Capítulo XXII: Charlas
Tsuna estaba sentada en su cama tratando de mantenerse despierta mientras su amigo, su hermana menor y su tutor la rodeaban. Aún se sentía muy cansada luego de haber despertado del disparo, pero se negaba a dormir hasta que hablara de la situación con los presentes. Lo que debía ser pronto, porque comenzaba a sentir las fuerzas abandonar rápidamente su cuerpo.
-Hace unas semanas llegó algo al Comité de Disciplina. Un sobre con una amenaza anónima que decía "Destruiré todo lo que amas" - La castaña suspiró mientras se desacomodaba de cabello con una de sus manos - Después de leer eso Kusakabe me la llevó directamente y me preguntó qué opinaba. Así que le pedí que vigilara si algo fuera de lo normal, que no fuesen mis amigos, sucedía.
-¿Encontró algo? - El hitman le observó fijamente curioso por la situación en la que estaba metida su protegida sin que él lo hubiese notado.
-Una mujer ha estado rondando la ciudad - Los ojos caramelo se enfocaron en su tutor y suspiró - Ha estado recabando información de Kyoya y mía, pero nada más.
-Ya veo - Reborn asintió mientras pasaba una mano por su traje para quitar cualquier arruga - Le informaré a Nono y Vongola investigará. Si vienen detrás de ti entonces debemos estar listos.
Esas fueron las últimas palabras del bebé antes de salir de la habitación como si nada hubiese pasado minutos atrás. Por su parte la pequeña italiana notó que los dos adolescentes debían hablar en privado lo más pronto posible. Así que, aprovechando su tiempo, se levantó y se subió a la cama de su hermana de un salto para luego abrazarle con fuerza.
-¿Lambo? - La fémina mayor correspondió con dulzura el abrazo de la otra, aunque no tenía ni idea de porque la muestra de afecto.
-No vuelvas a abandonarnos así Tsuna-nee - La de afro se separó un poco y observó tan molesta como podía a la contraria.
-No lo haré - La japonesa alzó una de sus manos mientras que otra la llevaba a la altura de su pecho. Haciendo un rápido y silencioso juramento a la niña que aún estaba a su lado.
-Bien - La italiana asintió y se bajó de la cama con otro pequeño salto. Sus ojos se mantuvieron centrados en ambos mayores hasta que llegó a la puerta - Lambo-sama irá a pedirle dulces a mamá.
Los adolescentes quedaron en silencio en cuanto la niña se fue y ambos suspiraron divertidos debido al actuar de la pequeña. El ambiente se mantuvo tranquilo entre ellos, aunque sabían que debían romperlo dentro de poco para hablar de lo sucedido.
-Kyoya ¿Puedes traer mi maletín escolar? - El azabache asintió sin mayor ceremonia y tomó lo pedido para dárselo a su dueña.
La menor revolvió un poco sus cosas hasta que sacó un pequeño sobre de color blanco y se lo entregó al contrario sin decir ni una sola palabra más. El joven lo tomó y sacó su contenido, notando prontamente de lo que se trataba. Su boca se secó totalmente al entender la situación en la que él y la castaña estaban a punto de ser involucrados.
-¿Este es el sobre que llegó? - Los ojos plata se enfocaron en su acompañante esperando la respuesta, aunque ya la supiese.
-Si - La Sawada suspiró mientras desacomodaba su cabello aún más que antes. Era obvio que se sentía más que ligeramente molesta.
-Deberías decirle al carnívoro - El prefecto observó con molestia a la chica debido a que no le había dicho a su tutor sobre qué tan peligrosa era la situación. Lo había hecho ver como algo poco importante, cuando de hecho la situación era bastante delicada.
-Aún es muy pronto - La futura mafiosa se llevó las manos a la cara y la restregó ligeramente, tratando de hacerse sentir un poco más segura con sus propias palabras.
-¿Cuándo dejará de serlo? ¿Cuándo vayan a matarte? - El azabache alzó el sobre mientras trataba de mantener a raya sus emociones y su voz. No podía arriesgarse a ser escuchado o el carnívoro aparecería.
-... - Los ojos caramelo se enfocaron en su acompañante antes de que su dueña suspirara - El actual líder de Vongola querrá tenerme a salvo si lo sabe. Eso significa que yo tendría que tener a todos mis guardianes listos para un posible ataque. Pero, hasta el momento, solo tengo un guardián confirmado y dos posibles candidatos en la mira de Reborn.
-Así que hasta entonces prefieres no mencionarlo - El mayor asintió ligeramente entendiendo la posición en la que se encontraba la otra. Aunque no le agradaba del todo que la chica lo mantuviese en secreto.
-Exactamente - Tsuna sonrió y asintió suavemente con la cabeza. Está todavía le dolía por la cantidad de imágenes que había visto mientras estaba muerta. Solo pensar eso le hacía querer temblar.
-Supongo que son dos guardianes confirmados - El azabache se puso de pie y chocó el sobre un par de veces contra la palma su mano. Muy dentro de sí esperaba estar haciendo la decisión correcta.
-¿Eh? - La joven parpadeó confundida ante las palabras contrarias antes de que estas hicieran sentido en su cabeza. Lo que le hizo negar de inmediato con esta, aún si sentía que se partía con cada movimiento - No, no tienes que hacerlo. No es tu obligación seguirme en esto Kyoya.
-Es cierto, no estoy obligado a nada - El de ojos grises pensó en automático sobre dicho por la castaña del futuro y entendió con mayor claridad su idea de que cada acción que él hiciese a partir de ese momento contaba - Pero es mi decisión hacerlo. No voy a dejarte sola en esto y luego reclamarme internamente si vuelve a pasarte algo.
-Siempre tomas culpas que no son tuyas - La menor suspiró y cerró sus ojos mientras decidía ponerse de pie para enfrentar al otro.
-Vuelve a sentarte herbívora - El azabache se movió de inmediato para evitar que la chica se levantara de su cama, pero está solo le dio un golpe en el brazo y luego lo usó como soporte para ponerse de pie - Eres incorregible.
-De no serlo no seríamos amigos de infancia Kyoya - La de orbes caramelo esperó unos momentos mientras trataba de recuperar su fuerza - ¿Estás seguro de que quieres ser mi guardián?
-Estoy seguro de que quiero protegerte - Una de las manos del mayor se colocó en el hombro de su acompañante. Justo donde comenzaba la cicatriz que ambos tenían - Quiero protegerte hasta mi último aliento, estar ahí para ti en las buenas y en las malas. Quizá no necesite el título para hacerlo, pero si me da las armas y la fuerza para cumplirlo, entonces no hay forma de que le deje ese puesto a alguien más.
-Kyoya - La castaña sintió sus ojos llenarse de lágrimas ante las palabras ajenas. Situación que empeoró cuando el chico se arrodillo frente a ella.
-Estoy dispuesto a dar mi vida por ti, sin dudarlo un segundo. Nunca dudaría en darla si con ello puedo protegerte - El poseedor de llamas de nube llevó una de las manos de la joven a su hombro para que pudiese mantenerse de pie, mientras que la otra la tomó y la llevó a su frente. Dejando los nudillos de esta justo en contacto con su cabello - Sabes que no soy una persona de sentimientos a flor de piel. Soy horrible para exteriorizar lo que siento y las palabras jamás se me han dado bien. Pero sé lo que quiero, y lo que quiero es estar a tu lado.
-Soy una mafiosa Kyoya. Soy la heredera de la mafia más grande y poderosa del mundo - La joven llevó su mano a través de los cabellos del chico. Sintiéndose más débil de lo que antes se sentía - Tarde o temprano tendré que matar, manchar mis manos con sangre y puede que llegue a oscurecerme tanto como el resto de líderes y mafiosos. ¿Seguirías a alguien así? ¿Seguirías a alguien que no duda en matar a otros para conseguir su objetivo?
-No, por supuesto que no. Jamás seguiría a alguien así - El joven no dudó en sostener con algo de fuerza la mano que aún estaba en su hombro - Pero es imposible que tú te conviertas en ese tipo de persona Tsuna.
-Tú no sabes eso Kyoya - La Sawada cerró sus ojos y apretó con algo de fuerza el hombro del chico - Soy un desastre andante que miente y oculta cosas a su conveniencia. Reborn tiene razón cuando dice que soy demasiado ignorante al mundo y a su crueldad.
-Sabes que eso no es cierto - El azabache frunció el ceño con molestia - Tú y yo sabemos lo difícil que puede ser el mundo.
-Kyo, escúchame - La heredera de Vongola vio con tristeza en su mirada a su acompañante. Algo que él no iba a aceptar.
-No, tú escúchame - Los ojos grises mostraron la dureza que hacía que todo el mundo hiciese lo que quería - La chica que tengo delante es la que salvó mi vida en más de una ocasión, la que quiso jugar con un niño que era capaz de romperle los huesos y que no dudó un segundo en defender a dicho niño del desastre de padres que tenía. La joven frente a mí es la que rompió a llorar cuando su mejor amigo desapareció, pero que hizo oídos sordos a los comentarios que decía la policía sobre la muerte del mismo y decidió encontrarlo por su propia cuenta.
La castaña comenzó a temblar ante las palabras que el mayor mencionaba. Quería romper a llorar y abrazarlo para sentir que lo que estaba ocurriendo era real y no un juego de su mente. Pero se negó a hacerlo, por el simple y egoísta motivo de que quería seguir escuchado al otro diciéndole todas esas cosas.
-La joven que está de pie frente a mi es la que negó por días estar enferma o cansada con tal de cuidar a un niño que no sabía cuidar de sí mismo y que sigue sin saber hacerlo - El prefecto se movió de la posición en la que había estado todo ese tiempo solo para ayudar a la menor que se derrumbó en el piso mientras sollozaba - Es la misma joven que aceptó a una cantidad insana de gente rara en su casa y en su vida porque no sabe cómo negarse con más determinación. La misma que es capaz de mandar a volar a alguien con un solo ataque de sus llamas, pero no lo hace porque cree que las palabras solucionan cualquier problema. Es la joven que sería capaz de destruir el sistema entero de las mafias o conquistar el mundo si se le diese la gana, esa es la joven que tomará el puesto de líder de Vongola. Así que no me vengas con todas esas tonterías de sangre y maldad, porque no hay una sola pizca de crueldad en ti Tsuna.
-¿Qué hice para merecer que estés a mi lado? - Los ojos caramelo derramaron unas cuantas lágrimas más mientras su dueña llevaba sus manos al rostro del muchacho frente a ella.
-¿No escuchaste todo lo que acabo de decir? - El joven alzó una ceja con fingida molestia - Voy a morderte hasta la muerte si me hiciste decir toda esa cursilería solo para que no la escuchases.
-Lo escuché - La castaña sonrió aún con algunas lágrimas recorriendo su rostro y acarició las mejillas del contrario - Eso no quita el hecho de que siga sin creer que alguien como tú está a mi lado.
-Y es mejor que no piense en avanzar más - La voz aniñadamente conocida hizo que ambos adolescentes se separasen de golpe - Tienes que dormir Tsuna, acabas de morir hace poco y debes reponer fuerzas. Mañana pueden seguir esta conversación.
-El carnívoro tiene razón - Hibari se levantó del suelo lentamente para luego ayudar a la menor a ponerse de pie y caminar a su cama - Mañana hablaremos sobre todo lo que debo saber como tu nuevo guardián. Pero por hoy es mejor que descanses.
-De acuerdo - La descendiente de primo alzó sus manos en señal de rendición y se acomodó en su cama viendo fijamente al par de varones que la acompañaban - ¿Ambos se quedaran hasta que me duerma?
Los dos azabaches asintieron dejando más tranquila a la futura mafiosa. El día siguiente iba a ser duro y pesado, pero ya se preocuparía de eso cuando despertase. Por el momento estaba más centrada en dormir sintiendo la calidez y tranquilidad que ambos hombres le brindaban.
--------------------------------
La mañana siguiente llegó campantemente a la casa Sawada. El tutor de la joven heredera había decidido ser amable y darle unas pocas horas de sueño extra que luego cobraría con un entrenamiento intensivo. Grande fue su sorpresa al salir de su habitación y notar que el prefecto de Namimori estaba sentado junto con su alumna en la pequeña sala de la familia.
-Vongola ha tenido nueve generaciones previas a la que se supone debo guiar - Tsuna observó la taza que tenía en sus manos y suspiró - El primer líder se llamaba Giotto di Vongola, pero abandonó el puesto, viajó a Japón y se cambió el nombre a Ieyasu Sawada.
-El puesto le quedó a Ricardo y todos sus descendientes han sido los líderes de Vongola - El azabache se cruzó de brazos y se acomodó mejor en el sofá - Ya leí tu árbol genealógico herbívora, no necesito que me expliques eso.
-Los herederos de Vongola se identifican por sus llamas de la última voluntad - La castaña dejó su taza en la mesa central de la sala y una de las manos viajó a su pecho mientras trataba de calmarse - Las llamas del cielo son las encargadas de cuidar a los demás, es quien todo lo abarca y quien todo lo acepta. Son las más raras de encontrar, o al menos eso se supone.
-Por supuesto - El muchacho hizo una sonrisa sarcástica desde su posición, pero le dio la oportunidad a la fémina de seguir explicando.
-Cada líder Vongola tiene 6 guardianes, cada uno con un atributo de llamas diferente - La Sawada alzó sus manos, dejando algunos dedos levantados, que comenzó a bajar al enumerar a los guardianes - La tormenta es aquel que ataca sin parar a quienes quieren hacerle daño a su cielo, lo que normalmente los hace algo explosivos.
-Como el herbívoro ruidoso - El Hibari menor asintió con la cabeza entendiendo prontamente a lo que su acompañante se refería.
-Sí, justo como Gokudera - Tsuna suspiró mientras rodaba los ojos y luego siguió su explicación - El sol es aquel que alumbra a todos, siendo capaz de quitar los males de la familia. La lluvia es aquel capaz de llevarse consigo todo el mal que queda y darle paz a la familia. El rayo es aquel que protege a la familia recibiendo los ataques y evitando que toquen a su familia.
-Suenan como algunos de los herbívoros con los que te juntas - El mayor cerró sus ojos relajándose gracias a la voz de la menor.
-No digas eso - La adolescente observó con terror a su amigo y negó varias veces con la cabeza - Reborn está considerando seriamente reclutarlos y estoy haciendo lo posible porque no sea así.
-No estás haciendo un gran trabajo - Una sonrisa socarrona apareció en el rostro del varón antes de que un cojín hiciese que abriese sus ojos y observase seriamente a la chica.
-El guardián de la niebla es el encargado de ocultar a la familia de los enemigos y de confundirlos con sus trucos para así mantener a salvo al resto - La morena ignoró el comentario de su amigo y siguió su explicación - Es básicamente lo que hacía Mukuro con sus ilusiones.
-¿Tienes que mencionar a esa piña? - Los orbes grises mostraron la molestia que su dueño sentía al no haber vencido del todo al otro chico.
-Es el mejor ejemplo de niebla. Y no te enojes conmigo, no es como si estuviese nombrándolo mi guardián - La castaña suspiró cansada y observó la taza de té abandonada en la mesa - Las nubes son independientes y solitarias, vigilan a la familia desde lejos y jamás pueden ser atrapadas y obligadas a hacer algo que no quieran.
-¿Por qué siento como que ese puesto lleva mi nombre? - Kyoya se acomodó en el sofá y observó fijamente a su amiga de infancia.
-Ya te dije que no necesitas aceptar ser mi guardián - La futura mafiosa se llevó las manos a la cara y la restregó ligeramente - Puedes solo ser un aliado y no incluirte en este mundo.
-Lo que significa que no pelearas al lado de Dame-Tsuna en muchas ocasiones, dejándole su seguridad a otros - El arcobaleno, que había estado escuchando en silencio hasta ese momento, decidió actuar antes de que la chica arruinase su plan de unir al otro a la mafia - Haciendo que se enfrente a enemigos mucho más fuertes que ella sola o con un grupo de niños que creen que esto es un juego.
-¡Reborn! - La Sawada observó con molestia a su tutor. Sabía lo que estaba haciendo y no le agradaba en lo más mínimo.
-No tienes que tratar de convencerme carnívoro - El adolescente tomó la mano de la joven y mantuvo su vista fija en su persona - Lo dije ayer y lo repito hoy. Seré tu guardián y no hay forma de que me hagas cambiar de opinión.
-Eres imposible - Los orbes caramelo se cerraron mientras su dueña negaba con una pequeña sonrisa en el rostro. De cierta manera, saber eso le calmaba.
El sonido del timbre se escuchó por toda la casa, llamando así la atención de las tres personas que estaban en el primer nivel. La heredera de Vongola se puso de pie y caminó curiosa a la puerta. Aún era muy temprano como para recibir visitas y Reborn no parecía saber quién era, por lo que no era un invitado suyo.
-¿Kusakabe? - La castaña observó confundida al joven frente a ella. Escuchó a alguien levantándose del sofá y supo que su amigo de la infancia había estado escuchándole.
-Buen día Tsuna-san, lamento la molestia - El adolescente de tupé hizo un asentimiento con la cabeza como gesto de saludo.
-No es problema - El cuerpo de la menor se movió para abrir un poco más la puerta y darle paso al chico cuando notó que algo estaba mal en su mirada - ¿Quieres pasar?
-En otro momento - El vicepresidente del comité de disciplina negó con la cabeza y suspiró dejando notar que se encontraba preocupado - Necesito que usted y Kyo-san vengan conmigo.
-¿Qué sucede? - Hibari apareció detrás de la dueña de la casa viendo fijamente a su segundo al mando. Lo que sea que hubiese pasado no iba a gustarle.
-Es algo que se explica más fácil viéndolo - El mayor suspiró y desvió su mirada a la fémina - Pero no creo que les guste lo que sucedió.
Ambos adolescentes se observaron fijamente por unos segundos y luego la chica salió corriendo escaleras arriba para ponerse un abrigo lo suficientemente grande como para cubrir la ropa que estaba usando en ese momento. Mientras tanto el trío de azabaches esperó fuera de la casa a que la menor saliese para ir al lugar al que Kusakabe quería llevarlos. Una vez la joven regresó comenzaron a seguir al miembro del Comité en completo silencio.
El camino fue corto, pero directo. Tsuna supo de inmediato que estaban acercándose al área cuando vio a otros miembros del comité vigilando la zona. Su mano fue directamente a tomar la de su amigo de infancia al notar que su intuición le pedía no acercarse más de lo necesario. El mayor apretó el agarre y la acercó más a su cuerpo cuando notó que la Sawada comenzaba a temblar.
Cuando estuvieron frente a la escena Hibari volteó el cuerpo de la menor para que no observase nada de lo que tenían frente a ellos. El cuerpo estaba atado de las extremidades a un edificio suficientemente lejano, dejando así a la mujer colgando de la misma manera que lo hacían sus intestinos. El cuerpo de la castaña tembló ante la mirada de Tetsuya y ella supo de inmediato que se trataba de la mujer que los había estado investigando.
No quería pensar en el motivo que había llevado a que la muchacha terminase de aquella manera. Porque cada opción que pensaba era mucho peor que la anterior y eso le aterraba de cierta manera. Sus ojos se enfocaron en su tutor y trató de explicarle quién era la mujer, algo que el bebé, al parecer, ya había descifrado.
La descendiente de Giotto maldijo su suerte una vez más. Porque, de nuevo, iba a tener que aplazar su charla con Kyoya sobre la situación de Mukuro. Aunque al menos esta vez tenía un mejor motivo para no seguir con la conversación.
--------------------------------
Hola de nuevo.
Bueno, debo decir que las conversaciones no iban a tomar ese rumbo en lo más mínimo. Se supone que en este capítulo Hibari se iba a enterar del plan de Tsuna para sacar a Mukuro de Vindicare, pero no paso.
Todo pasa por algo, así que tendremos que esperar un poco más para saber qué pasara con nuestro dúo favorito (Además de que los otros guardianes deben aparecer pronto).
Espero que les haya gustado el capítulo.
Nos leemos pronto. Espero...
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro