Capitulo XIII: Cita Y Una Ilusión Frutal Aparece
El fin de semana por fin aparecía para la bendición de todos los que aún estaban estudiando o los que trabajaban en un lugar donde el sueldo no justificaba los tratos y tareas extremas que dejaban a cargo de una sola persona.
Sin embargo no todo era alegría y felicidad para todas las personas, pues una castaña había prometido cumplir un castigo aquel día y no encontraba la manera de librarse de su tutor para que este no la torturara también, y que nadie viniera a decirle que eran tutorías porque no era cierto.
La chica estaba recostada en el sofá pensando en que debía hacer para poder salir con el prefecto, o así era hasta que una patada la saco de su cómodo lugar y la hizo notar como el hitman parecía haberle estado hablando hasta ese momento, por lo que sintió como su valentía le abandonaba rápidamente.
-Re...Born - La joven de mirada chocolate se levantó con dificultad del suelo y observo con derrota marcada en su rostro a su tutor
-¿Que tienes en la mente Dame-Tsuna? - El azabache de fedora miro con molestia a su alumna pues después de su junta con el chico de las tonfas había estado demasiado metida en sus pensamientos - Dímelo o te mandare a dormir con los peces
-¡No puedes matarme! - El tono de voz de la joven Vongola sonó más alto de lo usual, demostrando lo sorprendida y asustada que estaba por las palabras de su tutor
-¿Crees que no? Entonces vamos a intentarlo - El pequeño mostro la bala que había estado tratando de usar en su contra desde el día en que llego, haciendo que de inmediato la chica temblara
-¡Esta bien! ¡Te digo, pero no uses la bala! - Tsuna se puso de pie de inmediato tratando de alejarse del mafioso antes de seguir hablando - Es que, le prometí a Hibari-san que saldría con el
-¿Que tu hiciste qué? - La voz del amante del café sonó mucho más aterradora que de costumbre activando las alarmas de peligro en la mente de la muchacha, sobre todo cuando noto como León se convertía en una pistola - Repítelo ahora mismo Dame-Tsuna
-¡No es por lo que crees! - "Bueno ahora ya no lo es" El pensamiento paso rápidamente por la mente de la joven antes de seguir hablando - Últimamente han estado hiriendo a varias personas del instituto, la última vez incluso casi lastiman a Ryohei, es por ello que él me pidió reunirnos, porque cree que los chicos tienen algo que ver o pueden saber algo
-¿Solo para eso? - El hitman bajo lentamente su arma para que esta de inmediato volviera a ser su camaleón mascota - Dame-Tsuna sé que me ocultas algo
-Tú dijiste que podías leerme como un libro abierto Reborn, si es así ¿Cómo podría ocultarte algo? - Una sonrisa inocente apareció en el rostro de la Sawada, la típica sonrisa de un niño que acaba de cometer una travesura y finge no saber nada
-Bien, pero más te vale que sea una salida rápida, que estés de vuelta en casa temprano, que estés comunicándote si cambias de planes, que llames a casa si ese idiota se quiere pasar de la línea y por si fuera poco - El de patillas comenzó a enumerar las reglas para que la chica saliera antes de verla a los ojos con seriedad - Dame-Tsuna no caigas en sus juegos fácilmente
-... - "Lo dice como si fuera a salir con un vándalo, sé que Hibari no es un cielo pero tampoco es un buscapleitos. Dioses, ni mi madre se preocupó tanto" Tsuna hizo una ligera reverencia mientras recordaba que su madre solo se había alegrado porque tuviera algo que hacer aparte de estar en casa - Entiendo Reborn, estaré pronto en casa
-Más te vale Dame-Tsuna o tus tortu... digo tus tutorías te recordaran a quien le estas prometiendo algo - En el rostro de Reborn apareció la típica y clásica sonrisa sádica que siempre poseía cuando tenía que hacer que la chica entrenara con el
-Va-vale, está bien - La de cabellos castaños sintió un escalofrió y asintió con velocidad para que el mayor se quedara tranquilo - Entonces si me permites, iré a mi habitación a cambiarme
El hitman solo observo con diversión como su joven aprendiz corría escaleras arriba como si un demonio la estuviese persiguiendo, lo cual le causo aún más risa porque él ni siquiera se estaba moviendo de su lugar, sin embargo pronto sintió que alguien estaba observando la casa y frunció el ceño.
-Mamma, vuelvo en un momento - Sin otra palabra el pequeño de traje volvió a convertir a su fiel compañero en una pistola y salió de la casa con total calma
-Ten cuidado Reborn-kun - La mujer acababa de despedir al bebe cuando noto que su hija bajaba por las escaleras concentrada en conectar sus audífonos blancos a su celular
Con una blusa blanca de tirantes gruesos, unos shorts de mezclilla oscura sujetos por un cinturón negro y morado, unas botas negras con tiras moradas, sus mangas largas negras y su bufanda morada, era tanto el color morado que la mujer juraba que hasta los ojos de su hija se miraban de ese tono, pero no por ello se veía menos hermosa.
-Tsu-kun te vez hermosa, realmente hermosa - Cualquiera diría que la mujer exageraba, pero la joven casi no solía llevar prendas femeninas o cortas por lo que normalmente parecía un hombre, pero esta vez sin duda era la diferencia.
-Gracias mama - La chica finalmente se concentró en su madre y sonrió ligeramente mientras notaba la falta de presencia de alguien - ¿Y Reborn?
-Dijo que saldría un momento, pero de seguro vuelve pronto - La sonrisa de la castaña mayor calmo un poco a la menor que desde que había subido se había sentido incomoda, como si estuvieran vigilándola
-Siendo así me despides de él - La de mirada chocolate sonrió con más calma y le dio un beso a su madre para caminar hacia la puerta - Hibari-san ya está esperándome
-Que te vaya bien Tsu-kun - Nana sonrió una vez más despidiendo a su hija en la puerta para que fuera a su cita no cita con el Hibari menor
-Gracias mama, nos vemos más tarde - "Ni siquiera me hizo tanto drama como Reborn, y eso que ella es mi madre" Concentrada en sus pensamientos, la joven Sawada salió de su casa y camino con rumbo a la cafetería donde había acordado reunirse con el mayor
La castaña camino por varias calles concentrada en la música que sonaba en sus audífonos, ignorando las habladurías de los adultos que creían que era un chico vestido de chica y que no paraban de insultarle por aquella razón.
Años atrás le hubiese afectado, porque aun si era una chica de nacimiento se sentía mas cómoda vistiendo como chico, y no porque se sintiera más cercana al género masculino, bueno tal vez sí, pero como se vestía y como actuaba era su problema, no el de todo el maldito estado y menos el de todo el mundo.
Quizá por eso era que se llevaba bien con el prefecto, porque el jamás le había juzgado por como vestía o hablaba, porque el prefería su presencia a mantener una imagen social, quizá solo por eso aquel chico había sido su más grande amigo durante todos sus años de infante.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando noto a unos cuantos metros al chico de cabellos azabaches recostado contra la pared de la cafetería mientras tenía los ojos cerrados y parecía bastante tranquilo, la mirada chocolate noto rápidamente que a diferencia de lo usual el chico parecía no llevar sus tonfas ni nada similar, pues iba vestido incluso de manera poco usual.
Una playera de cuello redondo y manga larga gris oscuro puesta debajo de una camisa sin abotonar gris claro, ambas debajo de un saco negro muy parecido al del uniforme escolar, un pantalón entallado al cuerpo de mezclilla oscura y unos zapatos negros formales, la chica no iba a negar que el mayor se veía ridícula y atractivamente bien.
-Hibari-san - Fue justo cuando lo saludo que la menor noto el anillo y el collar que el otro llevaba puestos y de inmediato su cuerpo tembló al reconocer ambas joyas
-Omnívora, llegas tarde - El azabache observo ligeramente a la muchacha antes de hablar, y aun si parecía molesto la verdad es que no lo estaba, de hecho estaba agradecido de saber que aun con el cambio de planes la chica si había asistido
-Perdón, pero tengo un tutor que no me deja a sol ni a sombra últimamente - La joven Sawada sonrió con cariño al recordar como el de patillas había actuado cuando le comento de la salida
-Muérdelo hasta la muerte y ya - El de mirada plateada dijo aquello pero noto que la chica no estaba reclamando sino que mencionando con cariño a aquel que al parecer estaba educándola
-Sabe que yo no peleo sin motivo Hiba... Kyoya - Tsuna se corrigió rápidamente, pues noto la mirada de molestia del otro cuando empezó a decir su apellido
-Hm, es mejor entrar o se nos hará aún más tarde - Sin decir ni una palabra más el chico abrió la puerta y permitió que la más joven entrara primero
Ambos entraron a la pequeña pero elegante cafetería, no era muy llamativa y de hecho estaba casi vacía, pero era ese mismo motivo el que hacía que aquel lugar fuese el favorito de ambos, un lugar pacífico y sin problemas.
Sin nada de prisa encontraron una mesa donde ambos se sintieran cómodos y antes de que pudieran parpadear el mesero del lugar les tomo la orden, poco después de aquello ambos se quedaron en silencio hasta que les entregaron sus pedidos y los dejaron solos para no molestarlos
-Bien Kyoya, ¿Qué pasa? Porque todo esto del cambio de planes del castigo fue solo una excusa para que viniéramos a un lugar sin gente en lugar de tu idea principal - La mirada juguetona e inocente de la menor cambio automáticamente a una mucho más fría, pues sabía que algo no andaba bien - Así que ¿Qué es lo que quieres decirme sobre los ataques?
-... - El azabache le dio un trago a su té antes de contestar la pregunta realizada momentos atrás - Durante la última semana una gran cantidad de herbívoros han estado siendo atacados, al inicio no me intereso pero han comenzado a meterse con el comité
-Y eso te molesta, por lo que quieres detener a quien sea que este atacando, entiendo - La castaña asintió con entendimiento antes de posar su mirada en el otro - ¿Sabes quién fue?
-Mis hombres lo investigan, pero lo único que sabemos es que han estado atacando a los más fuertes de Namimori - El chico apretó con más fuerza la taza del té debido a la molestia que aquellos ataques le estaban causando
-¿Sabes quién podría seguir? - La Sawada observo con duda en sus ojos al otro, pues notaba en su mirada que había algo que no le estaba diciendo
-Sé que soy su último objetivo y que Kusakabe también estará en su lista, pero no sé bien si atacaran a uno y luego al otro o si hay personas más fuertes entre nuestros nombres - El estar desinformado era algo que molestaba en cantidad al prefecto de la disciplina, pues eso significaba una desventaja en el campo de batalla
-Ya veo, eso será problemático - La chica apoyo sus codos en la mesa para entrelazar sus manos y apoyarse sobre estas pensando - Si logran lastimar a Kusakabe significa que son más fuertes de lo que creemos
-A pesar de todo el herbívoro es fuerte, dudo que lo venzan - Justo acababa de decir aquello cuando el himno de la escuela sonó dando a entender que le llamaban
-¡Hibari-sama! - La voz de uno de los miembros del comité sonó a través del auricular - ¡Han vuelto a atacar!
-¿A quién fue esta vez herbívoro? - El Hibari frunció el ceño mostrando la molestia que sentía al enterarse de otro ataque
-Ryohei Sasagawa, el líder del club de boxeo - El tono de voz del chico fue lo suficientemente alta como para que los integrantes de la joven pareja escucharan el nombre del herido
-Hm - Las miradas de ambos chicos se encontraron y la chica apretó ligeramente sus manos mientras fruncía el ceño, mientras tanto el chico decidió dar sus últimas palabras para después colgar - Investiguen que le paso a él de inmediato
-Están subiendo como si fuese una lista, dejan a los débiles y atacan a los fuertes - La joven abrió sus ojos con molestia marcada debido al ataque contra su amigo - Como si fuese una guerra, ignoras a las mujeres y a los niños, atacas a los soldados y finalmente cuando los derrotas vas por la cabecilla
-¿Quién es el siguiente soldado? - Kyoya observo con interés los ojos de la menor, pues estos habían vuelto a cambiar de tonalidad como lo hacían cuando eran niños
-La mano derecha supongo - La décima líder se recostó en su lugar tratando de encontrar un patrón para los ataques, pero por más que lo intentaba no sabía cuál podría ser - No sé si haya alguien más fuerte que Kusakabe-san, pero sin duda irán por él y luego la última carta para ganar la guerra serás tú, si te vencen es un game over inmediato
-Entonces deberé ir a Kokuyo a ponerle fin a esto de una vez por todas - El azabache se colocó en la posición que la chica tenia momentos atrás mientras cerraba los ojos pensando en que hacer
-¿Kokuyo Land? Ese lugar ha estado cerrado por años - Tsuna frunció el ceño al recordar el parque de diversiones que el mayor mencionaba - ¿Realmente crees que estén allí?
-Tendré que averiguarlo - Unos pasos apresurados se escucharon haciendo voltear al mayor, mostrándole frente a él a los subordinados que aún no habían sido atacados - Herbívoros ¿Que sucede?
-Sentimos interrumpir Hibari-sama pero... - El hombre que había sido el que le había llamado para decirle del ataque del de cabellos blancos callo de inmediato al notar la molestia de su superior
-Han atacado a Kusakabe-san, está muy herido - Otro de los subordinados terminó la frase viendo con seriedad a su jefe, pues no podían mostrar su debilidad ante alguien que no fuese parte del comité
Aquellas palabras cayeron como un balde de agua helada sobre los dos jóvenes que habían hablado de aquello momentos antes, ambas miradas se conectaron por varios segundos para luego asentirse mutuamente y que ambos se levantaran de su sitio para caminar a la salida.
-Vayan con el herbívoro, estaré allí pronto - Sin decir más el prefecto saco de la cafetería a la joven y caminaron hacia la casa de ella en completo silencio
-¿Iras directamente a Kokuyo? - Aun si no quería hablar debido a que seguía pensando en cómo pudieron herir al mayor, su mente trabajaba más rápido que nunca y realizaba las preguntas que debía
-Hm - No quiso decir nada, su ceño mostraba la molestia que tenía al saber que le habían pegado al chico que horas antes lo había estado ayudando para vestir correctamente para la chica que tenía a su lado
-Sé que quieres ponerle punto final a esto Kyoya, pero es peligroso ir solo, al menos déjame ir contigo - La castaña hablo sin pensar en que su tutor pudiera escucharla, esto era algo de más importancia que sus posibles castigos
-No - La voz grave del mayor mostro su negativa ante la propuesta de la mafiosa - No voy a ponerte en riesgo
-Créeme, con el futuro que me toca voy a estar en muchos riesgos a partir de ahora, mi tutor es uno - La de mirada chocolate trato de sonreír al pensar en la molestia marcada en el rostro del hitman pero la situación no se lo permitió
-Aun así Sawada, no dejare que vengas - El Hibari se detuvo frente a la casa de la menor y suspiro casi con cansancio - Si realmente es a mí a quien buscan entonces no permitiré que se acerquen a ti
-Solo... - La Vongola observo la entrada de su casa un segundo antes de voltear a ver de manera suplicante a su acompañante - Prométeme que te mantendrás a salvo, no hagas nada imprudente
-Hm - El chico asintió ligeramente antes de despedirse y caminar hacia el nuevo destino que tenía en mente - Nos vemos
En cuanto la chica noto como el otro se iba supo que las cosas iban a ponerse aún peor por lo que sin dudar un solo segundo entro a su casa para buscar a su pequeño perfilador y que este le diera una mano.
-¡Fuuta! - El grito de la Sawada menor hizo que los presentes se acercaran con duda hasta donde ella estaba, claro todos menos el mencionado
-Tsuna-nii ¿Pasa algo? - El chico bajo con su gran libro en brazos, pues momentos antes había estado enseñándole a los otros su más reciente proyecto de ranking
-Necesito un favor - La futura mafiosa se agacho hasta quedar a la altura del niño y lo vio con ojos suplicantes - ¿Tienes el ranking de los más fuertes de Namimori?
-Claro que sí, está aquí - El castaño abrió su cuaderno en una página en específico para mostrársela a su hermana mayor - El quinto lugar es Ryohei Sasagawa, el cuarto Tetsuya Kusakabe, tercero Hayato Gokudera, segundo Takeshi Yamamoto y en primer lugar Kyoya Hibari
-Eso significa que va por Gokudera-kun y Yamamoto-kun - La de mirada chocolate asintió con calma antes de levantarse decidida - Gracias por el dato Fuuta, te lo debo
-¿Me compras un helado? - El pequeño de mirada oscura observo con curiosidad y emoción a la mayor al saber que sería recompensado
-Luego de resolver esto te compro todo el helado que quieras - Tsuna revolvió con cariño los cabellos del mayor de sus pequeños hermanos
-Genial, gracias Tsuna-nii - Con ello el chico volvió a subir las escaleras para regresar a mostrarle a los demás el que según él era su ranking más perfecto
Sin más que decir la chica volvió a salir de su casa mientras trataba de pensar en donde podría buscar a sus amigos, tenía que ser rápida encontrando a Gokudera para luego buscar a Yamamoto y evitar que ambos salieran heridos, así que comenzó a correr mientras trataba de localizar a alguno de los dos.
-----------------------------------------------
Por su parte el joven de hebras plateadas iba caminando molesto al lado de un despreocupado azabache, ambos se habían enterado de los ataques que se habían ejecutado contra varias personas de su instituto por lo que decidieron buscar a la castaña para asegurarse de que todo estuviera bien, pero no importaba cuanto buscaran no la encontraban.
-Cálmate Hayato, ya la encontraremos - El basebolista observo con calma al chico a su lado mientras trataba de transmitirle algo de calma
-¿¡Cómo quieres que este calmado si no encontramos a juudaime por ningún sitio!? - El de mirada esmeralda frunció el ceño aún más molesto pues sentía que el otro realmente se estaba tomando todo eso a juego
-Ella estará bien, tú no sabes de lo que es capaz - La voz juguetona del moreno comento aquello como si nada pero sabía que lo que estaba diciendo no era un tema que debía tocar a la ligera
-¿Qué quieres decir? - El italiano notó como el otro parecía poco dispuesto a hablar lo cual lo molesto aún más - ¡Te pregunte algo!
-Sabes, yo no estuve el día del incidente y desgraciadamente tú tampoco estuviste, pero sé que tanto tú como yo hubiéramos actuado como lo hizo Hibari - Una sonrisa se mostró en el rostro del japonés, sin embargo esta no se parecía nada a las usuales, de hecho se parecían a las que Reborn brindaba cuando tenía en mente algo cruel para los entrenamientos
-No tengo idea de lo que estás diciendo - Por primera vez en todo lo que llevaban de conversación el chico de las bombas hablo calmado en lugar de gritar y reclamar, pues aquello tenía que ver con su adorada décima
-Es el tema tabú de Nami-chuu - El del bate de baseball siguió caminando mientras recordaba lo que sabía de lo sucedido - Nadie lo menciona, algunos por la culpa, otros porque prefieren no recordar lo sucedido, pero casi todos lo hacen porque le temen al Hibari de ese día y temen despertarlo de nuevo
-¿El Hibari de ese día? - Gokudera no entendió para nada lo que el otro quiso decir - ¿Quieres decir que no actuó igual que siempre?
-Ese día Hibari fue mucho más violento y cruel con sus kamikorosu - Yamamoto sonrió ligeramente tratando de explicar lo sucedido sin que sonase demasiado tétrico - De hecho casi mata a uno de los chicos que se atrevieron a... ¡Tsuna!
-¡Chicos! - Una chica de hebras castañas apareció detrás del italiano y los vio con una sonrisa - Los estuve buscando por todas partes
-Y nosotros a ti, quizá por eso nadie encontraba a nadie - Una sonrisa sincera apareció en el rostro del de ojos café claro al notar como su amiga estaba en una pieza
-Lo bueno es que yo los encontré a ustedes - Una voz desconocida se escuchó haciendo que todos voltearan a ver hacia el lugar donde provenía
-¿Y tú quién demonios eres? - El de pelo plateado observo con molestia al chico que tenía frente a él, pues se estaba metiendo donde no debía
-Nadie importante, pero se me ha pedido derrotar a Hayato Gokudera y eso hare - El de lentes y cabello negro observo desinteresadamente al chico que acababa de retar como si no valiese la pena
-¿Crees que puedes derrotarme? Ya verás - El chico saco sus bombas y observo molesto al contrario - Te arrepentirás de haberme retado
-Espera Gokude... - La futura Vongola trato de impedir la pelea sin embargo su otro amigo la detuvo haciendo que lo viera extrañada - Yamamoto-kun
-Déjale, estaba muy preocupado y tenso porque no te encontraba - Aun cuando le hablaba a la chica su mirada no se apartaba del italiano por ningún motivo - Necesita sacar la presión
-De acuerdo, pero si lo lastiman intervendremos - La castaña mantuvo su mirada fija en donde los otros iban a pelear mientras rogaba que nada malo sucediese
-Claro que si - El moreno asintió y se trató de mantener sereno pues sabía que el menor iba a lograrlo, no por nada se hacía llamar la mano derecha de la chica
La pelea no duro demasiado, el chico que enfrentaba a la tormenta era bueno eso sin duda, sin embargo el italiano había estado guardando demasiado estrés debido a que no encontraba a su cielo y había llegado a pensar en los peores escenarios, claro que también estaba molesto por no haber terminado de escuchar del día tabú de Nami-chuu así que tenía muchas cosas que sacar.
Una vez que logro vencerlo volteo a ver a su cielo con orgullo y esta solo sonrió con tranquilidad pues sus amigos estaban a salvo, sin embargo cuando el otro chico se levantó su alma dejo su cuerpo ante el temor.
-¡Gokudera-kun! - La joven gritó espantada cuando un último ataque fue lanzado de lleno contra su amigo, sin embargo este no lo ataco como debió
-Poco más y te hacen brochetas - Yamamoto tenía sujeto de los hombros al menor pues lo había jalado hacia él para que no lo hirieran
-Tsk, esto no quedara así - El de mirada azulada se alejó lentamente para poder retirarse antes de que alguno de ellos quisiera terminar la batalla - Díganle al decimo que vaya a Kokuyo Land si quiere acabar con todo de una vez por todas
-¿A Kokuyo Land? - El cuerpo de la única fémina presente tembló considerablemente cuando escucho aquello mientras su mente trataba de no pensar en el chico que horas atrás se había ido hacia aquel lugar
-Mi jefe le tendrá una buena sorpresa, digna del décimo Vongola - Dicho aquello se alejó rápidamente, tanto que los chicos sintieron que había sido una ilusión
-Bueno, se ha ido - Yamamoto observo con curiosidad el lugar donde aquel extraño sujeto había estado antes de voltear a ver a sus amigos
-¿Qué hacemos décima? ¿Eh? ¿¡Décima!? - El de ojos verdes volteo a ver a su jefa la cual para sorpresa de ambos estaba caminando hacia algún lugar muy rápidamente
-Oye Tsuna espéranos - Aun cuando en su rostro se veía la diversión por los eventos pasados el basebolista veía con preocupación a la chica que parecía haber entrado en trance
-Chicos, tenemos que ir a Kokuyo ahora mismo - La menor de los Sawada veía con temor marcado en su mirada a los chicos que estaban con ella los cuales no dudaron en asentir
-Vale, porque no nos juntamos en tu casa y hablamos con el chiquitín - El de cabellos azabaches observo con curiosidad a la chica, pues en lo que la llevaba conociendo nunca se había comportado así - Así tendremos un plan más claro
-Cierto, Reborn tiene que ayudarnos - La futura mafiosa asintió mientras trataba de calmar su nerviosa respiración - Bien, vamos allá
-----------------------------------------------
Por otro lado la noche había caído para cuando un azabache de tonfas acababa de llegar al parque de atracciones abandonado, estaba realmente molesto por lo que le habían hecho a sus hombres y le iba a poner fin, así que sin pensarlo demasiado entro a las instalaciones en busca de sus enemigos
-Kufufufufu, y yo que creí que tendría que buscarte alondra - La única persona que parecía estar en aquel lugar era un chico de cabellos azules que tenía un curioso peinado que parecía una piña
-Así que tú eres el líder de esos tipos - El prefecto de Nami-chuu miro con molestia al chico frente a él, el cual no le daba la más mínima importancia a su presencia
-Así es - El joven subió su mirada hacia el otro chico dejando ver sus ojos de distintos tonos - Yo soy Mukuro Rokudo y soy la nueva cara de la disciplina de tu adorada ciudad
-Hm, me las pagaras entonces - Las tonfas del mayor no tardaron en aparecer y su ceño se frunció a un más mientras esperaba una abertura para atacar
-¿Pagar? Oh pero alondra - El chico de piel clara se levantó de su lugar con sorpresa mientras sonreía de manera poco usual - Esto solo está empezando
-No sé qué intentas pero no lo lograras - El Hibari se mantuvo en posición de ataque mientras observaba cada uno de los movimientos del contrario
-De hecho ya lo hice - Sin tardar demasiado el menor levanto una manta mostrando debajo de esta una jaula con un niño castaño dentro - Tu y este niño son mi carnada perfecta
-Fuuta - La mirada del azabache era una de completa sorpresa, pues aun si sabía que el chico estaba en la ciudad jamás espero encontrárselo en aquel sitio
-Kyoya-nii - El pequeño niño tembló mientras miraba con una mezcla de alegría y tristeza al que consideraba un hermano mayor desde unos años atrás
-Ya se conocen, me alegro - Aquellas palabras trajeron de vuelta a la realidad a los dos chicos que no habían parado de verse, claro que aquello solo aumento la molestia del de mirada de plata - Entonces, podemos comenzar
De la nada todo comenzó a moverse alrededor del mayor el cual se sentía totalmente incomodo, pero aun así estaba dispuesto a pelear, porque no dejaría que ese loco destrozara su ciudad.
-Bien alondra, es hora de ver lo que el décimo haría por ti - Una sonrisa nada prometedora apareció en el rostro del chico líder de aquel sitio mientras observaba como el chico poco a poco iba debilitándose por las ilusiones que creaba.
Mientras aquello sucedía varias llamadas entraron en el celular del joven azabache, llamadas que obviamente se perdieron por la imposibilidad de contestarlas, llamadas que luego se volvieron mensajes de una misma persona, una omnívora.
"¡Kyoya todo es una trampa! Por favor no ataques solo, vamos para allá con un plan, así que espera un poco más para enfrentarles, te lo ruego."
-----------------------------------------------
Hay dos formas de hacer que la ONU escriba un capitulo rápidamente:
Ofrézcanle dulces o algún premio o bien díganle que si no lo hace hay chancla, tabla, cinturón, paleta tamalera, lo que sea que pueda golpearle y causarle dolor físico y trauma.
Sin embargo este capítulo está auspiciado por Inspiración-chan que me hizo pasar en vela toda la noche en lo que veía de nuevo el Arco de Kokuyo para tratar de hacerlo a mi manera. ¿Saben lo difícil que es pensar en Tsuna sin sus llamas en ningún momento? La pelea con Lancia no va a ser nada fácil si no se las doy.
Así que con este spoiler mínimo, con las dudas e incertidumbres del capítulo y con una portada nueva para el fic, me retiro.
Nos leemos pronto, no tan pronto como ahora que no ha pasado ni una semana desde el capítulo anterior, pero si pronto como en un mes.
Bye bye.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro