Adiós hermano, una frase de solo dos palabras que he tardado cinco años en aprender y aún hoy no la digo correctamente, porque es difícil. Es difícil decir adiós a alguien a quien quieres a alguien a quien no quieres perder. En estos al años he aprendido que 1+1 es igual a dos gemelos inseparables y que 2-1 es igual a nada porque la mitad es igual a nada, es como leer dos capítulos de un libro que tiene cuatro.
Ahora trece años después tengo un hijo, se llama Fred y es igual a mi, igual a el, igual a nosotros. Un día cuando Fred tenía un mes yo lo estaba acunando cuando sentí una mano en mi espalda y un aroma pastillas de broma inundó mis fosas nasales, sin pensarlo dije "Se llama Fred, es igual a ti" En ese momento dejé de notar la mano en mi espalda y comencé a llorar como un niño cuando le quitas su juguete favorito. Cuando Fred cumplió los cuatro años me lo llevé a un parque donde mi hermano y yo solíamos jugar, me distraje mirando unos columpios y pensando en cómo nos columpiábamos en el mismo sentido adelante y atrás, me hubiese gustado quedarme en aquel momento congelado y que no pasase nunca. Entonces vi a mi hijo en un banco sentado y me acerqué, tenía el tobillo doblado y la rodilla raspada, le pregunté qué había pasado y me señaló un árbol algo lejos diciendo solamente "Me caí" Le pregunté si había venido solo hasta aquí lo cual me extrañaba y me dijo "Ese hombre me cargó hasta el banco, era igual a ti" Miré por todas partes y solo vi una cabellera pelirroja difuminándose. El ya no está, pero se que no se fué del todo, lo sé.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro