Capítulo 37: "Amiguitos" del orfanato
Narra Adeline York:
-Estuvo delicioso... -hablé- Mi madre cocina mejor que cualquier elfo doméstico... -dije con orgullo-
Justo ahora estábamos en el parque de St. James, de la mano, paseando y pateando nieve. Hablábamos de la comida que preparó mi madre para la cena de anoche. Había sido una linda noche... Me alegra haber invitado a Tom.
-Clifford disfrutó devorar las sobras... -comentó él-
-Hacía mucho que no pasaba una navidad tan linda... -sonreí. Él comenzó a reír- ¿De qué te ríes? -fruncí el ceño. Él seguía riéndose. Tenía una risa muy hermosa, pero era extraña su causa... ¡Yo sólo dije que fue una navidad linda!- Hey... -golpeé su brazo. Sentía como si se burlara de mí- Deja de reírte, tonto.
-Ay, por Salazar... -suspiró y se calmó un poco- Te quiero. -me abrazó por los hombros. El poco enojo que tenía al ser víctima de su burla camuflada, se desvaneció, causándome una gigantesca sensación de ternura. Lo bueno que tenía el ser novia de una persona casi inexpresiva respecto a sus sentimientos, era que aprendía a valorar las muestras de afectos por más pequeñas que fueran- ¿Por qué me miras así? -preguntó. Sus mejillas, un poco rojas por el ataque de risa (el primero que había visto de su parte), y su cara de "Tratando de no reír" me hicieron sentir aún más ternura. Yo dejé de caminar y lo obligué a agacharse. Besé suavemente sus labios y luego lo abracé- ¿Y eso por qué? -preguntó. Sentí su corazón un poco acelerado, cosa que me hizo sentir bien. Al menos él siente cosas por mí, como yo por él-
-Porque te quiero más de lo que desearía... -murmuré con la voz ahogada por su abrigo. De seguro mis mejillas estaban sonrosadas-
-Yo debería decir eso... -contestó. Levanté la cara y lo miré con una sonrisa-
-Soy una diosa, lo sé. -dije con arrogancia. Él se rió y me besó. Estábamos en el medio del camino (aunque estaba muy solitario todo) besándonos y sonriéndonos como parejas normales-
Bueno, si lo nuestro puede ser llamado "normal"...
-Oigan, no creerán quién es... -dijo una voz detrás de mí. Tom levantó la mirada y se tensó increíblemente rápido- Es el anormal de Tom Riddle, señores y señoras... -escuché unas risas. Me di vuelta y vi a tres chicos y una chica mirándonos con burla. Había un rubio, que estaba más adelante que todos, un castaño y un moreno. La chica era castaña y tenía aspecto de Druella Rosier y Solange Fontaine. Obvio que sin la clase y la belleza que las otras dos poseían- Y no está solo... -la voz era del rubio. Tom dejó de abrazarme y me agarró la mano para intentar sacarme de allí, pero el rubio se interpuso en nuestro camino. No sabía quién era, pero ya me caía mal. Parecía un criminal, un chico rebelde- ¿No nos vas a presentar? -me miró de una forma demasiado... ASQUEROSA-
-Quítate. -dije de mal humor-
-Oh... Tiene carácter... -le dijo a sus amigos. Ellos asintieron y se rieron. La chica me observaba con odio- Debe ser del mismo internado para marginales al que va nuestro Tom...
-Quítate, Lance. -habló Tom. Tenía la mirada más fría que había visto. "Lance" desvió la vista, pero lo disimuló mirando a sus amigos-
-No nos quiere presentar... -se rió patéticamente- ¿Quién eres, preciosa? -me miró-
-¿Quienes son ustedes? -solté a Tom y me crucé de brazos-
-Vámonos, Adeline... -me dijo-
-Pero qué descortés soy. No me presenté... -Lance se llevó una mano al pecho- Soy Lance Fanning. -me sonrió con cinismo- Él es Malcom. -señaló al castaño- Él Robert. -el moreno asintió. Parecían perros, igual que Malfoy y sus amigos- Ella es Giselle. -señaló a su prostiamiga-
-Oh, mucho gusto. -sonreí SÚPER falsamente y agarré la mano de Tom (sí, intercambiamos roles)- Adiós. -intenté ir por el otro lado, pero Lance me agarró el brazo-
-Charlemos un poco más... -me dijo muy de cerca de mi rostro. Luego se apartó bruscamente. Bueno... No se apartó él. Más bien, fue empujado lejos de mí-
-No la toques. -dijo Tom. Estaba que lanzaba chispas por los ojos. Un Tom Riddle enojado no puede ser bueno-
-¿Y a ti qué mierda te sucede, rarito? -dijo Lance, acercándose a Tom para empujarlo. Al hacerlo, nuestras manos se soltaron. Quise intervenir, pero sentí que me agarraban del brazo. Miré a mi derecha y vi al castaño, Malcom. Me solté bruscamente y noté que Robert, el moreno, y Lance se acercaban peligrosamente a Tom. Quise tratar de evitar que comenzaran una pelea, ya que Tom se maneja a través de la magia y no de los puños, pero Giselle y Malcom me sostuvieron- ¿Cuántas veces te he dicho que conmigo no puedes, estúpido? -Robert agarró a Tom, él se soltó, pero recibió un patada en la pierna que lo desestabilizó, entonces, lo volvió a atrapar-
-¡Alto! -grité, removiéndome para que me soltaran. Lance fue por adelante y lo golpeó en el estómago. Tom lo pateó, pero sólo se ganó más enojo por parte del rubio. Continuó golpeándolo en el estómago y en rostro- ¡Basta!
-Hacía bastante que no hacíamos esto... -dijo Lance- Es reconfortante golpearte, marica. -golpeó el rostro de Tom. Su mirada era tan oscura que no temía por él, sino por la vida de ellos-
Un momento... ¿"Hacía mucho que no hacíamos esto"?
¿O sea que ya lo habían golpeado?
-¡Tom, no! -chillé al ver que buscaba alcanzar su bolsillo con la mano. Reaccioné y recordé de que yo sabía pelear, así que luché para deshacerme del agarre en mis brazos. Pisé el pié de Malcom y le pegué un codazo en el estómago. Al retorcerse, me soltó. Como Giselle era más débil, ni siquiera la golpeé, sólo saqué mi brazo y corrí en dirección a Lance, que seguía golpeando a Tom. Él tampoco ayudaba, ya que pateaba apenas tenía oportunidad (y aire)- ¡Déjalo! -empujé al rubio. Él me miró con burla. Robert soltó a Tom, que cayó débil al suelo. Tosió con la frente pegada a la nieve y se agarró el estómago-
-Ahora el premio mayor... -dijo, intentando acercarse a mí. Vi de reojo cómo dejaron a mi novio y la rabia se apoderó de mí. Le pegué en sus partes (sí, poco original, pero muy efectivo), haciéndolo caer- Perra... -dijo, retorciéndose en el suelo-
-No sabes con quién te metes... -dije con los dientes apretados. Me puse a patearlo en el suelo, pero vi que pasaban un brazo por mi cuello y me hacían retroceder. Llevé mi cabeza para adelante y mis caderas para atrás, haciendo que Malcom cayera delante de mí- ¡Pudieron, simplemente, dejarnos pasar, ¿saben?! -Gisella trató de acercarse, pero la miré con todo mi enojo y retrocedió-
-Es ruda la maldita... -murmuró Lance un poco más recuperado. Se levantó, pero pronto volvió a estar en el suelo con Tom sobre él, golpeándole el rostro-
-¡Basta, Tom! -una cosa es golpearlos para liberarlo, pero otra diferente era golpearlos porque sí- Bueno... Tal vez un poco... -recordé que yo vivía golpeando gente porque sí. Malfoy, VanDame, hasta a Tom lo había golpeado porque sí (aunque después lo besé)- Okey, ya no. -vi que estaba fuera de sí. Lo había golpeado demasiado- Suficiente, Tom... Ya te descargaste. Basta... -me acerqué a ellos. Jamás lo había visto tan furioso y violento. Al parecer le encontró el gusto al sufrimiento de ese idiota. Estaba torturándolo, prácticamente- Déjalo... -agarré su brazo, pero, cegado por el enfado y sin mirarme, me empujó y me hizo caer sentada en el suelo- ¡Tom! -grité. Él dejó de golpearlo y se quedó mirándolo, con la respiración agitada y una vena a punto de estallarle en la frente- Tom... -dije suavemente. Los amigos de Lance no hacían absolutamente nada por ayudar al rubio. Sólo estaban mirando impresionados- Suficiente... -mi voz sonaba angustiada. Él me miró y vio que estaba en el suelo. Soltó el abrigo del noqueado Lance y se sentó al lado- Llévense a su amigo si no quieren problemas legales... -hablé monótonamente mientras seguía mirando a Tom. Él estaba arrepentido por empujarme, lo notaba. Malcom y Robert levantaron a Lance y se lo llevaron. Giselle lloraba al ver la sangre en la cara del rubio. Volví a mirar a Tom y vi que él seguía observándome. No sé cuántos minutos pasamos viéndonos, los dos sentados en el nevado suelo. Los cuatro delincuentes juveniles ya se habían ido de allí-
-Lo siento, Adeline... -habló. Yo derramé una lágrima y me levanté para correr a su lado y volver a sentarme. Lo abracé con fuerza y lloré-
-Eres un idiota... -sollocé. Él me rodeó con sus brazos-
-Lo siento... -repitió-
-Casi sacas tu varita. -recriminé-
-Lo siento. -dijo otra vez-
-Estás herido... -lloré más fuerte. Las emociones estaban a flor de piel. Estaba asustada por el momento peligroso y extraño que habíamos vivido hacía un momento. Estaba enojada con esos malditos por golpear a Tom y con él por querer usar magia. Estaba angustiada porque estaba herido y adolorido- ¿Te duele mucho? -levanté la mirada y me encontré con sus ojos color cielo, observándome- Estaba tan preocupada... -llevé mis dedos a su rostro. Tenía un pequeño corte en la ceja izquierda. Mordí mi labio para no seguir sollozando, pero las lágrimas seguían fluyendo-
-Es vergonzoso ser defendido por tu novia. -dijo. Yo me abracé más a su cuello y lo apretujé- Me duele todo, Adeline, no aprietes tanto... -se quejó. Lo solté con preocupación y me alejé-
-Perdón, perdón, perdón. -dije con rapidez-
-¿Sabes que adoro ver cómo golpeas gente? -me acarició la mejilla. Sonreí, un poco más tranquila al verlo bromear y besé sus labios-
-Usé poción multijugos para entrar al servicio militar. Lo hago desde hace tres años... -confesé- Al ser mujer y menor de edad, no me dejaban entrar... -cerré los ojos al sentir su tacto en mi mejilla- Es por eso que no dependo sólo de la magia.. No podré defenderme siempre con ella. -abrí los ojos y lo primero que vi fue su herida. Miré para los costados, cerciorándome de que no me viera nadie, y saqué mi varita- Episkey... -susurré. La herida se sanó a los pocos segundos-
-Ya pensaba yo que era extraño que pelearas tan bien... -sonrió-
-¿Quiénes eran ellos? -pregunté. Él se puso incómodo-
-Mis "amiguitos" del orfanato. -se encogió de hombros- Siento hacerte pasar por esto...
-No importa. Lo que importa es que estés bien... -pasé mi mano por su estómago y costillas- ¿Te duele?
-Nada que una o dos pociones no solucione. -sacó mi mano de allí y me dio un beso en los nudillos- Vámonos de aquí...
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