Capítulo Sesenta y cuatro.
Había tardado casi ocho años en tocar fondo.
Ochos años conociendo lo que era amar, apreciar y desear el bien de mi amado, pero también, de saborear el dolor, la incertidumbre y la impotencia.
Charlie, ya no tan amado Charlie, contigo conocí todas aquellas cualidades que poseo, pero también me di cuenta de todo lo malo de lo que soy capaz de hacer cuando me rompen el corazón.
Estaba furiosa contigo, quería gritarte y mandarte al diablo.
Me aleje sin decir nada. Tampoco comentaste algo al respecto, así que deduje que o no te habías dado cuenta, o no te había importando.
Quizá ahora sí, finalmente, me había liberado de ti.
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