Capítulo XXI: Decisiones Por Hacer
Los Hibari eran una familia de principios básicos pero profundos. Uno de ellos era el hecho de que sí alguien salvaba la vida de un Hibari, este estaba destinado a servir a su salvador hasta que pudiese pagar su deuda. Otro era el hecho irrefutable que un Hibari siempre protegería hasta su muerte a su familia y todo lo que amase.
Para la familia Hibari todos sus principios importaban. Sin embargo, para ellos había algo mucho más importante, la confianza ciega y la lealtad en una persona en específico. Un Hibari podía confiar en muchas personas dentro o fuera de su familia, pero siempre habría una para cada Hibari que sería más importante que las demás, más valiosa que las demás y de la cual dolería más una traición o mentira.
Y eso era lo que tenía furioso a Kyoya.
Desde niño había creído en la unigénita de los Sawada de una manera en la que no creía en nadie más. Es cierto que Kusakabe era su mano derecha, pero era por el simple hecho de que no quería que Tsuna volviese a estar en peligro. Pero al parecer eso no importaba en lo más mínimo, porque la castaña era la heredera de una jodida mafia.
Le dolía el que la menor no se lo hubiese dicho, era algo que ardía en lo más profundo de su alma, pero le dolía más el hecho de que no fuese ella quién se lo dijese. De no haber sido por el tutor carnívoro de la chica él probablemente jamás se hubiese enterado del destino del futuro de su amiga de la infancia.
Era eso lo que lo hacía rabiar.
Kyoya suspiró tratando de calmarse a sí mismo un poco para poder pensar de manera correcta. Tenía que tratar de ponerse en los zapatos de la menor y así entender mejor sus motivaciones para quedarse callada sobre la situación. Quizá si lo hacía podría dejar ir esa ira de su cuerpo y así perdonar un poco a la joven.
Lástima que justo en ese momento sintió un tirón en el pecho que lo dejó sin respiración. Era una sensación que no había sentido desde hace algunos años y eso lo puso alerta de inmediato, pues la última vez que la había sentido la castaña había estado al borde de la muerte.
Con eso en mente decidió abandonar su morada para ir a buscar a la Sawada y así saber qué demonios había pasado con ella. Era obvio que al final iba a terminar mordiendo a alguien hasta la muerte, porque no había manera que esta situación sucediese sin un tercero involucrado. La chica era demente, pero había jurado no volverse a hacer daño y él realmente quería creer que así sería.
-Maldita sea omnívora - Los cabellos azabaches comenzaron a revolotear con el viento debido a la velocidad del muchacho al correr - Si te mueres juró que traeré de vuelta tu alma y luego tendrás una pelea contra mí para que pueda desquitarme contigo.
El joven llegó a la casa de la chica sin mucho problema y se adentró directamente al área donde estaba el árbol que le llevaría a la habitación de la chica. Ambos habían acordado sembrarlo ahí para que él siempre pudiese subir a buscarle o ella bajar a su encuentro.
La sorpresa apareció en su rostro cuando vio al tutor de esta con un arma en la mano y sintió su alma volver a arder con furia. No podía ser posible que ese carnívoro le hubiese arrebatado la vida a la menor después de su fanfarronería de decir que era su deber hacerla la mejor mafiosa del mundo.
-Hibari - El bebé no volteó a verlo, pero eso no era importante para ninguno de ellos.
-¿Qué le hiciste? - Trató de mantenerse en calma, pero la ira iba subiendo rápidamente como espuma burbujeante - Responde o te morderé hasta la muerte.
-Ella quería liberarse del sello - El de patillas se alejó del cuerpo de la menor, como si estar cerca le incomodara - Solo hice lo que debía.
-¿Sello? - Kyoya frunció el ceño al saber aquello. Estaba seguro que la chica había destruido el ceño que le colocó su abuelo cuando eran niños - Maldición.
-No te ves sorprendido - Reborn transformó a Leon de vuelta y lo acarició mientras trataba de calmarse a sí mismo.
-Soy su amigo de la infancia - La mirada plateada mostró su molestia ante la pregunta - Si hay alguien que sabe sobre la omnívora soy yo.
-¿Y por ello le rechazaste sin que pudiera decirte nada? - El hitman se acercó a la ventana, pero su mirada jamás abandonó a los adolescentes - Si la conoces tan bien como dices que lo haces, entonces sabes sus motivos para no decirte nada.
Los dos azabaches mantuvieron un duelo de miradas en busca de quebrar la fuerza del otro. Ambos estaban molestos debido a que ellos eran los que habían dejado inconsciente a la chica de esa manera. Era tanta su concentración en el otro, que no notaron a una pequeña de cabello esponjoso entrar a la habitación.
-Tsuna-nee, levántate - La pequeña italiana comenzó a agitar el brazo de la mayor con desesperación - Prometiste que mañana saldríamos a pasear. No puedes fallar a tu palabra.
-Suéltala Lambo - El adolescente observó con seriedad a la hermana adoptiva de su mejor amiga y suspiró.
-Lambo-sama se portará bien - La niña en traje de vaca siguió agitando el brazo de su hermana tratando de despertarle - Ya no hará enojar a Reborn o a I-Pin, comeré mis vegetales, ya no te quitaré comida de tu plato.
-Lambo - Kyoya desvió su mirada de la escena, sintiendo impotencia al ver a las dos féminas en ese estado.
-¡Así que vuelve! ¡Me dijiste que cuando llegara a esta casa tendría una familia! ¡Dijiste que no me abandonarías en cuanto te encontrara aquí! - Los ojos jade derramaron las lágrimas que la pequeña estaba reteniendo hasta ese momento - Le prometiste a Lambo-sama que tendríamos ese futuro juntas.
-¡Ya es suficiente vaca estúpida! - El de patillas acomodó su fedora de manera en la que no se vieran sus ojos mientras regañaba a la menor.
-¡NO! - La pequeña sacó una bazuca y la alistó para apuntarse - Iré a ver a Tsuna-nee al futuro y me dirá como despertarla.
-¡Vaca! - El hitman se acercó a la niña y trató de quitarle el arma, pero solo logró que la bazuca terminara dirigida hacia el adolescente.
Hibari no tuvo tiempo de parpadear cuando un humo rosa lo envolvió haciendo que cerrara sus ojos de inmediato. Cuando volvió a abrirlos se encontró en un lugar completamente desconocido. Aquel lugar parecía ser usado como un despacho, pues tenía varias libreras completamente llenas con libros en diferentes idiomas, un escritorio con papeles apilados en varias torres y unos cuantos sofás para que otras personas pudieran estar cómodas si debía haber alguna reunión.
El adolescente se acercó al ventanal que estaba en la habitación confirmando su sospecha de que no estaba en Japón y frunció su ceño al desconocer el área geográfica donde se encontraba. Sus sentidos se pusieron en guardia cuando la puerta de la oficina fue abierta y por esta entró una joven castaña que pasó sin darle la cara y se dirigió a revisar los documentos del escritorio. Supuso que no había notado su extraña presencia en el lugar.
-Kyoya - Bueno, se retractaba. Tal vez sí lo había notado - Sé que estás despierto. Deja de fingir que duermes y ayúdame a preparar todo para la reunión de hoy.
-... - El joven se mantuvo en silencio al no tener la menor idea sobre lo que la joven se refería. Pero estaba aprovechando a observarla para saber si era una amenaza para él.
-Sé que estás molesto por lo que pasó esta mañana, pero ya sabes que Em es así - La chica suspiró mientras movía algunos papeles de lugar - Y también sabes que lo que Reborn dijo no es cierto, solo lo hace para enojarte - La mujer pareció molestarse ante el silencio y golpeó el escritorio - ¡Es suficiente Kyoya! Esa actitud tuya no nos lleva a ningún lado. Además, se supone que debes ayudarme en mi estado.
La joven se volteó lista para golpear al azabache, pero se llevó una sorpresa al notar que el muchacho frente a ella era sin duda diez años más joven que antes. Ante aquello solo pudo abrir los ojos con sorpresa y apoyarse en el mueble que tenía detrás.
Por su parte el Hibari mostró por un momento sorpresa sus ojos antes de volver a su estoicismo. Su mirada hizo un reconocimiento rápido de la fémina delante de él confirmando su identidad. Era la joven Sawada, pero varios años mayor y con un vientre de embarazada.
-¿Qué haces aquí Kyoya? - La castaña se recompuso rápidamente, tratando de mostrarse calmada - Esta no es tu época.
-La niña vaca y el carnívoro - El azabache no dijo mucho, pues no se sentía del todo cómodo en esa situación.
-Ya veo - La joven asintió entendiendo la situación aun si no le había dicho el contexto - Así que es el día donde Reborn quitó el sello.
-Te veías muerta - No lo aceptaría, pero ver a la versión futura de la chica le quitaba un peso de encima.
-No te confundas, lo estoy - La adulta sonrió al notar el brillo de sorpresa reflejado en los ojos ajenos - Mi última voluntad ese día era arreglar las cosas contigo, pero muy en el fondo sabía que no podría hacerlo si no eras tú quien iba a buscarme.
-Así que fue una trampa - Los ojos plata mostraron su molestia ante la situación en la que se había involucrado.
-Sí y no - La mayor se acercó y tomó asiento en uno de los sofá - Hay una situación peligrosa que está sucediendo bajo nuestras narices en esa época Kyoya. Mi mente está luchando por abrir el sello y al mismo tiempo está buscando la información que necesitamos para vencer, pero eso yo aún no lo sé.
-¿Qué tengo que ver? - El ceño del chico se frunció al suponer que era una situación relacionada a la mafia.
-¿Tú? Todo y nada - Los ojos caramelo mostraban la calma de su dueña ante la situación - El problema será de ambos, pero puedes decidir no hacer nada después de saberlo. No estás obligado a nada y yo tampoco.
-¿Qué hice? - El adolescente miró fijamente a la contraria esperando saber sus decisiones futuras.
-Eso no puedo decírtelo Kyoya, sería jugar con tu voluntad - La fémina rió al notar la mirada de molestia - No lo tomes como que te guardó un secreto, porque no es así. Pero, así como en esa época no quería obligarte a pertenecer a la mafia, de igual manera no quiero que sientas que te obligo a cumplir un papel. Al fin y al cabo, todo lo que vez es solo una ilusión para ti.
-¿A qué te refieres? - El Hibari se cruzó de brazos viendo fijamente a la versión futura de su amiga.
-Bueno, las decisiones forjarán un futuro Kyo - La mujer tocó su vientre instintivamente y le sonrió con tranquilidad - No podemos saber si tomaremos las que nos conducirán a este o a uno completamente diferente. Nada en esta vida está escrito.
-Así que este no es mi futuro - Los ojos plata se desviaron hacia el ventanal tratando de dejar de mirar a la mayor.
-Puede que lo sea, puede que no lo sea, solo tú decidirás eso - Tsuna bajó su mirada y tocó el anillo en su dedo anular - Al final cada día está lleno de decisiones que cambian el futuro. Tú decides hacia dónde quieres que se dirija tu vida.
-... - Kyoya mantuvo su vista en el jardín que se veía desde su posición mientras pensaba en lo dicho por la mujer - Entonces escogiste la mafia.
-No realmente - La Vongola observaba con tranquilidad al menor - Escogí proteger el deseo de Primo Vongola. Proteger a su amada ciudad desde las sombras y tratar de hacer este mundo un poco más justo para todos. Esa fue mi decisión y he estado lidiando con ella desde entonces.
-¿Fue la correcta? - El azabache regresó su mirada a la embarazada para juzgar si le diría la verdad.
-Cada día aparece un nuevo loco dispuesto a ayudarme o a matarme - Los ojos caramelo brillaron con diversión ante lo dicho - No puedo decirte si será lo mejor en un futuro, pero hasta el momento es una de mis mejores decisiones.
-... - El menor regresó su mirada al jardín sin darse cuenta que la contraria se levantaba del sofá y se acercaba a él.
-Kyoya - La castaña acarició con cariño el cabello del contrario y comenzó a hablarle de manera maternal - Entiendo tus inseguridades, entiendo tu miedo a perder tu estabilidad. Pero el que no arriesga no puede ganar. Eres un carnívoro, no dejes que esos miedos detengan lo que quieres conseguir.
-Bien - Sus hombros se relajaron automáticamente ante el contacto hecho por su acompañante.
-Es hora de que vuelvas - La joven besó al muchacho en la comisura de los labios y se alejó para sonreírle con dulzura - Recuerda que solo tú podrás despertarme.
-¿Cómo? - El ceño del Hibari se frunció otra vez al recordar la imagen del cuerpo inconsciente de la menor.
-Ya te lo dije - La sonrisa de Tsuna se tornó ligeramente burlona mientras le veía por última vez - Quiero arreglar las cosas contigo.
Esas fueron las últimas palabras que escuchó el joven antes de sentir como el humo rosa volvía a aparecer para llevarlo seguramente al año en el que debía estar. Una vez que este finalmente se disipó fue capaz de ver a un par de niños viéndole fijamente.
-Has vuelto - El bebé de traje suspiró y regresó su mirada a su alumna - El Hibari del futuro dijo que te encargarías de todo.
-... - El azabache solo se levantó de su lugar y se acercó al cuerpo de la chica - Omnívora.
Kyoya observó fijamente a la menor y se sentó a su lado comenzando a acariciar el rostro ajeno que se veía en tanta paz. Su mente seguía vagando en todas las cosas que la chica le había dicho y entendió a lo que se refería con que su futuro no estaba escrito. Porque ella en el futuro estaba viva, pero en ese momento no lo estaba y era decisión suya traerle de vuelta o no.
No es como si tuviese que pensar mucho esa decisión.
-Despierta - El azabache pasó su mano por el cabello de la Sawada de la misma manera en la que su versión adulta lo había hecho con él - Tú y yo tenemos que hablar como personas civilizadas sobre lo que vamos a hacer con respecto a tu posición en la mafia y mi posición como tu guardián.
Pasaron unos segundos donde el silencio era capaz de ahogar la respiración de cualquiera. Los tres presentes estaban demasiado tensos ante la idea de que aquellas palabras no fueran suficientes para traer a la chica de vuelta de la muerte.
Sin embargo, poco después una llama apareció en la frente de la castaña y comenzó a crecer dejando ver la potencia y la pureza de las mismas. Estas se extinguieron unos segundos después, pero a cambio un par de ojos caramelo se abrieron lentamente y su dueña le sonrió con cansancio al chico delante de ella.
-Kyoya - La castaña extendió su mano para tratar de tomar la contraria, pero se detuvo al recordar la pelea que habían tenido pocas horas atrás.
-Deja de asustar a los demás omnívora - El prefecto tomó la mano medio extendida de la menor y entrelazó sus dedos - Siempre te metes en situaciones donde nos tienes a todos preocupados.
-Supongo que es mi don y mi maldición - La morena rió ligeramente y apretó con miedo la mano que tenía sujeta la del chico - ¿Sigues molesto conmigo?
-Algo - Confirmó el varón sin soltar la mano de la chica que ahora le veía preocupada - Pero quiero escuchar tu versión de los hechos.
-Gracias - La fémina volvió a sonreír con cansancio y apretó nuevamente la mano del mayor.
-Dame-Tsuna - Ambos adolescentes voltearon a ver al bebé que se mantenía completamente serio al lado de una pequeña en traje de vaca - ¿Alguna explicación para lo que pasó?
-Yo... - La boca de la joven se secó al recordar que su mente había sido abrumada con imágenes y sonidos antes de que la tranquila voz de su amigo de infancia apareciera.
Su mirada se enfocó en el contrario tratando de explicarle sin palabras lo que pasaba por su mente en ese momento. El chico solo acarició su mano y asintió ligeramente para que ella se sintiera más tranquila consigo misma y con la decisión que estaba por tomar.
-Tenemos que hablar de algo importante Reborn - Los ojos caramelo se enfocaron en su tutor sabiendo que era hora de hablar de lo que le había aquejado por el momento - Porque creo que ya no estamos a salvo aquí.
Mientras aquello sucedía en la casa de la familia Sawada, una mujer de cabellos castaños estaba caminando en el área pobre de Namimori recolectando información sobre las personas de interés de su jefe. Sin embargo, su camino fue obstruido por un adulto de cabellos castaños.
-Disculpa, debo pasar por ahí - La mujer sonrió dulcemente tratando de esquivar al otro, pero este no la dejó - Enserio debo pasar.
-Es una lástima que no vaya a dejar que lo hagas - Los ojos dorados brillaron con diversión y molestia - Sé lo que estás haciendo y no voy a dejar que continúes.
-... - Los ojos grises de la mujer se apagaron por completo, mientras que su sonrisa desaparecía - Si no te quitas te mataré.
-Vaya, tan linda y tan violenta - El castaño negó con su dedo índice y sonrió perversamente - Pero debo decepcionarte ahora, porque no voy a dejar que me mates.
-No necesito tu permiso - La adulta joven sacó un cuchillo y le observó victoriosa - Mataré a cualquiera que se interponga en mi camino
-Al menos estamos en la misma sintonía - Otra voz femenina se escuchó en aquel callejón alertando a la muchacha - Porque nosotros tendremos que hacer lo mismo.
-¿Qué? - La italiana observaba de un lado a otro, vigilando los movimientos de ambas personas.
-Te has metido en nuestro camino y has comprometido nuestra misión - Los ojos dorados del varón dejaron ver su molestia - Tendremos que hacerte pagar por ello.
-No te preocupes cariño - Los ojos cafés de la otra mujer dejaron ver la diversión que sentía debido a la situación - Entre más pronto nos digas lo que queremos saber, menos dolor te haremos sentir.
La castaña se movió para sacar su arma, pero fue inmovilizada de inmediato por el varón. Sus ojos se abrieron con temor al notar la sonrisa diabólica que ambos adultos tenían y su cuerpo tembló. Ellos solo la observaron y la pelirroja sacó su daga para acercarla a la piel ajena.
-Entonces, vamos a comenzar - Aquellas palabras fueron las últimas que la chica escuchó antes de que la dejaran inconsciente.
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¡Un milagro! Las actualizaciones rápidas no sucedían desde 2017, pero quería que este capítulo saliese lo más pronto posible para el goce de todos ustedes. (Aunque también fue tentadora la idea de no subirlo pronto y dejarles con el suspenso del capítulo anterior).
Espero que les haya gustado el capítulo. Si hay algo que no está completamente relacionado al canon de la historia original solo diré que esta historia es un fic que tiene a un Tsuna mujer de 16 años que conoce a Kyoya desde pequeña y que ya sabía que su padre trabajaba en la mafia. Puedo tomarme las libertades creativas que crea correspondientes al caso.
¿Por qué digo esto? Bueno, un amigo leyó lo que estaba escribiendo y se quejó de que no seguía ciertas reglas estipuladas en el manga o en el anime. Trato de respetar lo más que puedo el material original, pero al final es un fic y si quiero que Reborn se ponga un tutú y baile ballet puedo hacerlo.
Perdonen la queja, necesitaba desahogarme en algún lugar.
Dicho esto, espero les haya gustado el guiño que hice al futuro de Tsuna, lo más seguro es que algún día haga una historia corta narrando el punto de vista de Reborn cuando el Hibari del futuro apareció.
No prometo nada de cuándo estará el próximo capítulo, pero si se una cosa... Varia se acerca y será el menor de los problemas de Tsuna y Kyoya.
Nos leemos pronto.
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