Capítulo 9
“Hay misterios que pueden arruinar las vidas de los inocentes. Eso es un hecho.”
MIAN
―Hola ―Le devuelvo el saludo ―¿Qué deseas, Travis? Por cierto feliz cumpleaños número dieciocho.
Me muestra una sonrisa ladeada que inmediatamente puedo decir que es sinónimo de incomodad. Pero de su parte, tal vez se sienta mal por no asistir ni una sola vez al club desde que fue aceptado.
―Gracias. ―Sus ojos paran en cualquier lado que no sea yo. ―He… Me quiero disculpar por no hacer presencia en las reuniones del club.
Vaya, acerté.
―Travis… No quiero sonar grosera pero, ¿Por qué deseaste ingresar al club?
Creo que di justo en el clavo al ser tan directa. Detecto un deje de inseguridad en su mirada que luego cambia a una cargada de arrogancia junto a una gran sonrisa. Eso me deja algo en claro: Utiliza una mascara.
Es una forma de decir que tiene esa típica apariencia de chico arrogante y seguro de si mismo para no tener que mostrar debilidad. Además, su apariencia física lo ayuda mucho en eso.
Unos jeans azul claro desgastados y rotos, deportivos blancos y camiseta de algodón del mismo tono. Una elección bastante simple pero que luce demasiado bien en él.
Puede parecer un cliché, pero este sub-capitán del equipo de futbol es muy atractivo.
Pero siento que hay algo más que solo belleza física.
Lo veo tragar saliva y evadir mi mirada por un momento. Cada movimiento, cada indicio que muestra delata lo nervioso que se siente.
―He… Yo… Bueno… ―Se rasca la parte trasera de su cabeza. ―Yo… Tengo problemas…
―Ajá. ―Divagué, algo cortante. Puede que me muestre descortés pero es que no se como actuar frente a el. Además, sigo enojada porque nunca se haya tomado la decencia de siquiera tener una excusa decente. ―Me refiero a que me expliques de forma más profunda tus problemas.
Eso lo enojo. Su mirada se oscureció y me miro de forma suspicaz y fría. Su mandíbula se tenso marcándose aun más y sus ojos se achinaron mirándome fulminante con algo de desafío.
―Eso lo tienes que averiguar tú, ¿no? ―Lo dice como si fuera algo muy obvio y estúpido. ―Tienes que lograr que yo me sienta a gusto en tu familia para así yo poder tener lo confianza suficiente de contar mis problemas con ustedes. ―Me señala con su dedo.
El que se pusiera tanto a la defensiva me deja en claro que esconde algo y eso es una fibra muy sensible para el. Eso solo aumenta mi curiosidad pero a su vez cierta preocupación. Más que nada el temor de que Travis este metido en cosas muy malas.
No es que sienta algo por él. Pero es un miembro de mi club y sin yo saber nada de el puedo decir que Travis es algo que no muestra al mundo. Algo muy normal teniendo en cuenta de que todos escondemos algo del mundo.
―Okey. ―Chasqueo la lengua y miro por un momento a un par de borrachos tirados a nuestro lado.
La situación esta tan cerrada, ninguno muestra ánimos de seguir hablando pero aún así seguimos de pie frente al otro. Si piensa que entraré a su casa está equivocado, yo no entraré hasta que lleguen Andy y Nina.
No es que no tenga más amigos, pero ellos son los más cercanos a mí. Bueno, más Nina, nuestra amistad se forjó un año después de lo que viví con Morgan.
« —¿Sabes? —Guarda silencio. —Muchos dicen que el amor es una mierda. Pero las mierdas somos nosotros.
Sus largos y delgados dedos sostenían el cigarrillo. Da una calada mirando hacia el horizonte, sus ojos están aguados y tristes; muy tristes. El sentimiento de impotencia que he sentido desde hace días se intensifica aun más al ver como rompe en llanto.
—Morgan… Morgan por favor… Dime… Dime que pasa…
Mi voz se quiebra y ya no puedo. Así como ella, me permito derramar unas cuantas lágrimas. Pero Morgan es muy especial para mí, es como mi hermana, la conozco desde que era una niña y me duele no saber que es lo que le pasa. Su esbelto y lindo cuerpo ahora esta mucho mas delgado de lo usual, ya algunos de sus huesos empiezan a marcarse mas.
Suelta jadeos y chillidos. Arroja el cigarrillo al suelo iracunda.
—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué!? —Se levanta de un salto y comienza a caminar de un lado al otro. —¡¿Por qué?!
Yo solo puedo llorar. Porque no puedo hacer nada si ella no se atreve a contarme. »
—¿Esos son tus amigos? ¿A ellos esperas? —Pregunta Travis seriamente señalando detrás de mí.
Seco rápidamente las pocas lágrimas que se escaparon de mis ojos antes de que Travis las note y miro hacia donde me indica. A unos metros caminaban hacia nosotros Andy y Nina. Debo decir que ambos se ven muy lindos juntos. Más que nada por la forma en la que visten.
Mientras Nina usa un lindo vestido suelto de color rosa. Andy lleva un suéter de color gris y un pantalón no muy ajustado en color negro. Me encantan, la combinación resulta adorable.
—Disculpen. —Se lamenta apenada Nina al ya estar junto a nosotros. —Es que… —Mira a Andy un segundo y luego a nosotros. Ella me dirige una mirada risueña y con cierto brillo en sus ojos. —Tuvimos ciertos inconvenientes.
Rayos.
Eso pudo tomarse común doble sentido y parece que así lo tomo Travis porque escanea con una ceja arqueada a la pareja.
¿Será que Nina y Andy tienen algo? Es una gran posibilidad. La cuestión cae en que ella es muy sincera conmigo y siempre me cuenta todo. Tengo que encargarme de descubrirlo luego.
—Bueno. —Carraspea el rubial. Travis —Yo me voy.
—¡Travis! —Grita alguien a lo lejos. Dentro de la casa —¡Ven hermano!
Noto que quien llama al chico es Jackson. Travis hace un gesto con la mano en forma de despedida y se retira.
……………….
—¡Otro, otro, otro! —Gritan todas las personas a la par.
Y es aquí donde me pregunto ¿Cómo llegamos hasta este momento? Andy, pensé que seria difícil que se adaptase a este nuevo ambiente para el, pero me hace pensar lo contrario. En cierto momento Nina y yo fuimos al baño, pero al volver, nos topamos un gran grupo a las afueras de la casa.
Ambas nos acercamos y nos llevamos la sorpresa de ver a Andy tomando sin parar, era una competencia de tragos.
—¡Agg! —Se queja con lo que parece mucho dolor el moreno de rulos.
—¡Gané! —Vocifera un rubial levantándose victoriosamente y sonriendo con burla al ver como Andy intenta pararse pero falla en el intento.
Todos los presentes halagan al chico como si hubiese hecho la mejor cosa del mundo. Entonces este se marcha y los demás también, Nina se muestra atónita ¿y yo? Pues ni se diga.
Nos damos una mirada de preocupación y caminamos hacia el. Su rostro, totalmente desorientado, reposa sobre la mesa. Detecto el momento que de su boca se escapa un hilo de saliva. Que horror. Luce verdaderamente mal.
Sus ojos se abren tanto que logra asustarme, y de un momento a otro, se reincorpora en el asiento y nos regala una sonrisa tan grande que lo hace lucir como un demente. Al menos un demente muy ebrio.
—¡Chicas! —Aplaude. Nina me mira esperando que yo diga algo pero me mantengo en silencio. Entonces Andy empieza a reir. —Pe-perdí… —Su ataque de risa no le permita hablar. —No si-sirvo ni pa-para es-esto… —Y es entonces cuando de sus ojos escapan lagrimas. Lo que antes eran risas pasan a jadeos y lamentos. —¡Soy el gusano de la escuela! ¡La burla de todos! ¡Simplemente no debí nacer!
Es tanto el dolor que deja mostrar que siento como mi corazón se aprieta y las ganas de llorar junto a el llegan a mi. Porque es como si puede sentir su dolor, cada balbuceo que se escapa de sus labios, cada golpe que propina a la mesa. Todo. Todo lo hace con un dolor y una frustración que simplemente hace que quiera abrazarlo y darle consuelo.
Y cuando comparto miradas con Nina se que ambas llegamos a la misma conclusión: Este es su momento. Es aquí donde esta liberando frente a otras personas su dolor. No puedo dejarme llevar, es aquí donde tengo que mostrarme fuerte y cumplir con el objetivo del club.
Andy, es como mi hermano. Cada integrante del club es mi familia, y una de nuestras funciones es ayudar al otro cuando lo necesite.
—Andy… —Susurro suavemente como si estuviera hablando con un niño pequeño. Masajeo con cuidado su hombro, tratándole de darle a entender que aquí estamos nosotras. —Nunca serás un gusano. Ni nunca lo has sido, al menos no para nosotras… —Miro a Nina, quien no pudo contener las lagrimas y me obligo a tragar saliva. —¿Qué importa el mundo? Nos tienes, somos una familia ¿no? Una familia rota, pero nos tenemos para cuidar del otro siempre que lo necesite.
Tiro de su brazo y se levanta como puede. Nina toma su otro brazo rápidamente y le indico que es hora de irnos. Varias personas están mirándonos, apuesto a que muchos observaron la escena.
—Parece que el gusano esta… —Era lo que escuche decir a lo lejos por sobre la música pero lo siguiente que paso acaparo toda mi atención.
Andy vomitó.
Y agradezco a todos los dioses existentes que no nos salpico ni a Nina ni a mi. Porque enserio, eso seria tan desagradable que no podría tolerarlo. Las personas a nuestro alrededor empiezan a reír totalmente eufóricos. Señalándonos a nosotros, mas que nada a Andy.
Este se da cuenta cuando levanta la mirada y limpia su boca con la manga de su sueter. Y pensar que había llegado a la fiesta tan lindo y tierno, ahora esta con los ojos rojos, la mirada desorientada y el cabello revuelto. Que cambio tan radical en tan solo unas horas.
Cuando logramos salir de la casa ya nos encontramos caminando por las frias calles. Es tarde, no se la hora con exactitud pero se que es asi. Me abrazo a mi misma al sentir como mi cuerpo recibe el viento helado de la noche.
A pesar de que sigue en mal estado Andy ya puede caminar solo. Tropieza algunas veces con sus propios pies pero lo hace. Nina igual se abraza a si misma en busca de calor, apuesto a que debe estarse lamentando mucho usar este vestido.
El silencio de ya varios minutos se rompe cuando, por primera vez en un rato, Andy decide hablar:
—Nadie me quiere. Soy un gusano del que todos se burlan y miran con desprecio.
—Eso no es…
—¡Claro que sí! —Mi corazón empieza a latir desenfrenadamente por el susto. Andy acaba de gritarle a Nina violentamente. Ella tanto como yo, lo miramos con los ojos muy abiertos. —¡Mi padre me abandono! ¡Me dejo a mi y a mi madre por otra mujer! ¡El tiene otra familia, otro hijo, y los prefirió a ellos antes que a nosotros! —Su respiración esta muy acelerada y ya no puede gritar… —Mi papa prefirió a ese otro chico antes que a mi… Nunca le importé…
Esto es algo nuevo. Ninguna de nosotras sabía esto de Andy. Se que esta pasando, justo ahora, por un momento de revelación, pero no puedo evitar sentir cierta alegría al ver que se abriendo con nosotras. A pesar del poco tiempo. Ahora ya conozco más de él, y con esto puedo ir pensando en como poder ayudarlo.
Ninguna dice nada. Y en estos momentos no se que hacer, esto es de improviso, no pensé que Andy terminaría diciendo todo eso sobre el. Pero el dolor que debe sentir es muy grande, eso sumado a todos los años de maltrato en la escuela y el instituto. ¿Su madre no sabe nada sobre lo que siente su hijo? Algo me hace pensar que no.
—Andy… —Andy no permite a Nina hablar.
—No quiero lastima de nadie. —Sus ojos están cristalizados y sorbe su nariz mocosa. Sus ojos no están enfocados en otra cosa que no sea el suelo. —Supongo que ahora saben el porque decidí entrar al grupo ¿no? Aunque en un principio fue idea de mi madre.
La morena de mejillas regordetas y sonrojadas se acerca a el y aprieta su hombro gentilmente. Trata de que la mire a la cara pero este la evade y se aleja empezando a caminar de nuevo.
Le indico a Nina que es mejor no insistir. Ha de ser muy difícil para el, necesita tiempo y apuesto todos mis ahorros a que aun asimila el hecho de que nos conto esto tan delicado para el. Empezamos a caminar tras de el, siguiéndole el paso. Pero todos nos detenemos al escuchar unas voces.
—¿Tienes lo que te pedí? —Se escucha una voz amenazante preguntar.
—Claro… Lo de siempre… —Esa era la voz de Jackson.
Los chicos me dan una mirada interrogante pero yo solo me encojo de hombros. Detectamos unas sombras detrás un árbol. Andy, Nina y yo corremos sin hacer el menor ruido hasta terminar detrás de otro árbol a varios metros del otro, pero lo suficiente para poder escuchar y ver.
Y en definitiva, ahí, detrás del árbol. Estaban Jackson, Travis y Mark y otro chico que nunca antes había visto. No podía ser del instituto, porque luce mucho mayor que incluso el mismo Mark. Debe tener cerca de unos veintiuno mas o menos.
Travis le tiende un CD al chico y este lo toma con cierto brillo de perversión plasmado en sus ojos.
Tiene una apariencia espeluznante a mi parecer, lleno de tatuajes, con un pircing en la nariz y la ceja y el cabello largo hasta los hombros de color castaño claro. Luce fuerte, e intimidante y de cierta forma atractivo. Aunque nunca me han gustado los chicos como él.
A mi lado, Nina me pellizca el brazo captando mi atención. Ella junto a Andy, quien ahora luce mas vivaz por lo que sus ojos han visto, me miran con cierto asombro y temor.
Deben estarse haciendo las mismas preguntas que yo:
¿Quién es ese sujeto?
¿Por qué los chicos le han dado ese CD?
Y las más importantes: ¿Qué relación tienen ellos con el? ¿Por qué están ahí? Y ¿Qué es lo que hay en el CD?
***********
N/A: ¡Volviiiiii! *eleva los brazos felíz * Discúlpenme de verdad. Es que he tenido un bloqueo faltal. Simplemente no conectaba con la historia y no sabía qué hacer o qué escribir.
Admito que hasta pensé en la posibilidad de cancelar y eliminar la historia pero luego dije: ¿Y qué pasará con esas poquitas personas que se han enganchado y apoyado en esto? ¿Las dejarás así? Pues no
Es entonces que empecé a pedir reseñas, cambiar la portada y muchos más. Buscaba conectar de nuevo con la novela.
No podía decepcionarlos. Además @alesweet15 me mataría (literal) ella fue quien me motivó a esto y ahora ustedes. Y como dice Mian: "No somos muchos pero tampoco pocos. ¿Entonces qué somos? Una familia rota. "
Eso somos aquí. Ustedes y yo. Son mi pequeña familia ahora. Puede que seamos muy pocos pero están apoyando a esta familia. Quizás el número aumente o no. Igual estará bien, yo seguiré publicando no se preocupen.
Gracias por todo y perdonen la cursilería.
Se despide:
Cara Ferguson.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro