
La cita
La historia me pertenece, los personajes son propiedad de Masashi Kishimoto.
Personajes con OoC.
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§ La Cita §
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Verla de nuevo había sido como encontrar un oasis en medio del desierto de mí vida.
Sólo observarla entrar por la puerta del restaurante... Los colores habían tomado otro color y su sonrisa...
La muchacha me traía de una correa.
Hinata caminó a mí con un recatado y hermoso vestido violeta. No tenía ojeras ni ningún signo de que su descanso se haya perjudicado por la pérdida de su ex. Me levanté mientras se acercaba y fue glorioso volver a sentir su perfume y ver su tierna piel blanca impoluta.
-Señorita Hinata- la saludé cuando la tuve parada frente a mí.
-Señor Naruto- me respondió y no me pasó por alto el sonrojó que había nacido de sus mejillas.
Le moví la silla, esperando que se sentará y me moví rápido a la mía. Con ese atractivo color provocaba que mí entrepierna se despertará con rapidez y necesitaba que ella no se diera cuenta.
La cena era para conocerla, no para seducirla.
-¿Cómo ha estado?- le pregunté mientras un mozo nos servía un vino en nuestras copas.
Ella agradeció al mozo y espero que se fuera para contestar.
-Muy bien, muchas gracias. ¿Y usted?
Oculte la mueca de mis labios con la copa. ¿Que le diría?
¿Soñando contigo despierto?
Carraspeé.
-Bien, también. ¿Qué le gustaría cenar?- me apresuré a preguntar tomando la carta-. Me han dicho que esté restaurante tiene comidas muy buenas.
De reojo vi como asentía para tomar la carta también.
-No hace mucho está en el país, ¿No es cierto?
Bien, un tema que podía hablar.
- Así es. Hace más de un mes tal vez.
Ella me sonrió mientras me miraba a los ojos. Yo me moje los labios de repente secos.
- Digamos que no fue el mejor recibimiento, pero ahora las cosas se están encaminando.
Ella hizo una mueca...
Ohh, que idiota.
-¿Cómo van las cosas con el caso de...?
Ella no nombró a su ex y yo no permitiría que lo haga.
-Mira Hinata.. ¿Puedo tutearte? Con todo lo que hemos pasado me parece tonto tratarnos de usted-. Ella se sonrojó furiosamente pero asintió.
Bien, allí vamos...
-No creo que necesite tu ayuda con el juicio. Las pruebas que tengo son muy buenas. Imbatibles diría yo. La semana que viene se hará el juicio para establecer la fianza para Sakura y tal vez dentro de unos días más, la de Sasuke.
Por su rostro pasó un sentimiento que me pareció a preocupación.. Quería borrarlo.
- Hablaré con ambos. Ya que es más que seguro que sus abogados se conecten con el mío para un arreglo. Estoy dispuesto ha arreglar si me firman que se mantendrán alejados de ti.
Sus ojos se abrieron con sorpresa y yo me encogí de hombros.
-La pena para ambos será corta de todos modos. Pero puedo usar mis conexiones para que una de las clausulas del arreglo digan que jamás se pongan en contacto contigo. ¿Qué te parece?
-Y-yoo...
-Estoy seguro que te sentirías mejor y yo estaría más tranquilo. Los prefiero muy lejos de ti y de mí. De nosotros.
Hinata se removió en su silla, pero terminó asintiendo.
Era un alivio. Me ponía los pelos de punta pensar que alguno de ese par podría acercarse a Hinata e intimidarla o chantajearla para que les diera dinero.
Estoy seguro que ella no me diría nada. Y eso me ponía bastante nervioso.
La cena transcurrió algo incómoda al principio, no hablábamos mucho, sólo preguntas aquí y allá.
Hasta que le dije que su padre era el socio de mí tío paterno.
Ese fue un buen tema, porque ella apreciaba mucho a Jiraiya (ese viejo pervertido) y hablamos de recuerdos de nuestra niñez.
El tiempo pasó volando, tanto que el mozo se acercó a mí para susurrarme que estaban por cerrar y necesitaba que pagará la cuenta. Ambos nos sonrojamos cuando salimos y los empleados nos miraban casi acusadores que por nuestra culpa todavía no se podían ir.
Llevé a Hinata a su nuevo apartamento, pero antes de bajar del auto ella parecía dudosa de preguntarme algo.
-¿Pasa algo... Hinata?
Casi le digo el mote de "muñeca". Sé que la llamé así mientras estábamos en la terraza la noche de su boda, pero no creo que tenga esa confianza todavía.
Ella se había desabrochado el cinturón y me miró cuando le pregunté. Su regordete labio inferior se perdió atrás de sus dientes cuando ella se lo mordió.
No sabía lo que me provocaba.
Esta noche tendría que darme una ducha fría o una buena masturbación para dormir.
-Me preguntaba...-, susurró y yo me acerqué un poco más para escucharla-. Si no me llamaste para que yo me presentará en el juicio ¿Por qué...?
Aahh...
Ella necesitaba saber mis verdaderas intenciones. No jugaría con ella.
Mí mano se movió sin que me diera cuenta y tomé su barbilla con mis dedos para que girará su rostro al mío. Mis ojos quedaron clavados en los suyos y que ella me mirará la boca, fue algo que no pude pasar por alto.
Mis labios hormigueaban mientras me acercaba a ella lentamente. Esperé que se apartará, mis movimientos suaves para que ella pudiera poner un alto. Pero jamás lo hizo...
Mí muñeca abrió la boca levemente y yo me sumergí allí.
Sus labios suaves y dulces por el café que habíamos tomado antes de salir del restaurante. Mí lengua, ansiosa, no podía esperar a estar dentro de ella.
Ella gimio mientras profundizaba el beso, mí polla palpitando y mis manos nerviosas no sabían dónde estar. Una se sumergió en su cabello suave y largo y la otra rodeó su cuello, tan muelle y delicado como un cisne.
Mí polla se peleó con las costuras de mí pantalón mientras la temperatura del auto subía precipitadamente.
Mierda...
Sabía tan bien como recordaba.
Me separé antes de perder totalmente el control.
-Porque quería verte...- susurré contra sus labios, asombrado de aún recordar lo que estábamos hablando antes de ese arrollador beso.
- Sé que no estás lista para una relación- seguí cuando ella se movió un poco hacia atrás asombrada-. Pero podríamos conocernos muñeca, tomarnos esto con calma y ver a dónde nos lleva. No he podido sacarte de mi maldita cabeza, amor.
Ella se separó lo suficiente para que la soltará, dándole el espacio que necesitaba. No me miraba y sabía que tenía que convencerla.
-No es necesario que seamos una pareja ya, mí amor. Podemos ir lento, tan lento como quieras. ¿Quieres poner reglas?-, ella me miró con las cejas alzadas-. Yo aceptaré cada maldita regla que quieras poner. Tú sólo pon la música y bailaré a tu son, nena.
-Es que...
Ella se detuvo y mi corazón quedó en suspenso.
-No nos conocemos- terminó diciendo.
-Es verdad bebé, pero para eso serán las salidas. No vamos a follar-, ella me miró con ojos sospechosos. Solté una carcajada-. Si, bueno. Vamos a follar, pero no ya muñeca. Sólo cuando estés lista. Ya te lo dije, iré a tu paso y no te preocupes. Puede que mis bolas se caigan de lo azules que se pondrán, pero puedo esperar todo lo que quieras.
Ella intentó ocultar una sonrisa.
-¿Qué dices amor?
Ella me miró fijamente, sin rastros de la sonrisa que había puesto en su hermosa boca hacia sólo unos segundos.
-Tienes razón, no tengo ánimos de una relación en este momento. Pero...
Mí corazón latió alocado mientras esperaba que terminará la oración.
-Podemos intentarlo.
Yo sonreí de oreja a oreja y tomé su rostro para besarla, pero me detuve cuando ella puso sus manos en mí pecho.
-Lento-, me susurró.
Yo asentí.
¡Pisa en puto freno! Me grite a mí mismo.
-Lo siento, tienes razón.
Ella sonrió y me saludo con una mano para abrir la puerta. Yo quedé con uno de mis brazos en el volante y el otro sobre el asiento donde ella había estado sentada.
-Mmm, gracias por la cena Naruto-, me susurró desde la ventana del auto.
-Fue mí placer- hablé con la voz ronca, mí excitación en los cielos-. ¿Te puedo llamar otro día?
Ella asintió y se marchó sin dejarme decile otra cosa. Observé a su delicioso culo moverse en su vestido hasta que entró en el edificio.
Si, tal vez perdería mis bolas, pero podía hacerlo por esa mujer. Sería una tortura... Pero maldición, la iba disfrutar.
Le mostraría a mí muñeca que no todos los hombres eran como Sasuke. Le enseñaría lo que era un verdadero hombre y se enamoraría de mí...
Porque yo...
Yo ya estaba hasta la médula.
Fin ...
Habrá Epílogo
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