N/A : Sorpresaaaaaaaaaaa !!!! Este es un mini maratón para que se preparen para los capítulos siguientes jejejejejeje. El final está cada vez más cerca , mis coronas 😏🗡️✨✨✨
Maratón 1/2
Una semana después.
Antonella.
—Mira, —Guillermo suelta los cubiertos y pone los puños en la mesa. — no podemos posponer la boda, princesa.
—Guillermo, ¿No lo ves? Si haces una fiesta como esa ahora el pueblo entero te va a odiar. No conoces a este pueblo, no son como en Mordark, les gusta que se respeten los momentos tristes y...Joder—suspiro y lo miro a los ojos , que está frente a mí— . Murieron miles de personas.
Guillermo toma una bocanada de aire.
—Princesa....
—Ya lo hablamos, Guillermo. Me voy a casar contigo. No tengo a dónde huir así que , por favor, pospone la boda. No tengo intenciones de que mi reino me odie.
Él me observa en silencio.
—Veré qué hacemos. —es lo que dice y continúa comiendo como si nada.
De repente los guardias irrumpen en el comedor y Guillermo se levanta al instante.
—Alteza—dicen ambos. Hago un asentimiento de cabeza. No pienso levantarme.
—¿Qué ocurre?—pregunta Guillermo.
—La mujer encargada del cuidado de sus hijos necesita urgentemente la presencia de ambos en sus aposentos.
Guillermo y yo compartimos una mirada y me levanto a toda velocidad para salir por la puerta casi corriendo seguida de él.
Las escaleras parecen eternas pero por fin llegamos a la habitación de Najarid y tiene a Evelyn durmiendo en la cama mientras sostiene a Rodrigo.
—¿Pasó algo?—pregunto.
Najarid sonríe.
—Lo ha dicho.
—¿Q-qué ha dicho?—vuelvo a presionar.
Ella está a punto de hablar cuando Rodrigo abre la boca y dice :
—Ma...má.
La vista se me nubla con las lágrimas cuando me abalanzo sobre el bebé.
—¿Qué has dicho, mi vida?—pregunto entre sollozos—¿Has dicho mamá?
Guillermo sonríe cuando el niño simplemente vuelve y dice:
—Ma... mamá.
Y siento la mano de mi prometido acariciando mi hombro mientras el pecho se me calienta.
Mis dos hijos han dicho mamá y se han vuelto el empujón que necesitaba para llevar a cabo mi plan.
Voy a recuperar mi corona.
Amber.
—...y luego, atacas.
Suspiré.
—¿Estás seguro de que esto es una buena idea, Damon?
Él voltea los ojos.
Sus botas y las mías resuenan en el bosque. La cabaña a la que vamos es apartada de todo y hemos tenido que caminar unos tres kilómetros de bosque para llegar. Al menos nuestra condición física no es mala.
—Amber, no te eches atrás.
Suspiro.
—¡No me estoy echando atrás!—chillo— Pero estamos haciendo una locura y...
—Él se lo merece—asegura, serio.
Trago saliva al ver la cabaña a unos veinticinco metros de distancia.
—Calma, —susurra Damon poniendo una mano en mi espalda— todo saldrá bien. Han sido tiempos difíciles, pero pasarán...y volveremos a sonreír , como antes. ¿No decías eso?
Asiento.
—Pero es que...
—Hagamos lo que hagamos, lo mereces.
Cierro los ojos y reanudamos el paso hasta la cabaña. Está oscura y sombría , con un olor que no lo logro descifrar, pero no resulta nada agradable. Cuando siento un gruñido me volteo hacia el hombre, sus ojos quedaron grabados en mis pesadillas , pero tenerlos de frente desemboca una ola de miedo que me hace dar cinco pasos atrás hasta que Damon me toma de la cintura.
—Detente—susurra en mi oído— , hoy él no te hará daño. Hoy, Amber , tú le harás daño a él.
Un escalofrío me recorre la columna vertebral ante su voz, segura y amenazante. Damon siempre fue muy temido porque controlaba las armas como si fueran una extremidad más de su cuerpo. Ahora, ahora él no me da miedo, porque he compartido con él demasiadas cosas en muy poco tiempo y porque lo que me está ofreciendo ahora es ... tan nosotros que temo que nos salga mal. Porque ambos somos violentos y esto se nos puede salir de las manos.
—Pero...
—Tú decides —susurra—. Tortura o muerte.
Observo al hombre amordazado en la silla con manos y pies atadas y el pecho lleno de vello descubierto. Por un microsegundo me da pena , veo el miedo en sus ojos. Pero luego recuerdo que él también vio el miedo en los míos , y eso no le importó para abusar de mí. También pienso en todas las chicas que han pasado por algo similar y que sus verdugos han quedado impunes. Pienso en que jamás tuvieron la oportunidad de verlos pagar. Y yo la tengo. Sin que Damon se lo espere, tomo la espada de su cintura y la desenvaino acercándome al guardia. Los ojos se me inundan en lágrimas de rabia cuando, al mirarlo a los ojos, siento la dolorosa sensación de su cuerpo invadiendo el mío contra mi voluntad.
—Hijo de perra —mascullo hundiendo el filo de la espada en la piel de su muslo arrancándole un grito— ¡Podrías haber dicho que no! —grito y hago lo mismo en el otro muslo y entre sus gritos siento el líquido carmesí gotear a chorros. —Maldito degenerado...—esta vez tomo la espada y la entierro en su entrepierna y muevo el filo para causar más dolor, el guardia grita tan fuerte que incluso con la mordaza se oye y, después de unos minutos, se desmaya del dolor.
Sin importar que esté desmayado comienzo a hacer cortes por toda su carne , para saciar mi rabia. Damon lo observa todo , desde la esquina y con los brazos cruzados sobre su pecho.
—¿Estás bien?—pregunta con cierta burla cuando me ve sonriendo al comprobar que ha muerto.
Le doy una sonrisa radiante y tomo una esquina de mi capa verde para limpiarme la sangre de la cara.
Sus ojos me cortan la respiración, su mirada es demasiado intensa.
—Nunca estuve mejor.
Y sonríe... La sensación de sus ojos penetrándome es demasiado intensa. Su mirada me traspasa y siento que me roba el aliento. Cuando me acerco un poco más a él, vuelvo a tener esa sensación de que el corazón se me quiere salir del pecho.
Y lo admito.
Estoy...enamorándome de Damon Subak.
Y creo que eso podría suponer un problema.
🗡️
Tres semanas y tres días después
Guillermo.
—No me parece una buena idea, alteza.
Levanto una ceja hacia el consejero real que me mira con miedo.
—Te estoy avisando, no pidiendo tu opinión.
Él traga saliva y trato de no sonreír.
—Pero mi trabajo es...
—Yo soy el rey — aseguro — y por tanto soy quien designa cuál es tu puñetero trabajo.
—S-si , su majestad.
—Vete de aquí.
Él sale y sonrío cuando veo a Antonella entrar. Lleva un vestido rosa claro que se le ajusta a la cintura por el corsé con una falda amplia que se arrastra cuando camina. Una tiara diminuta adorna su cabeza . Ella es tan hermosa como el cielo y tan poderosa como un huracán. La amo porque es más letal que cualquiera de mis armas.
—¿Has decidido qué vas a hacer con la Caballería Real, Guillermo? Necesita un líder y quedaste en que serías tú quien lo escogerías y...
—Tu primo dice que no quiere saber del tema , pero si elijo a Amber el pueblo va a matarme así que ...he decidido que haré un torneo donde ella luchará con uno de mis guardias y...
—Hablando de Amber...—dice ella de repente, haciéndome mirarla — ¿No crees que entre ella y Damon haya algo? Es que... andan mucho tiempo juntos últimamente y....
—No creo que ese sea el caso— digo, algo tenso. Si así fuera y Amber le hubiera contado a Damon lo del guardia , este ya me hubiera matado—. Tal vez son solo buenos amigos por todo este tema de la Caballería Real y eso.
Antonella asiente, poco convencida.
—Ya...
—¿Y los niños?—pregunto.
Ella se cruza de brazos sobre la falda.
—A eso he venido...eh...Najarid ha ido a ver a sus padres en Mosrak.
—¿El reino al otro lado del Mar de los Vientos?
—Sí...es cerca y es...un reino rural y pintoresco. Se ha llevado a su hermana que vivía en Tatrum y...
—Antonella, siempre podremos conseguir otra niñera, ¿Sabes, no?
Ella se muerde el labio.
—¿Qué pasa?—pregunto , serio .
—Con la amenaza de Celestia, la boda, mi coronación, los cambios del reino y....tal...yo....Creo que los niños están pasando por demasiado estrés en muy poco tiempo y solo tienen dos años, Guillermo.
—¿Qué insinúas?
Ella traga saliva.
—Dejé que Najarid y su hermana se los llevaran a Mosrak.
Me levanto del trono de golpe.
—¿Qué? ¿Estás loca? ¿Cómo has podido?
—Calma, Guillermo... Confío en ella para cuidarlos y volverán después de nuestra boda...No te preocupes por eso.
—Pero...
—Estarán a salvo—repite.
—Me cuesta mucho aceptar que estén en otro reino fuera de mi control ...—confieso.
—Les vendrá bien un respiro, son bebés—dice sonriendo amorosa.
Mi sonrisa se transforma en pícara en cuestión de segundos y la suya vacila.
—Tendremos más tiempo para nosotros.
Ella asiente.
—Sí...eh...eso también —y la sujeto del mentón uniendo mis labios a los suyos. Cuando la sujeto de la cintura y la pego a mí, ella enrosca los brazos en mi cuello y profundiza el beso. Nuestras bocas se funden en una con una fuerza abrasadora.
Me separo de ella unos segundos para ver sus ojos , azules intenso, como dos zafiros y vuelvo a unir los labios a ella, extasiado.
Intenté luchar contra esto una vez, me quise convencer de que podría apartar a Antonella de mi vida...pero no es así. No funciona así.
Ahora estoy seguro de que no puedo.
Porque Antonella...es mi princesa.
Es mi reina.
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