver en el suelo solo le enarcaba la cruda realidad.
Toc
-Lo siento papá, prometo que no volverá a pasar.- soltó con inocencia.- Pero es que no me dejaba de molestar y hacer sentir incomoda.- empezó a remover la punta de su pie en el suelo, como triste niña castigada.
Tic
-¡¡¡MATASTE A TU MADRE MACK!!! Maldita sea.- tiro rendido cayéndose de rodillas por la desesperación. Las lágrimas no resbalaban por sus mejillas, ya que la ola de emociones que ahora lo revolcaba le impedía formular algún sencillo movimiento en concreto. Es más, ni siquiera sabía sí su corazón en ese momento palpitaba, solo que algo dentro de el lo iba consumiendo como un gas extendiéndose por cada vena de su cuerpo.
Toc
El bebé empezó a llorar en la otra habitación, tenía hambre.
-Yo voy.- inquirió la puberta de 12 años. Una descarga electrizante hizo que reaccionara su padre, y en seguida la detuvo. De loco permitía que ese monstruo se le acercara a su hijo recién nacido. La sostuvo por el hombro y sin pronunciar ninguna palabra, la hizo para atrás sin agresividad. Salió de la sala principal y la encerró en ella.
Tic
Ella que culpa tenía, solo era un gusto con el que nació.
Toc
Ella se quedo ahí sola, solo observando la tierna carne de su madre aún con un poco de sangre circulando en ella. Se veía tan tersa, tan perfecta. Si el amor de una madre es dulce, es porque su sangre lo ha de ser ¿No?
Tic
El bien y el mal no existen, solo son ideologías que nos mete la sociedad para ser un esclavo más de su anarquía.
Toc.]
Un trueno despertó a la azabache de golpe, haciéndola sentarse en seguida. Volteo hacia la ventana, en menos de un segundo una gran tormenta había azotado al desierto de California. Su corazón pálpito rápido al escuchar otro trueno a lo lejos.
Paso sus dedos por su cabello tratando de tomar una falda de aire para que su pecho agitado se tranquilizara. Inhalo profundo y luego soltó todo el aire en un suspiro.
Debía tranquilizarse.
Volteo a su lado. La calma se fue en un instante y sus manos empezaron a cosquillear.
Adrien no estaba.
Se levanto ansiosa buscándolo con la vista, pero sus pies ni siquiera se atrevían a tocar el suelo que no estuviese un poco iluminado por la luz lunar; ya que para su desgracia era poco debido a que la luna estaba cubierta por las nubes de tormenta.
Lo que hacía más asfixiante al momento era saber que el interruptor de la luz estaba al otro lado de la sombra, donde esa pequeña línea de luz que se formaba debajo de la puerta al corredor apenas lo iluminaba.
Unos pasos empezaron a sonar en el pasillo, tirándole a un compás macabro y seco. De pronto, empezó nuevamente a sentir como la temperatura había bajado y ya se congelaba en ese aire espeso.
Marinette, debajo de la cama. Escóndete ahora.
Sin saber porque, obedeció a la voz y a pesar de su inmenso temor por la oscuridad; decidió refugiarse en el manto oscuro que le ofrecía estar en ese sitio. En sus odios la oscuridad le siseaba canciones ochenteras y soltaban pequeñas risas chillonas como las de una hiena. Su pecho agitado soltaba jadeos horriblemente audibles.
Trata de tranquilizarte. Por favor, hagas lo que hagas no dejas que te oiga.
El rechinido de la puerta abriéndose solo logró ponerle los vellos de punta. Su respiración agitada aún no dejaba de emitir un gran volumen. Lágrimas de la desesperación empezaron a resbalar por sus mejillas por el intento vano de silenciarse. Se tapo la boca como última solución, gracias al cielo eso pudo atenuar un poco la fuerza de sus jadeos.
Paso saliva.
Escucho como esa persona que había ingresado encendió la luz. Una pequeña falla eléctrica hizo que esta relampagueara un poco hasta por fin poder encender por completo. Cada milésima de segundo parecía tan eterna como el infinito.
Paranoia, paranoia, paranoia. Eso era todo, tenía que tranquilizarse.
No Marinette, esto es real.
¿Y sí es Adrien?
Marinette quiso asomarle pero esa voz emitió un sonido tan grande en su cabeza que rompió toda su audición por unos instantes. El dolor fue tal, que permaneció enrollada evitando que alguna parte de su cuerpo saliera.
Afortunadamente, un sonido inaudible.
-¿Que haces aquí?- el corazón de Marinette volvió a palpitar al escuchar esa inconfundible voz. Vio hacia afuera de la cama, era Adrien.
-Es que vi que la puerta estaba emparejada, así que supuse que tú y Marinette estaban en el hotel.- Maldición, ahora la sangre había dejado de fluir por su cuerpo dejando pálida a la chica. Era Melodie, ella había entrado a la habitación; y lo peor era saber que sus palabras eran solo mentiras.- Como ha habido algunas fallas eléctricas en el hotel, aproveche que la habitación estaba vacía para hacer unos chequeos a la luz.
Mentiras. Solo más mentiras. La puerta no había estado entreabierta.
¿Por que había ingresado a la habitación?
-Como sea.- rodó los ojos Adrien importándole poco el comentario de la rubia.- ¿Donde está Marinette?- preguntó con un tono de voz tan frío como un témpano, algo que estremeció a la azabache que se dedicaba a escuchar esa conversación.
-No lo sé, como ya te dije, cuando yo llegue la habitación estaba vacía.
No salgas Marinette, no salgas.
-Bien, Alya quédate aquí. Voy a buscar a Marinette y a Nino ¿Okey?- los pies morenos de su amiga se asomaron tras de el.
-S-si, no hay problema Adrien.- su voz mantenía un ritmo débil. Seguramente acababa de llorar.
-Tranquila, volveré pronto.- soltó consolándola.
-Yo te acompaño.- tiro esa melosa voz a un lado del rubio.
Quería salir, decirle que el estaba escondida debajo de la cama, tenía que a donde se lo llevara ella, sería al infierno. Pero esa voz insistente en su cabeza le exigía quedarse ahí, y de cierta manera, ella parecía estar controlando su cuerpo pues este no le obedecía.
Vio como ambos pares de pies empezaron a salir de la habitación nuevamente.
Su pulso se derritió. Se sentía una estúpida por no haberlo detenido.
En cuanto escucho la puerta cerrarse soltó todo el aire de tensión contenido. Esa ansiedad por sentir esas pastillas en su garganta para que la tranquilizasen volvió a ella, pero un ser consciente dentro de sí le decía que debía empezar a enfrentar sus miedos.
No podía, no podía. Ella no era una de esas chicas de libro que si se decidían podían enfrentar sus monstruos en un solo segundo.
Salió de debajo de la cama y se levanto. En seguida la morena alzó la vista. Quizá preguntarle que hacía debajo de la cama, pero estaba tan triste que solo se abalanzó en los brazos de su amiga sin hacer esa pregunta.
-Marinette, Nino no ha vuelto a la habitación desde hace tres horas. Se fue a buscar a Nathanael y ya no regresó.- sollozo en su hombro.
En ese instante todo recobró un extraño y retorcido sentido en su mente. Nathanael había desaparecido primero, y Nino lo estaba buscando, de seguro si dio con el; a,nos situados en un mismo infierno, uno al que en ese mismo momento Adrien estaba siendo guiado.
Algo en su mente claramente le decía que Melodie tenía algo que ver en la desaparición de Nino y Nathanael.
Pero algo le causaba más intriga.
¿Por que Alix aún no había reportado la desaparición de su compañero?
Un cosquilleo de energía recorrió su cuerpo. Quizás todas esas ideas que tenían era parte de su paranoia, sin embargo no permitiría dejarlo a un juego de azar y que eso terminará mal para Adrien.
<<-Solo será para que no te sientas sola.>> Esa pequeña frase retumbó en su cabeza, el se preocupaba por ella, por su bien. Ella debía hacer lo mismo.
Agarro una sola píldora y se la pasó por su garganta agarrando valor. Tenía que ir por el. Dejo cuidadosamente a su amiga a un lado y se colocó unas sandalias para salir.
-¿Que planeas?- tiro su amiga a un lado.
-Voy por Adrien.- inquirió con una nueva seguridad. Ahora la que se llenaba de temor era la morena.
-¿Pero por qué?- preguntó preocupada y repleta en temor.- Aún tiene que buscar a Nino.- Marinette se detuvo en seco al escuchar su nombre, un mal presentimiento creció en ella.
¿Que haces?
-Exacto Alya, yo también voy a ver que pasó con el.
Salió de su habitación y comenzó a buscarlo. El pasillo estaba tan vacío e iluminado con una tenue luz que apaciguaba todo aire de valor que pudiera ver. Inhalo, exhalo. Comenzó a caminar a rápida velocidad recorriendo esos pasillos, esos puntos blancos, esos retazos de tela, esa melodía que resonaba en sus oídos a pesar de no existir.
El pulso de su corazón parecía estarse alimentando con cada esquina de cuerpo, incluso tragándose sus propios miedos y valores. Se sentía confundida. Ese aire que ahí habitaba era aplastante.
Sus piernas en un instante dejaron de responderle y su cuerpo se quedo paralizado por completo. El terror la cobijo por completo.
Alguien había rodeado su cintura y tapado su boca. Lo peor, es que sabía que no se trataba de Adrien.
...
...
...
Sin mucho que mencionar, más que poco a poco voy dándole a Mari un poco más de valentía. Además, si se dan cuenta, voy relatando la pequeña historia de Mackenzy. Más adelante averiguaran quién es ella (si no es que ya lo ha hecho, por supuesto)
Jazmín Valero.
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