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❁10❁

Faltan cuatro días para el Baile y hoy es la ejecución de Nah-Mash.

Todo ha marchado mejor que antes. Las desapariciones ya no se mencionan y estamos habitando con más tranquilidad.

Sin embargo algo dentro de mí grita con todas sus fuerzas que no todo está bien, que hay algo más escondido y que todavía no ha salido a luz.

—Princesa, ¿os quedáis con este? —el señor que atiende mi indumentaria para el Baile insiste y yo parpadeo despistada, mirando hacia atrás.

Entonces veo el hermoso vestido azúl con adornos dorados exquisitos y mi mirada se ilumina.

—Definitivamente... —murmuro sin parpadear por completo asintiendo con la cabeza—, es perfecto.

En ese instante la puerta de mi habitación es abierta y miro expectante, para notar que se trata de mamá.

—La ejecución comenzará en breve... —anuncia con voz abatida y yo undo mis cejas ligeramente—, os pido que apresuréis la decisión del vestido y las joyas.

—Todo está listo mi reina —informo tomando mi vestido para acercarme—. Podemos ir.

Ella asiente y yo le sigo el paso.

Decir que la pérdida de Oppad nos tiene en duelo —tal vez de igual modo que su familia— es brutalmente acompañado por el silencio lúgubre que absorbe todas las paredes del palacio.

Creo que en mis tres años de princesa no había visto un duelo tan grande.

Caminamos por minutos hasta llegar al lugar y es entonces cuando alzo la vista que veo la anciana atada, cosa que provoca que trague en seco, ya que uno de los soldados está acercando una antorcha encendida al heno.

«“Está mal... Ella no es el objetivo... Es alguien más...”»

«“—Matarás a un inocente...”»

Parpadeo repetidas veces sintiéndome asfixiada por los pensamientos revueltos.

Ya es tarde... Nah-Mash se está quemando.

Pasan los minutos mientras esperamos que se apague el fuego para retirarnos. Tomo mi vestido, giro sobre mi eje, y bajo la pequeña colina.

—¡Princesa!, ¡princesa! —un grito desgarrador llega a mis oídos haciéndome detener el paso de golpe, y siento el corazón golpear con incertidumbre mi pecho—, ¡princesa!

Alzo la vista para toparme con un señor de ropas de herrero que viene hacia mí con torpeza.

En una primera instancia me confunde, pero cuando veo su rostro lleno de lágrimas y angustiado trago grueso, sintiendo mis nervios activarse.

—¿Que sucede? —pregunto inquieta por dentro, acercándome.

—M-mi... —tartamudea con voz trémula y es cuando me doy cuenta de su cuerpo tembloroso—, mi esposa... —suelta un gimoteo dejando las lágrimas salir y yo undo las cejas—, mi esposa embarazada desapareció.

Mi cuerpo sufre un shock al instante.

«¿¡Qué!?. ¡No, no, no!, ¿¡No se suponía que esto acabaría!?»

«Estabas avisada». Mi consciente habla repentinamente.

No sé qué decirle, y ninguna palabra circula por mi mente ennegrecida gracias al impacto. Así que me quedo pasmada, sin moverme o gesticular, durante unos largos minutos que me parecen eternos mientras veo al señor llorar desconsolado frente a mí.

Archa... —la voz susurrante de la reina me hace parpadear repetidas veces, y mirar a mis espaldas—, no podéis hacer nada... —sus ojos apagados pero cargados de tristeza comprimen mi pecho.

—P-pero... —mi voz se quiebra por la perplejidad—, se suponía que ella... que ella era la causante de todo.

Su rostro angustiado con las cejas bien undidas crea un nudo molesto en mi garganta, y lo único que hace es negar con lentitud la cabeza en respuesta.

***

—No puede ser posible. Todo estaba destinado así. ¿Quién más podría ser?, ¿quién más? —peleo en voz alta mientras camino por todas partes encerrada en mi habitación—. Todo encajaba. Ese lobo no podía ser obra de alguien más que una bruja poseedora y la sombra... —suelto un suspiro atropellado—, es obvio que provenía de ella pero ¿qué se me escapó de las manos?, ¿qué olvidé o dejé de ver?

Dejo de morder mi labio inferior para relajar las cejas y permitirme un descanso, sin embargo la incertidumbre y las dudas sin respuestas abruman mi mente de nuevo, provocando que revuelva enojada mi cabello.

—¡Se suponía que debía acabar! —grito entre dientes gruñendo luego con ira—, ¡se suponía que mi pueblo iba a estar bien!, ¡que debían acabar las muertes!

Detengo mi cabello desordenado de golpe cuando siento un estruendo extraño provenir de afuera.

—¿Qué...? —jadeo en un susurro a penas audible, mirando confundida hacia la ventana cubierta por una cortina.

Aparto la mirada fugazmente para verla de nuevo y dispuesta a acercarme llego, quitando después dicha cortina.

Trago grueso al sentir mis nervios activarse a penas lo ven.

—El pueblo está frente al palacio... —murmuro para mí algo incrédula, sintiendo el impacto de mi corazón acelerado.

Dispuesta a salir arreglo mi cabello, tomo mi vestido, y abro la puerta de la habitación con fuerza, yendo por los pasillos con mis cejas ligeramente fruncidas.

Cuando estoy frente al salón del trono no tengo ni que abrir la puerta, ya que los reyes salen apresurados, así que les sigo el paso.

No me había enfrentado a esto. El pueblo de Valdemia siempre fue agradecido pero, entiendo que esta situación los tenga desesperados.

—Pueblo de Valdemiapapá alza la voz haciendo señas con ambas manos a penas estamos en el balcón, y ellos se callan—. La Reina y yo os pedimos perdón por la injusticia que acabamos de cometer con la bruja Nah-Mash.

—¡No venimos por la bruja! —una voz femenina pero áspera resuena entre la multitud—, ¡venimos pidiendo explicaciones!

Trago en seco tras las palabras voceadas.

—Mi pueblo —hablo detrás de los reyes alzando la voz y ellos me miran de golpe con sopresa, sin embargo me dejan pasar para estar parada entre los dos—, tenéis la razón de pedir respuesta sobre las desapariciones y las muertes.

—Aunque no sepáis, tanto la princesa como yo hemos estado buscando pistas —la reina se une a mí—, todos los indicios apuntaban a la bruja Nah-Mash.

—Sin embargo, como podéis ver, esta catástrofe continúa —agrego con voz afectada—. Os pedimos paciencia.

—Os pedimos tiempo —la reina agrega con autoridad—, os pedimos vuestra comprensión.

Tras sus palabras un corto silencio repleto de incertidumbre nos absorbe pero rápido se marcha, cuando el pueblo comienza a cuestionar entre ellos nuestras palabras.

Lo que deseo en estos momentos, es que ellos entiendan, porque las consecuencias de nuestra revelación provocarán reacción del Rey, y no quiero saber qué podrá ser.

❁❁❁

El vestido que la princesa escogió para el Baile:


Vestido que lleva puesto: El de la derecha.

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