Capítulo III: Hitman y Dame
La mañana iniciaba para una pequeña castaña de ojos chocolate y piel ligeramente bronceada, la menor había estado estudiando hasta tarde para un examen de matemáticas aunque tenía el presentimiento de que todo se le iba a olvidar en el último segundo.
En cuanto se levanto tuvo el presentimiento de que su mañana iba a ser diferente y para su mala suerte no sabía si iba a ser bueno o malo lo que fuera a pasarle, aun así decidió no darle más vueltas al tema.
La chica decidió entrar a darse una ducha antes de que fuera tarde, el día anterior Kusakabe le había dejado entrar tarde con la condición de que ese día llegara temprano, y no iba a fallarle a uno de los miembros del Comité Disciplinario que más le había ayudado, le debía demasiado como para hacerle eso, sobretodo sabiendo cómo era Hibari cuando se molestaba ante el incumplimiento de normas, cosa que el mayor había hecho por ella.
Cuando la chica estuvo lista se vistió rápidamente con el uniforme masculino de su escuela, no le gustaba demasiado el femenino por lo que había terminado acostumbrándose a usar el de los chicos. Cuando salió finalmente de su habitación para irse de su casa escucho a su madre hablar con alguien lo cual la extraño pero no tenía tiempo para concentrarse en eso, ya luego preguntaría.
La menor bajo corriendo las escaleras teniendo cuidado de caerse, sin embargo esto fue imposible en cuanto noto que su madre hablaba con un bebé por lo que termino cayendo estruendosamente, se levantó con rapidez para irse pero sintió la mirada del menor sobre ella que la hizo fijarse en aquel pequeño que se había acercado a ella.
-¿Quién eres? - El bebé vio fijamente a la chica que decidió no contestar pues sintió que estaba alucinando o algo parecido, de seguro esto le pasaba por no dormir lo que debía, comenzaba a imaginar cosas.
-Tsu-kun, hoy has despertado antes - Nana vio con una sonrisa a su hija mientras se acercaba con temor a que se hubiera lastimado por la estruendosa caída que se había dado, algo poco común en su pequeña
-Tengo un examen y debo llegar temprano - La chica le dio un beso en la mejilla a su madre y luego se fijó en el bebé - Contigo hablaré luego - Sin más la castaña tomó sus cosas para irse de una vez - ¡Me voy!
-¡Adiós Tsu-kun! - La castaña mayor vio a su pequeña irse y suspiro, como le gustaría que su niña fuese un poco más femenina, pero no podía pedirle cambiar, no sería justo para ella
Mientras la castaña mayor pensaba en eso y en como de seguro las cosas no eran fáciles para su hija en la escuela por esa actitud suya, un bebé veía con interés la puerta que acababa de ser cerrada, el tal Tsuna o se veía muy femenino debido a la gran cantidad de rasgos que tenia de chica o Iemitsu había ocultado algo de vital importancia.
Por ahora no quería hacerse ideas pero su instinto de asesino le decía que el joven Sawada no era precisamente lo que aparentaba.
El asesino no dijo mucho más pues de lo contrario la diversión se perdería en totalidad, prefirió irse a sentar de nuevo al comedor para tomarse su expresso y relajarse un poco antes de planear sus tortu... tutorías, además ya hablaría más tarde con su dame ¿Alumno?
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