
Capítulo 37
-¿A dónde quieres ir?
-¿Podemos ir a la ciudad?- Preguntó con ojos brillosos.
-Claro, regresemos a la noche si quieres.- este había permanecido algo menos entusiasta luego del regreso de "la misión" en la que estaba su madre.
-Mayor, ¿puedo preguntarle algo?
-Claro
-¿Y va a responderme cómo si fuera mayor?
-Lo intentaré
-Cuando mamá llegó la escuché hablando con la abuela.
-Mmm, la espiabas.
-Como sea- le restó importancia -El punto es... ella no estaba en una misión- detuve el auto en la carretera porque esto va para largo -Mi papá esta vivo, estaba. Ella no me dirá quién era. Yo no quiero saber.
-Dime que tanto sabes de esas cosas que escuchas.
-Se que cuando cambiamos de nombre es por él. Yo solo fingía no saber. Y que ella lo mató para defenderse- asentí -Y que el no me quería.
-No te conocía y tu a él tampoco. Así que no era tu papá- le expliqué -Es como mi mamá verdadera, yo no la conocí, pero a mi mamá que me cuidó si. Así que ella es mi mamá.
-Entonces yo no tengo papá
-Si tienes. Estoy yo, está el abuelo y está Park. Un padre te acompaña a la escuela, a jugar, te compra cosas, ve la televisión contigo. Esas cosas, y esas cosas haces con nosotros.
-Si, pero eso es solo porque vivimos juntos, cuando mamá sea trasladada ya no.
-No será
-¿Cómo sabes?
-Tengo un amigo que si le digo que no la traslade no lo hace. Hazme caso.
-¿Y tú? ¿Tampoco te vas?
-Tampoco me voy- admití, no tenia certeza de esto pero en este momento no me apetecía estar lejos de mí familia.
-¿Ni cuando se case y tenga hijos?
-No voy a casarme, ni tendré hijos.
-¿Cómo sabe?
-Si no me hubieses hecho romper con tu madre no estuvieras preguntando esto.- lo vi fruncir los labios.
-Así es mejor
-Bueno, de todos modos tu mamá es muy bonita, pronto tendrá un nuevo novio- volví a encender el vehículo.
-¿Por qué?- preguntó
-¿Por qué va a tener un nuevo novio?- asintió y regresé a la carretera. -Ella es joven y bonita. Además seguro aún está molesta porque no la dejas y cuando se entere de que tu si puedes tener novia y ella no, se va a molestar.- pareció pensarlo unos minutos.
Y luego de aquello llevó su vista a la carretera, tuve que contener mi risa al verlo darle vueltas al asunto como si se encontrara tomando una de las desiciones más difíciles de su vida.
-¿No te gustaron?- había pedido y la comida tenía más de 5 minutos en la mesa y no se había inmutado siquiera.
-Puedes ser novio de mi mamá otra vez- pronunció seguro. -Tu me agradas- entrecerró los ojos -Pero no puedes dejarla o ella a ti porque entonces va a decir que no te vea.
-No lo sé- tuve que contener una carcajada que trató de salir de mi boca.
-¿Qué no sabes?
-No se si ella me acepta devuelta.- fingí dudar. -Aunque...
-¿Qué?- ahora tenía toda su atención.
-Voy a invitarla a cenar para que me perdone ¿tu que crees?
-Muy buena idea.
-Y llegaremos muy tarde de la cena. Así que vamos a quedarnos hasta la mañana.
-Mejor cenen en la casa. Le digo a la abuela que cocine.- propuso.
-No lo sé, puede que a tu mamá no le guste la idea.
-Pues entonces le doy permiso para llegar tarde- volvió a entrecerrar los ojos -Pero debes llevarme un regalo.
-Por supuesto- raro hubiese sido que no sacara nada de esto. -Cómprale flores a mamá, a ella le gustan.
-Mmm, no sabía. ¿De cuales le gustan?
-No sé. La abuela dice que a las chicas les gustan las flores, por eso digo- por supuesto, solo que su madre no parece una de esas.
-Come- ordené y comenzó a hacerlo con entusiasmo.
...
-Tu hombre es un genio- la vi poner lo ojos en blanco y a mi hermana sentada frente a ella, reír.
-¿Hasta ahora regresan?
-Paseamos luego de comer- informé y dejé una caricia en la barriga de mi hermana para luego tomar asiento. -Ya tengo el permiso del mocoso, tenemos una cita esta noche. Con dormida incluida- apretó la boca en una fina línea con disgusto mientras mi hermana se carcajeaba.
-¡Acabas de hacerla sonrojar!
-Largo de aquí. Los dos- su tono firme no hizo más que hacernos reír.
-Paso por ti en una hora Noona.
-¿Le dirás que la amas hoy?- dejé caer mi brazo sobre su hombro.
-Apenas dejó de huir de mí. Dale un respiro.
-¡No lo niegas!
-No lo niego- afirmé -Es arisca y dura. Así me gusta.- llegamos a la sección de enfermería donde la guiaba para ir por su pareja. -¿Tomarás un año para cuidar de la llorona?- negó -¿Park?
-Tampoco, mamá se ofreció a cuidarla. Mauricio es un niño muy bueno ahora que no se escapa todo el tiempo. Así que ellos estaban felices de tenerlos.
El mocoso si se escapa, solo que es a mí a quien llaman de la escuela y yo no soy sapo. Solo lo hace para venir aquí y hacerme alimentar su curiosidad sobre algún tema, así que no es nada malo.
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