Capitulo XIV: Kokuyo
Una nueva mañana permitía que la luz del astro rey comenzara a iluminar ligeramente todos los lugares que podía en aquella pequeña ciudad de Namimori, el día domingo era para pasarlo en calma con la familia mientras comentaban sobre lo bueno y lo malo de la semana, o al menos así era en muchos casos.
En una casa que jamás se mantenía en silencio se podía apreciar a tres adolescentes observando seriamente al pequeño que parecía muy tranquilo tomándose su café, aun cuando sabía que debían partir en unos minutos, sin embargo nadie dijo nada hasta que una castaña se puso de pie.
-Nos vamos ya mamá - La más joven de las Sawada se acercó a su madre y le dio un beso en su mejilla antes de encaminarse hacia la puerta
-Tengan cuidado Tsu-kun - Nana sonrió dulcemente mientras terminaba de limpiar lo usado para hacer el desayuno - Que disfruten su salida entre amigos
-Gracias mamá - La joven mafiosa observó a sus amigos que se habían levantado detrás de ella antes de centrar su mirada en su tutor - Reborn, alcánzanos con Bianchi en el hospital por favor
-¿El hospital Juudaime? - El de cabellos plateados observó con duda a su líder mientras terminaba de colocarse su chaqueta para poder salir junto con ella
-Iré a ver a Ryohei antes de irnos a Kokuyo, se lo debo - La futura Vongola suspiró mientras se colocaba sus zapatos con cansancio
-Es bueno que te preocupes por todos los subordinados de la famiglia - El pequeño azabache de traje sonrió con sorna mientras seguía bebiéndose su café muy lentamente
-¡Que no son...! - La de mirada chocolate solo pudo suspirar derrotada antes de tomar sus cosas con cansancio mostrado en su rostro - Da igual, solo apresúrate por favor
-Vaya, no había visto así a Tsu-kun desde el día en que se peleó con Kyo-kun - La castaña mayor observo curiosa el lugar donde su hija se acababa de ir junto con sus amigos
-¿Pelearon? - El hitman volteó a ver con duda a la mujer mientras trataba de ubicar aquello en lo que sabía de la línea de vida de su alumna - Mamma ¿Podrías contarme lo que paso?
-Eso quisiera Reborn-kun, pero no sé nada más que eso - La adulta negó con su cabeza mientras cerraba sus ojos tratando de evitar la mirada de aquel pequeño - Tsu-kun se la paso llorando hasta que decidió irse un par de años con su padre, esos años fueron muy silenciosos aquí
-Ya veo - El de patillas dio su último trago a su café antes de bajarse de su silla de un salto al tiempo que Bianchi aparecía a su lado - Bueno mamma iremos yendo con los chicos o terminaran en problemas
-Que les vaya bien Reborn-kun - "Hija mía, creo que va siendo un buen momento para que te abras a recordar el pasado" Nana mantuvo su sonrisa inocente mientras trataba de evitar pensar más en lo sucedido cuando su pequeña era una niña
Mientras aquello sucedía en la casa un trío de chicos caminaba en un silencio poco usual, normalmente los dos muchachos irían molestándose mientras la joven solo los escuchaba, pero esta vez ninguno decía nada, quizá por lo sensible de la situación.
Claro que aquel aire de tensión cambió en cuanto una chica de cabellera rosada detuvo su bicicleta justo frente a aquel grupo para permitir que el bebé que iba en la canasta de esta se bajara y observara a su alumna.
-Para de lucir tan patética Dame-Tsuna, o voy a enseñarte por las malas a nunca hacer ese rostro de nuevo - Reborn no tardó en convertir a León en su fiel arma pues sabía que, por algún motivo que se negaba a decirle, a lo que la menor más le temía era a que él le disparara una bala de la última voluntad
-Perdón, es solo que mi mente no para de pensar en que pasa en Kokuyo - La menor de las féminas del grupo suspiró y desvió la mirada rápidamente de su tutor
-Iremos ahí en un momento - El de patillas frunció ligeramente su ceño al notar como su alumna volvía a perderse en sus pensamientos - Así que deja de quejarte
-... - "Solo ruego que a Kyoya no le haya pasado nada o jamás me lo perdonare, ya lo lastimaron una vez por mi culpa, no soportaría que volviese a pasar" El rostro de Tsuna cambio haciendo ver en su expresión lo que para el grupo parecía culpa en estado puro
-Mantenga la calma Juudaime, no le pasara nada a nadie más en cuanto lleguemos allá - El menor de los adolescentes puso su mano en el hombro de su jefa y sonrió muy ligeramente para tratar de calmarla
-Gracias Gokudera-kun - La de mirada chocolate se centró en la entrada del hospital y trató de relajarse para entrar - Es mejor ir a ver a Ryohei ahora o tardaremos demasiado
-Vamos entonces - El basebolista sonrió con toda la tranquilidad del mundo como siempre, pero a diferencia de lo normal sus expresiones se veían tensas, como si se estuviera obligando a sonreír
Los chicos seguidos de Reborn entraron al hospital para preguntar el área donde se encontraba el de cabellos blancos, lugar que no fue muy difícil de encontrar cuando escucharon un grito que solo mencionaba una palabra, extremo.
-Con permiso - Tan pronto como entro en la habitación la castaña obtuvo las miradas de las únicas chicas presentes
-Hola Tsuna-kun - La chica de cabellos naranjas sonrió con calma a su amiga mientras que la de cabellos oscuros solo asintió como saludo
-Hola Kyoko-chan, Hana-chan - La futura Vongola se acercó a donde ambas chicas estaban siendo seguida en silencio por los dos adolescentes y su tutor
-Puedo preguntar ¿Por qué ahora traes a un sequito de monos detrás de ti Sawada? - Kurokawa frunció su ceño con molestia al ver a los chicos de su escuela antes de volver a centrar su mirada en la mayor
-Es largo de explicar - Tsuna rio nerviosamente antes de volver a su seriedad al mirar al de cabellos blancos - ¿Qué tal sigue tu hermano Kyoko?
-Acaban de sedarlo para calmarlo, pero según dijeron esto lo causo alguien que buscaba pelear con los más fuertes de la escuela - La idol de la escuela observo con cariño y preocupación a su durmiente hermano
-Típico, un mono peleando para mostrar que es "mejor" a los otros - La de cabellos ondulados miro con molestia a la nada debido a las condiciones de como había terminado herido el hermano mayor de su amiga - Que estúpido
-Tsuna-kun, ¿Por qué tienes cara de que mataras a alguien? - La más joven de las tres chicas observo con preocupación a la mayor mientras le tomaba de la mano para tranquilizarle
-Solo estoy preocupada, no quiero que estos ataques sigan - El tono de voz de la de futura mafiosa sonó ligeramente más bajo de lo usual, mostrando lo molesta que estaba en esos momentos
-Entonces arréglalo Dame-Tsuna - Con un martillo en sus manos no fue cuestión de esperar demasiado para que el hitman golpeara con todas sus fuerzas la cabeza de su alumna
-¡Auch! Reborn, no tienes que pegarme tan fuerte - Tsuna observo molesta a su tutor antes de sonreír nerviosamente a las dos chicas - Como sea, debemos irnos así que las veo luego
-Tsuna-kun... No iras a enfrentarle ¿Verdad? - Kyoko observo con temor a su amiga antes de mirar de reojo a los dos compañeros que venían con ella
-¿Qué? Oh no, no soy una suicida - La de orbes de tono chocolate tembló ante la mirada incriminatoria de sus dos amigas - Ya no ¿Vale?
-Has lo que tengas que hacer Sawada, pero vuelve en una pieza - La voz y la forma en la que Hana había dicho aquello hizo que todos los adolescentes temblaran, pues parecía que tenía una sentencia de muerte oculta entre sus palabras
-Entendido - La mayor sonrió agradecida antes de ver al inconsciente chico y suspiro sin borrar la sonrisa de sus labios - Cuando despierte díganle que espero que se mejore pronto
-Suerte Tsuna-kun - Una sonrisa llena de pena y un asentimiento fue lo último que notaron los visitantes que caminaban a la salida del lugar en silencio.
La castaña salió de la habitación mientras trataba que el sabor amargo de la mentira se fuera de su garganta, iba a luchar contra un tipo del que no sabía nada y que quizá pudiera matarla, si es que no la mataban antes todos sus secuaces y aun así había prometido volver intacta de aquello.
Iba tan sumida en sus pensamientos que no noto cuando sus dos amigos le dijeron que irían por todo lo que necesitaban para el viaje, por lo que cuando se dio cuenta estaba completamente sola en un pequeño parque de la ciudad, parque que le traía demasiados recuerdos negativos, aunque un par positivos.
Suspiro sentándose en una banca mientras repasaba el plan de Reborn, el cual era sencillo, entrar y golpear a todos hasta llegar a la cabecilla, algo que claro era extremadamente fácil para ellos que no tenían ni idea de las habilidades de sus oponentes, que se mostrara el claro sarcasmo que la chica estaba usando ante aquel plan.
Una mano en su hombro la hizo saltar casi con pánico, pues esta vez realmente no había sentido a alguien cerca, aunque quizá fuese culpa de que no estaba agudizando sus sentidos como debía, de cualquier motivo eso no le ayudaba a explicar porque no había visto al chico frente a ella en ningún momento.
-Lo lamento, te vi tan tensa que supuse algo malo pasaba - Con una sonrisa que no mostraba nada de pena estaba frente a ella un chico de peinado similar al de una piña
-Oh no, calma - La Vongola negó enfocando su mirada en su nuevo acompañante - Son solo mis tontas memorias y yo peleándonos de nuevo
-Se cómo se siente eso - Sin pedir permiso o algo similar el de cabellos oscuros se sentó en la banca mientras veía hacia el frente - Algo que deseas borrar de tu vida pero no importa cuánto trates no se aleja, una sombra que no te abandona jamás
-Sí, es horrible - La alumna de Reborn suspiró casi con tristeza - Y ahora tengo que enfrentarla de nuevo por alguien importante para mí
-¿Por qué? Si es tu amigo no te haría enfrentar así tu pasado - La mirada heterocromática del mayor denotó su claro interés en lo recientemente dicho por ella
-Él, de hecho, lo hace constantemente - Una sonrisa irónica pronto apareció en los labios rosa de la menor - Cada cosa que vivimos actualmente es como si fuese un deja vú de nuestra infancia
-¿Enserio? Eso es muy cruel de su parte - El de cabellos azules observó con curiosidad a su acompañante mientras mantenía una sonrisa en su rostro - A ese tipo de amigo yo le daría la espalda
-Jamás le he dado la espalda a alguien y no iniciare ahora solo por un deseo egoísta - El ceño de la castaña se frunció de inmediato ante las últimas palabras recientemente dichas por el otro - No puedo dejar a Kyoya en Kokuyo y fingir que no le pasa nada
-¿Así que la alondra es tu amiga? - El joven no tardó en sonreír traviesamente al saber sobre la relación entre su actual víctima y la muchacha a su lado
-¿Dijiste algo? - La de mirada café fijo su mirada en su acompañante mientras su ceño se fruncía aún más que antes
-Dije que eres una buena chica - Una sonrisa coqueta apareció pronto en el rostro del de piel pálida mientras tocaba ligeramente su hombro - Ya veras, las cosas se resolverán por su cuenta
-Eso espero - Tsuna se levantó de la banca para alejarse del toque del mayor y se estiró viendo hacia el frente para buscar a sus amigos - Debo irme, tengo que buscar a mis otros amigos
-También debo irme, pero espero nos volvamos a encontrar señorita - La voz calmada y galante del mayor se escuchó por última vez despidiéndose de la chica
Cuando la joven Vongola se volteó para despedirse se dio cuenta de que el chico con el que había estado hablando ya no se encontraba en aquel lugar, cosa que la preocupo pero que a su vez le hizo molestar, pues sentía que aquel encuentro no iba a ser el último con ese sujeto.
-Tsuna, ya estamos listos - Yamamoto apareció frente a su amiga con una sonrisa mientras traía jalando de la muñeca a su otro compañero - Y traje el almuerzo
-Tonterías para perder el tiempo - Gokudera observó con molestia al basebolista mientras trataba de liberarse del agarre que este tenía en su muñeca - Hay que irnos ya Juudaime
-Es cierto, vámonos - La Vongola observó a su tutor y a Bianchi esperando al trío de adolescentes y sonrió dulcemente
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Cuando los cinco personajes en cuestión llegaron al parque abandonado sintieron una mezcla de nostalgia con molestia, la mayoría del grupo no entendía porque el primer sentimiento, pero aquellos que alguna vez habían ido a aquel sitio sabían totalmente bien porque se sentían de aquella forma.
-Se ve tan triste - La joven mafiosa sonrió con tristeza mientras sus ojos recorrían el lugar que tantos recuerdos de niña le traían
-Es lógico Dame-Tsuna - El pequeño tutor no tardo nada en golpear con su mazo la cabeza de su alumna mientras tenía una sonrisa que prometía una tortura asegurada por la tontería recién dicha
-¡Si vas a pegarme al menos déjame terminar lo que quiero decir! - Los ojos caramelo de la menor mostraron una ligera pizca de molestia que no tardo en ocultarse como si nunca hubiera estado ahí
-No te dejare terminar si solo vas a decir tonterías - El mazo volvió a convertirse en el usual camaleón mientras su dueño veía con clara curiosidad la mirada de su responsabilidad, pues estaba seguro de que había notado algo diferente en esta
-Pero si iba a decir que esto está manipulado - La dulce voz de la castaña salió un par de tonos más alta de lo normal debido al reciente reproche que le estaba haciendo a su tutor
-¿Qué quiere decir Décima? - El de mirada esmeralda observo con clara confusión a su amiga mientras trataba de sentir si había algún tipo de alteración en el lugar
-Me refiero a que es como si nos lo mostraran así para deprimirnos a todos por igual - Tsuna se calmó y comenzó a explicarse mientras comenzaba a caminar dentro de aquel sitio una vez pasada la maya de restricción que ahí se encontraba - Estamos ante un lugar que siempre estuvo lleno de vida y alegría, de cierta manera a todos nos trae aunque sea un buen recuerdo de algún momento de nuestras vidas
-Que mejor lugar para una guarida que aquel donde uno siente la tristeza y soledad desde que se acerca - El moreno de cabellos azabaches entro a la propiedad detrás de la mayor mientras le ayudaba al menor a entrar con cuidado a aquel sitio - Si lo piensas bien es una gran distracción, sobre todo si alguna vez viniste a este lugar
-De cualquier manera hay que avanzar, esos tipos no se tentaran el corazón para atacarnos - Reborn entro junto con Bianchi mientras sonreía ligeramente al ver como su Dame-alumna los lideraba sin darse cuenta
-Que bien que lo sepan, aunque detesto que mi presa se adelante a mis planes - Una voz desconocida hizo que todos voltearan hacia donde la habían escuchado
Frente a ellos se encontraba un muchacho de cabellos rubios con el mismo uniforme del chico que había atacado a Gokudera el día anterior, solo que este observaba con molestia a todo el grupo, pero sobre todo a Yamamoto, cosa que ninguno de los presentes dejo pasar por alto.
-¿Quién eres? - La Vongola fijo su mirada seria ante el recién llegado que los veía con total diversión pero también con notada molestia
-¿Importa? - La voz del rubio sonó con fastidio mientras se acercaba a los tres adolescentes principales - Nada de lo que digan o hagan cambiara el hecho de que están perdidos
-El único que está perdido eres tu - El de cabellos blancos no tardo en sacar sus bombas para encenderlas pero se detuvo al notar la sonrisa de su contrincante
-Si eso creen ¿Qué les parece un juego? - Con su sonrisa aun en su rostro metió una especie de cartucho a su boca lo que le hizo cambiar rápidamente de apariencia a una más amenazante
Sin esperar demasiado el chico se lanzó contra los tres adolescentes los cuales no dudaron en moverse para evitarlo, logrando así cumplir el objetivo del de mirada filosa que no tardo demasiado para lanzarse contra el joven de piel morena.
El basebolista no dudo un momento en sacar su bate para defenderse, sin embargo al notar como era partido sin más por los dientes del chico su mente quedo totalmente en blanco, no tenía con que defenderse y no estaba en posición para pelear sin algo que le ayudase a igualar las cosas.
-Ahora veras - Sin más tardar el miembro de Kokuyo se lanzó contra el azabache con colmillos fuera dispuesto a hacerle trizas
-¡Yamamoto-kun! - Los orbes chocolate prontamente brillaron debido a la clara preocupación, pero claro que no era lo único que los hacia brillar
Aun cuando todos trataban de procesar lo sucedido nadie lo lograba, durante un segundo todo parecía perdido para el joven de cabellos oscuros por el ataque que iba a recibir de lleno y al otro segundo tenía a su única mejor amiga literalmente sobre el protegiéndolo de la mordida que el otro muchacho había lanzado en su contra.
Lo único que la mente de todos registraba era la mueca de dolor que la Vongola tenia marcada en su rostro debido a que el de orbes naranjas mordía con más fuerza el brazo de la joven haciendo que su sangre goteara por culpa de la herida, y aun así la chica ni siquiera gritaba o se quejaba del dolor que debía estar sintiendo en ese momento.
-¿Tsu...na? - La mirada de Yamamoto reflejaba su clara sorpresa al notar como la chica pateaba con fuerza a su atacante antes de caer frente a él
-No dejare que lastimes a uno de mis amigos - La respiración de la castaña era errática mientras se levantaba sujetando con fuerza su muñeca recién herida - No te lo permitiré
-¿Enserio? - El de cicatriz en su rostro se levantó viendo con diversión en su mirada a la muchacha que acababa de meterse en su pelea - Entonces ¿Por qué no estuviste aquí a tiempo para proteger a ese idiota de las tonfas?
-¿Qué? - El rostro de la futura Vongola mostro sorpresa antes de que todo su cuerpo se pusiera en modo defensivo por lo recién descubierto - ¿Qué le han hecho a Kyoya?
-¿Qué importa ahora? - El rubio mostro una sonrisa llena de sorna debido a que había descubierto el punto débil de la chica
-¡Ustedes malditos! - Todo el cuerpo de la joven mafiosa se puso en modo ofensivo mientras sus ojos mostraban la ira que estaba consumiéndola por dentro, claro que todo eso fue detenido por una presencia frente a ella - ¿Yamamoto-kun?
-Este tipo quería enfrentarse a mi Tsuna - El de mirada chocolate oscuro sonrió para calmar a la mayor y se volteó para ver de manera seria al otro chico mientras sostenía un fierro con fuerza - Así que seré yo quien le dé su merecido
-Ya veremos quien le da su merecido a quien - Dando un paso adelante el miembro de Kokuyo se colocó de nuevo un cartucho y comenzó a transformarse
El de mirada anaranjada no tardó ni un segundo en lanzarse contra el moreno que no dudó antes de dejar caer el fierro que tenía en su mano derecha y dejarse morder en el brazo para pegarle con todas sus fuerzas al de los colmillos con el mango de una espada que a la vista de la chica había salido de la nada, aunque quizá era debido a que su mente trataba de regístralo todo mientras luchaba por evitar registrar el dolor que había en su muñeca en ese instante.
-Bien hecho Yamamoto-kun - Tsuna se acercó al menor con una sonrisa en el rostro que mostraba su total tranquilidad ante los recientes hechos
-No hice nada - El azabache rio nerviosamente ante la reciente felicitación - Si no hubiera sido por ti ese tipo realmente me hubiera hecho daño Tsuna
-Y ahora Juudaime está herida - El menor de los italianos tomo el brazo de su líder y comenzó a curarlo en silencio - ¿Por qué se arriesgó así Décima?
-No soporto ver a las personas que me importan heridas - Las orbes chocolate de la chica perdieron su brillo unos segundos antes de volver a brillar como si nada hubiese ocurrido - Como sea, hay que continuar
-Es cierto - El que hablo esta vez fue el azabache de fedora el cual veía al adolescente que había terminado inconsciente - Si ese chico ya sabía que estábamos aquí es posible que todos lo sepan
-Hay que dividirnos - La castaña fijo su mirada en los dos lugares por los que podían ir y suspiro - Es la única manera de avanzar más rápido y que no nos intercepten a todos juntos
-Tienes razón Dame-Tsuna - El tutor de la más joven asintió dándole su apoyo al plan, aunque él hubiera tomado la decisión de mantenerse juntos era mejor prevenir un ataque que pudiera dejarlos a todos fuera de combate
-Gokudera ve con Yamamoto y Reborn, confío en que los tres pueden protegerse - La Vongola se volteó a ver a la otra chica y sonrió con calma - Bianchi y yo iremos por el otro lado
-Me parece bien - La de cabello rosa asintió aceptando lo pedido por la menor y dejo al de traje en el suelo para que se fuera con los otros chicos
-Nos juntaremos en el centro del lugar - La mayor de los tres estudiantes continuo hablando y dando instrucciones como si lo hiciera todos los días - Yamamoto confío en que los guíes hasta allá
-Déjamelo a mi Tsuna - Pronto apareció una sonrisa en el rostro del de mirada oscura, mostrando su apoyo total en el plan
-Pero Juudaime... - El de cabellos platinados observo a su hermana y luego a su líder para verle con preocupación debido a su reciente plan
-Gokudera, confío en que puedas mostrarme tu capacidad como mano derecha de esta manera - La mafiosa tomo las manos del menor y le sonrió con calma - Hazme sentir orgullosa
-¡Lo hare! ¡Se lo prometo Décima! - La mirada esmeralda del más joven brillo con devoción ante las palabras recién mencionadas por la mayor
-Bien, ¡Vámonos! - Tsuna sonrió soltando las manos del menor y se volteó para comenzar a caminar con la otra fémina del grupo
Cuando ambos grupos se dividieron la castaña se dio la oportunidad de suspirar dejando salir todo su cansancio en este, su cuerpo estaba comenzando a cobrarle caro todo lo que estaba ocultando y no sabía si iba poder aguantar hasta acabar el día.
Porque estaba segura de que necesitaba que alguien le aconsejara además de su madre, y aunque le costara admitirlo su tutor parecía la mejor opción para abrirse y contarle todo lo que había sucedido hasta ese momento, cosa que le aterraba demasiado.
-¿Bianchi? - Las orbes chocolate de la menor se posaron rápidamente en su acompañante mientras pensaba en lo que le preguntaría a la otra
-¿Qué pasa? - Aun cuando no estaba del todo interesada en lo que estaban haciendo, la mayor no se privó de mantenerse alerta mientras escuchaba a su compañera
-¿Crees que Reborn sea bueno aconsejando? - La castaña desvió su mirada al suelo esperando no mostrar lo asustada que estaba de preguntar
-Él es malo con las palabras Tsuna - La de mirada esmeralda suspiro tratando de pensar en cómo explicarle las cosas a la menor - Pero sin duda él te ayudaría con cualquier cosa aunque fuese a su muy rara manera
-Supongo que tienes razón - La Vongola sonrió ligeramente aun sin subir la cabeza mientras se decidía sobre qué hacer una vez estuvieran otra vez en casa - Gracias
-Es mejor que regreses - La de piel pálida dejo de caminar mientras fijaba su mirada en la dirección a la que iban ambas chicas
-¿Eh? - Tsuna parpadeo con confusión ante la nueva actitud de la chica, pues segundos atrás se había comportado más amable que de costumbre
-Hay otro miembro de Kokuyo más adelante, me encargare de él - Bianchi saco la comida que había hecho de almuerzo y frunció su ceño con molestia
-Pero tú... - La joven japonesa observo con preocupación a la mayor y trato de detenerla para que pelearan juntas, pues no quería abandonarle
-Vete Sawada, puedo con él sola - La italiana le dio una ligera sonrisa a la menor y siguió caminando con total calma - No soy una asesina experta por nada
-De acuerdo - La joven mafiosa asintió estando de acuerdo con las palabras recién dichas de la otra y dio un par de pasos atrás para mostrar su opinión ante la reciente orden - Cuídate Bianchi
La castaña salió corriendo adentrándose en un tipo de bosque falso que había en el lugar para así llegar más rápido a donde estaba el centro del lugar y donde debía juntarse con sus amigos, se adentró por varios minutos sin embargo se detuvo sintiendo que corría en el mismo lugar de manera eterna, y no se equivocaba porque sin darse cuenta había entrado a una ilusión extremadamente creíble.
La menor comenzó a girar en su lugar tratando de notar que pasaba a su alrededor, normalmente una persona común no se daría cuenta de la ilusión en la que estaba rodeada y actuaría como si nada, pero ella era de todo menos común por lo que cerro sus ojos y comenzó a concentrar su mente en salir de aquel engaño tan bien hecho.
Una vez sintió que todo era normal de nuevo fue que decidió abrir sus ojos y ver a su alrededor, pronto se alegró al notar que se encontraba realmente cerca del centro, pero toda esa alegría se fue a pique cuando noto una bola de acero elevada unos segundos en el cielo justamente donde debería estar el centro del área.
Tsuna no dudo en salir corriendo preocupada por sus amigos, tanta era su molestia por pensar en que ellos estuvieran heridos que no noto como sus ojos se tornaban anaranjados, a ella solo le interesaba llegar a tiempo.
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Se suponía que la pelea con Kokuyo iba a durar solo este capítulo, pero lo alargué demasiado y ahora está dividido en dos.
Aunque eso es bueno porque me da la oportunidad de preguntarles algunas dudas que me surgieron durante este capítulo y que me gustaría preguntarles para saber su opinión.
1. ¿Prefieren que el género de nacimiento de Mukuro sea femenino o masculino?
2. Tsuna deberá enfrentarse a Lancia y a Mukuro en la siguiente parte ¿Prefieren que Reborn active las llamas de Tsuna cuando pelee con Lancia o espera mejor a cuando pelea con Mukuro?
Las decisiones están en sus manos.
Nos leemos pronto... Espero (La Universidad no tiene piedad conmigo TnT)
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