Capítulo XII: Nuevos... ¿Hermanos?
Había pasado una semana desde que Ryohei se había vuelto parte del grupo de Tsuna y aunque al amigo de cabello plateado de ésta no le agradara del todo el joven de cabello blanco, no podía ponerse en contra de la chica que tenía como líder y que se veía muy feliz con tener más amigos que antes, tampoco podía negarse a la decisión tomada por el tutor asesino que la Vongola tenía, pues valoraba su vida. Eso sí, nada ni nadie le impedían que se la pasara peleando con el boxeador y con el basebolista por todas las tonterías del mundo, ya que a su parecer eso también lo disfrutaba la castaña siempre y cuando no dañaran nada como para que el azabache de la disciplina apareciera.
Esa mañana la castaña se había levantado un poco más tarde de lo normal, pero aun así Reborn ni siquiera había ido a despertarla como normalmente hacía, por lo que se preocupó de lo que pudiera estar haciendo, sobre todo si le agregaba una pequeña vaquita a la ecuación, pero decidió dejarlo pasar porque apreciaba su vida.
Sin más que decir o pensar se levantó y comenzó a arreglarse lo más rápido que pudo, claro que todo se atrasó debido a que Bianchi había decidido darse una ducha aquella hora, Lambo había decidido usar el otro baño para esconderse de Reborn, lo cual termino ocasionando de que el baño no pudiera ser usado y finalmente su adorado tutor se había comido su desayuno por lo que salió corriendo hacia su institución educativa sin siquiera haber comido algo.
Reborn le había dicho que en la mafia el que no madruga termina perdiendo la ventaja de la supervivencia, pero en casos como esos donde su mente estaba más concentrada en su próxima muerte a manos de un par de tonfas que en convivir en su hogar era lógico que a la chica no le preocupara en lo más mínimo el "madrugar para sobrevivir en casa".
La joven mafiosa corrió por varias calles ignorando los ladridos de algunos perros y a algunas personas que parecían tener un muy mal día y no les importaba lastimar a nadie, fue justo evitando a una de estas personas que la chica notó un puesto de comida y aunque estuvo tentada a detenerse su instinto de perseveración le pidió huir de ahí, cosa que hizo casi de inmediato.
Mientras la castaña huía una pequeña niña se le quedó viendo como si hubiera encontrado algo realmente importante, por lo que sin pensárselo demasiado tomó sus cosas y decidió buscar a la chica que en esos momentos estaba rogándole a los dioses por algo de suerte.
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Si había algo Tsuna debía aprender era a no esperar algo bueno de la vida, al menos no debía hacerlo si esperaba algo de buena suerte, sin embargo ella seguía sin entender eso y es lo que la terminó llevando a un incómodo momento con el prefecto de la disciplina.
La mirada chocolate se encontró con la platinada del mayor y solo con sus vistas se dijeron todo lo que quisieron decirse. El mayor no tardó en crear un pequeño acercamiento entre los cuerpos de ambos y la chica no tardó en levantar su rostro para que el contacto visual no se perdiera, en muchos casos esa posición sería perfecta para que ambos se dieran un beso y confesaran sus sentimientos.
Pero eso no estaba en el plan de ninguno de ellos en ese momento y no lo estaría pronto tampoco.
En menos de un par de segundos un par de tonfas estaban dejando un par de agujeros bastante grandes en las paredes de aquel salón pues su destinataria se había movido lo suficientemente rápido como para evitarlas mientras miraba con molestia al propietario de aquellas armas, sus miradas volvieron a unirse y antes de que una verdadera palabra se emitiera la chica tomó su maletín y se fue directamente a su clase.
Y aunque pareciera que las cosas estaban mal, la verdad es que estaban mucho mejor de lo que todos creerían, y eso solo se notaba en la mirada ligeramente iluminada del azabache y en la casi nula sonrisa que la castaña tenía en su rostro, pues aún si el tiempo había pasado el lazo entre ambos no se había roto aún.
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Para cuando fue el final de clases la joven Vongola no esperaba encontrarse con la sorpresa de que una pequeña niña le buscaba para matarle diciendo que era su misión, y aunque trató de hacerle razonar al final lo único que hizo fue lanzarla hacia el cielo para que no le explotara en la cara y tuviera que explicarle al prefecto lo ocurrido.
-Reborn - La de mirada chocolate llamo a su tutor con la esperanza de que este le explicará que demonios acababa de suceder
-¿Si? - El pequeño asesino bajo de la estructura que estaba justo a su lado mientras traía una sonrisa inocente en su rostro
-¿Tienes que ver con esto? - Tsuna observó con molestia el lugar donde estaba su tutor, el cual la había abandonado a su suerte antes.
-No, pero me hubiera encantado serlo - Sincero como siempre Reborn sonrió mostrando como disfrutaba de hacer sufrir a la menor
-¡Reborn! - El ceño fruncido en el rostro de la de piel ligeramente canela trataba de ocultar como poco a poco le daban más y más ganas de mandar al diablo el puesto de líder
-La niña se ha confundido, solo es eso - Aun si lo decía con intención de sonar inocente los cuernos imaginarios que aparecieron sobre su cabeza notaban como su intención había sido totalmente lo opuesto a lo que el prometía
-¿Y no pudiste decírselo antes de que quisiera hacernos volar? - En ese segundo la mirada que Tsuna tenía en el rostro parecía pedir sangre y venganza, pero fue por solo un momento porque pronto su mirada volvió a ser la asustada de siempre
-¿Que diversión hubiera existido entonces? - Si bien uno de sus motivos había sido justo ese, no planeaba decirle a la chica que aquel era el inicio de su castigo por haber dejado que el azabache la arrinconara en la mañana
-¡Eres...! - Era suficiente, la joven no iba a aguantarle ni un minuto más, estaba por mostrarle por qué no lo necesitaba cuando este cambio rápido el tema de su atención
-¿No ves tarde a una reunión Dame-Tsuna? - Aun cuando no quería recordarle aquello pues el muchacho le caía mal, en cuanto su instinto de supervivencia encendió las alarmas supo que debía alejar los pensamientos de la castaña de lo que fuese que estuviese pensando
-¿Reunión? - La chica se quedó analizando lo recién dicho hasta que recordó donde debía estar en ese momento - ¡Maldita sea!
-Supongo que también deberé enseñarte a hablar bien Dame-Tsuna - Un suspiro salió de los labios del mafioso antes de que su fedora ocultara la mirada y sonrisa cruel, sádica y despiadada que no le prometía descanso a la joven líder
Mientras el bebé se quedaba hablando solo una chica bajaba las escaleras de dos en dos pues ya iba demasiado retrasada a su encuentro con cierto portador de la llama de la nube, sin embargo la suerte parecía estar de su lado pues justo bajando el último escalón notó como frente a ella se encontraba el chico al que tenía que buscar.
-Hibari-San, siento retrasarme - La pobre Sawada trataba de recuperar el aire que había perdido mientras trataba de pensar en que escusa poner sobre su retraso.
-Da igual, camina - Sin mayor intercambio de palabras el de mirada plateada comenzó a caminar dejando atrás a la menor sabiendo bien que esta le seguiría sin dudar ni preguntar
Tsuna vio preocupada al azabache pues no había usado su típica clasificación para llamar a las personas, esto solo hizo que la joven temiera por su suerte, porque o el azabache estaba molesto con su tardanza o algo malo había ocurrido en las últimas horas y le había cambiado su humor.
Y si había algo que la futura Vongola sabía mantener desde pequeña, era el ser curiosa, demasiado curiosa.
Una vez la chica y el prefecto lograron ubicarse en un área donde no pudieran molestarlos fue que la conversación de miradas de la mañana se retomó, no había alguna palabra siendo pronunciada pues no las necesitaban, desde niños el verse a los ojos había sido su manera de conversar, porque era la única forma de notar si mentían o no.
Una vez que la conversación acabó el mayor se levantó y se fue de aquella clase dejando a una castaña extremadamente sonrojada mientras insultaba su suerte, no solo por lo que él azabache le había dicho sino que también porque debería buscar la forma de librarse de su tutor para el sábado, y sabía que eso sería lo más difícil.
Pero bueno, ya se le ocurriría algo.
Tsuna tomó sus cosas para regresar a casa y mientras pensaba en que haría con la pequeña niña que explotaba no notó como un niño se le acercaba por la espalda, o bueno al menos eso aparentaba, pues su mente se había concentrado en aquel chico tan pronto como le vio salir de aquella casa para perro de una de sus vecinas, pero por el bien de su fachada de niña tonta e inocente tuvo que esperar a que el otro se acercara suficiente como para asustarse.
-Hola - El pequeño niño saludo al mayor creyendo conveniente el presentarse ante este en lugar de seguir siguiéndole como si fuera un acosador
-¡Hiiiiie! - El gritó potente que acababa de hacer la mayor hizo que un hitman suspirara con decepción al ver que la chica seguía fallando en protegerse por la espalda
-Lo siento Tsuna-nii - El castaño pronto hizo una pequeña reverencia, pues no sabía si había molestado o asustado demasiado a su futuro protector
-¿Quién eres? ¿Por qué sabes mi nombre? ¿Por qué me llamaste hermano? - Las palabras en tono asustado salían de la boca de chica casi de manera automática, sin embargo su mirada parecía estar concentrada en notar algo que hiciera peligroso al menor
-Demasiadas preguntas Tsuna-nii - El de mirada café oscura del pequeño mostro su desconcierto ante la cantidad de preguntas del mayor, aunque pronto se dejó ver una pequeña sonrisa en su rostro debido a lo divertido de la situación
-Basta ya, no es gracioso - La castaña se hincó para ver mejor al chico, pues aún si su intuición le decía que el pequeño no era malo ella prefería prevenir a lamentar - ¿Quién eres?
-Fuuta de la Stella - La tercera voz hizo que ambos dirigieran su mirada a quien acababa de nombrar al chico que no era otro que Reborn - El chico prodigio de los rankings
-¿Qué quieres decir Reborn? - La de mirada chocolate se mantuvo arrodillada mientras su concentración variaba entre su tutor y el niño
-Este chico tiene la habilidad de crear rankings totalmente certeros, jamás falla en alguno de sus puestos - El asesino sonrió de manera perversa mientras imaginaba lo que podría averiguar con la ayuda del chico
-Increíble - La castaña mostro total asombro sobre el tema, antes de concentrarse en algo que la venia molestando desde antes - Pero eso no explica porque me llamaste "Tsuna-nii"
-Es porque necesito tu protección futuro líder Vongola - El joven sonrió al saber que por fin podría explicar la situación por la que estaba en aquel lugar
-¿Mi protección? Pero apenas puedo cuidarme a mí - Y no mentía, ella tenía suerte de que su mala suerte la abandonara para poder sobrevivir, porque de lo contrario estaría muy perdida
-Lo sé, está en mis rankings - Dos miradas llenas de diversión se posaron en la futura mafiosa que en aquellos momentos parecía boquear como pez - Pero también sé que eres alguien que jamás puede decir que no, y que siempre está dispuesto a ayudar, así que Tsuna-nii ¿Podrías cuidar de mí?
La chica ya no respondió, pues justo como el pequeño niño había dicho ella jamás podría dejar solo a alguien que la necesitara, así que sin decirle nada más extendió su mano para que el menor la tomará y se fueran a casa, ya vería que decirle a su madre sobre Fuuta, pero lo importante ahora es que el la necesitaba.
Una vez en casa la castaña le contó a su madre que el pequeño venía de intercambio y que su buen corazón no había podido negarse a cuidarlo, sin embargo no espero que su madre le dijera que ella también había llevado a alguien más a casa, mostrándole dónde estaba una pequeña con trajes chino que le veía con seriedad y molestia a la vez.
-No puede ser - La menor de los Sawada solo pudo ver casi con temor a las personas que estaban viviendo en su casa, pues para bien o para mal mostraban cuan rápido estaba cambiando su pacifica vida
-Bueno Dame-Tsuna, es tu turno para ser buena hermana mayor - Y aun si fingiera no podría negarlo, el de patillas estaba disfrutando mucho la mirada de asombro y sufrimiento que mostraba el rostro de su alumna
De nuevo la chica no dijo nada, ya estaba en ese problema, ya no había forma de escapar, y como peor detalle, lo recién ocurrido haría más el poder juntarse con el azabache de tonfas el sábado.
Con un suspiro la futura mafiosa recordó las palabras en la mirada plateada.
"Tendremos una cita así que más te vale tener el sábado disponible solo para mí, porque ese día tu mirada no puede desviarse de la mía omnívora"
Y ahora ¿Qué iba a hacer?
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Mientras tanto en otro lugar una chica de cabellos morados estaba siendo informada sobre la aparición de un menor y no pudo evitar sonreír perversamente, la hora de su ataque había llegado.
-Kufufufu, vamos a ver qué tal reaccionan al saber que tienen todas las de perder - Sin otra palabra la chica hizo que todos la dejaran sola - Veamos de lo que está hecho Vongola entonces.
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Me enorgullece presentar el capítulo que hasta el momento me ha confundido más a la hora de escribirlo, pase casi 2 meses y 5 versiones del capítulo fueron hechas, y ninguna me gusto del todo.
Como sea, me alegro si les gusto y espero lo disfruten, que estoy por iniciar clases y eso solo significa que las pocas actualizaciones se irán al carajo pronto.
Nos leemos pronto.
PD: No todo es lo que parece
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