Capítulo VII: Castigo
Para cuando Tsuna despertó de la inconsciencia el siguiente día ya había iniciado, con un suspiro se levantó de su cama dispuesta a arreglarse para la escuela. Vio la hora para medir su tiempo, podía tomar un baño relajante e irse a clases tranquila, con esa mentalidad comenzó a preparar la bañera para poder descansar un muy buen rato allí.
Cuando salió del baño fue directo a cambiarse, poniéndose el pantalón del uniforme masculino de nueva cuenta, se puso unas cuantas vendas sobre sus pechos y luego la blusa-camisa, aun cuando podía llevar el uniforme femenino siempre había preferido las cosas para niños, culpaba a su padre por ello de cierta manera.
Una vez lista tomó su maletín y bajó las escaleras para tomar algo de la cocina para comer en el camino, grande fue su sorpresa al ver a Reborn buscando entre los gabinetes como si su vida dependiera de ello. Antes de que Tsuna pudiera recordarse a sí misma de que ese bebé era un asesino sádico ya había caminado para detenerlo y poder ayudarlo.
-Reborn ¿Qué pasa? - La castaña lo vio con duda mientras veía las cosas que el había bajado - ¿Que querías hacer?
-Expresso - El bebé habló seriamente y de manera corta pero lo suficiente para que la menor entender
-¿Quieres uno? - Ante el asentimiento del pequeño asesino la chica lo dejó sentado frente a la mesa y volvió a la cocina - Te lo prepararé antes de irme así que espera un poco
Cuando la castaña reaccionó ante lo que hacía se dio cuenta de un par de cosas, la primera cosa de lo que se percató había sido que les había hecho el desayuno a Reborn y a su mamá. La segunda cosa de lo que se dio cuenta fue de que iba tarde a clases y de ser así Hibari-san iba a morderla hasta la muerte.
-Aquí están sus desayunos - Tsuna sonrió con calma mientras caminaba a la entrada - Ahora con su permiso me voy
-¿No te quedaras Tsu-kun? - La castaña mayor que acababa de llegar vio con tristeza a su hija pues últimamente el tiempo que pasaban juntas era casi inexistente
-No mamá, ya voy tarde - Beso la mejilla de Nana y vio al bebe que la veía seriamente - Nos vemos mas tarde Reborn
-Ciaossu - El menor tomó un sorbo de su café quedando encantado por el sabor que la menor había conseguido hacer que tuviera
La chica salió de casa corriendo hacia la entrada de Nami-chu, si tenía suerte llegaría justo a tiempo y el azabache no la mordería hasta la muerte. Sin embargo como ella era la persona con menos suerte del mundo llegó justo cuando Hibari estaba terminando de cerrar la reja, se planteó el ir a encararlo o huir.
Y de nueva cuenta la segunda opción sonaba mucho más atrayente para alguien que debía tomar una decisión.
Cuando la castaña se dio la vuelta para irse de ahí y volver a su casa sintió a alguien jalarle el cuello de la blusa, volteó con miedo y pudo fijarse que quién la jalaba era el presidente del comité disciplinario.
-Hi-Hibari-san - La castaña sintió un escalofrío recorrer toda su espalda sabiendo que estaba muy muerta
-¿A dónde vas herbívora? - El mayor la comenzó a jalar llevándola dentro del lugar
-Yo iba a... - La chica tembló al darse cuenta de que era jalada hasta la sala del comité disciplinario por lo que se asustó más - Hibari-san ¿Qué hacemos aquí?
-Te daré un permiso para entrar a clases - El demonio soltó a la chica una vez estuvieron dentro de la habitación
-¿¡ENSERIO!? - Tsuna dejo caer sus cosas casi saltando de felicidad pensando en que el otro se había compadecido de su alma y no iba a matarla
-Después de haberte mordido hasta la muerte - El azabache sacó sus tonfas preparado para golpearla
-Debí verlo venir - La ojimiel empezó a temblar cuando vio las tonfas cerca de ella - Hibari-san ¿No hay otra forma de que me castigue sin que tenga que usar sus tonfas?
-... - El mayor se quedó en silencio por un momento cómo si analizara la propuesta de la chica - La hay - El chico dio unos pasos hacia atrás bajando sus armas
-¿De verdad? - La chica se acercó viéndolo con interés pues el jamás había usado otro método que no fuese la violencia
-¿Estás segura de que la prefieres? - Hibari guardó sus tonfas viéndola seriamente, si tenía la respuesta que quería no iba a contenerse
-Prefiero muchas cosas antes que ser golpeada por usted Hibari-san - Tsuna lo vio con una irónica diversión pues obviamente a nadie le gustaba ser golpeado de aquella manera, a menos claro que fuese alguien que disfrutara el dolor, cosa que ella no hacía
-Luego no te arrepientas herbívora - El mayor comenzó a caminar hacia ella con una mirada y actitud llenas de decisión que habían aparecido de la nada
-¿Por qué habría de...? - Su voz dejó de salir cuando vio demasiado cerca al demonio haciendo que no supiera cómo reaccionar
Hibari empujó el cuerpo de la más joven hasta hacerla chocar con la pared, cuando dejó sin posibilidad de escapar a la castaña tomó su rostro y se acercó a este para darle un beso en los labios.
Los ojos de Tsuna se abrieron de golpe por la sorpresa al sentir la presión y el movimiento sobre sus labios, su parte consciente le decía que debía golpear al mayor y huir, pero su subconsciente le decía que se dejara llevar y disfrutara el beso, después de todo, no todos los días se tenía aquella oportunidad.
Tardo unos segundos debatiéndose pero al final y siguiendo su propia lógica empujó al azabache lejos de ella y le dio una cachetada lo más fuerte que pudo, mientras el chico se veía perdido ella tomó sus cosas y salió corriendo hacia el baño, una vez ahí se dejo caer en el piso y comenzó a temblar.
Aun cuando aquel no había sido su primer beso, había sido el primero donde era completamente consciente de que hacia y no es como si no le hubiera gustado, por Dios agradecía que aquel beso se lo hubiera dado alguien tan guapo como lo era Hibari Kyoya, pero aun así no le agradaba las condiciones en las cuales había sucedido, después de todo ahora estaba confundida, no sabia el verdadero motivo de Hibari para haber hecho aquello.
No se preocupo por perder la primera hora de clases pues estaba más preocupada lamentándose sobre su existencia, sin embargo se dio cuenta que tenía que irse cuando el timbre sonó para el cambio de clases, por lo que suspiro y se levantó temiendo con aun más ganas el encontrar al demonio de Namimori.
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Por su parte el demonio estaba aun en su despacho con su mirada fija en la ventana, estaba ignorando la marca que tenía en la mejilla pues en lo único que se concentraba era en la sensación que aun estaba en sus labios, los cuales tenían una pequeña e imperceptible sonrisa.
Ahora más que nunca estaba decidido a que aquella castaña sintiera lo mismo que él.
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Reborn trato de mantenerse sereno ante lo que había presenciado pero no podía engañarse, ¡Estaba muy molesto!, aquel chiquillo había besado a su alumna y por su culpa se le había caído el café que Tsuna le había dejado listo para cuando fuese mas tarde, ahora no tenía café y su alumna tenía un trauma.
Suspirando comenzó a planear lo que pasaría al día siguiente, ese era el momento justo de atraer al chico de las bombas, si Hibari creía que no iba a buscar como defender a su alumna se había equivocado, la iba a defender de todo y de todos, sobre todo de él.
Sin embargo Tsuna sabia defenderse a si misma, pero eso es algo que Reborn aun no sabía y con ello Hibari le llevaba una ventaja.
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¡Hola! ¿Que tal el capítulo? ¿Les gusto?
Comencemos a hacer una lista de los traumas que Tsuna ha sufrido hasta el momento.
1. Su padre le hizo dudar de su género de nacimiento desde que nació.
2. El incidente cuando tenía 12.
3. Hibari la beso como "castigo" por llegar tarde a clases.
¿Olvido algo?
PD: ¿Listos para que Inudera... Digo, Gokudera conozca a su judaime?
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