•17•
Dolor.
Es lo primero que pienso "me duele todo el cuerpo".
Quiero abrir los ojos, pero los párpados me pesan bastante, aun así hago el intento ya que la pierna era el miembro que más me dolía de todo el cuerpo. Abro uno de mis ojos con dificultad, me acostumbro a aquella luz para ver el cielo. ¿Cielo? Miro mi alrededor, estaba rodeada de árboles y animales curiosos. ¿Dónde carajos estoy?
Mi garganta está completamente seca, ni siquiera puedo hablar.
Después de unos minutos tumbada, reúno la fuerza suficiente para incorporarme, casi me vuelvo a desmayar al ver mi pierna. Ésta estaba atravesada por el muslo, una rama de árbol lo adornaba. Había mucha sangre, bueno ahora sabemos que mi pierna derecha es real.
Con ambas manos, sujeto aquella rama y rápidamente la saco. La sangre volvió a brotar con más fuerza...
—Mierda. —susurro. Rompo un pedazo de mi traje y hago un nudo con esa tela, rodeando mi pierna y así que deje de sangrar un poco. —¿Dónde estoy?
Una vez más volteo a mí alrededor. Definitivamente era un bosque, poco a poco ante las punzadas en mi cabeza, logro recordad escenas pasadas.
—¿Gohan? —digo con más fuerza. Pero nadie contesta, al parecer estoy sola.
Hago más esfuerzo y me pongo de pie. Pues mi energía está volviendo a funcionar como siempre.
—¡Gohan! —grito con fuerza, y un poco de desesperación. — ¿¡Goku!?
Ellos ni siquiera pueden sentir mi ki. ¿Cómo van a saber dónde estoy? Creo que tendré que ir yo con ellos.
Busco el ki de Gohan por algún lado, pero no lo encuentro. Frunzo el ceño ligeramente confundida, así que decido buscar el de Goku.
—Estás un poco lejos. —susurro. Comienzo a elevarme del piso, y con cuidado de no lastimarme más, me voy volando.
Goku se encontraba en algún lugar bastante arriba, por los cielos, pensaba que estaría volando pero no fue así, ya que había un templo a la mitad del cielo.
La bienvenida no fue algo agradable, aterricé en mi pierna buena y miré a los que estaban ahí. Todos me miraban como si de un bicho se tratase. No puedo evitar poner una mala cara al ver a la hija de Satán aquí con ellos.
—Shizuka. —Goku mueve a un par de personas, caminando a paso firme hasta mí. Suelto un suspiro de alivio al tenerlo cerca.
—Sí que se armó en grande. —bromeo. —¿Estás bien?
—Sí. –Goku me miraba con preocupación. —¿Te heriste?
—Solo la pierna. —señalo. —Pero nada grave, fuera de eso estoy como nueva.
—Shizuka. —Goku coloca su mano en mi hombro. Le sonrío intentando tranquilizarle.
—Oye, estoy bien. No deberías de preocuparte tanto, casi ni se siente, ense... —mi frase es interrumpida, Goku me acercó a él para abrazarme con fuerza. Fue tanta la sorpresa que no pensé si quiera en regresarle el gesto. —¿Goku?
—Shizuka. Necesito que tengas tu cabeza fría. —me pide aun entre sus brazos. —Lo que te voy a decir no va a ser nada fácil.
Mi corazón dio un vuelco ante sus palabras, con mis manos en sus pectorales intento alejarlo pero no me deja.
—Goku. Me estás asustando. ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? ¿Hay alguien herido?
—Prométeme que no harás una locura. —suplica en voz baja. Mi cuerpo dio una sacudida de preocupación.
—Goku. —digo en voz baja, un nudo se crea en mi garganta. —¿Dónde está Gohan?
No responde. Solamente se queda ahí abrazado de mí, como si eso fuera a tranquilizarme. No me puede hacer esto... no ahora.
—Respóndeme... ¡Responde!
—Escúchame bien Shizuka. —Goku me separa de él y me toma de ambos hombros para que le mire al rostro cuando me dé la noticia. —Gohan está muerto. Majin Boo lo mató.
La sangre se me va del rostro, con solo ver el gesto de Goku, sé que me he puesto pálida. Quería vomitar.
—Shizu. Lo lamento tanto.
—No es cierto. —sentencio. Sentí una punzada de dolor en mi corazón, cada vez me dolía más. —No me digas eso, por favor. Goku, dime que es una broma.
Estrujo la ropa de Goku en mis manos, exigiendo aquella respuesta que quería escuchar. Pero la mirada de Goku no me decía lo mismo.
—Gohan murió.
No otra vez...
No lo pude salvar, él está muerto una vez más...
—¿Dices que mi futuro era estar con él? —las lágrimas comenzaron a caer de mis mejillas, no iba a parar... ya no. —Está muerto... ¡Otra vez!
—Shizuka. Tranquilízate.
El dolor de la primera vez fue soportable, con forme pasó el tiempo curé mi corazón y me enamoré todavía más, pero esta segunda vez no la podré pasar.
Siento que me voy a morir.
Suelto con brusquedad las ropas de Goku y doy pasos hacia atrás.
—Alto ahí. No hagas nada de lo que te puedas arrepentir. —Goku iba a tomar mi mano pero fui más rápida y me alejé de ahí corriendo. —¡Shizuka!
De un salto, prendí vuelo hacia el cielo alejándome lo más rápido posible para que no me pudiera alcanzar. Ni siquiera podía ver, pues mis lágrimas cubrían mi vista...
—¡Gohan! — grito desesperadamente. Él había muerto, una vez más... ¿Desde cuándo creí que yo debería ser feliz? Soy la creación de un hombre que quería destruir a la humanidad. ¿Por qué creí que podría enamorarme?
—Shizuka. —Goku logra alcanzarme frente a mí, me detengo de golpe. Le lanzo la mirada más desagradable que puedo hacer, Goku se da cuenta pero intenta pasarlo por alto. –No puedo dejar que sigas.
—Solo déjame sola. —le suplico. —Quiero estar sola.
—¿Qué es lo que harás?
—¡No lo sé! —digo con furia. Intento quitar mis lágrimas pero éstas siguen saliendo. —¡Solo quiero alejarme de esto! ¡Ya no puedo! ¡No otra vez! —cierro los ojos con fuerza. —La primera vez casi me mata... Juro que pensé más de una vez en suicidarme. Goku, me duele mucho. —se me escapa un sollozo. —Duele mucho.
—Shizuka. —Goku se acerca en el aire a mí. —Necesito que seas fuerte, la humanidad necesita tu ayuda.
Niego con la cabeza. —Déjame sola.
—Necesito que me digas qué harás. No puedo dejarte sola si vas a hacer una locura. —dice en voz baja.
—Me iré de aquí. —aseguro.
—¿A dónde? El lugar más seguro es el templo de hace unos minutos. Podemos regresar y...
—No Goku. —le interrumpo. —M-me iré. Regresaré a mi tiempo.
Goku abre los ojos con sorpresa. —¿Regresarás al futuro? Pero... Shizuka.
—¡Desde un principio no debí estar aquí! —las lágrimas salen ahora cada vez más. —Todo es mi culpa... No debí de enamorarme de Gohan.
—No digas eso.
—¡Por Dios! ¡Abre los ojos! ¡Soy un maldito robot! —en un ataque de desesperación, con mi mano derecha tomé parte de mi brazo y arranqué lo que sería la "piel" dejando los circuitos a la vista. —¡Dime quién quisiera amar a alguien como yo!
Goku me mira con preocupación.
—Gohan lo haría. —dice con seguridad. Le doy una mirada cansada.
—Gohan está muerto. —mi voz sale lo más fría que puedo. —Hazte a un lado, y déjame sola de una buena vez.
Goku se ve confundido, no sabe qué hacer, pero al final opta por hacerse a un lado. Hago un movimiento de cabeza y sigo mi camino. Dejándolo atrás.
Él tiene gran parte de la culpa, pues gracias a que dejó que atacaran a Gohan ese monstruo está vivo.
Ojalá y lo piense demasiado.
Después de unos minutos aterrizo en las montañas, dentro de una de las cuevas se encuentra aquella nave que no me atreví a tirar desde que llegué aquí. Ahora lo agradezco.
—Volveré. Ya que nunca debí venir. —me dolía mucho el corazón. Espero que Trunks no me odie por irme... pues él es el único que ahora puede ayudarme.
Me subo sobre aquella nave y cierro la capa. Doy un respiro profundo, aun con mis lágrimas en mis mejillas.
—No pienso volver aquí nunca más. —coloco la fecha y con la palma de mi mano aprieto el botón para regresarme una vez más a mi época actual. Donde siempre debí quedarme.
La fecha que coloqué, fue de un año después al que me fui. Con solo aterrizar, pude ver a la ciudad en la que vivía.
En lugar de salir de aquella nave, más lágrimas se acumularon en mis ojos y me puse a llorar dentro de esa cápsula. Me dolía todo físicamente y espiritual. Nunca debí de meterme con Gohan... mi deber era ser como los androides, así Gohan me habría matado y nunca habría vivido tal dolor.
Otro grito, mi corazón se está destrozando en pedazos. No quiero saber nada, quiero herirme, quiero morirme. Con mi mano golpeo mi pierna herida, dañándome más de lo que ya estoy. No le doy importancia y lo hago una, y otra y otra vez. Mi mano está llena de sangre, al igual que aquella tela.
Recargo mi cabeza en el respaldo de mi asiento y cierro los ojos con fuerza. Debería dejar que sangre, así moriría con rapidez.
Pero no fue así.
Una de las personas de la ciudad se acercó a ver mi nave, y ahora había llamado a mucha gente. Entre ellos a la policía.
—¡Salga de ahí con las manos en alto! —se escucha una voz, usaban un megáfono.
Aprieto el botón para que la cápsula abra el tapón de la nave. Luego yo me incorporo y les miro. Mi aspecto ha de ser horrible, pues más de uno hizo un gesto de dolor.
—¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres? —pregunta uno de los policías. —E-esa nave... —el policía mira a sus compañeros. —Es de la corporación cápsula.
—¡Llamen ahora mismo a la Corporación! —ordena uno.
Bajo de la nave con dificultad, una vez en el piso me recargo en la máquina para reposar mi pierna.
Estaba comenzando a dormirse mi pierna... ya no siento el dolor.
—¡Las manos en alto! —exige un hombre. Le miro con cansancio.
—Lo haré cuando lleguen los de la Corporación.
Los policías me tenían rodeada, apuntándome con armas. Ya no lloraba, no porque no quisiera, sino porque me estaba comenzando a marear.
—Aquí están. —dice el policía.
—¿Quién vino?
—El hijo de la señorita Brief.
Ni siquiera alcancé a escuchar, me estaba desmayando.
—¿Shizuka? —su voz me era muy conocida. Levanto mi vista para ver a aquél chico de cabello lindo.
—T-Trunks... —no pude más. Me desmayé en medio de todos.
Tal vez y por fin me vaya a morir y esté junto a Gohan en el cielo.
Ojalá y sí.
Algo cortillo. Perdón por la tardanza. Me quedo sin ideas, y sin laptop je je.
¡Hola! :3 ¿Cómo están? :3 ¿Enamorados de Gohan? ¿Goku? Je.... yo también. D: </3 Espero que les guste... gracias por leer y escribir.
¡Amemos a Gohan!
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