El mundo se sumergía en un extraño y desconcertante fenómeno: el color rojo había desaparecido por completo de las aguas del océano. La ausencia de esta tonalidad cálida y vibrante dejaba un vacío en la percepción visual de todos aquellos que contemplaban el mar, parecía que habían quitado toda la vida marina. Sin embargo, mientras el mundo se preguntaba por la desaparición del color carmesí símbolo de la maldición, el dios del mar luchaba contra una enfermedad que se agravaba día a día.
Entre los sirvientes más fieles del dios, se decía que cuando alguien derramaba petróleo en el mar, Poseidón lo sentía en lo más profundo de su ser. Los océanos, su reino indomable, eran su fuente de vida y energía. Cada gota de agua y cada criatura marina eran parte de su esencia divina. Por lo tanto, cualquier alteración o contaminación en sus dominios lo afectaba de manera profunda
Pero ahora, su salud pendía de un hilo demasiado fino según las sirenas que lo atendían, todos notaron como empeoraba su soberano, en la manera en que ya no podían notar como la marea subía, las olas rompían en la orilla de la tierra dándole una cálida brisa a los humanos e incluso en cómo las corrientes marítima se habían detenido por completo.
El reino de dios del mar se había detenido como una cápsula del tiempo se tratara, todos estaban de una forma monótona y sin vida, Hades no podía dejar que su hermano se deteriorara hasta la muerte así que comenzó a buscar ayuda en los demás panteones divinos pero parecía que la maldición afectó a todas las deidades marinas haciendo que cayeran en enfermedad.
Solo una de las deidades, específicamente Yemayá diosa del mar, la maternidad, e inicio de la vida pudo darle una solución, por ser una de las diosas más antiguas de todos los panteones podía guiarlo, sin contar que resistía la maldición mu afablemente, aunque la enfermedad se notaba en su rostro.
— La maldición viene para acabar la vida —inició la diosa Africana — Viene a eliminar el inicio de la vida. Todos los dioses donde el mar es nuestro dominio tenemos la tendencia de ser uno con el mar, pero cuando algo le sucede a nuestro hogar es cuando caemos y según me has contado, Poseidón es el más afectado por ser la maldición creciente en su zona. Solo los futuros astros podrán ayudarnos.
— No comprendo, Yemayá.
— Los astros controlan el mar, tontito — la diosa débil aún sonrió con una calma absoluta — El sol nos trae fuerza, vitalidad, iluminación, mientras que la luna, nos trae serenidad, calma, impulso.
— Eso significa...
— Solo la nueva generación de astros nos ayudarán a sanar — concluyó la diosa.
— Desde hace siglos que un nuevo astro nace y no sabemos de qué panteón será está nueva generación.
La diosa solo perdería su vista en la playa que constituye su hogar, sentía como las débiles olas se comunicaban con ella para poder aconsejar en su ultimátum.
— Serán griegos — responde finalmente Yemayá — Niños nacidos del mar para ayudarlo, qué ironía.
Hades comprendió en ese momento a lo que se refería la diosa, puede que se esté equivocando pero espera que no.
— Gracias, Yemayá — Hades hace una pequeña inclinación en señal de respeto a la diosa.
— No es nada, cariño, solo saluda a Poseidón de mi parte.
...
Hades busco ayuda con los griegos, sabía que no podía confiar en todos por la cercanía que tenían algunos con Zeus o incluso Hera. Pero conoce a algunos que odian a su hermano de corazón.
— Hace tiempo, Hades, hasta que te acuerdas de que tienes hermana.
Deméter solo soltó sarcasmo al ver a su hermano, lo amaba pero su trabajo lo ha apartado de la familia.
— Cuánto tiempo, Hadecito — Hestia sonrió dulcemente a su hermanito, era algo que solo ella podía hacer, solo ella podía tratar con diminutivos a Hades, era la mayor de todos tenía que cuidarlos. No importa que tan fuerte seas sus hermanos todos necesitamos sentirnos protegidos por la hoguera del hogar.
— Hermanas.
— Vienes por ayuda, lo sabemos así que cuéntanos rápidamente el problema — Deméter fue directo al grano — Mi pequeña Perséfone está dormida y no queremos que se despierte.
— ¿Ya te emparejaste? — Hades no hablaba con sus hermanas desde hace mucho tiempo, estaba más al pendiente de los desastres que ocasionan sus otros hermanos.
— No ... — Deméter parecía que no le gustaba hablar sobre el tema, Hestia solo posó su mano en la de Deméter que comenzó a temblar ligeramente.
— Es una niña monísima, tal vez un día la conozcas después de todo es tu sobrina — Hestia había cambiado el rumbo de la conversación con una sonrisita.
Hades sabía que algo le ocultaban ¿Qué tenían las mujeres de su familia con ocultarse cosas?
— Necesito que me ayuden con Poseidón.
— ¿Qué sucedió? — Hestia parecía preocupada por su hermanito.
— ¿Qué hizo ese escuincle? — Deméter por otro lado tenía una rivalidad con Poseidón, casi siempre en primavera se peleaban por la falta de agua hacia las cosechas o algo referente.
— Está en cama por una maldición a su dominio.
Las dos mujeres parpadearon sorprendidas.
— Tiene que ser un mal chiste.
— Desearía que si fuera, Deméter.
— ¿Quién fue el causante de todo esto? — preguntó Hestia preocupada.
— No lo sé, aún no lo descubro pero creo que Hera está detrás de esto.
— Esa loca siempre con un par de tornillos flojos — respondió Deméter. — Está tan obsesionada con su puto matrimonio todo roto que en el bienestar de su familia.
El enojo de Deméter era visible, las plantas de su alrededor se marchitaban más por la melancolía de la traición que sufrió con su hermana que por el enojo que le tiene a esa misma.
— Zeus, ¿le hizo algo a Poseidón? — preguntó cautelosa Hestia, sabía que Hera no se molestaría ni en saludar a sus hermanos pero no dudaría en maldecirlos por culpa de su marido.
— Ahora que lo mencionas... — Hades no sabía cómo decirlo, no estaba en su autorización tampoco decirlo.
— Abuso de él, no es así — Deméter fue quien lo dijo con una mirada llena de melancolía en sus ojos verdes.
— Si — Hades le tocaba solo afirmar.
Deméter golpeó con fuerza el suelo haciendo que se resquebrajaba la tierra.
— Ese hijo de puta — dijo con furia Remeter, Hestia solo pudo cubrir con sus manos su boca por el shock en ese momento.
— ¿Cómo se encuentra Poseidón? — pidió detalles Hestia — Su orgullo...
— Se siente tan humillado que no ha querido ver a nadie en todo este tiempo, se encerró en su palacio para que nadie lo mirara después de esa humillación.
Deméter solo mordió su labio.
— Yo los vi ese día — comienza a hablar haciendo que sus hermanos le pusieran más atención— Ella estaba lista para la reunión de dioses, siempre tan puntual ya saben cómo es Poseidón.
Los hermanos mayores asistieron con la cabeza.
— Zeus llegó a hablarle, ella parecía que no le importaba hasta que mencionó algo sobre una persona que conoció Poseidón cuando estuvo en la tierra con los humanos. Nunca pensé ... mierda.
Los tres hermanos bajaron la cabeza.
— No quería que Poseidón sufriera lo mismo que yo, eso nunca se lo desearía a nadie, ni a mi peor enemigo.
Hades vio a su hermana.
— Zeus...
— Si...
Hades abrazó Deméter haciendo que ella correspondiera rápidamente soltando un par de lágrimas en el proceso.
— Ayudaremos a Poseidón — afirmaron las dos hermanas.
— Gracias.
. . .
El dios del mar estaba dando a luz en media tormenta, parecía que Hera no estaba contenta con el seguimiento del nacimiento, ya estaba dando por muerto a su hermano.
— Esa loca nos quiere matar — susurró Deméter mientras ayudaba a su hermana en el parto, podría decir que era mucho más fácil así que en su forma masculina ya que tendrán que abrirlo como animal para hacer una cesaría.
— Ya veo la cabeza — fue todo lo que decía Hestia mientras las sirenas traían lo que necesitaba.
Con un grito ahogado se escuchó un llanto
— Es una niña — dijo Deméter mientras cargaba a la criatura, cuando el llanto del bebé llenó el eco del mar las mareas se calmaron rápidamente algo que no sucedía desde hace mucho tiempo.
— Veo otra cabeza — avisa Hestia.
— No me jodas — susurró Deméter dejando a la bebé en los brazos de una de las sirenas para luego llevarla a otra habitación.
Los gritos de Poseidón seguían si cabello se pegaba a su frente por el sudor sin contar que su cuerpo ya no respondía.
— Un poco más... — pidió Hestia
— Ya no puedo — susurró Poseidón agotada.
Deméter se acercó a su hermana
— Eres la maldita tirana de estos océanos, los dioses te tienen miedo y respeto, no le temes a nada y has pasado por la peor tortura por haber para lograr salir de ese jodido trauma, Y me dirás que no puedes con eso ¡¡¡Es una broma!!! Esa no es la Poseidón que yo conozco.
Su hermana menor solo la miraba con lágrimas entre los ojos, podía notar como su labio inferior temblaba de sobremanera. Solo hacía recordar esos momentos de su tierna infancia cuando Poseidón tenia miedo de su padre.
— ¿Por qué grita?—pregunta un pequeño niño rubio a sus hermanos, demostrándoles el miedo que tenía en su mirada azul.
—Solo está molesto—responde Hestia llegando a cargar entre sus brazos a su hermanito —Tuvo un mal día, todos tenemos un mal día.
Poseidón solo se acurruca un poco en el hombro de su hermana.
—Ya se le pasara —confirmaba Hades mientras miraba por una pequeña abertura en la puerta, viendo si su padre pasaba cerca de ellos compartiendo una mirada ansiosa con Adamas.
—Todo pasara rápido Poseidón —Deméter sonreía a su hermano quitando las lágrimas que habían escapado de sus ojos.— Tú puedes superar esto, yo confío en ti
Con un grito ahogado Poseidón sostuvo la mano de su hermana mayor con fuerza hasta que el llanto de un bebé se escuchó en todo el palacio, el niño tenía un llanto a pesar de fuerte no era estresante incluso lo podrían considerar melódico.
Igual con la niña se notó como el mar comenzaba a tomar su brillo habitual, las corrientes marinas volvían a circular y justo esa noche había un eclipse total sobre sus cabezas logrando sanar las aguas que tocaban su luz. Una sonrisa se posó en los labios de Poseidón.
— Lo hiciste bien — alentaba Hestia a su hermanita mientras le entregaba el bebé a otra sirena, Poseidón no se notaba con la fuerza suficiente aún pero su sanación será constante a partir de ese momento.
— Lo hiciste bien, molusco.
La chica solo soltaría una pequeña sonrisa mientras apoya su cabeza en el hombro de Deméter para caer dormida minutos después.
— Son fuertes — dijo Hestia con amargura — Zeus intentará quitárselos tal y como hizo con sus otros hijos divinos.
— Tendrá que pasar por mi cadáver, el de Adamas y Hades si quiere a esos niños — Deméter observó dulcemente a su hermana menor que estaba durmiendo, se lo merecía después de todo así sanaría.
. . .
— ¿Quiénes son los niños más bonitos del mundo, si son ustedes ... — Hades cargaba a los gemelos mientras hablaba con ellos en tono infantil y tierno.
— No puedo creer que sea el rey del Inframundo — susurró Adamas a sus hermanas.
— Se ve tan raro — le responde Deméter.
— Que lindo se ve — Hestia sonríe dulcemente recordando el tiempo en que Hades le tocaba cuidar a sus hermanos y ella le enseñaba cómo tenía que sostener un bebé e incluso como hablarle.
— Y ¿Cómo está Poseidón? — Adamas pregunta directamente por su hermana mayor.
— Ella está durmiendo no sé cuánto tiempo dormirá pero tiene que descansar lo suficiente
Adamas asistió por las palabras de Hestia.
— Tendré que arreglar un par de cosas para la presentación de los gemelos y...
—¿Presentación?
— Para los dioses del mar, cuando nacen nuevos astros los dioses vienen por curiosidad para saber quiénes serán los nuevos al mando.
— Además después de esa maldición algunos vienen a agradecer — responde Deméter.
— ¿Creen que Poseidón lo soporté? — Adamas sabía lo que sucedía, Poseidón aún tiene un pequeño miedo de mostrarse en público.
— No lo sé, pero su orgullo jugará algo importante aquí, todo depende de él.
— Por el momento solo hay que evitar que Hades asfixie de amor a ese par — dice Deméter señalando a su hermano que no deja de abrazar a los bebés.
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