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Entrar al edificio fue bastante fácil, las cosas dentro se veían elegantes para su gusto, de alguna forma la situación en si era algo difícil de ignorar, aunque intento acreditarselo al gran trabajo que había hecho durante la noche. Tal vez pudo haber dejado menos sospecha en el alfa, pero aún con el enojo que le había dejado su tutor decidió liberar su rencor con el extraño.
El camino hasta la habitación fue tranquila, saco la tarjeta que le había robado al castaño para ahora pasarla por el escáner que estaba al lado de la puerta, al ver la luz verde dándole la señal para entrar sonrió para si mismo.
Cerró la puerta con cuidado, sin saber si había alguien dentro, se quedo quieto por unos segundos antes de sentirse seguro para moverse alrededor.
Se acerco a la mesa de estar donde se supone que deberían estar los papeles que buscaba, entre varios archivos localizo lo que necesitaba una carpeta con el proyecto que estaba buscando.
De forma triunfante saco una foto a lo que necesitaban en específico para enviarla a su equipo, al ver que estaba enviado, se preparó para salir del apartamento, solo para encontrar en su mirada que la puerta estaba abierta.
En pánico se preparo para luchar, pero el sonido de alguien aplaudiendo lo saco de su trance para mirar de forma directa al responsable.
Pero era muy tarde, en ese momento la figura que había dejado noqueada en la fiesta ahora estaba en su campo de visión, se sintió abrumado el pelirrojo antes de que percibiera el humo que llevaba inhalando por un largo tiempo.
Y vaya que maldecía el no haber realizado mas antes ese factor. Lo único que vio antes de caer al suelo fue la mirada rojiza del contrario con burla.
—¿Eso es todo lo que necesitas? —el alfa mordió su labio antes de mostrarme una sonrisa coqueta—, y pensar que pensaba que mi enemiga me buscaba a mi en ves de los papeles en mi habitación. Me pregunto que debería hacer ¿Verdad, Arahabaki?
Trague en seco al escuchar ese nombre, muchas cosas pasaban por mi mente sin orden en específico, pero la única coherente en el momento era que debía huir.
Al menos la máscara tapaba mi rostro como para que no reconociera mi aspecto normal, su asociación sobre mi siendo una mujer ayudaba a que pudiera salir del aprieto sin tener que arriesgar mi identidad.
Ese bastardo se arrepentiría por venir a este maldito encuentro y no haberme detenido en primer lugar.
—¿Quién dijo que no estoy interesada en su ofrenda? —suavize mi voz lo mas que podía con el medicamento casi dejando de hacer efecto para cambiar mi voz—. Creo que está malinterpretando mis intenciones, Dazai-kun.
Me acerqué de a poco hacía él dejando mis manos descansar ahora en sus hombros, Dazai agarro mi muñeca antes de que pudiera agarrar la navaja que tenía debajo de la manga.
—¿No te gustaría trabajar para nosotros? No somos una mala opción para mercenarias —los ojos del alfa me miraban de forma directa, una percepción de interés se encontraba en ella.
Solté una risa de tan solo escuchar la oferta, tal vez habría funcionado con cualquier mercenaria en el mercado, pero se lo tenía que preguntar al hijo de una de las familias mas involucradas en asesinos y protección individual. La misma que tenía conexiones por todo mundo.
—Me parece bastante tentadora su oferta —solté el agarre que tenía sobre él para volver en mis pasos—, sin embargo, lamento decirle que no puedo aceptar.
Casi de inmediato al terminar mis palabras, ambos sacamos nuestras armas para disparar, desvíe su bala para después moverme a agarrar el primer objeto que podría usar de escudo.
Maldita sea. Ambos seguíamos disparando mientras yo intentaba acercarme a la ventana mas cercana, por parte del otro estaba intentando acercarse a mi sin ocultarlo, como si estuviera acechando a su presa.
Podía oler su aroma de a poco tratando de llamarme a acercarme, como cuando se pone queso en la ratonera para escuchar el chasquido y con ello la vida del ratón llegada a su fin.
Una mezcla de olor cítrico estaba llenando la habitación junto con chocolate amargo, salir de aquí era la prioridad al sentir como mis feromonas gritaban por salir a flote.
Lo que menos tenía que hacer ahora era bajar la compostura.
Dispare al techo unas 8 veces en forma de círculo antes de dar una voltereta hacía atrás, esquivando de forma súbita el pedazo de techo que cayó causando humo, aprovechando la apertura salte del ventanal. Agarrando el gancho que estaban mi cinturón jale del gatillo lo mas rápido que pude antes de sentir que mi mente corría peligro, una caída desde el piso 24 no era bonita.
Al sentir la cuerda lo suficiente tensa, enfoque mi vista en el pilar mas cercano para posar mis pies e ir bajando de a largos saltos hasta el suelo.
Al menos tengo los malditos documentos. Tsk, merezco mas de un aumento por esta mierda.
Retire el gancho al mismo momento que sacaba mi reloj de mano para ver el diseño que me regalaba de alguna forma contención.
Ya sea por la fabrica de los guantes tocando el reloj o no, no pude evitar sonreír ante el tacto. Antes de que una voz familiar se escuchara por detrás.
"Creí haberte dicho que no trataras huir ¿Uh?"
Me gire para encararlo, solo para toparme con su cara lo bastante cerca para rozarme la nariz, sus pupilas estaban dilatadas y su respiración era errónea, su iris refleja la máscara que llevaba puesta de forma clara y precisa.
Quería decir algo, o retomar mi pistola para refutar, pero lo único que pude hacer fue dar un paso atrás viendo su sonrisa triunfante antes de que sintiera un golpe en la nuca y mi visión volverse negra.
No importa que tanto las perspectivas cambien para Chuuya, el hecho de que su enojo sea notorio es claramente en orden para que no se le acercaran. Mordió su labio de forma ansiosa, había cometido un error de cálculos que lo había llevado a esto, tener que estar amarrado a una silla no era el mejor panorama y lo único que lo mantenía tranquilo era el hecho de que su máscara no había sido removida, cosa que le llamó la atención, pero prefería tantear la situación primero antes de preguntar.
El humo que llego a su nariz hizo que levantara la mirada al castaño que estaba posicionado sobre la silla con el cigarro entre sus dedos, su mirada de forma completa descansando en el pelirrojo, y aunque suene extraño hizo que una parte en él se sintiera complacido.
No que él lo vaya a admitir de todas formas.
Chuuya se enfoco en la silueta del extraño, aún con la máscara en su mirada que resaltaba la mirada chocolatada que traía, el cabello castaño que se veía lo bastante voluminoso para asumir que debería ser sedoso y suave al tacto. El traje marcaba su silueta con la corbata en un lazo no ajustado con la camisa abierta en los botones superiores, acompañado de las mangas remangadas que enseñaban la piel clara del alfa, además de las venas en las manos al hacer fuerza en una de ellas.
Paseo su mirada con poco tiempo antes de tragar seco, tal vez en otra circunstancia Chuuya habría de elegir pasar una noche con él, ayudándole a olvidarse de los pensamientos que lo han atormentado y por fin dejar de tomar inhibidores por tanto tiempo.
Aunque ciertamente no tenía ni idea, sin embargo algo en su interior le indicaban ese tipo de pensamientos.
No pudo evitar sentir un sabor amargo en su boca al recordar cierta persona que alguna vez él confió para tomar a su lado un rol.
—¿Vas a dejar de mirarme como si fuera un menú? —el castaño tiro el cigarro al suelo pisando con el talón las cenizas, ahora posando su mentón en uno de sus manos con una mirada juguetona—. No que me moleste, pero hay mejores lugares para eso ¿No crees, Arahabaki? Me sorprende tu método de entrar a una fiesta de la Port Mafia sin levantar sospechas. Un equipo exquisito sin duda, lástima que hayan ratas en él.
El alfa al terminar su oración alza sus hombros rodando los ojos, aunque al terminar su gesto solo se levanta de su posición para acercarse al otro e inclinar su cuerpo hasta quedar casi tocando la nariz del omega, a pesar de que ambos estén mirándose de forma intensa ninguno mira a otro lado, como si él que de ese paso fuera el mas débil entre ellos.
—¿No crees que es descortés que tu sepas mi nombre, pero yo no el tuyo? —Dazai termina por poner su palma en el mentón de Chuuya para levantarlo—. Los agentes de tu compañía son tan molestos, tan leales, sin embargo, tan miserables. ¿No te gustaría trabajar para mi? Nunca es tarde para tomar mi oferta, es mejor que una compañía que te da pastillas que te podrían quitar la vida en tu boca.
Chuuya por primera vez abrió su mirada, solo para después de tanto tiempo recordar que siempre traía esa pastilla en su boca cerca de sus caniles, siempre lista para ser usada en caso de que la situación lo amerite, muchas veces para cuando la identidad era descubierta o interrogatorios pasaban.
Y ante lo último mencionado, término cayendo en cuenta que tal vez está sería su última noche.
Sin embargo, lo fuera o no, nunca dejaría que lo insulte de esa forma, mas cuando sabía que tipos de trabajos hacía la organización, y aunque la compañía de sus padres no haya sido todo de forma legal, tenían límites donde hacían lo mejor para la gente, tal vez sin que otros tengan conocimiento pero es algo.
Así que con todo el coraje que se hacía camino en su estomago, le escupió en la cara, antes de que levantara una de sus piernas para patear las costillas del castaño, al momento que la patada llego cerca el área una mano sujeto con fuerza su pierna, de forma irónica al mismo tiempo todos los sujetos en negro alrededor recargaron sus armas.
—¿Eres consciente de que pueda ser tu pareja destinada? —Dazai bajo la pierna del pelirrojo, al mismo tiempo de que hizo señalamientos para que todos bajaron las armas.
—Destino mis pelotas —Chuuya soltó un gruñido ante eso, uno bastante grueso que logró que el efecto de la píldora se disolviera y con tal su capacidad de cambio de voz.
Casi al instante pudo ver como los iris de Dazai se dilataron y se movían de forma intranquila, Chuuya maldeció para sus adentros, al mismo tiempo que el castaño movió su mano rápido a la máscara que Chuuya traía, el pelirrojo bufo y enseño sus dientes de forma clara en advertencia, sin embargo ya era tarde cuando el otro había hecho su camino para sacar el objeto.
Sin embargo el castaño no vio nada, cosa que era lo mismo para Chuuya. La visión de repente era nublada por un gas gris que solo dejaba a la vista nada mas que espeso smog.
El pelirrojo paseo sus ojos alrededor suyo sintiéndose en peligro, el que el castaño haya de repente parado su ataque no era buena señal, la ausencia de su máscara no lo hacía nada mejor, pero sin embargo al sentir como sus manos eran liberadas y el tacto de cierta persona hizo que al menos al sentir libertad agarrara de forma directa a la persona, jalando al otro hacía él.
Hizo una mueca de disgusto al saber que había acertado, los ojos violetas estaban puestos en él, a la vez que la melena pelinegra y sus largos cabellos cubrían un poco de su cara, además de la mirada conflictiva que traía.
Tampoco se detuvo a pensar demasiado, porqué tomo un instante para que el otro lo arrastrara a fuera de dónde sea estuviera esa pequeña sala.
Y tan solo al poder recobrar su vista por completo, Chuuya se soltó del agarre del contrario de forma brusca, cosa que hizo al otro alfa mirarlo de forma directa.
—Estoy bien, es suficiente.
Fyodor sin embargo solo frunció su ceño de forma notaria antes de posar dos de sus dedos en el puente de su nariz.
—A penas Tachihara me contó como fue tu extracción algo olía mal. Tenía razón, sin embargo, escuché a ese tonto. Pudiste haber sido descubierto ¿Entiendes eso? No importa que me odies ahora, pero ¿No crees que fue demasiado arriesgado incluso para ti?
Chuuya hizo saber su hostilidad al incrementar su esencia de repente, haciendo al otro retroceder con una mirada confundida y resentimiento, como si la sola idea fuera imposible.
—¿Desde cuando te importa que hago con mi vida? ¿Me perdí un episodio de mi propia existencia? —Chuuya soltó una carcajada sarcástica—. Porqué a lo que mi respecta, lo que menos has hecho en tu vida es preocuparte por mi ¿No?
—Tú no entiendes, Chuuya.
—¿Oh? ¿Así que soy yo el que no entiende? Bien. Claro, como quieras, Fyodor, pero no vengas con actitudes que ambos sabemos son fachadas para proseguir con este trabajo.
El alfa se quedo de repente mudo, en realidad sus labios temblando por decir algo, lo que sea para detener los pasos del omega, sin embargo no logrando sacar nada de su mente en el momento para lograr que lo escuche, tener una conversación donde se resuelva.
Por otro lado, Chuuya solo hacía eco sus pasos por cada vez que estaba mas y mas lejos desde el punto donde él otro había quedo congelado sin palabras. Y aunque haya pasado bastante tiempo del 'problema', el pelirrojo no pudo evitar sentir su corazón estrujarse un poco.
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- 28/05/2023
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