Capitulo 15 - Estoy Enamorado De Ti
Punto de vista de Erick.
¿Realmente iba a dejar que se fuera?, permitiría que cruzara el océano y esté en otro continente otro país y otra ciudad, lejos de aquí, lejos de sus amigos y lejos de mí. No paro de pensar en que solo me pidió que le dijera que no se fuera y no lo hice, por cobarde no lo hice.
— Erick. — me dice Chris. — ¿no vas a venir a despedirla?
— No Chris. — sabía que no podía dejarla ir sin echarme a llorar y parecer un patético enamorado, pero así estaba patéticamente enamorado de alguien que se marchaba en apenas dos horas a su ciudad natal, a un continente diferente. Lejos de mi, lejos de donde yo pueda quererla. ¿Era esa la mejor opción? — No iré.
— Eres un cobarde Erick. — me dice Richard. Y tiene razón lo soy.
— No te pases Camacho.
— No se Pasa tiene razón— dice Joel y sigo discutiéndoles aunque sé que tienen toda la razón. — Vas a dejar que la mujer que amas se vaya a la otra punta del planeta solo porque tienes miedo a que no sienta lo mismo.
— No tengo miedo.
— ¿Ah no? — dice Chris. — Entonces no dejarías que se vaya.
Todos se giran dándome la espalda y cierran la puerta tras ellos mientras tanto yo me quedo echo un lío.
Punto de Vista de María.
Tenía el pasaporte en la mano y el billete de avión. Desde Miami, Florida a Sevilla, España. Realmente no quería irme, no quería dejar la vida que tengo en Miami para ir a un lugar donde no conseguí nada salvo perder a mis padres. Regresare a una ciudad donde nadie me quiso y donde nadie nunca me querrá, pero he de hacerlo para olvidarme de Erick.
Me giro a mis amigos que están todos con cara de funeral. Me partía el corazón verles así pero no me quedaba otra que hacerlo.
— Bueno ha llegado el momento— tuerzo la boca en señal de tristeza. — ¿Y Erick? — tenía que hacer la pregunta, sino no era yo.
— Eh... Erick no vendrá Cariño. — dice mi mejor amiga. — Lo siento.
— no importa. — quizá era hora de asumir que no le importaba ni siquiera lo mínimo que el a mí, y que tenía que aceptar que no iba a pararme para irme. — Shei por favor dejar de llorar.
La chica que estaba a un lado de Joel con un pañuelo en su cara lloraba porque me iba.
— Óyeme. No me voy eternamente, estaré aquí antes de que te des cuenta y además mira el lado bueno no tendrás que aguantarme — ella ríe.
— prefiero aguantarte. — yo la miro apenada. — te quiero mucho. — la abrazo fuerte y siento mis lágrimas caer. Miro al chico de piel caramelo y ojos cafés hipnotizantes a la vez que tomo su mano.
— Eres la persona más valiente que he conocido jamás, no puedo pedir nada más mejor que pertenezcas a mi vida — le abrazo y su perfume varonil atrapa mis fosas nasales.
— Eres la mejor — miro su sonrisa y vuelvo a soltar otra lágrima. Su nueva novia está a su lado mirándome con media sonrisa.
— Conchi — le sonrio — no hay palabras para describir lo muchísimo que te adoro.
— te amo yo a ti más— me abrazo a ella.
— Chris— a él simplemente le abrazo. Era alguien al que realmente pienso extrañar por el resto de mi vida y todo el tiempo que esté en España.
— Pasajeros del vuelo 1403 con destino a Sevilla embarquen por la puerta 19. — ese era mi vuelo y de verdad me partía no poder despedirme de ellos.
— Ese es mi vuelo. — le miro a todos — anda veníd aquí. — Nos abrazamos en una gran piña y puedo asegurar del 300% llorábamos, no quería dejarles. — Despídanme de Erick.
Les di la espalda a todos y fui hacia la puerta 19 mientras hacía la fila para embarcar aún los veía, mis lágrimas no dejaban de salir y solo pedía una cosa, que dejarle sirviera para poder olvidarme de Erick. Solo sabía recordar las noches que habíamos pasado juntos.
— Su billete señorita. — le mostré mi billete y mi pasaporte y me lo devolvió. — tenga un buen viaje. — cruce la puerta de embarque y ahora sí que sí adiós Erick.
–¡María! — escuché. Me di la vuelta —¡Soltadme! — dejé la maleta y salí de la puerta y ahí estaban sus ojos verdes suplicando verme.
— Erick... ¿Qué haces aquí? — los guardias le soltaron y caminó hacia mí para tomar mi mejilla y besarme, como solo él sabe hacerme elevar al cielo, cuando nos separamos por falta de aire miré sus ojos verdes tan cerca de los míos. — Y... ¿Esto?
— Vengo a pedirte lo que debí de pedirte anoche — me sonríe — no te vayas por favor.
— Pero Erick... me dijiste...
— olvida todo lo que te dije. — me mira profundamente a los ojos. — y solo presta atención a lo que te voy a decir ahora. — sin despegarse un solo milímetro de mí, habla. — María, vengo a decirte que he perdido, he perdido el juego que yo mismo creé. Perdí incluso desde el primer día que comenzó, porque ese juego solo era una excusa para poder tener algo contigo porque pensaba que jamás llegarías a sentir nada por mí y yo estaba que me subía las paredes por ti. Me enamoré de ti cuando vi tu sonrisa, cuando juré matar a quien te hiciera daño y quise hacerlo con Brandon. No te lo dije antes porque me dio miedo a que no sintieras lo mismo, la última noche que pasamos juntos Te lo dije, lo admití pero no recuerdas nada de lo sucedido. — hace una pausa para suspirar. — Eso es todo. Solo quería que supieras que te amo, y que jamás podría dejar que te fueras. Perdóname por ser un cobarde.
— Lo siento Erick... pero la decisión está tomada. — él agacha su cabeza y yo le doy la espalda. Volviendo a pasar la puerta de embarque. Pero no podía, no podía hacerlo, él había sido valiente y me lo había confesado todo, en este momento la cobarde estaba siendo yo, y los sentimientos son mutuos no puedo perderlo.
Me volví a girar a él y estaba de espaldas con su cabeza baja. — Erick — me acerqué a él y lo abracé, aspirando su aroma que me encanta el que tantas veces se quedó en mi almohada. — te amo. — nuestros labios volvieron a unirse. Los gritos y aplausos de nuestros amigos se hicieron presentes y la sonrisa de Erick en mitad del beso era mi vida. Simplemente estar con él era lo único que necesitaba.
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