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Era increíble, una feria había llegado a Arendelle, parecía que había sido traída de la nada.

Anna, reina de Arendelle desde hace algunos meses se preguntaba a sí misma ¿soy tan distraída? Los hombres de la feria llegaron al puerto presentando la autorización de la reina para permanecer en el reino durante dos semanas, sin embargo, Anna no reconocía el documento y estaba segura de que jamás había firmado algo así.

— ¿Yo...? Kai, ¿te dije que enviaras algo como esto? - el regordete jefe de la servidumbre movió los ojos hacía arriba intentando recordar, jamás logró dar una respuesta —. Lamento mucho este mal entendido, señor Trick, pero yo jamás autorice su presencia en el reino y mucho menos instalara la feria...

— Majestad, por favor, he viajado con mi gente durante mucho tiempo; hemos perdido mucho en el trayecto y todos teníamos nuestras esperanzas en recuperar las ganancias durante nuestra estadía.

— Lo entiendo, pero es que...

— Este documento prueba que usted firmó el permiso para permanecer en Arendelle, este otro demuestra que usted autorizó la instalación de la feria. Aquí está la firma de su Majestad, por aquí está el sello real.

Anna tomó ambos documentos, Anna y Kai estuvieron de acuerdo en que el papel concordaba con el que usaban para dar sus avisos y proclamas, la firma era exactamente la de Anna y el sello estaba en la posición perfecta. Ambos documentos eran verídicos a la vista.

— Puff, debo comenzar a poner más atención. Supongo que puedo dejarlos quedarse un par de semanas, o al menos lo suficiente para que recuperen las ganancias que perdieron por el viaje, sin embargo aún así me gustaría escuchar sobre su feria solo para asegurarme que todo este en orden.

— ¡Por supuesto, majestad! - el hombre se agachó y se quitó el sombrero haciendo una reverencia —. Muchachos, preparen las cosas mientras hablo con su majestad ¿bien?

Los ayudantes y miembros de la feria asintieron con la cabeza y comenzaron la desembarcación para después dirigirse a la tundra semi desértica de Arendelle para poner las estructuras.

Anna sintió un breve escalofrío en la columna cuando el dueño de la feria se le acercó expresando que sería una grandiosa inversión.

Los ojos verdes del Señor Trick se convirtieron en un púrpura oscuro cuando su viejo bastón de cuervo tocó el suelo de Arendelle con la aprobación genuina de la reina.

(***)

La pelirroja estaba en su oficina tomándose dos minutos del día para descansar, si Elsa se enteraba de que "accidentalmente" aprobó que una feria extraña procedente de quien sabe dónde, ella se molestaría mucho.

Entonces, la puerta se abrió de golpe con una fuerte brisa de aire y un silbido que parecía más un rugido salvaje.

— Buenos días Anna... Yo... Nosotros, queremos hablar contigo - expresó Elsa en nombre de los espíritus —. Gale dice que siente algo extraño en Arendelle, Nokk ha estado como loco e incluso los gigantes de tierra decidieron levantarse y rondar por el bosque ¿tienes algo que decir? ¿Has notado algo raro?

— Bueno, llegó una feria hace algunas horas

— ¿Una feria? Las ferias no vienen a Arendelle.

— ¿Puedo decirte algo y prometes no enojarte?

El semblante tranquilo y un poco confundido de Elsa cambio a esa clásica expresión de molestia que caracteriza a los hermanos mayores.

— ¿Qué hiciste?

Por un instante Anna pudo jurar que esa era la voz de su madre Iduna antes de castigarla por haber hecho algo que no debía hacer.

— Aprobe una solicitud para que llegara una feria a Arendelle, pero la aprobé por accidente y cuando me percaté de mi error toda la feria ya estaba desembarcando y no pude decirles que se fueran...

Elsa respiró hondo y se mostró comprensiva. Se acercó a Anna dando un par de pasos hacía el frente.

— Me gustaría regañarte, pero yo también hice algo similar cuando era reina - admitió avergonzada —. Los espíritus no están felices, dicen que hay algo extraño, quizá se estén refiriendo a la feria o la gente que la maneja.

— Te entiendo Elsa, yo también sentí algo extraño cuando los vi, pero no han dado motivos para que sean expulsados del reino.

— Aún así me gustaría que los mantuviera vigilados hasta que se vayan ¿cuánto tiempo planean quedarse en Arendelle?

— Al parecer dos semanas, ya han comenzado a instalar los juegos y mañana en la noche iniciará la diversión.

— Supongo que es poco tiempo, los espíritus se sentirán más tranquilos entre más pronto se vayan, igualmente estarán al pendiente de cualquier actividad extraña.

— Tranquila Elsa, ya mande al teniente Mattias para que mantenga el orden.

— Es un alivio escuchar eso. Ya que al parecer todo está en orden, me iré ahora ¡te veo en la próxima noche de juegos familiar!

(***)

La feria finalmente se había terminado de instalar y ahora todo el reino podía disfrutar de sus divertidos juegos y atracciones.

La idea que compartían Elsa y Anna sobre que los espíritus solo exageraban comenzaba a cobrar sentido, nada malo estaba pasando ni había algo oscuro entre ellas ¿por qué no disfrutar un poco? Incluso los Northuldra que no estaban acostumbrados a los artefactos extraños de la feria se acercaron y formaron parte de los juegos.

Ryder y sus amigos comenzaron a ver las atracciones, Kristoff y Anna habían probado la mayoría de juegos, Elsa y Honeymaren simplemente probaban los dulces y la comida.

— Todo esto es delicioso - exclamo Honeymaren con un algodón de azúcar en la mano y otro en la boca.

— Sí, eso es cierto - Elsa compro otro algodón de azúcar y ambas caminaron hasta encontrar una atracción que les llamó la atención —. ¿Qué cosa?

— ¿Qué es un túnel del amor? - pregunto la morena y la platinada se encogió de hombros.

— ¡Majestad, Reina Elsa de Arendelle! Es un placer finalmente conocerla - el señor Trick, con su traje elegante, pero desgastado apareció frente la pareja —. Los retratos no le hacen justicia a su verdera belleza, usted es mucho más deslumbrante viéndola en persona.

Una extraña sensación de peligro la hizo dar un paso atrás inconscientemente cuando el hombre se inclinó para besar su mano.

— Que... Emocionante es su feria, señor Trick - ignoro por completo las palabras del hombre y sentía un hormigueo irritante en las palmas de su mano, como si su magia quisiera escapar de ella.

— Ah sí, por supuesto. Esta feria ha estado en mi posesión desde que tengo memoria. Todo lo que he hecho es por el bien de mi propiedad.

— Eso habla mucho de usted, señor. Si nos disculpa - tomo la mano de Honeymaren y la jalo lejos de donde el viejo hombre estaba.

Se escondieron detrás de uno de los puestos de dulces, Honeymaren empujo a la platinada con fuerza golpeándola en el pecho y brazo.

— ¡Ay, Honey! ¿Qué te pasa? - frunció el ceño y luego su rostro comenzó a palidecer —. ¿E-estas bien?

— ¡¿Qué te pasa a ti?! - recriminó sobandose la muñeca. Desde la punta de los dedos hasta el antebrazo, su brazo estaba enrojecido, casi morado y congelado por el toque de Elsa. Algo había pasado en el corto trayecto desde la entrada del túnel del amor al puesto de comida que alertó a los poderes de la platinada y al parecer, la ojiazul ni quiera la estaba escuchando cuando le suplicaba que la soltara.

De inmediato, Elsa quiso ayudarla, pero retrocedió sosteniendo sus manos y siendo incapaz de articular cualquier frase para disculparse dejando la culpa se acumulará y quedara atorada en sí misma. Tartamudeo por un instante al intentar decirle que lo lamentaba, falló permitiendo que su miedo siguiera creciendo, formando una pequeña nevada que por instantes se hacía presente.

Elsa mejor que nadie conocía los riesgos de sus poderes si se descuidada. Quería ayudarla, pero aún podía sentir la irritación de su magia al querer ser liberada.

Honeymaren observo el terror en Elsa, el modo desesperado en que buscaba cualquier cosa para ayudarla con el hielo que todavía no se derretía en su brazo.

— Hey, Elsa - la tomo del rostro con su mano salva —. Fue un accidente ¿no? ¿Puedes arreglarlo, no?

La platinada se separo de su toque y evito acercarse demasiado. La ojiazul trago saliva e intento deshacer la magia que iba lastimando a Honeymaren. Aunque el hielo y el color morado se había ido, aún se veía rojizo y tenía los dedos entumecidos.

La ojiazul continuo jugando con sus dedos compulsivamente para evitar volver a tocar a su pareja. Nuevamente  Honeymaren le quiso restar importancia y la detuvo de jugar con sus dedos.

— Okay, es la primera vez que veo tus poderes fuera de control ¿qué pasa?

— Yo... Una vez le dije a Anna que mis poderes sabían que los espíritus eran buenos.

— ¿Ajá?

— Pues ahora eso mismo me advierte, hay algo mal aquí... - agachó la mirada, vio que la mano de su pareja seguía roja y se sintió un poco más culpable.

— ¡Hey, hola! - saludo Kristoff con una sonrisa.

— El señor Trick nos dijo lo que es el túnel del amor ¿quieren venir con nosotros? - Anna se percató de los copos de nieve que se derretían velozmente sobre Elsa y Honey —. ¿Todo está bien?

— Le hice daño a Honey - admitió Elsa aún con la mirada gacha.

— Fue un accidente - añadió la morena —. No sucedió nada.

— Oh, b-bien - Kristoff se quitó su suéter y al entender la situación se lo dio a Honeymaren para cubrirse.

— ¿Segura que todo anda bien? - susurro Anna a Honey, la pelirroja ya conocía los efectos de la magia de Elsa y aunque le doliera admitirlo era magia peligrosa. La morena asintió, lentamente el entumecimiento en su brazo comenzó a disminuir.

La ojiazul se debatió consigo misma sobre si era oportuno ir al palacio para buscar sus viejos guantes, no quería que otro accidente ocurriera. Tras considerarlo por un minuto seguía indecisa, ir al castillo; buscar los guantes; volver a la feria y pretender que nada había pasado, no era de su agrado. Pensó si la mejor opción era retirarse y dejar que Honeymaren se divirtiera por su cuenta, tampoco se convenció de que fuera una buena idea, entonces ¿Qué debía hacer?

Antes de dar un paso al frente, la northuldra la jalo de la manga y la hizo volver a ella.

— ¿Qué haces?

No tenía palabras para excusarse, simplemente bajo la cabeza y vio el suelo.

— Aún nos falta el dichoso túnel del amor - la volvió a jalar y la guío de vuelta hasta la atracción, Kristoff y Anna las siguieron. Honeymaren se deshizo del suéter que el rubio vendedor de hielo le entrego y ambas parejas subieron a la atracción.

Según parecía, la atracción sólo duraba algunos minutos mientras rodeaban el pequeño lago bajo las cuevas artificiales que construyeron para el túnel, aunque en realidad no parecían ser una construcción artificial, el túnel parecía haber sido creado naturalmente como una gran fuerza lo hubiera sacado del suelo, de hecho ¿desde cuando había un lago en las afueras de Arendelle? Si antes la feria parecía extraña, ahora lo era más.

El primer bote, con Anna y Kristoff zarpó siendo sumergido en la oscuridad. Elsa y Honeymaren siguieron después de ellos.

El túnel era un espectáculo cursi y ridículo lleno de imágenes de querubines y tontos carteles con mensajes empalagosos. La castaña de ojos oscuros recargo su cabeza en el hombro de la platinada tratando de apartar el ambiente tenso entre ellas.

Observo como Elsa seguía jugando con sus dedos y evitaba decir cualquier palabra ante cualquier gesto. La northuldra se harto y la llamo usando un tono de voz más fuerte al usual.

— Si sigues ignorándome en serio me voy a enojar contigo.

Nuevamente Elsa estaba sin palabras, pero aún le hacía falta disculparse.

- Lo lamento mucho, a veces no sé controlar mis poderes.

- Eso no es lo que me importa ahora - la atrajo con su mano hasta sus labios -. Sé que fue un accidente, pero ¿exactamente a que te refieres con que hay algo mal? - la tierra comenzó a temblar y a sacudir los botes, les costo trabajo sostenerse y mantenerse a flote. Sin darse cuenta Elsa congelo el agua del lago y el terremoto volvía quebradizo el suelo. Una gran risa, casi como la de un monstruo hizo volver a retumbar la tierra. 

En cuento cruzaron el peligroso camino de hielo y salieron de la atracción, observaron a la gente correr con desesperación de vuelta al reino. Un gran dragón de escamas verdes y fuego purpura con brillantes ojos amarillos salió de la tierra. Las atracciones comenzaron a desvanecerse como niebla, el personal de la feria se disolvió hasta ser puro hueso y polvo que se llevo el viento. La gran voz del señor Trick resonó desde el hocico del dragón. 

-¡Robaré toda la magia de Arendelle, me convertiré en una bestia, en un dios! - escupió una llamarada de fuego que incendio la copa de los árboles.

- Nota mental: nunca ignorar los poderes de Elsa - dijo Kristoff. Todos estuvieron de acuerdo -. Muy bien ¿Cómo se vence un dragón? 

- Siendo un príncipe - esquivaron otra llamarada cuando Elsa levanto un gigantesco muro de hielo que pronto sería consumido si no ideaban algo pronto.

Los soldados de Arendelle llegaron en pocos segundos y se reunieron con Anna.

- Estamos listos majestad, solo diganos que tenemos que hacer. 

- Distraigan al dragón, ya pensaremos en algo mejor - dijo Kristoff.

- ¡Dense prisa, este muro no resistirá mucho más! - Elsa contuvo el aliento del dragón todo lo que podía, pero sin ayuda no llegarían lejos. Entonces una ventisca sacudió las hojas de los árboles, una luz brillante y rosada se movía en zigzag por el bosque, mientras el galope de un corcel y las enormes pisadas de unos gigantes se acercaban. 

- ¡Los espíritus! - fue un alivio verlos llegar, pero el dragón representaba un reto incluso para todos ellos.

- ¡Ya sé que me lo advirtieron, regañenme después! - exclamó la platinada. Gale encerró al dragón en una esfera de fuertes vientos. Nokk y Bruni se encargaron de apagar el fuego mientras los tres gigantes de roca golpeaban la esfera, aún así el dragón lograba escapar y lanzar fuego y mordiscos. Elsa le congeló las patas, pero él rompía el hielo con facilidad. 

- No está funcionando - murmuro Honeymaren -. ¿Cómo podemos ayudar?

- Si Elsa pudiera congelarlo para siempre dejaría de dar problemas - eso último les dio una idea -. ¡Elsa, tienes congelar su corazón!

- ¿¡Qué?! - no era una idea que le agradara, pero quizá era la única opción para salvar Arendelle -. ¿Seguros que no queda otra opción?

-¿¡Quieres salvar Arendelle o no?! - maldijo dentro de sí misma. Que el dragón dejara vulnerable su pecho era difícil, necesitaba que los espíritus le dieran un tiro perfecto y el tiempo adecuado.  

Uno de los gigantes lanzó una roca al ojo del dragón, distrayendo su atención. Gale encerró su cabeza en otra esfera llena de troncos y piedras para desorientarlo. Los otros dos gigantes sostuvieron las patas del dragón y finalmente, Elsa podía congelarlo. Aún que ya había sido golpeado con la magia de Elsa en el corazón aún no caía y seguía dando problemas. La platinada no se detuvo y lo siguió congelando hasta que ella misma quedó sin fuerzas. El dragón completamente cristalizado en hielo sólido ahora adornaba el bosque. 

Adornaba el bosque hasta que uno de los gigantes se tragó el cristal para. ¿Cómo lo hizo? Cosas de espíritus. 

Todo acabó. La copa de los árboles estaban tostadas, el claro ahora era pura tierra y todo rastro de la feria se había desvanecido. 

- No hay que ignorar a los espíritus - mencionó Elsa agotada. 

- Yelena tiene razón, los espíritus siempre saben lo que hacen - Honeymaren tomo la mano de la ojiazul -. ¿Ya estás mejor? 

La platinada se miró la palma de las manos y el hormigueo quemador en ellas despareció también por completo. 

- Sí, ya estoy mejor. 

- Que bueno, porque Yelena va a declarar la guerra contra Arendelle si ve este desastre en el bosque - tanto los espíritus como los hombres del teniente Mattias, las hermanas, Honeymaren y Kristoff se pasaron el resto de la noche hasta el amanecer limpiando la zona y así evitar la furia de Yelena.

(***)

Dos días después, Elsa y Honeymaren estaban teniendo su primera conversación desde el accidente hace dos noches. 

- Tu hielo quema horrible - confesó la morena. Elsa acepto el comentario con desanimo. Seguía sintiéndose mal por aquella vez y todas las veces que lastimo a las personas que amaba con su magia.

- Lo imagino - susurro y sus manos fueron tomadas con fuerza. 

- Pero forma parte del pasado ¿podemos olvidarnos de eso ya y volver a la normalidad? 

- ¿Y si vuelvo a lastimarte? - acaricio con suavidad el dorso de la mano de su compañera.

- No lo harás - tranquilamente le soltó la mano y le pellizco la mejilla.

-¿Cómo estás tan segura? - levanto la ceja con curiosidad,

- Por que voy a robarte la cosa que más amas aparte de Anna y yo.

- ¿Eh? 

- Obviamente hablo del último trozo de pastel de chocolate de cumpleaños. 

Sintió algo quebrarse dentro de ella, ahora parecía ser un hueco aterrador en su corazón. 

- ¡E-eso... Es- Justo en realidad! - sin querer queriendo estrechó la mano de Honeymaren formalizando el trato. 


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