Capítulo 13
“Nunca esta demás observar mas allá de las apariencias.”
MIAN
— ¡Hildegart, por favor! —Escucho mi padre regañar a mama. — ¡Jamás hemos sido un matrimonio! ¡Todo es una farsa! ¡Una farsa!
Se escucha algo romperse, seguramente mi mama queriendo armar drama.
— ¿¡Y qué hay de nuestros hijos!?
— ¿¡Ahora si te preocupa!? —Esta furioso, muy furioso. Me lo imagino con los ojos muy abiertos y esa típica vena en su frente a punto de explotar.
Subo volumen a la música y acelero el paso sobre la cinta corredora. Oír las discusiones de mis padres es lo último que quiero en este mundo, suficiente tengo ya con mis voces internas y con tener que cargar con las mierdas de Jackson. Sin hablar de los hermanos West también.
Aumento el volumen de la música tensando la mandíbula cuando aun puedo escuchar como discuten de lo mismo. Mi madre reclamándole a papa por sus infidelidades aun cuando ella también le hace lo mismo. Esta es una de las cosas que puede pasar cuando una mujer se casa con un hombre solo por su dinero.
Mi llegada a este mundo fue como una maldición o condena para ambos. Mi madre pensó que así amarraría a Carl, si lo logro, pero no tal y como ella quería. Su relación al principio fue solamente de coqueteo, como siempre pasaron al sexo y mi madre no era económicamente estable así que quedó embarazada.
Aunque si fue planeado —solo por mi madre—, de igual forma en ocasiones Hildegart se encarga de recordarme que yo arruiné las cosas solo porque sus planes fueron dieron los resultados exactos que ella esperaba.
Una total estupidez.
Pero sería capaz de matarme a mi mismo si niego que sus palabras y las de mi padre no me afecten para nada. Desde mi infancia.
— ¡Travis! —Grita una voz lo suficientemente alto. Al mirar hacia la puerta noto a mi hermano menor de pie junta a ella con una expresión de espanto plasmada en su rostro aniñado.
— ¿¡Qué pasa!? —Grito para que pueda escucharme.
El no me responde y señala hacia afuera, bajo de la caminadora y, haciendo un lado a mí pequeño hermano asomo la cabeza por la puerta encontrándome con una terrible escena. Una muy común para mí, pero que para Rémi debe resultar lo peor del mundo.
Esta es otra cosa que me molesta y me asquea a su vez, ambos son infieles y discuten hasta cansarse para luego terminar follando sin contemplación. Mi padre tiene los pantalones abajo y Hildegart mantiene sus piernas enrolladas en su cintura mientras es embestida contra la pared.
Empujo a mi hermano hacia el interior de mi habitación indicándole que se mantenga adentro y vuelvo mi atención a la escena. Agradezco no haber bajado el volumen de la música porque entonces se escucharía el ruido de estos dos. Con algo de asco y sintiendo la bilis en mi garganta cierro la puerta.
Una cosa es el porno o una simple película erótica. Pero otra muy diferente es ver a tus padres dando un espectáculo como ese. Si tan solo tuvieran un poco de respeto y discreción, no por mí, sino por mi hermano quien tan solo es un niño.
Dejo el mini gimnasio y abro la puerta que conecta a mi verdadera habitación, en la cama esta Rémi cubierto con mis mantas hasta la cabeza, desde aquí puedo escuchar sus sollozos.
Me acerco hasta él y le quito las sabanas azules para encararlo. Sus ojos cafés parecidos a los míos están cargados de confusión y dolor. Siento una punzada de culpabilidad al no saber que hacer por él. Según mi padre: «Un verdadero Larsson siempre tiene un plan para todo porque todo lo puede y nada lo detiene.»
Tal vez no sea un Larsson o tal vez solo sea la deshonra de la familia y por eso no se que demonios hacer en este preciso momento.
— ¿Qué es eso, Travis? —Me pregunta totalmente confundido.
Suspiro, porque sé a lo que se refiere y pero no sé como responderle. Simplemente no se nada. Rémi no va a la escuela, nunca ha ido así que tampoco tiene amigos o alguien aparte de mí. Tan solo a Nana, el ama de llaves de aquí que en ocasiones lo lleva consigo a su casa para que comparta con sus nietos.
Maldita sea, ¿Cómo le explico a mi hermano de ocho años que lo que hacían sus padres en pleno pasillo era follar? Soy malísimo para estas cosas. Creo que ahora entiendo porque en parte mi padre me recrimina por no ser un verdadero hombre.
Pero es que Rémi es un niño demasiado inocente, desconoce de todo lo que no sea juegos deportivos y dulces o libros.
Juegos deportivos… Deporte… Tengo que practicar.
—Rémi. —Le llamo de nuevo captando su atención, ya no esta en la cama ahora anda desordenando las cosas de mi escritorio. Siempre es así.
Me levanto del colchón y camino hasta él. Creo que la única diferencia entre nosotros son nuestros nombres y edades porque este niño es una replica mía, solo que inseguro y mas tímido. Suspiro con pereza y coloco mi mano en su hombro regalándole de paso una sonrisa amable.
—Tengo que practicar. —Este asiente y baja la mirada con algo de decepción y vuelve a mirarme con cierto brillo en su mirada. — ¿Puedo acompañarte?
Arqueo una ceja inquisitiva. No es mala idea…
Mi teléfono suena en algún lugar de la habitación y empiezo a buscarlo de forma tan desesperada como lo haría un drogadicto por su amada adicción. En la cama, los cajones, el almario y nada. ¿Dónde cojones dejé mi teléfono?
Justo cuando estaba por rendirme y noto que Rémi tiene algo en sus manos y me mira con una expresión de burla. Achino mis ojos mirándolo y este solo ríe, le quito el celular y le doy un golpecito en la nuca. Entonces contesto.
— ¿Si?
—
¿Ya tienen lo que les pedí? —Un nudo se me forma en la garganta. Es Jack.
—No.
Le hago señas a Remi de que se vaya y al no entenderme coloco mi mano sobre el teléfono por un momento ignorando al hijo de puta que esta hablando.
— ¿Puedes ir con la Nana?
Me mira con horror.
—Ellos debieron haber acabado… Déjame ver…
Camino a toda velocidad, dejo mi habitación y atravieso el pequeño gimnasio con mi hermano siguiéndome. Verifico si mis padres no están y tengo la razón.
— ¿Ves? Apresúrate.
—Pero… ¿No vamos a practicar? —Suena desilusionado y eso me lastima un poco.
—Tengo una llamada importante, será para luego. Lo siento.
Cierro la puerta cuando se marcha y vuelvo a la llamada.
— ¿Sigues ahí?
—Sabes que odio que me dejen hablando solo. Me siento idiota.
—Eres un idiota.
—En fin… —Guarda silencio. — ¿Ya tienen el otro CD que les pedí?
—Lo que pides es una mierda. Una asquerosidad.
—Claro, tú y yo tenemos preferencias diferentes. —Suelta una risita cínica. Este tipo me harta. —Tienen una semana si no quieren que hable.
Mis músculos se tensan y hago todo lo posible por contener mi enojo.
—Nadie quiere que hables por eso aceptamos tus sobornos, pedazo de porquería…
—Para con los insultos, Travis. —Amenaza mordaz. Capto risas femeninas así que lo más seguro es que este con algunas mujeres en su casucha rodante. —Tengo unas amiguitas que dan unas chupadas que logran llevarte al cielo. Una morena y una pelirroja —Gruñe lo último y escucho un quejido. Siento asco, mucha repulsión. — ¿No te apetece una? O mejor, únete.
—No, gracias.
—Por supuesto… —Se escucha ido. Tampoco me impresionaría si anda con los ojos rojos. —Una semana, Larsson.
Y cuelga. Gracias al cielo este martirio acabo, ojala y podamos resolver esto pronto.
Llamo a Jordan. Una parte de mi siente un enojo brutal, no por esta situación en la que estamos todos desde hace un año. Sino porque necesitaba practicar, tengo que practicar, precisamente dentro de una semana empiezan los juegos de futbol y no me siento preparado.
Desde ayer que no entreno y esto me tiene demasiado preocupado. El futbol es lo que más amo y lo único que hago bien, además, debo luchar por ser el mejor y conseguir mi beca universitaria. Ya mi padre me dio aviso de que esa será la única manera de que siga estudiando luego de terminar el instituto. O me vuelvo su orgullo o puedo despedirme de que el me apoye.
A la primera llamada Jordan no contesta así que intento de nuevo. Al hacerlo me contesta al tercer pitido.
— ¿Qué te pasa? ¿Por qué no respondes?
—Estaba cogiendo.
Grito exasperado.
— ¿Acaso los hombres hoy en día no piensan en otra cosa que no sea follar? ¿O es que soy el único con cerebro?
Escucho como suspira. Seguro se esta conteniendo de no soltarme unas buenas cosas, si estamos hablando es por Jackson y porque estamos todos en un mismo aprieto.
—No generalices. ¿Qué necesitas?
—El hijo de perra me ha vuelto a llamar. ¿Sabes algo de Jackson?
—No, desde ayer no lo he visto. —Una chica le habla en despedida y seguidamente escucho el sonido similar de un beso. —Adiós, cariño. —Escucho un golpe y una risita femenina. —Okey… ¿Qué te dijo?
—Que necesita el nuevo CD antes del viernes.
—Mierda, pero es que lo que pide es muy fuerte. Necesitamos más tiempo, de paso no sabemos nada del imbécil de Jackson. ¿No le pediste más tiempo?
—No, le pedí que se casara conmigo. —Le respondo irónico.
—Oye… Tampoco me caes bien pero trata de ser amable así como yo lo intento ¿Podrías?
— ¡Es que estoy cansado de toda esta porquería! —La garganta me queda luego de semejante grito. Pero es que no puedo, siento que estoy haciendo todo esto yo solo. — ¿¡Tienes idea de las inmensas ganas que tengo de mandar todo a la mierda!?
— ¿Y tu crees que yo no? Pero ese puyolo sabe demasiado de nosotros. Solo nos queda obedecer hasta que…
— ¿Hasta que las aguas se calmen o hasta que ese gilipollas se aburra de molestarnos? Eso jamás pasara.
—Tenemos que confiar en Drew y Darrell. Tan solo llevan dos semanas aquí y están estudiando todas nuestras posibilidades.
— ¿Has hablado con Mark? —Le cambio el tema. Necesito concentrarme en otra cosa.
—Ya le di el dinero, debe de estar comprando al tío de Andy… O tal vez dándole una paliza quien sabe.
—Bien. —Acaricio el puente de mi nariz con mis dedos y trato de respirar de forma mas pausada. Tengo que controlarme, el estrés y la desesperación nunca son una buena combinación.
Oro porque Mark no le haya dado una golpiza al tío de Andy. La vez que fui a casa de ese señor me fue de la mierda, pero confiare en la actitud fría e intimidante de Mark. Además, no es idiota así que nada malo debe pasar.
Roberto Clayton, me tome la molestia junto a los hermanos West de investigar un poco sobre el. Tiene cuarenta y siete años, viudo y sin trabajo. Luego de que muriera su mujer tuvo una relación con otra pero esta lo abandono no aguantando más de sus abusos. Algo muy entendible, la sola idea de que una mujer pase su vida siendo abusada física y verbalmente me deprime muchísimo.
Nadie debería ser esclavo de alguien. Dejar que te maltraten es permitirte ser el esclavo del victimario y eso no puede ser aceptable.
Al quedar completamente solo se hundió por completo en el alcohol. Su hermana menor Charlie, la madre de Andy, solo se preocupa por dejarle la comida y nada más. Le guarda temor y sobran las razones del porque. Hemos estado vigilando la casa por unos días y ya sabemos todos los movimientos, Roberto casi nunca esta y notamos que en estos días resientes se han encontrado Andy junto a las dos chicas del club allí.
Tanto Jackson, Jordan, los West y yo llegamos a la conclusión de que tenemos que tener un ojo sobre esos tres. Ya han presenciado demasiadas cosas para nuestro gusto y no seria nada bueno saber que tienen intensiones de investigarnos. Ese club es una amenaza y detesto que mi madre me haya inscrito ahí.
No se las razones de Darrell para formar parte, según el solo por diversión porque siente curiosidad respecto a Mian. Mark dice fue el director Richardson quien lo obliga a asistir si no quiere ser expulsado. Sea como sea, ese jodido club fue el que causo que esos tres hayan visto cosas que no deben.
……..
El griterío de la audiencia es simplemente insoportable. Preferiría estar en cualquier lugar menos en este, dios es que sin duda aceptaría una cita con Alexia, esa chica insoportable que me sigue en el Instituto. Cualquier lugar, menos en este basurero lleno de plagas.
La bilis hace presencia en mi garganta cuando noto a un hombre mayor dando una gran escena junto a una niña en una mesa, y no exagero, es una puta niña rubia. Siento que alguien golpea mi hombro y al darme la vuelta me encuentro con los ojos azules que mas detesto en mi vida.
Jordan.
—Hey, no te quedes allí de pie. Allá —Señala hacia una puerta del otro lado de todo este bullicio y del ring. —Esta tu amado, Jackson. Pero créeme, será imposible que logremos evitar que luche esta noche.
—Haremos lo que sea necesario. —Doy una ultima mirada a las personas y empezamos a caminar hacia lo que creo son los vestidores. —Pero Jackson no puede seguir con esto. No más.
Ya era suficiente. Luego de lo sucedido él simplemente no podía.
No debía.
Pero ni los golpes que le propine le sirvieron para que entendiera de una buena vez.
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N/A: ¡Wenaaaass! *Grita* ¿Hay alguien por aquí? Si es así, por favor díganme que tal.
Amé escribir este capítulo porque salió de mi sin esfuerzo. Quien hablo fue Travis, claro, tuve que reprimir unas cosas pero todo está bien.
Amé el cap por la fluidez, Travis es un personaje muy limpio que habla por sí mismo.
Espero y les haya gustado. Quisiera socializar con ustedes asi que hagamos algo:
¿Tienen teorías? Diganlas en los comentarios, cualquier cosa, de verdad. Quiero saber las ideas que se están formando en sus mentecitas. Yo a cambio, les dedicaré el siguiente cap :)
Los amo, se despide.
Cara Ferguson
No olviden seguirme en ig, por allí paso actualizaciones de esta novela y detalles sobre mi. Por cierto, so quieren saber de mi, haganmelo saber y les paso links.
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