El payaso entregó con delicadeza la niña a los brazos de su madre, dedicándole a la mujer una cálida sonrisa y removiendo con dulzura las lágrimas de la menor que sollozaba.
–Señor... ¿payaso? –La niña llamó un poco perpleja.
–Te he mostrado una actuación tan espantosa. Lo siento... –Musita nerviosa riendo con algo de ironía– Ten cuidado al regresar a casa. –Le dijo antes de verla partir junto a su familia a ponerse a salvo, no sin antes recibir el agradecimiento de ellos... luego su mirada vagó por los escombros, aliviado al notar que los heridos y las personas que estaban inconscientes ya habían sido llevadas a un lugar seguro.
Miro el lugar con un semblante serio al tener noción de la realidad, había sido descubierto, y solo fue cuestión de segundos para que el trío de búsqueda los reconociera...
El primero en darse cuenta fue Kanda al estar más cerca... el espadachín no salía de su asombro, todo este tiempo estuvo frente a él. Su cuerpo tuvo el impulso de correr, idea que le fue ganada por el castaño de cabellos rizados.
Todos corrían en la dirección contraria a la de Johnny Gil, al joven parecía importarle poco el caos y la situación a su alrededor, en su mente sólo importaba una cosa...
–¡Renelle, Nea! –Gritó muy alto con un rostro de completa alegría. Saori estaba confundida. Ella lo había encontrado. Finalmente y por fin había encontrado al que había estado buscando. Ambos lo esquivaron haciendo que caiga de cara al suelo debido al impulso que traía consigo, ignorando cierta aura peligrosa emanada por un estoico nipón que caminaba a paso lento acercándose tras ellos...
–¡Gracias a Dios, los encontre juntos! He estado buscándote... mucho tiempo. ¡¡Estábamos preocupados!! Yo... y Lenalee, ¡¡y todos los demás chicos!! Por ti... –Balbuceaba de forma torpe por el llanto que le abordaba.
La mente de Allen era un completo desorden... su cuerpo se tensó al escuchar su monologo, un abrumador sentimiento de culpa le invadía al escuchar al castaño contarle con un hilo de voz las anécdotas de su viaje junto a Kanda y Saori...
Luego de levantar la mirada, Johnny vió con extrañeza la expresión de los dos.
Sus rostros, frío y apático, causó una enorme sensación de vacío y desconsuelo en el joven de lentes. Igual que Johnny, la expresión de Kanda y Saori era de desconcierto absoluto.
Sin decir nada, emprendieron pues la carrera más corta de su vida... un intento inútil de alejarse... podía huir de Johnny, pero Kanda y Saori... era otra historia.
El nipón, con los ánimos caldeados luego de recobrar la compostura tomó por sorpresa al Noah y a la falsa pelicastaña rojiza, sujetándolo del mullido de cheshire y a la chica por la cintura para impedir que escapase de ellos no, más específicamente de él, algo en su interior le decía que no debía permitir que huyera.
Una gélida mirada le fue devuelta, Anneliese tragó saliva con dificultad y con recelo buscó zafarse del fuerte agarre del más alto.
Para evitar eso Kanda lanzó un golpe certero con su pierna, desbalanceando al albino que no pudo evitar la caída ni reaccionar a tiempo; los ojos de Nea se cerraron por el fuerte impacto y el dolor en su espalda baja, sumado al dolor en su abdomen por la presión. Kanda lo había empujado a un lado. Antes de que pudiera tomar aire, Kanda estaba encima de él con su rodilla contra su pecho.
Mientras estampa a Anneliese contra la pared detrás de ella, y con la ayuda de su fiel Mugen sobre el blanquecino cuello de la chica como leve amenaza pudo disuadirle de seguir forcejeando de forma inútil, sólo entonces Kanda dejó de hacer presión con la vaina de su espada, terminando en una posición incómoda y un tanto vergonzosa sin notarlo...
Las mejillas de la nipo-francesa no tardaron en adquirir un tono carmín al ver con detalle los ojos brillantes y las facciones razgadas de Kanda muy cerca, daba gracias al maquillaje que evitaba que el ojiazul notará su sonrojo, empezando luego a reprocharle internamente debido a la extraña forma de impedir su escape.
–Tú... –Dice Kanda con el ceño fruncido aparentemente enojado- eres una maldita aguja en un pajar y un insolente payaso sin gracia... pero... -Musita ocultando los ojos tras su espeso flequillo, dejando a Anneliese con expectación y curiosidad debido a la actitud tomada por el azabache que detuvo su insulto repentinamente y mantuvo el silencio por un momento.
–«Me alegra verte...» –Pensó– ¡Tsk!... Eres una tonta... Los dos. –Musita ladeando su cabeza junto a su chasquido en frustración, al final el científico tenía razón... nunca admitiría que se alegraba de ver al albino. Junto a ellos Johnny solo dejó entrever una leve sonrisa enternecida al estar acertado.
–¿¡Haah!? –Anneliese ahora tenía un rostro de total confusión y molestia, luego un tic apareció sobre el parpado sumado a varias venitas saltando de su cien– Tú eres el tonto, creo que te has equivocado de persona. –Musita fingiendo una voz más grave con la esperanza de disuadir al ojiazul y así obtener un último chance de alejarse de él.
–Tsk, no me vengas con estupideces... –Responde al reproche con un gruñido– Dame algo con que restregar... –Dirige la palabra al castaño que permanecía como un espectador de la escena, reaccionando con un respingo.
–¿Huh? Ah... –Johnny buscó en su bolsa de pertenencias y sacó una toalla– Toma. –Le da un pequeño paño de bolsillo, Anneliese y Nea intuyendo lo que haría el nipon empezó a removerse y buscar evitar que el otro le quitara el resto del maquillaje en su rostro.
Kanda empieza a restregar el pañuelo sobre la fina cara de Allen, ignorando los quejidos y maldiciones que espetaba el menor entre inútiles sacudidas. Saori se cubre los oídos mientras Anneliese gritaba de agonía mientras Lavi comenzaba a limpiarse agresivamente su maquillaje de payaso.
–¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! ¡Duele! –El cuerpo de Anneliese se movió de repente– ¿¡¡Intentas estropear la piel de mi cara, Bakanda! –Y con la misma rapidez, Anneliese pateó a Kanda en la nuca.
–Maldita. –Musita en un gruñido, logrando soltarse del agarre de uno de sus brazos entre el forcejeo, el cual usa para asestar un puñetazo directo en la cara del ojiazul, mientas muerde la mano que todavía seguía sobre su rostro...
Contrario a lo que el mortal silencio preludia en el trio de jóvenes, Kanda no arremetió contra Anneliese, ni se molestó en regresar el golpe; su silencio era debido a la concentración perdida por él mismo en los ojos rosa black bacarra de la contraria... esta dejó de morder su mano, solo guiándose por una conexión que parecía surgir del par de orbes e igual de forma mutua, relatando en sus pupilas un extraño pasado indescifrable por el momento. Los ojos de Kanda contemplaron luego el resto de su rostro ahora sin maquillaje, las diminutas lágrimas asomándose debido al fuerte roce de la tela por su cara y un ligero sonrojo, que atribuía al enojo de la menor.
–¿Ves? Te dije que eran el shinigami y la Nieve. –Kanda retira su mano y musita luego de unos segundos de forma tranquila, mas como si lo dijera para sí mismo. Johnny tarda un poco más en responder de forma curiosa a la rara escena que había presenciado... no todos los días podías golpear al gran Kanda Yuu y salir ileso ante tal acto...
–¡Es Nea/Ellie! –Le reprochan a Kanda por su apodo mientras Anneliese sentía más calor en sus ya enrojecidas mejillas al escucharlo, si seguía así seguramente su cara terminaría igual de roja que el maquillaje que antes traía puesto.
–Es bueno saber que aún no han caído bajo... siges siendo la misma molesta niña maldita... –Responde el azabache en tono de burla, relajando el ambiente, pero sin quitarse de su posición sobre Anneliese, manteniéndole siempre con un poco de incomodidad y sin ser capaz de sostenerle la mirada por mucho tiempo.
Saori miró directamente al rostro de Anneliese que ahora estaba libre del maquillaje de payaso. Y tal como Kanda había dicho, no parecía haberse perdido el control. Ella y Nea estaban aguantando allí. Saori cayó de rodillas junto a Kanda y Allen soltando un gran suspiro de alivio –Gracias a Dios. –Murmuró junto con su suspiro.
El aire de burla se esfuma y da lugar a un rostro serio en el ojiazul –Primero responded una cosa, ese payaso... –Musita con la voz queda.
Ambos se mantuvieron expectante y Johnny baja la cabeza con una expresión triste adivinando las palabras del espadachín.
–¿Cómo es que Howard Link ha muerto? –Pregunta sin rodeos.
Las palabras directas de Kanda hacen que la ojirosa y el ojirojo abran los ojos desorbitados denotando un estado de shock, junto a una mueca de dolor mientras sus labios se mantenían abiertos buscando pronunciar algo. Ninguno de los dos estaba al tanto del estado del CROW.
–Escuche la esencia de lo que paso a Lenalee y los demás. Esa es la única cosa que al parecer no puedo comprender. ¿Quién lo mato? ¿Fuiste tú, shinigami?
–¿Murió...? –Repitió en voz baja.
–¿Fueron los Noah?
–Link... ¿murió?
Fue su pregunta, más para sí mismo que para el azabache, recordando la última frase que el rubio musitó antes de aquella explosión, antes de ser alzados por Salamandra junto a Road, antes de alejarse de la Orden y su familia... de ser considerada un traidor y una fugitiva.
Los ojos inexpresivos de Kanda mostraron un ápice de desconcierto, no tuvo suficiente tiempo para ponerse al tanto de lo que había ocurrido en la Orden mientras estuvo lejos, Lenalee, Miranda, Marie y los demás se habían encargado de explicarle lo ocurrido la noche en la que Nea escapó y se llevo a Anneliese. Almenos con la pregunta del albino pudo descartar la idea de que él le hubiera asesinado, dejando en su mente a los noah como verdugos.
Bastó un par de segundos para que su cuerpo y mente coincidieran en espacio tiempo, percatándose finalmente de la posición en la que ambos se encontraban, inexplicablemente le resultaba bastante familiar. Como si de un déjà vu se tratara... esos profundos ojos rosa black bacarra... ese pelo en rizos castaño rojizo... no podía ser una simple coincidencia...
No pudo darle más vueltas al asunto; justo en ese preciso momento el suelo empezó a moverse con fuerza, alertándolos y causando mas pánico en las personas que aún permanecían en la plaza; docenas de oscuros agujeros se empezaron a materializar, surgiendo de ellos las cabezas amorfas de los Akumas junto a un estruendoso sonido.
–Siento... –Llegaron sus voces– el 14 y el Corazón. Siento...
Kanda y Saori saltaron al igual que Nea sosteniendo entre sus brazos a Anneliese, sosteniendo a Johnny con uno de sus brazos y desenfundando a Mugen, listo para acabar con los akumas. Los gritos desesperados de las personas solo hacían más peso en la responsabilidad de los únicos exorcistas presentes para mantener a raya a los malignos seres.
Algo estaba pasando dentro de su cabeza que le hacía maldecir y chasquear la lengua, ese algo le decía que no debía dejar que Nea junto a Anneliese se alejaran de él. Ese sentimiento se acrecentaba al escuchar las suplicas de Johnny.
–Nea, Renelle... –Decía este en un grito, alarmado al ver como sus amigos eran capturados por las fauces de un enorme Akuma.
Saori entró en acción rápidamente. Ella corría por la pared antes de saltar suavemente hacia atrás para tumbarse sobre la cabeza del Akuma.
Kanda cortó a su paso uno de los Akumas que buscaba atacarlos –Ellos van a estar bien... con algo así... –Responde en un chasquido con fastidio, negándose a sí mismo el impulso de hacer lo que Johnny decía. Limitándose a soltarle para que buscara un lugar seguro y así empezar a acabar con los Akumas que se alejaban peligrosamente del lugar.
Nea activó 13's Jason con una mano mientras con la otra sostenía a Anneliese, su oz atravesó la cabeza de uno de los gigantescos Akumas, partiéndole en dos permitiéndose así liberarlos de una muerte espantosa; como era de esperar se presentaba el dolor en su cuerpo y el cansancio, eran molestos pero no le impedían moverse con rapidez, escapando de los restantes que reclamaban fúricos y afirmaban sentir la presencia del Noah de la destrucción cerca y cuidar de su hija y nieto al mismo tiempo.
–¿Cuándo? –Anneliese los llamó mientras Saori se marchaba para luchar contra los Akumas que seguían emergiendo– ¡¿Cuándo murió Link?! –Kanda siguió el ejemplo de Celia y persiguió al Akuma– ¡¡Por favor dime!! Link... –Preguntó Anneliese casi al borde de la desesperación del momento, evadiendo los ataques de los akumas, viendo con expectación al azabache. Kanda estaba por responder pero Johnny habló primero.
–¡¡Lo sabía...!! ¡¡Quien mato al inspector no fue Nea!! ¡¡Eso ocurrió tan pronto como saliste de prisión!! El inspector Lvellie y los guardias que estuvieron buscándote encontraron su cuerpo. –Gritó a lo lejos, con su voz quebrada por la nostalgia y un poco de emoción, empañando sus lentes con las lágrimas que volvía a derramar ya que estaba seguro de que Anneliese ni Nea nunca hubieran sido capaces de lastimar a alguien.
Ambos pensaron entonces en el Apocryphos y sus palabras, si Link le ayudó a escapar lo más probable es que este lo hubiera eliminado considerándolo un traidor al igual que él. Gritando con coraje su nombre, destrozando con ira aquellos Akumas que estaban al alcance de su oz y gen Noah, sintiendo un profundo dolor recorrer la extensión completa de su brazo mientras su cabeza se empezaba a congestionar con esa temida sensación.
Kanda buscaba acercarse lo más posible al igual que Nea y Anneliese, entre cortes y explosiones avanzando ambos a paso lento hasta quedar frente a frente, cada uno sin apartar la mirada de los ojos contrarios en unos pocos segundos que parecieron una eternidad; terminando al final en un fiero combate con los akumas que cada vez crecían en número, ambos recordando esos tiempos que parecían ya bastante lejanos en los que eran enviados a misiones y peleaban entre ellos con aquellas discusiones sin sentido.
Esta vez sin palabras de por medio... en la pelea los tres se acompasaban; moviéndose en una armoniosa sincronía danzante y letal.
El castaño veía a lo lejos la escena, hipnotizado por los movimientos mientras eliminaban a los Akumas... lastimosamente más agujeros se formaban en el suelo, cosa que de inmediato captó la atención de Nea y Anneliese, eran más de los que podían controlar, sabía muy bien quienes eran el objetivo principal de ellos.
Se vieron entre sí y Nea saco las alas de angel de su espalda cabeza de un lado a otro, buscando con la mirada un lugar alto que le permitiera alejarse, maldiciendo en el intento pues estaba desorientado, de no ser por la ayuda de aquel anciano nunca habría encontrado la plaza en primer lugar.
–«¡¡En una calle como esta...!! ¡¡Y Nellie débil por el crecimiento del niño...!!» –Pensaba bastante consternado cerrando sus ojos con fuerza, extendió sus alas con Anneliese perdiéndose entre los techos de los edificios más altos bajo la mirada impactada de Saori, Kanda y Johnny, mientras planeaba en el aire hasta posar sus pies con firmeza en el techo.
–¡Idiotas! –Espetó el ojiazul mientras una vena visible saltaba en su frente, notando como los enormes agujeros en el suelo reducían su tamaño, y los Akumas restantes veían a los dos Noah como lobos hambrientos ven la carne.
Anneliese se dió la vuelta, solo se limitó a ver de soslayo al par que estaba en el suelo, luego enfocándose en los ojos rasgados del azabache, dejando que una tenue sonrisa melancólica se formara en sus labios antes de verlo alejarse con Sodom y Nea. Una terrible sensación de vacío e impotencia se presentó en su cuerpo sumado al coraje.
–¡Que la torpe Nieves se pueda defender solo no significa que puede resolver todo por su cuenta! –Maldecía en un gruñido que espantó a Johnny. No iba a dejar que después de todo el recorrido que hicieron para encontrarle se fuera sin más explicaciones... no quería volver a buscarla...
...No quería volver a perderla...
–¡Se van! –Saori llamó volviéndose hacia ellos.
–¡¡Esos bastardos!! ¡¡Las puertas de los Akumas están cerradas!! No... Eso no... –Mirando hacia abajo, notó que las puertas que estaban usando los Akumas comenzaban a cerrarse– «¡¡Ellos fueron tras ellos!!» –Se dio cuenta– ¡Vamos tras ellos, Saori, Johnny...! –Gritó Kanda.
–Espera... El equipaje de...
–Como si voy a dejar que escapen. –Kanda maldijo mientras iban tras Nea y Anneliese.
~
Su vista estaba fija en cierta área en particular. Sus pensamientos, en cambio, estaban en otra parte, mientras avanza por los inestables edificios semidestruidos sin importarle caer desde una gran altura, corriendo el riesgo de lastimarse sin estar al cien por cien seguro de que su sello de regeneración funcionaba, saltando hasta llegar con agilidad al techo de aquel lugar por el que vio a Anneliese desaparecer con Nea hacía apenas un momento.
Fue cuando por segunda vez en el día una opresión en el pecho y los acelerados latidos de su corazón le indicaron a su cuerpo que se moviera con urgencia, que encontrara a la albina y al 14ª antes de que algo malo le fuera a ocurrir.
Porque... después de todo, no había tenido la oportunidad de agradecerle correctamente por lo sucedido con Alma, por haberle ayudado a pesar de significar estar en contra de la Orden y la misma Central, por esa actitud de mártir e insufrible que tanto le molestaba antes, pero que ahora le resultaba extrañamente parecida a la de aquella persona de mirada cálida y llena de afecto. Porque eran solo esos los motivos que le hacían buscarle ¿no?
¿Eran sólo "agradecimiento" y "culpa"? ¿O había algo más?... Eso que le hacía involuntariamente voltear su rostro y verle siempre que pasaba frente a él cuando estaban en el comedor de la Orden, ese algo que le hacía chasquear su lengua en fastidio al ver como Lavi lo abrazaba y le hablaba con tanta cercanía, esa molestia al no aceptar las palabras y sabios consejos de Lenalee sobre abrir su frío corazón y dejarse guiar por los sentimientos. Deja ser ese espadachín serio y amargado, ese del que todos los buscadores huyen al solo escuchar su nombre.
Ese algo que le recordaba a la misteriosa persona de cabellos castaños y ojos plata en sus sueños.
Si, seguramente eso debía ser, ignorando aquella fuerza que nadie era capaz de controlar, aquellas emociones que estaban escondidas en lo más profundo de su fría fachada. Esa parte que creía extinta así como su sello y tangible así como las cenizas que cuelgan de su pecho.
...
–¡Kanda!... ¡Kanda, escúchame!... ¡Baja por favor! –Johnny le llamaba, sacándole de sus pensamientos y poniéndose alerta para bajar su rostro y dirigirle la mirada.
Haciendo caso a lo que el joven científico pedía, bajó de un salto y se aproximó con el ceño fruncido, pues Johnny se había detenido de pronto buscando entre la gran cantidad de objetos que tenía en esa enorme maleta, perdiendo valiosos segundos.
Finalmente de uno de los bolsillos saca lo que parece ser un golem, este era muy extraño, con bastantes protuberancias y un ojo amorfo en el centro. Kanda de inmediato se alertó al ver como lo activaba mientras el pequeño ser emanaba una tenue luz y emprendía vuelo de forma agitada y muy apresurada.
–¡Oye! ¡¡Ese es un golem inalámbrico!! ¡¡La iglesia se dará cuenta!! –Le recrimina con enojo, provocando un respingo en el más bajo.
–¡¡No, está bien!! Es seguro, pero este es un diseño hecho por mí. No se comunican con los golem del templo, y no puede ser detectado por ellos. –Asegura con confianza y una sonrisa buscando tranquilizar al ojiazul.
–¡Encuentralos! –Ordena al golem que no tarda en volar en círculos comenzando con la búsqueda.
–¿Para qué lo usaremos entonces? –La mirada dubitativa de Kanda pronto fue notada por Johnny quien levantando el dedo índice exclama con calma y una sonrisa trémula.
–Ummm... Lo hice para que Allen no se perdiera... Recuerdo cuando trate de abrazar a Renelle y se puse a Nea. –Dijo, continuando luego de ver el asentimiento un tanto molesto del nipón.
–¿Qué? ¿Eh? ¿Qué dijiste?
–Coloque uno en él.
–¿Un qué?
–Umm, ustedes saben. Un trasmisor.
–¡Por qué no decirlo antes! –Dijo Saori un poco irritada.
Mientras hablaba el golem pronto reconoció la señal del transmisor, emprendiendo un rápido vuelo en una dirección en específica. Ambos le siguieron inmediatamente, pasando entre las amplias calles lejos de la plaza y los estrechos callejones entre los edificios más grandes.
~
Nea y Anneliese seguían la estela de Sodom, el demonio los guiaba hacia la zona más alejada del pueblo, como prioridad debían llegar a un lugar en donde no hubiera civiles inocentes que pudieran verse involucrados en más ataques.
Planeando con gracia y pasando de largo las chimeneas y azoteas, de techo en techo siendo ayudado por las alas de Sairi, Anneliese podía sentir aun la presencia de los Akumas que le seguían la pista de cerca.
Un ligero dolor se instalaba en su pecho al pensar en la mirada de desconcierto que Kanda tenía al momento de alejarse, el verle nuevamente le hizo recordar aquella feroz batalla entre él y Ares, además de pensar en la relación que pudieron compartir ellos en sus vidas pasadas. Le parecía muy egoísta e injusto que tales sentimientos le abordaran precisamente en un momento tan delicado como el del presente, en plena huida con el latente crecimiento de su hijo y cientos de perseguidores a sus espaldas.
–Eres demasiado ingenua e inocente, Selene...
La voz repentina hizo que diera un respingo que le hizo tambalear y casi caer desde un enorme edificio de cuatro niveles –Recuerdo esa voz... –Se cuestiona, viendo en todas direcciones sin encontrar a su dueño.
–No eres la única. Yo también lo oigo. –Le dijo Nea a Anneliese.
–¡Bingo! Has acertado. –Dijo el noah de la sabiduría con mucho entusiasmo en su voz. Se comunicaba de forma telepática, su cuerpo estaba sentado en alguna fuente cercana a la plaza acompañado por Tyki, quien fumaba en total parsimonia, con vista de primera fila a la destrucción y el caos que reinaba en el lugar.
–Es ese viejo con el dolor de cabeza que puede jugar con la mente de las personas. –Responde con un semblante serio afilando su mirada, sin dejar de volando sobre los techos con Anneliese a su lado.
–Es un demonio prudente. –Afirmo Anneliese.
–"No puedes engañarme"... Sabes, esa memoria ronda mi cabeza desde la última vez que nos vimos, aunque creo que el significado de ella es bastante simple: los noah no pueden escapar de otros noah. Tú eres parte de nosotros, los Akumas también lo saben, por eso van tras de ti. Y ni siquiera tu diosa podrá protegerte esta vez. –Añade con desdén en una voz indiferente, dejando de lado el ánimo al hablar que tenía segundos antes.
–¿Qué es lo que buscas de mí? ¿Piensas atacarnos? –Responde tragando con dificultad, tensándose al hacer esas preguntas mientras sentía el sudor empezar a correr por su frente. Ni él ni Anneliese estaban en la capacidad mínima de enfrentarse a un Noah, todas las probabilidades estaban en su contra y estas no hacían más que empeorar.
–Ja~ No, aún... Me gusta jugar antes, jugar al juego del gato y el ratón. –Réplica mientras ensancha una lúgubre sonrisa, siendo observado por el noah del placer enarcando una ceja.
–Tsk. –Un chasquido salió de su boca en respuesta, mordiendo el interior de su labio, no tenía idea de en qué dirección le llevaba el golem, tampoco podía dar con la ubicación de ese noah.
–Tou-chan... –Anneliese le llamo preocupada.
Frustrado dio un paso en una zona inestable, la madera bajo sus pies cedió a su peso y cayó con fuerza, de no ser por Sairi habría recibido un golpe serio. El lugar se quedó en silencio por unos instantes, el polvo le impidió reconocer el interior más allá de la luz solar que se filtraba por la apertura en el techo.
–Pronto Selene sentirá el horror corriendo por tus venas y la lúgubre sensación de no tener a donde puedas huir... De no encontrar el final feliz que esperas al leer un cuento para niños... Lo único que les espera a todos ustedes es la desesperación. –Murmura en una suave risa. Ambos podían jurar que la voz de Wisely se escuchaba en todo su alrededor– Ahora no eres más que carnada fácil para el Apocryphos para atraer a Selene, no atrases más lo que es inevitable, señor payaso. –Habla con falsa cortesía- Pronto este mundo será destruido por el Dios que todos ustedes odian, ¡Ares! –Agregó con prepotencia mientras reía. Provocando un escalofrío corriendo por su espalda.
La Inocencia de Selene hizo su reacción habitual. Al quedarse por mucho tiempo atrapada en ese lugar permitido a los Akumas darle alcance. Cientos de agujeros volvieron a aparecer mientras el polvo se disipaba.
Sin dudarlo se impulso sobre una caja de madera en medio de una pirueta esquivando las horridas manos esqueléticas de los Akumas que salían de esos oscuros agujeros en el suelo y en las paredes, logrando con dificultad salir de la trampa mortal y alcanzar a Sodom.
Estaban muy lejos de escapar de ellos. No pudieron avanzar mucho más; la vista de Anneliese pronto se empezó a nublar y sus manos temblaban mientras sus rodillas pronto perdieron fuerza, quedando en medio de una de las azoteas respirando con extrema dificultad. Un repentino dolor en la zona de su estómago le obligó a presionando ambas manos contra hinchado su estómago, haciendo presión en la zona para calmar la molestia intensa acompañada de la reacción del bebé, provocando que cientos de plumas empezaran a brotar de su pecho nuevamente y sus ojos adquirieran la típica tonalidad bicolor.
~
Al otro lado del pueblo, en donde los dos noah esperaban de forma paciente, uno de ellos tenía su vista perdida en el cielo, dando una última calada a su cigarro antes de dejarlo caer.
–Da lo mejor de ti, reina blanca. –Habla Tyki tras una mirada indescifrable y una tenue sonrisa en sus labios– Muéstrame algo interesante... "Conejo Gris"...
~
Estando a punto de caer nuevamente en la inconciencia sumado a la vista borrosa que le dificultaba identificar los obstáculos en su ininterrumpida huida. Anneliese mordía con fuerza su labio hasta el punto de hacerlo sangrar, lo hacía para evitar desmayarse a causa del cansancio y las energías que estaba gastando en mantener activado a Sairi Sakura sin la alimentación adecuada que requieren las Inocencias del tipo parasito. Sus ojos intercalaban la mirada entre el suelo y el traje de Nea.
Cada paso que daba con ayuda de Nea se traducía en centenares de agujas incrustándose en sus piernas, derivando en un dolor abismal que se hacía cada vez más intenso a medida subía y llegaba a su estómago, justo donde aquella herida era cubierta por las plumas de su inocencia reaccionando a la cercanía del apócrifo que aún brotaban de la zona.
Tras largo rato, el ojirosa finalmente había logrado encontrar un sitio para esconderse: bajo un puente húmedo por el moho y el fango del desagüe a las afueras del pueblo.
–¡Auch! –Exclamó en un quejido al sentir los colmillos del golem en su cabeza. Sodom sacudía con fuerza un pequeño artefacto negro terminando por destruirlo antes de que analizara qué precisamente era el polisón en su cabello.
...
–Tsk... ¡Maldición! –Masculló, sujetando con fuerza su estómago, estrujando la tela del traje de payaso y buscando desviar sus pensamientos pesimistas sobre la situación... almenos el dolor de esa herida que guardó recelosamente oculta, ahora opacaba la molestia en su espalda baja tras la pelea con los Akumas días atrás...
Un gemido gutural salió de sus tiritantes labios, manchados con un fino hilo de sangre seca, mientras que con su mano derecha se sostenía de la pared, enterrando sus dedos y astillando la roca debido al agarre para no desplomarse, cosa que finalmente no pudo evitar. Cayó al suelo. Jadeando, sintiendo el sudor bajar por su frente, mojando los blanquecinos cabellos de su flequillo que se pegaban a esta, tenues lágrimas se formaban en sus ojos ardorosos por la transición del color en el iris.
Se sentía solo, estaba solo... su interior vacío y sin esperanza. Quizás sólo debía rendirse y dejarle el paso libre a aquel que desde su aparición no ha hecho más que arruinar su ya de por sí complicada vida, bajo la maldición que porta sin orgullo en su extraña relación con la Inocencia y las memorias selladas en su cabeza.
Sodom volaba a su alrededor en claro signo agitado y nervioso, puesto que Anneliese en ese preciso momento yacía totalmente vulnerable en los brazos de Nea; sin la guardia alta ellos eran su único apoyo y defensa en caso de que todavía siguieran su pista.
~
¿Unos minutos quizás? ¿Un par de horas? No tenía idea de cuánto tiempo había pasado en la misma posición casi fetal, de cuclillas sosteniendo con fuerza su estómago y gruñendo bajo a causa de la reacción descontrolada en el brazo. Su mente le estaba jugando una mala pasada, su vista se veía nublada por recuerdos que parecían hacer una triste retrospectiva de los últimos acontecimientos hasta ahora.
–Aaaah... –Gritó con más fuerza, al sentir una pulsación brotando del interior de su cuerpo, recuperando la conciencia y lucidez por un momento efímero.
–Anneliese...
–¡Cálmate! –Resoplo exhausta, convenciéndose a sí misma e ignorando a Nea. Movió las manos hasta ponerlas frente a su rostro, estas están temblando. Sus ojos pronto se abrieron desorbitados recordando una de las últimas palabras de Renelle- ¡¡Está bien, está bien, está bien, está bien!! ¡¡ESTA BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!! ¡¡Está bien!! ¡¡Está bien!! si tocaste a Apocryphos y diste un paso atrás. ¡¡Está bien!! Eso quiere decir que. Si la Inocencia o "Sairi Sakura" están activados y él es tocado. Entonces él será suprimido...
Nea al verla sufrir demencia, la toma de los hombros y le ve preocupado –¡Anneliese!
–Activado... Debe ser activada. –Mascullaba con la voz cortada, sintiendo los parpados pesados... cerrándose estos poco a poco, mientras su tensa posición en el suelo se perdía– Acti...
–Puedes seguir caminando, pero al final lo inevitable sucederá...
Estiró su mano, buscando alcanzar algo invisible, palpable sólo en el delirio de lo último que sus ojos presenciaban antes de tomar por completo la tonalidad ámbar.
Frente a ella yacía una figura que le resultaba conocida; cabello castaño rojizo largo y brilloso, piel blanca y un rostro fino... mientras Nea ve una silueta al lado de la joven, de cabello purpura largo y brilloso, piel morena y un rostro afligido y marcado por rastros salados de lágrimas corriendo por sus mejillas. Esos ojos le vieron con profunda tristeza...
–Nea... ¿Tú me odias? ¿Harás sufrir de... nuevo a Juuri-chan? –Decía Mana al borde del llanto mientras Juuri escondía el rostro con sus manos para ocultar su llanto. Ambos mantenían su mano estirada, a casi nada de tocar el rostro del pelimorado y a la castaña rojiza. En un rápido movimiento este se lanzó a abrazarlos. Se sentía tan real, podía incluso percibir el calor del contacto de la mano en su mejilla.
...
–¡Nea, Renelle! –Escucharon un grito. En un instante el extraño espejismo se había desvanecido, en su lugar ahora las enormes fauces de un Akuma gigantesco estaban bajo su trémulo cuerpo casi cubriéndoles por completo.
Lo que podía afirmar que eran las manos de esos jóvenes, eran en realidad los esqueleticos brazos del Akuma que le sujetaban con fuerza. Buscando arrastrarle a lo profundo del agujero negro del cuál emergía. Al dejarse llevar por la alucinación no se habían percatado de los desesperados aleteos de Sodom buscando advertirles.
Cerro los ojos con fuerza, esperando lo peor, estaba totalmente vulnerable al ataque, pero su abrupto final nunca se llevó a cabo, antes de que las fauces se cerraran pudo notar como un pequeño objeto impactaba contra Sodom y el filo de una brillante espada cortaba en dos el rostro del Akuma.
Sus ojos miraron con asombro a aquel que ahora tenía a escasos centímetros del rostro. Su corazón latía tan fuerte que opacaba en sus oídos el ruido del entorno, su rostro estaba contraído en una mueca y sus ojos tenían un brillo fúrico puesto en un sólo objetivo. Cayó al suelo con la fuerza suficiente para enterrar su espada en medio de los ojos del akuma con precisión, destruyéndole al instante bajo la sorpresa en el rostro de Anneliese y Nea al verle llegar. Kanda arremetía con fuerza hundiendo a Mugen en el agujero, en medio de un grito que mezclaba furia y frustración al llegar apenas a tiempo terminando por destruir al Akuma. Kanda no hizo más que chasquear la lengua con una expresión que describía como preocupaba luego de sujetar sus hombros.
–¡¿No se supone que la estabas cuidando, maldito shinigami?! ¿Qué crees que hubiera pasado si no logramos encontraros? –Agregó zarandeando con fuerza sus hombros, sin querer apretando el agarre en sus manos hasta el punto de hacerle soltar un tenue quejido.
Mientras le sacudía, Anneliese se las había ingeniado para colocar las manos en su pecho, tratando de empujarle y alejarlo, cosa que le fue imposible debido a la fuerza de Kanda y lo débil que estaba en ese momento.
–Aleja...te... –Murmuró mientras la sensación inmediata del sueño le abordaba, dejándose caer, perdiendo la conciencia y evitando caer al suelo gracias a los brazos que le rodearon en el instante.
–¡Oye! Shinigami, despierta... –Kanda se asombró al inicio al ver como se desvanecía en un instante, apresurándose a sostenerla y dejar la cabeza recargada en su hombro... pero luego no pudo ocultar su preocupación al no saber si el despertar había provocado esa reacción en Anneliese.
Johnny no tardó en acercarse igual de alarmado, colocando su mano sobre la frente de su amiga.
–Sólo está dormido, el estrés la agoto y a Nea al protegerla. –Dijo– hay que aprovechar este momento para buscar un lugar seguro, aun debo revisar su estado o si tiene heridas. –Agregó, con el temor de que Kanda lo tomara como una orden pues conocía su carácter duro.
Kanda le escuchó atento. Johnny tenía razón, el que Anneliese y Nea se durmieran en vez de desmayarse hizo que los Akumas ya no le pudieran localizar, además era la mejor oportunidad para llevárselo sin escuchar sus quejas o detener un nuevo intento de huida de su parte.
–Tsk. –Colocando a Anneliese en posición de princesa se puso de pie mientras Johnny puso a Nea sobre su hombro. Bajando su vista para contemplar el rostro tranquilo por el sueño en el que había caído vencida por el cansancio. Molestándose al ver las enormes ojeras y el rastro de sangre en su boca, además de notar por su agarre lo famélico que se encontraba.
–De-Debemos apresurarnos y salir de aquí. –Dijo Johnny varios pasos adelante señalando con su mano en una dirección en específico.
Cargándole con cuidado empezó a caminar, extrañamente aliviado por tener a los problemáticos entre sus brazos...
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