Capítulo XVII: Calor
Las gotas de sudor recorrían el cuerpo del prefecto debido a lo caliente que sentía su alrededor, su respiración irregular denotaba el cansancio que sentía en ese momento, un suspiro abandonó sus labios cuando sintió una de las manos de la castaña en su pecho desnudo, trataba de emitir alguna palabra pero no podía debido a que su cabeza zumbaba por el calor que recorría su ser entero, estaba seguro que si seguía así colapsaría por lo agotado que estaba, pero no quería dejar a la menor así, no con esa expresión en su rostro.
-Kyoya - La voz de la Vongola se escuchaba demasiado lejana para su gusto propio - Hibari Kyoya no vayas a desmayarte justo ahora o me las vas a pagar
-No creo que su cuerpo resista más Tsuna-san - Una voz masculina hizo presencia poco después de la femenina, llamando la atención del azabache por varios segundos
-¿Podrías traerme el botiquín Kusakabe? Por favor - De nuevo se pudo escuchar la voz de la poseedora de llamas del cielo, pero esta vez sonaba aún más lejana que antes - No podemos dejar que siga con fiebre
-De inmediato - Muy a lo lejos se escucharon varios pasos alejándose de donde ambos jóvenes estaban para ingresar a una habitación que debía estar bastante cerca
El azabache trató de abrir sus ojos una vez más para asegurarse de que la menor ya no tenía esa marcada preocupación en su rostro, sin embargo no podía siquiera pensar en hacer aquella acción ¿Cómo diablos habían llegado a aquella situación?
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La madrugada podía ser realmente fría después de una tarde de lluvia torrencial como la que había pasado algunas horas atrás, sin embargo la Sawada menor se mantenía totalmente calmada en medio de su dormir, el calor que sentía gracias a la prenda de ropa ajena la hacía ignorar el clima que estaba tanto dentro como fuera de su habitación, lo único importante para ella era su dulce mundo de sueños.
Tristemente alguien no sabía respetar el descanso de otra persona a las tres de la mañana, por lo que pronto un sonido realmente incómodo pero apenas perceptible comenzó a hacerse notar haciendo que la adolescente abriera sus ojos con sorpresa y se comenzará a mover como loca para encontrar el objeto que creaba aquel ruido.
O en otras palabras, buscaba encontrar su celular para entender a quien se le ocurría llamarla tan temprano.
-Quien quiera que seas, ¿Sabes a la hora que se te ocurre llamar? - La voz ligeramente ronca de la muchacha mostraba que había estado en el mundo de Morfeo durante bastante tiempo
-Tsuna-san - Un tono de voz bastante preocupado se dejó escuchar del otro lado de la línea llamando la atención de quien acababa de despertarse - Disculpe pero solo puedo contactarla a usted sin preocuparme de que Kyo-san me mate
-¿Kusakabe-san? - El sueño que había estado presente en la chica momentos atrás desapareció casi de golpe al identificar a quien la llamaba y su mente comenzó a imaginar cientos de malas situaciones con el Hibari estando herido - ¿Ha pasado algo malo?
-Bueno, depende como lo considere usted - El mayor soltó un suspiro rápidamente antes de continuar - Kyo-san tiene fiebre y no deja que nadie haga algo para poder curarlo, de hecho saca a todo el que trate de entrar a la habitación
-¿Cuánto tiempo lleva de esa manera? - El cielo Vongola se levantó de su cama y se cambió rápidamente de ropa a una más cómoda mientras veía una forma de salir rápidamente de su habitación sin llamar la atención del hitman que vivía en su hogar
-Desde la noche - Aun cuando no era visible a los ojos contrarios el casi adulto negó con su cabeza sintiéndose exhausto por la situación - Él siempre ha dicho que si pasaba varias horas en ese tipo de estado entonces debía contactarle a usted de inmediato
-Está bien Kusakabe-san - La joven terminó de arreglarse y abrió lentamente su ventana para salir por ahí con dirección de la casa del prefecto, debía agradecer profundamente que las ramas del árbol de su jardín llegaran tan cerca de su ventana - Voy para allá así que no se preocupe
-De acuerdo - La calma fue rápidamente perceptible en el hablar del azabache lo cual también tranquilizo a la contraria - Gracias y disculpe la molestia Tsuna-san
-Hemos hablado de esto Kusakabe-san - La menor fue la que suspiró en esta ocasión luego de escuchar tantas veces aquel trato tan formal durante la llamada - Es solo Tsuna
-Usted me llama de manera respetuosa aun cuando es más importante que yo Tsuna-san - El miembro del comité de disciplina comentó aquello tratando de sonar lo más serio posible - Eso es lo que nos caracteriza
-Hablaremos de cambiar eso luego de asegurarnos de que Kyoya este de nuevo sano - La castaña no quiso decir más ante aquel tema, pues sabía que era demasiado difícil sacarle una idea de la cabeza al mayor
-Entendido - Un ruido se dejó percibir a lo lejos y pronto la mano derecha del demonio de Namimori volvió a suspirar dejando notar su cansancio - Tendré la puerta abierta para que pase sin problema
-De acuerdo - Con esas palabras fue que la chica dio por terminada la conversación que había mantenido por varios minutos con el contrario
La castaña no dudó ni un segundo en bajar lentamente por el árbol que estaba cerca de su ruta de escape, mientras bajaba veía directamente a la ventana de su tutor rogando que este no notase que estaba escapando de su casa luego de haber sido dada de alta apenas unas horas atrás, sin embargo los ruidos de movimientos provinieron de otra ventana, justo en la que notó a sus tres hermanos menores observándole fijamente.
-Tsuna-nee ¿A dónde vas? - La pequeña en traje de vaca no paraba de restregar sus ojos con cansancio debido a la hora en que el mayor la había sacado de su cama
-Tengo una emergencia personal - La Sawada no dudó mucho en volver a escalar el árbol dirigiéndose esta vez a la ventana donde estaban los menores - Podrían no mencionar que estoy yéndome a esta hora
-Está bien - El de cabellos castaños sonrió ligeramente antes de bostezar por el sueño que aún tenía en su sistema - ¿Le decimos a mamá y a Reborn que tratarás de llegar a la hora de cenar?
-Por favor Fuuta - La futura mafiosa sonrió con cariño antes de entrar al lugar y empujarles ligeramente dentro de la habitación que compartían - Ahora vuelvan a la cama
-Ten cuidado Tsuna-niinee - Una pequeña niña de trenzas bostezo poco después de decir aquello mientras se subía a la cama
-¿Niinee? - La adolescente se le quedo viendo a los niños mientras estos terminaban de acomodase en la cama para que los volviera a cubrir con las mantas
-No sabe si solo decirte nii o nee así que usa ambos - La pequeña del afro se acomodó lo más posible tratando de que la otra chica no se le apegara tanto al único varón de la habitación
-A I-Pin le gusta como suena - La pequeña niña de ascendencia china sonrió más de lo usual por lo que les fue imposible a los demás también compartir la sonrisa, aunque dos de ellas mostraban bastante cansancio
- Bien, sigue llamándome así si quieres - La mayor despeinó unos segundos a la otra asiática antes de caminar a la ventana para lanzarse al árbol - Ahora sigan durmiendo
-Adiós Tsuna-niinee - Dijeron los menores con una sonrisa en su rostro mientras se arropaban para dormir profundamente de nuevo
-Adiós niños - La muchacha sonrió viéndoles en aquella posición antes de reiniciar su recorrido para llegar al primer nivel
-¡Ah! - Sin tardar demasiado el varón entre los tres habitantes de aquel cuarto regresó a la ventana sonriendo inocentemente - También saluda a Kyoya-nii de nuestra parte
-Ya vete a dormir Fuuta - La chica no dudo en lo más mínimo en ver mal a su pequeño hermano menor por lo que había mencionado, después de todo aun le era incomodo que alguien que no fuese Kyoya o Tetsuya pudiese leerle tan bien como el chico y Reborn lo hacían
-Si Tsuna-nii - El niño italiano hizo un pequeño saludo militar antes de darse la vuelta y correr a la suave y caliente cama que había dejado atrás para molestar un poco más a su hermana con su chico
Una vez la futura Vongola se aseguró de que sus amados dolores de cabeza habían vuelto a descansar fue que decidió apresurarse y salir de su hogar antes de que algo más pasara y ya no pudiera llegar a la casa del único Hibari que aún vivía, así que sin más espera término de bajar el árbol y corrió hacia el muro de su hogar para salvarlo y poder ir directo a donde la estaban esperando.
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Tetsuya Kusakabe no sabía que más hacer para que su jefe dejara de querer destruir todo lo que veía por el simple hecho de que hacía ruido, el mismo viento estaba haciendo al chico volverse loco de la ira contenida y no había nada que pudiera evitarlo.
Pero eso no significaba que no existiera alguien que pudiese calmarle.
-Kyo-san, necesita relajarse o enfermará aún más - El adolescente mayor suspiro tratando de acomodar de nuevo al menor en su cama mientras rogaba que este no le golpeara
-No estoy enfermo - El de mirada platinada frunció el ceño mientras trataba de levantarse de la cama - No soy un débil herbívoro como para enfermarme
-Eso lo determinará Tsuna-san cuando venga - El joven con apariencia de matón cerró sus ojos sabiendo que lo que acababa de mencionar molestaría aún más al contrario
-¿Le llamaste? - El presidente del comité de disciplina observó con ojo llenos de furia a su segundo al mando ante lo que recién le había dicho
-Usted me ha dicho que lo hiciese si llegaba a enfermarse de una manera muy grave - El chico de tupé se excusó rápidamente aunque sabía que aquello no lo libraría de la molestia contraria
-Ella acaba de salir del hospital, tiene que descansar - El de piel pálida tomó con más fuerza su tonfa mientras su mirada transmitía un odio descomunal, como si el actuar del contrario fuese todo menos lo correcto
-Descansaré cuando sepa que estás recuperado - Una voz mucho más femenina se escuchó en la habitación y pronto la dueña de aquella voz se dejó ver en el lugar
-¿Qué estás haciendo aquí? - La mirada del prefecto se oscureció al notar la presencia de la joven, pues solo significaba que había salido bastantes minutos atrás en medio de la helada madrugada o no estaría todavía en aquel lugar
-Kusakabe me llamó porque no dejas que nadie se te acerque sin gruñir de molestia - La chica le hizo una señal al mayor de los presentes y este se retiró de inmediato - Kyoya necesitas tomar algo para curarte, no porque te enfermes eres menos fuerte de lo que eres normalmente pero serás más débil si sales de tu hogar en este estado y terminaras viéndote como un herbívoro
El azabache no mencionó ni una sola palabra luego de aquello, pero se acomodó lo suficiente en la cama como para dejar en claro que haría lo que la castaña quería y que no saldría de su cama hasta recuperarse lo suficiente como para poder levantarse sin ayuda de nadie más.
-Gracias Kyoya - La Vongola sonrió antes de dirigirse a la puerta del lugar para salir de la habitación - Vuelvo en un momento, no te vayas a levantar ¿Entendido?
La Sawada caminó directo a la cocina en cuanto recibió la afirmación del chico y comenzó a buscar todo lo necesario para cuidar a su mejor amigo, sabía que sería difícil debido al carácter del muchacho pero ser amiga de Kyoya Hibari siempre le había hecho las cosas difíciles, así que eso no era una noticia demasiado nueva.
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Algunas horas habían pasado desde la llegada de la fémina a la casa del prefecto, una hora atrás la luz del sol había comenzado a iluminar la ciudad y con ello se había hecho claro que el único miembro del comité de disciplina que se encontraba sano en aquel hogar debía irse y cumplir con su deber como la mano derecha del demonio de Namimori, por lo que dejó totalmente solos al par de adolescentes en aquel lugar.
Por su lado la castaña había decidió llamar a su madre y confirmarle que todo estaba bien y que trataría de llegar en cuanto todo volviese a estar tranquilo, después de ello también le había escrito a los chicos para que no se preocuparan por ella y para pedirles las tareas que les habían dejado, pronto recibió las respuestas de los tres chicos siendo la más rápida en llegar la del de cabellos plateados quien no paraba de preguntarle si se encontraba a salvo, a lo que ella solo pudo asegurarle de que no estaba en ninguna situación de riesgo, mientras que a los otros dos le habían deseado que todo le saliera bien ese día por lo que solo les agradeció por sus buenos deseos.
Así que ahora que todo estaba en relativa paz por esos lados era que podía encargarse plenamente del chico que por el momento se encontraba descansando gracias a la medicina que le habían dado un par de horas atrás cuando había tenido la recaída de la fiebre, había transpirado tanto que no le había quedado de otra que cambiarle la ropa para que la humedad de esta no le hiciese daño nuevamente, de hecho era algo que le tocaba volver a hacer justo en ese momento.
Cuando lo cambió por primera vez se había puesto muy nerviosa debido a que después de tantos años había vuelto a verlo con tan poca tela cubriéndole así que podía notar de mejor manera los cambios que tenía su cuerpo y las marcas de pelea que le habían quedado luego de los años. Sin embargo no había podido tardarse tanto pues Kusakabe le había recordado que tan importante era terminar de vestir y cuidar al otro varón.
Ahora que estaba sola de nuevo con el Hibari fue que tomó su tiempo para secarle y vestirle de manera correcta, una vez que le faltaba solamente la camisa fue que decidió notar más conscientemente cada detalle que poseía el prefecto de diferente durante ese tiempo que habían estado distanciados de una u otra forma.
A ojos ajenos la chica notaba como el cuerpo del muchacho estaba mucho más ejercitado para alguien de su edad, la musculatura que tenía no era exagerada en lo más mínimo sino que le quedaba de manera perfecta haciéndole ver realmente atractivo, su rostro había perdido aquel detalle infantil y se veía mucho más maduro. A perspectiva de un desconocido Tsuna podría decir sin dudar que el azabache se había vuelto realmente atractivo con el paso del tiempo y era inevitable sentirse encantada por él.
Pero esa no era la realidad.
La Vongola estaba concentrada en cada una de las cicatrices que estaban plasmadas en el mayor, algunas eran totalmente desconocidas por lo que sabía que eran recientes o al menos del tiempo en que estuvo lejos, pero por otro lado existían otras bastante conocidas para la joven pues había estado en el momento que habían pasado o ella era la razón de su existencia.
Aun así hubo una en particular que llamó más claramente su atención, esta abarcaba gran parte de su pecho y mostraba que había sido una herida bastante profunda, de aquellas que podían darte muerte rápidamente.
-Deja de verme tanto omnívora - La voz masculina sonó más ronca y profunda de lo usual, dejando notar que el muchacho no llevaba mucho despierto
-Lo lamento - Aun cuando decía aquello la Vongola no había hecho nada por desviar su atención de aquella antigua marca que hacía que su pecho ardiera
-¿Qué te sucede? - El muchacho frunció su ceño tratando de ver a los ojos a la chica que seguía sosteniendo su camisa con fuerza mientras su mirada recorría la herida una y otra vez
-¿Perdón? - La Sawada finalmente subió su mirada mientras observaba con confusión al chico debido a las palabras recién mencionadas
-Siempre habías odiado ver esta marca - El azabache se sentó rápidamente frente a su acompañante tratando de notar que pasaba por su mente
-Aún lo hago - Los ojos del cielo Vongola volvieron a centrarse en la gran marca en el pecho de su amigo mientras fruncía su ceño - Pero...
-Omnívora - El tono de voz autoritario del mayor se dejó escuchar, pues necesitaba saber que era aquello que aquejaba a la otra
-Soñé con ese día cuando estaba en el hospital - Una lágrima que prontamente fue removida cayó de los ojos que el prefecto tanto amaba - Ese sujeto apareció de nuevo en mi memoria, estaba presente como un fantasma que jamás se aleja y él...
-¿Qué hizo? - El silencio fue lo único que se mantuvo en aquella alcoba por varios minutos hasta que el chico decidió tomar nuevamente la palabra - Tsuna
-Te mató frente a mí - Más lágrimas pronto aparecieron en los ojos chocolate de la chica pero ninguna de ellas fue derramada pues las limpió casi de inmediato tratando de mostrarse fuerte - Te vi morir y no pude hacer nada para evitarlo, fui totalmente inútil
-... - Aquella falta de sonido volvió a hacerse presente en el lugar, sin embargo esta vez no hubo palabras que salieran de la boca del adolescente, después de todo no sabía cómo reconfortar a su cielo
-Kyoya - La voz suave y dulce de la menor sonó entrecortada debido a sus ganas de llorar, sin embargo no se permitió hacerlo y decidió seguir hablando - ¿Crees que deba decirle todo a Reborn?
-Es un carnívoro de primer nivel - El poseedor de las llamas de nube no hizo más que tomar sus tonfas y observarlas fijamente - Si él lo sabe podrá ayudarnos, aunque no es algo que me alegre admitir
-Supongo que no - Una sonrisa triste apareció en el rostro de la más joven ante los recuerdos que existían en su mente - Después de todo siempre hemos sido tú, Kusakabe y yo
-Excepto cuando decidiste irte sin mirar atrás - Las palabras del demonio de Namimori se dejaron escuchar llenas de rencor, como un veneno demasiado letal
-No lo digas como si tú no me hubieras hecho tomar esa decisión - La descendiente de Primo solo se dedicó a ver a su amigo aun cuando quería reclamarle aún más por su comentario reciente
-Jamás te pedí que te marcharas - Ante lo dicho el mayor no hizo más que fruncir su ceño mostrando la negativa ante las palabras de su acompañante
-Pero me pediste alejarme de ti - La voz de la Vongola sonó un par de tonos más bajo de lo usual, mostrando la seriedad y la furia que sentía en ese momento - Y fue justo lo que hice
Ambos jóvenes desviaron sus miradas con incomodidad y molestia, sabían que de cierta manera el contrario tenía la razón pero no iban a justificar su actuar en lo más mínimo, después de todo los dos habían tenido que sacrificar algo para protegerse entre sí.
-Iré a traerte algo de comer - La menor se levantó de su lugar y comenzó a caminar hacia la puerta lo más rápido que pudo
-Omnívora - El presidente del comité de disciplina lanzó prontamente una de sus tonfas para detener la huida de la contraria
-Hablemos de esto en otro momento - Sin siquiera fijar su mirada en el contrario lanzó de vuelta el arma que la había parado segundos atrás - No estamos para hablar sobre este tema ahora
La chica sin decir una sola palabra más decidió salir de nuevo de la habitación, sentía un nudo en la garganta que no había sentido en mucho tiempo, de nuevo estaba presente aquella impotencia que el único Hibari era capaz de crearle con tanta fuerza.
Aquel sentimiento de ser una herbívora en toda su definición.
Mientras tanto el chico no paraba de ver a la puerta con el ceño fruncido, detestaba que la joven y él siempre terminaran peleando por algo sin ningún tipo de sentido, principalmente porque no podía dejar de lado su inmadurez y decirle todo lo que debía decirle desde que eran pequeños.
Pero era culpa de las situaciones y hasta que ambos aprendieran a dejar su resentimiento de lado todo podría volver a su cauce normal.
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Las horas pronto comenzaron a pasar y ambos miembros de la décima generación Vongola trataban de actuar como si la pelea que habían tenido no hubiese existido, Tsuna se la había pasado haciendo la limpieza en el hogar del muchacho mientras Kyoya había llamado a su segundo al mando para hacer algo de su trabajo y para asegurarse de que todo estuviese en orden en la escuela.
Un par de horas después el guardián de la nube se levantó de su cama para saber que estaba haciendo la castaña pues habían pasado bastante desde que se habían visto y necesitaba al menos pedirle disculpas por el haberle reclamado por su decidir, es por lo mismo que comienza a buscar a la joven por los lugares más cercanos a su habitación pues aun si estaban peleados ella jamás lo dejaría a su suerte.
Sin embargo luego de varios minutos de no ser capaz de encontrarla es que el muchacho comienza a pensar que quizá la futura mafiosa tuvo suficiente de él y había decidido finalmente abandonarle y dejarle atrás, por lo que decidió caminar hacia una de las habitaciones que siempre se mantenía cerrada a menos que él decidiese abrirla, aquella habitación había sido arreglada con colores aniñados pero muy dulces justo como lo era la dueña del cuarto.
Después de todo era lógico que en aquella época Tsuna prefiriese colores pastel a algunos más oscuros.
La sorpresa del prefecto apareció cuando notó que la Vongola se encontraba en aquella habitación viendo fijamente en el único espejo del lugar la herida que tenía en todo su pecho, una herida que era igual a la suya.
-¿Omnívora? - El prefecto no tardó nada en acercarse a la chica y hacer que ambos se sentaran en la cama viéndose fijamente
-Jamás quise que lo supieras - Los ojos chocolate se oscurecieron prontamente mientras se concentraban en no mantener el contacto visual - Después de todo esto fue mi culpa desde el principio
-No fue tu culpa y lo sabes - El de cabellos oscuros se cruzó de brazos tratando de intimidar a su contraria, aunque sabía que eso era casi imposible
Los dos adolescentes se quedaron viendo fijamente teniendo una pelea de miradas, ambos se reclamaban y se excusaban nuevamente por lo que habían dicho y por lo que no, luego de varios minutos la más joven de ambos se levanta de la cama y salió del hogar del prefecto casi corriendo.
Al momento de que la joven mafiosa estuvo fuera de la casa fue que se dispuso a correr lo más rápido que pudo como si con aquello pudiera huirle a los sentimientos encontrados que tenía debido al muchacho al que había estado cuidando durante todo el día.
Por su parte el azabache que estaba en la cama de la muchacha tomó sus adoradas tonfas y las lanzó a diferentes lugares de la habitación tratando de que eso le quitara la molestia que sentía consigo mismo por no haber notado lo que aquejaba a su chica.
Porque al final con tantos secretos en medio de ellos parecía que la relación que ambos adolescentes tenían en lugar de calentarse y volver a hacerlos actuar como hace años se estaba enfriando hasta el punto de volver a convertirlos en desconocidos.
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¡Capitulo nuevo para celebrar el inicio del nuevo año!
Lamento si tardó demasiado, con las fiestas y mi nuevo trabajo he perdido todo mi tiempo libre ;-;
Aun así trataré de darles la próxima actualización lo más pronto posible, aunque no prometo nada
Hasta entonces, ¡Nos leemos pronto!
PD: Un nuevo personaje aparece el próximo capítulo ¿Ideas sobre quién podrá ser?
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