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Capítulo 9

"Librería"

Un encuentro se refiere al acto de coincidir en un mismo punto. Para que se de este encuentro, dos o más personas deben poder estar en el mismo lugar al mismo tiempo. Si estas dos personas llevan buscándose por mucho tiempo, lo llamarían destino. Pero ¿qué pasa cuándo no estás esperándolo?

¿O qué pasa cuando no sabes lo que estás esperando?

¿Sigue contando como destino?

Ava se encontraba con Salvador y Joanne Jones en una de las salas de reuniones. Escuchaba atentamente lo que Salvador le decía a la joven escritora y de cómo sería su proceso de entrevistas. Le explicó que Ava le estaría enviando esa misma semana (algo que ella no sabía), las preguntas previas para que pudiera revisarlas y escoger si alguna no era buena para la entrevista.

Eso le preocupaba porque realmente no tenía nada listo, ni siquiera había anotado diez preguntas para hacer y ya Salvador le estaba prometiendo cosas a la chica que quizás ella no podría cumplir a tiempo.

Adicional a eso, enviarle la previa a las preguntas significaba tener que hablar con Joanne fuera del trabajo. Ava no quería, le causaba ansiedad sólo pensar que debía dirigirse a ella y que Joanne pudiera recordarla. Mientras menos conversara con ella era mejor para ambas.

O al menos para ella.

Era lo único que necesitaba.

—Ava—escuchó a Joanne dirigirse a ella, la chica la miró rápido y en sus ojos se pudo notar cierta inquietud. Joanne le sonrió amable—. Estaba pensando si podía tener tu número de celular y así me envías las preguntas por ahí. Estaré estos días fuera de la ciudad y no podré revisar muchos correos.

—Oh, sí claro—respondió, aunque no quería tener que hacerlo. Joanne le extendió su celular para que ella pudiera anotar su número.

Sus manos temblaron por un momento. Ahí también tenía seguramente el número de Dean.

Escribió su número y guardó el contacto como: Ava Martínez (Editora).

No era un nombre que tenía del todo pero quería que las personas pudieran tomarla al cien como una editora de revista. Y así crecer en el mundo editorial y explorar todas las áreas que pudiese. Deseaba llegar al nivel de ser la Directora Creativa de una revista, pero por el momento se conformaba siendo una editora promedio.

—Te enviaré un mensaje para que guardes mi número también—le dijo Joanne, ella solo asintió y sintió cómo su celular vibró luego de recibir su mensaje.

—Vale, te estaré escribiendo en la semana.

—De igual forma, si tienes alguna duda o cualquier comentario sobre mis libros, puedes escribirme. Me gusta poder conversar sobre mis libros, es algo que disfruto mucho—brillaron sus ojos.

—Sí, lo haré, gracias.

Joanne le sonrió y regresó su atención a Salvador para poder terminar de conversar sobre la entrevista y la toma de fotos que vendría también con ella. Ava se levantó de su asiento con la excusa de ir a buscar café y salió de la sala para dirigirse al comedor.

Megan la siguió.

—¿Y qué tal te fue con Joanne?

—Es agradable.

—¿Sí?—preguntó—. Se nota, se ve una persona amable.

Ava miró a Megan por un momento, como si quisiera decirle algo pero prefirió no hacer y tomó tres vasos de café para preparar un poco y llevar a la reunión. Podía retirarse con una excusa, buscar el café, llevarlo e irse nuevamente diciendo que necesitaba terminar de revisar un proyecto.

—Estoy muy emocionada por ti—le dijo Megan—, siento que estás creciendo como editora y me hace pensar en cuándo llegaste aquí. Tenemos casi la misma edad pero te estoy viendo como una pequeña que está creciendo rápido.

Ava le sonrió.

—Estás hablando como si tuvieras cincuenta y yo quince.

—Se siente así—dijo Megan riéndose—. Sé que a veces te pido hacer cosas tontas pero creo que te ha ayudado mucho a aprender de todo. Es parte de lo que deseas ser, ¿no?

—¿Cómo?

—Saber de todo para dirigir esto en algún momento. Te veo en eso en el futuro—respondió ella.

—No creo que pueda hacerlo.

—No todos estamos destinados a hacerlo, pero estoy segura que tú sí, Ava—le dijo—. Lo demuestras siempre, aunque a veces sientas que no es así.

Las palabras de Megan la conmovieron. Ella no solía decirle esas cosas, es más, a veces Ava creía que Megan hacía todo para molestarla.

...

—Ya llegué, no me odies—dijo Benjamín entrando a la librería de Piero. El chico lo miró y negó con la cabeza.

—Vienes tarde.

—Sí, lo sé—respondió—, no llegué a tiempo para tomar el metro.

—Deberías haber salido antes del trabajo.

—Lo sé, lo sé—le dijo—, lo intenté, ¿vale? Pasa que estaba terminando de realizar un informe y de verdad que no me gusta dejarlo incompleto. Eso me hizo salir diez minutos más tarde, diez minutos que necesitaba para tomar el metro a tiempo, pero bueno...detalles.

Caminó hasta el mostrador y dejó su morral en una de las gavetas que estaban para guardarlo. Se acercó a Piero quién estaba frente a unas estanterías y llevaba un carrito lleno de libros a su lado.

—¿Nuevos libros?

—Sí, acaban de llegar y los estoy acomodando.

—Vale, te ayudo—le dijo y tomó un par de libros para revisar su género y autor.

Piero no solo ordenaba por género sino por apellido del escritor. Y aunque solían siempre desacomodarlos, él se tomaba una hora al día para poder revisar que todo estuviera en orden. Eso se agradecía, a veces era difícil encontrar el libro que querías cuando todo estaba desordenado.

—Oye, este libro me gusta—mencionó Benjamín mirando el libro que había tomado. Era un libro de misterio que acababa de salir y que tenía ganas de leer.

—Lo puedes comprar.

—¿Y si me lo das en calidad de préstamo?

—No, debes comprarlo y luego me lo regresas para ponerlo en el área de libros usados—se rio.

—No veo cómo gano yo aquí—respondió—. Primero que debo ayudarte en la librería de gratis y segundo que debo comprar los libros. Si me pagaras por trabajar, quizás pudiera comprar los libros. ¿Y si me pagas con libros? No pido mucho.

—Vale, te puedes llevar este hoy, es tu paga por la tarde de hoy.

—Vaya, qué rápido—dijo—, si lo hubiese sabido lo hubiese pedido desde hace tiempo.

Ambos terminaron de ordenar la estantería, aunque todavía quedaban varios estantes qué revisar. Benjamín se ofreció a revisarlos mientras Piero se marchaba, ese día tenía que asistir a una reunión familiar y no quería cerrar la librería, por lo que le había pedido ayuda a su amigo para que lo supliera mientras él no se encontraba.

Como Benjamín no tenía nada que hacer esa tarde accedió sin problema.

—Vale, ya debo irme, pero estaré pendiente del celular por si me llamas.

—Tranquilo, no es la primera vez que hago esto.

—Pero hoy puede que sea un día más concurrido.

—¿Crees que vengan muchas personas? No sé, creo que estará tranquilo.

—Igual estaré pendiente por si algo sucede—le dijo—. Ya sabes dónde están la llaves, avísame cuando cierres y estás pendiente que todas las luces queden apagadas.

—Sí, jefe, relájate y disfruta de tu reunión.

Piero asintió, aunque no era una reunión que disfrutaría mucho. Siempre tenía que aguantar los comentarios de sus familiares sobre cosas que no le interesaban y se le hacía un poco aburrido. Se marchó y dejó a Benjamín solo.

El chico se dirigió a las estanterías de libros autobiográficos o biografías en general para revisar que todo estuviera en orden. No eran muy comprados, así que seguro estarían acomodados, le dio un vistazo y parecía estar en orden; le llamó la atención uno de los libros sobre la historia de Kloss, eran una banda que solía escuchar mucho y aunque no fuese muy fan de ellos le causaba curiosidad sus inicios.

Sacó su celular para buscarlo en GoodReads e incluirlo en su lista para leer. Algo que le gustaba de que su amigo tuviese una librería era poder tener una gran variedad de opciones para leer. Hacía poco que había comenzado el hábito de la lectura, pero le encantaba. Era algo de él, algo que definía al chico nuevo que quería ser.

—Hola—volteó al escuchar la voz de un chico—¿Tienen La fortaleza digital de Dan Brown?

—Déjame revisar—le dijo y se dirigió al mostrador para buscar el libro en la computadora—. ¿Ya chequeaste en la estantería?

—Es que no sé en cuál buscarla.

—A ver—anotó el nombre en el buscador y apareció el paradero del mismo—. Está en la sección de Thriller, búscalo por la letra B.

—Vale, gracias—respondió el chico y caminó hacia la estantería.

Benjamín notó como ya habían llegado un par de personas. Así que se quedó en el mostrador por si alguno deseaba consultar algo o ya directamente comprar el libro. Atendió a un par de personas y al ver que estaba más calmado todo se dirigió a las estanterías de libros usados para ver si había algún libro nuevo.

Estaba concentrado revisando los libros cuando sintió que alguien lo tocó por la espalda, se sobresaltó y al voltear se encontró con una chica que lo miraba apenada.

—Disculpa, no quería sorprenderte—le dijo ella—, pero estabas muy concentrado que no me escuchaste.

—Tranquila, es más, discúlpame tú a mí—se rio él—, estaba revisando aquí y bueno...—la miró—. ¿En qué puedo ayudarte?

Por alguna extraña razón, la chica se le hacía conocida, pero estaba seguro que no la había visto nunca en la librería. Su cabello era pelirrojo, un color que no pasaba desapercibido y tenía los ojos tan bonitos, que Benjamín se sintió incómodo por la sensación que le causó verlos.

—Quería saber si tenían pensado traer nuevos libros de Joanne Jones—dijo ella—, el chico que suele estar aquí me dijo que no tenían por el momento, pero tengo pensado hacer una investigación y me urge leer algunos.

Quizás luego pensara que había sido un despistado, pero la mención de Joanne Jones no le hizo pensar en que esa chica podría ser la misma que estaba buscando.

—Creo que tenemos "Lola y yo", fue uno de sus últimos libros—dijo y caminó hacia el mostrador—. Déjame confirmarte.

La chica caminó con él y eso a Benjamín lo hacía sentir incómodo. El problema no era la chica, pero lo miraba con esos ojos tan bonitos y esa sonrisa que podría fácilmente perderse mirándola.

—Lo tenemos, está en la sección de Romance—respondió y caminó a buscarlo. Ella se quedó ahí y esperó a que Benjamín regresara con el libro—. Es este—se lo entregó, ¿piensas llevártelo?

—Sí, me gustaría—respondió ella.

Benjamín tomó el libro para cobrarlo y meterlo en una bolsa.

—Serían 13 dólares—le indicó, ella asintió y sacó su monedero del bolso y le entregó un billete y unas monedas. Él tomó el pago y lo guardó en la caja registradora y continuó para darle la factura.

—Gracias—le dijo ella, él le sonrió.

—Espero que lo disfrutes—le dijo—. Joanne Jones es de mis favoritas. Puedo recomendarte "El mundo luego de ti". aunque no lo tenemos en este momento, seguro llegará este mes.

—El mundo luego de ti—dijo y lo miró, la forma en su mirada le mandó un mensaje que no entendió—. Es un buen libro.

—Ah, ¿te lo leíste ya?—ella asintió—. Fue una gran elección entonces.

—Sí, lo fue—le sonrió. Ella se quedó un momento ahí de pie como si quisiera agregar algo más, pero al final no lo hizo y sólo se despidió de él—Nos vemos luego.

—Nos vemos luego.

Por muy loco que pareciese, las señales estaban ahí, pero a veces no nos damos cuenta de ellas.

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