huesos pesados de cariño de un cuerpo que se desmorona
Dato curioso: Esto lo escribí para una actividad escolar en la que teníamos que escribir un relato corto con las siguientes veintiocho palabras: reloj, muñeca, manos, extremidad, dedos, huesos, cuerpo, alcance, tiempo, efímero, fugaz, vida, duradero, estrella, horario, minutos, horas, segundos, milisegundos, día, semana, compromiso, responsabilidad, tarea, actos, consecuencias, necesidad, deseo. No teníamos mucho tiempo así que lo hice de cuatro párrafos y así fue como quedó; amaría saber sus opiniones. Disfruten <3
El segundo día de la última semana del hombre, él de alguna forma supo que le quedaba poco de vida, simplemente lo sentía. Sabía que le sobraban dedos de las manos con los que contar sus días.
Sintió de repente el golpe de una mil y una necesidad, el deseo de pedir perdón por uno y otro de sus malos actos, y de asumir las consecuencias de cosas que había cometido junto con la de otras que había cometido junto con la de otras que le había faltado hacer, y debería de haber llevado a cabo. Se puso a la tarea de hacer lo más que pudo para abandonar este mundo de la manera más honrosa. Asumió toda responsabilidad que hiciera falta para pasar sus últimos días; hizo todo lo que estuvo a su alcance.
Atesoró a su hija como nunca, pensando en el compromiso que conllevó su nacimiento y en lo efímero que es el tiempo que tenías tú y también ella, así tu más. Llevó a su hija a las cascadas que siempre desearon visitar, junto con otras locuras más extremas sin un horario, apresurándose consciente de que podía esfumarse como estrella fugaz en un instante. Estuvo consciente de su cuerpo como nunca antes esos últimos días, tomado de manos con su hija, sintiendo el peso del cariño que le tenía en sus meros huesos, y el de la tristeza de dejarla atrás causarle dolor. Solo esperaba que no fuera duradero y a su tiempo fuera capaz de superar su partida.
Eventualmente sus últimas horas se redujeron a minutos y los minutos a segundos. Los últimos segundos de su vida que ya se le escapaban, la extremidad que se alargaba para sostener la muñeca de su hija halló su objetivo y la apretó con un fuerte cariño, reconfortándola con un "te quiero" esos últimos milisegundos antes de dejar de existir, cuando el reloj marcaba las 5:02.
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