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Capítulo 2


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--Mi amor ¿Cómo va todo en la empresa?—

---Muy bien pero muy cansado. No sé, creo que debería tomar unas vacaciones.--...--Se pasa la mano libre por el rostro mientras habla con su querida prometida.--...--Estas fechas son muy importantes pero no me quejo. Las ventas son excelentes.—

---Estoy de acuerdo con lo de vacaciones, podríamos irnos de viaje antes de la boda para que te relajes un poco. Yo también lo necesito. Te necesito a ti.—

Jungkook sonrió al entender el tono de la coquetería en las palabras de Oliva, ella tan hermosa, comprensiva y dispuesta a escucharlo. Le gustaba compartir tantos gustos con ella, las conversaciones nunca faltaban, no eran incómodas ni aburridas. A Jungkook le encantaría poder complacer a su prometida, pero el trabajo lo estaba matando en las dos últimas semanas. Ser un jefe con tantas responsabilidades era muy bueno si, y enumeraría con orgullo todas las ganancias y cosas positivas, sus logros. Cómo también podría enumerar con cansancio todo lo negativo acompañado de un largo lote de suspiros.

--Ya pronto me tendrás completo para ti, hermosa.—

Se escuchó una risa apenada del otro lado muy contagiosa para el pelinegro quien sonríe mirando toda la lista de reuniones encima de su escritorio. Joder, aún debe formar unos permisos.

--Yaaa solo espero que podamos tener más tiempo para nosotros. Aún hay cosas que no resolvimos la última vez que nos vimos.--...--Ah, si, se vieron hace cinco días dónde él quería tener relaciones con ella pero ella recibió una llamada de su madre y tuvo que irse.--...--Espero que me disculpes por dejarte así. Yo también quería estar contigo. Pero pues, mi mamá es una dramática.—

Pudo imaginar cómo Olivia rodó los ojos al decir eso.

--Tranquila creo que entiendo a tu madre. No todos los días sales con tus amigas y debes escoger un buen atuendo.--...--Ok si, la señora Gangyeun era algo dramática y drástica pero a Jungkook le caía muy bien así que no diría ciertas cosillas. Cómo por ejemplo: si era dramática e intensa con ciertos comportamientos como el de la última vez.--...--Aunque para la próxima nos aseguraremos de que ella no vaya a ninguna parte.—

--Estoy de acuerdo. Bueno mi amor debo volver al trabajo pero me aseguraré de escribirte más tarde.—

--Y yo estaré pendiente de todos tus mensajes.—

Siempre lo hacía. Estar enamorado parece ser bastante jodido porque aún si es un buen hombre y para nada cruel... ser un completo manojo de mimos y palabras cursis es más de lo que pensó manejar alguna vez.

La llamada finalizó y Jungkook miró el aparato con una sonrisa tonta en sus delgados labios.

Dio un vistazo a sus papeles en la mesa llena de dos contratos que debe revisar con bastante atención y asegurarse de que sea beneficioso para su empresa.

Se escucharon dos toquen en la puerta.

--Adelante.--...--Sunhee, su secretaria entró a la oficina con unas cuantas carpetas en sus manos.--...--¿Qué se te ofrece Sunhee?—

--Discúlpenme por venir pero estuve llamando y no contestaba así que me tomé el atrevimiento de venir personalmente.—

—Estaba al teléfono por que no pude contestar tu llamada.--...--No es como que su teléfono que lo comunica con su secretaría haya sonado mucho.—

--He traído los formularios restantes, Jefe.--...--Ella es bastante alta, de cabello rojo y lentes cuadrados. Es una mujer muy eficiente.--...--Dentro de poco traerán los planos para la nueva agencia. Debe estar dentro de media hora en la sala de juntas para su reunión con los accionistas y luego tiene un tiempo apartado para la llamada de la semana con su padre.--...--Dice todo con un tono casi robótico pero al pie de la letra. Se le ve cansada.--...--Los trabajadores de la lavandería traerán sus sacos dentro de poco así que los esperaré. Le avisaré cuando lo haga.—

--Muchas gracias Sunhee. Hazme el favor de tenerme al tanto de cualquier novedad.—

Ella asiente y se retira.

El jefe se dedica a hacer lo de los formularios y revisar los contratos previstos pensando un poco en que tenía años sin haber visto una cabellera tan hermosa y podríamos pensar que habla de la cabellera de su prometida ¿Sería lo correcto verdad? Pero no es así puesto que aquel cabello pertenece a un muchacho que baila sin mucha gana, pero que se ve más inspirado que cualquiera, su rostro lo demostraba. Jungkook no se podía sacar de la cabeza aquellas hebras rojizas semi onduladas cayendo en cascada, algo practicamente imposible de ver en una persona asiática y Jungkook estaba segurísimo de que esos rasgos eran de un Coreano. Tenía envidia de la genética de aquel hombre pero de la buena obviamente.

Estaba tan entretenido en llenar los formularios y sumergido en sus pensamientos que no se dio cuenta de la hora.

--Carajo.--...--Sisea al ver su reloj de muñeca, lleva tres minutos de retraso para reunirse con los accionistas.—

Se apresuro a salir de la oficina y vio el puesto de Sunhee vacío, lo cual no se lo esperaba (teniendo en cuenta que dijo que avisaría cuando dejaría un rato su puesto) pero de seguro que ocurrió algo que la hizo moverse.

La verdad es que su secretaria es una excelente secretaria, tanto que tiene acceso a su agenda personal. Pero hay ocasiones como la de ahora dónde él pierde la noción del tiempo y Sunhee está ocupada, en el baño o almorzando.

--Buenas tardes caballeros.--...--Se acercó a cada accionista y estrecha sus manos.--...--Disculpen la tardanza. Perdí la noción del tiempo.--...--Los hombres sonrieron sin mucha gracia. Son unos cascarrabias y sus edades no le hacen menos juicio. Jungkook podría culpar a su buen sentido del humor debido a su personalidad y edad ya que es el menor entre los accionistas generales. Pero también podría ser más realista y saber que los hombres no les gusta esperar así el tiempo haya sido muy poco. —

Suspira yendo hacia su puesto en la mesa justo a la cabeza.

Debería dejar de pensar en cabellos bonitos, en bailes extraños.

Debe conseguir un asistente lo antes posible, si, eso es lo que tiene que hacer.

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Las últimas dos semanas Jim ha trabajado con normalidad y tanta ha sido dicha normalidad que no ha generado ganancias provechosas. Sabe que Marcel ha sido considerado en pagarle un poco sabiendo su situación, pero ni esta pequeña limosna (sonará mal pero lo es) le alcanza para lo que necesita. Espera encontrar un trabajo pronto. Al menos tendría otra fuente de dinero y no dependería completamente de un pequeño espacio en un club nocturno dónde parece no gustarle a nadie.

Y si, decimos "parece" ya que estas dos semanas, los últimos dos viernes ha tenido un visitante (o espectador) bastante raro que lo mira por un corto tiempo pero para Jimin, quien no es admirado por nadie le resulta un poco incómodo. Y si le sumamos otro punto es que el hombre es cochinamente apuesto; de facciones duras pero ojos brillantes que sin duda lo hacen ver más joven de lo que probablemente es.

Pero si le restamos tenemos el hecho de que siempre le mira bailar, pero no le deja nada de dinero ¡Que el hombre se ve totalmente rico! Sus trabajes lo demuestran, y Jim no tenía que ser un crítico de imagen para saber que con el saco del hombre podría pagar seis meses de alquiler (en caso de que pagase alquiler) y le sobraría para unas buenas compras. ¿Qué le costaba darle un poco de dinero? Al menos debería saber que ese es el propósito del club; "me muevo, me ves, te relajas, disfrutas y me pagas". Ese era el punto ¿No? Pero los clientes no están obligados a pagarte. ¿Cobrar por mirar? ¡No! Pagas si te da la gana, o porque te ha gustado el espectáculo de algún bailarín-bailarina en específico.

¿No pueden darle dinero a todos, cierto? El show general puede gustar, pero le reconoces dinero a quien más te agrada, te gusta, te convence... te excita.
Pero al menos ya no tenía que bailarle a la nada. Así fuese por un corto lapso de tiempo alguien lo miraba bailar, lo hacía sentir menos feo, menos patético. Hasta le subía un poco el autoestima ya que sus compañeros alardeaban de sus buenas ganancias diciendo "es porque soy tan bella" "es que me muevo bien" "soy su favorita y no hay ni una sola vez donde no me llene de dinero mis pantis" . Jimin no llamaba la atención y le demostraba que era feo ¿Qué otra cosa podría ser?

Tal vez fuera por su forma de bailar (para nada sensual) pero eso podría compensarlo con su físico ¿O no? Jim ya no sabe qué pensar.

--Jimin...--...--La señora Rosa lo sacó de sus pensamientos. Parpadea varias veces mirando la puerta de su departamento abierta frente a él y sus hermanos sacándose las chaquetas de sus uniformes.--...--¿En qué estabas pensando, chico?--...--Se acerca para acariciar su hombro con cariño. Es una señora muy buena.—

--Nada importante.--...--Eso espera.—

Ella sonríe; su rostro lleno de arrugas por la vejez y su cabello grisáceo.

--Tengo que avisarte que iré con mi hijo a conocer a la familia de su novia, bueno, mi nuera y me pidió que no lo dejara mal. Es un hombre muy ocupado y quiere impresionar a los padres de Allie llevándome, ehhh, tengo un hijo muy inteligente.--...--Ella hablaba muy animada y perdida en la noticia pero Jimin tenía una clara expresión de espanto.--...--Así que no podré cuidar de los niños hoy, chico.—

Jimin pasó saliva mirando hacia el suelo del pasillo. Al menos el departamento que les dejaron sus padres estaba en buenas condiciones, sin embargo los sonidos hacían eco por el espacio desocupado; solo tenían una cocina eléctrica, dos camas, una hielera y un juego de muebles desgastados. Sus ropas son dobladas y colocadas encima de fundas bien acomodadas.

--Pero es viernes.--...--Fue lo único que pudo decir.—

---Lo sé, muchacho pero no tenía pensado salir. Una vieja como yo no tiene mucho que hacer fuera de casa pero cuando surge un compromiso no puede ignorarlo.—

El menor quería rogarle a la señora que se llevara a los niños pero sería demasiado impropio y descarado de su parte, un completo abuso teniendo en cuenta lo poco que le paga a la señora. Ella tan buena y tolerante. Además, solo es una noche, no es como si ella fuese a renunciar cuidar de sus hermanos las noches de los fines de semana.

--No se preocupe creo que puedo arreglármelas por hoy.--...--Sonríe y espera hacer un reparo hoy ya que no puede darse el lujo de faltar (aunque no haría mucha diferencia su nula presencia pero Marcel lo reprendería por su ausencia) y la opción de dejar a los niños solos simplemente no debe ni considerarse.—

--Solo será por hoy. Tal vez podrías hablar con tu jefe a ver si te concede la noche libre. Podrías compensar la noche perdida otro día.—

*¿Cómo compensar si no gano nada?* Quiso decir Jim pero la señora a su lado no tenía ni idea de su mala fortuna.

--Intentaré hablar con el.--...--Seguro.—

--Eso es. Espero que tu jefe sea un hombre comprensivo.—

Comprensivo si era, pero odiaba perder dinero y últimamente parece bastante disgustado a su alrededor. Es lógico, pues tenía expectativas con Jim que no se hicieron realidad.

Luego de la pequeña charla no muy buena para el menor este tan solo se dedicó a entrar e ir directo a su habitación quedándose en medio de esta tan desolada. Pareciera como si se hubiese mudado hace un día cuando la realidad era que iba para su año en Seúl, en ese pequeño departamento que sus padres les dejaron.

--Bueno Jimin ¿Qué es lo que vas a hacer ahora?--...--Rasca su cabeza.—

--¿Ya la señora Rosa se fue?--...--Dos pares de ojos lo miraron desde el umbral de la puerta.—

Jim asiente.

--Espero que no hayan estado escuchando nuestra conversación.--...--Sus hermanos menores se ven con los labios fruncidos. Lo peor del caso es que no puede culparlos, las paredes son bastante delgadas y las voces se escuchaban muy bien desde afuera.--...--Niños...--...--Coloca su mano derecha en su cadera teniendo forma de jarra.--...--Escucharon ¿No es así?—

--¿Saldremos hoy contigo a tu trabajo?--...--Pregunta Jay; mayor que su hermano mellizo por seis minutos.--...--Anda porfisss, porfisss di que si. Nos portaremos bien.—

--Y no seremos malos.--...--Parpadea Jake. Es bastante maduro para su edad y comprende con facilidad las situaciones difíciles, cosa que debería ser al revés con Jay teniendo en cuenta de que este último es el mayor pero, bueno, no hay peros, seis minutos no hacen mucha diferencia que se diga.--...--Nos sentaremos dónde digas.—

--No seremos curiosos.—

--No iremos con extraños.—

--No aceptaremos nada de extraños.—

--No iremos a ninguna parte.—

--Al menos que sea contigo.--...--Agrega Jay como si hubiese olvidado un requisito súper importante.—

--¿Si? Di que si Jim, queremos estar contigo.--...--El hermano mayor casi creyó ver un puchero.—

--No lo sé, aún debo ver qué puedo hacer.--...--Un club nocturno dónde bailan chicos y chicas semi desnudos no es un ambiente para dos niños de siete años.--...--Parecen muy felices de no quedarse con la señora Rosa hoy ¿O me estoy equivocando?—

--Ella me agrada.--...--Jay mueve su cabeza positivo.—

--A mi igual pero...

--¿Pero?--...--Arquea una ceja esperando la respuesta de Jake.—

--Pero no es divertida.—

--Eso, eso. Ella es buena pero no juega con nosotros.—

--Es una señora mayor, no está en condiciones de jugar y ustedes dos no son tan tranquilos que se diga. Tienen mucha energía y la señora Rosa no está para esos trotes.—

--¿Podría caerse?—

--Si, caerse y lastimarse.—

--¿Podría morir?--...--Jimin hace una mueca con su boca. Jay tenía aquella costumbre de relacionar todo lo malo con muerte. Jimin siempre trata de explicarle que no por golpearte con el suelo o cortarte en un descuido eso significaba que vas a morir, pero su hermanito no lo comprende aún.—

--No, no va morir solo que se cansará muy rápido. Las personas mayores ya no tienen la energía y la paciencia para jugar como lo hacen ustedes o como lo haría yo.—

--Pero tú nunca juegas.—

--Mmju.--...--Jake apoya a su mellizo.—

Jim suspira juntando sus manos. Nunca fue un niño de jugar ya que prefería dibujar, ver caricaturas. Su madre decía que de pequeño él parecía estar descontento con el mundo exterior porque no jugaba con los demás niños del vecindario y ni siquiera sacaba los juguetes de la envoltura. Todos sirvieron de adorno hasta que fue un adolescente y los regaló teniendo quince. De haber sabido que su madre tendría más hijos él los hubiera guardado ya que ni siendo niño fue amante de los juegos. Ahora teniendo veintitrés años mucho menos.

--No soy bueno para los juegos, chicos.—

--Si, ya lo sabemos.—

--Siempre nos lo dices.--...--No es su culpa ser tan seco con este tipo de cosas. Al menos sus hermanitos tienen la misma edad y juegan entre ellos. No sabría que hacer con un solo hermano que le insista todos los días para jugar.—

--Creo que los llevaré conmigo.--...--Dice para cambiar de tema y sin muchas opciones. Ve como los niños se miran entre ellos antes de saltar contentos.--...--¡Hey! No sean tan escandalosos. No es un paseo ¿Vale? Y solo será por hoy porque la señora Rosa no puede cuidar de ustedes pero serán unos niños buenos y harán todo lo que les diga sin desobedecer ¿Estamos claros?—

Los niños asienten sin pensarlo, casi en sincronía.

--Muy claro.—

--Claro y copiado, hermano mayor.--...--Es lo último que dice el mayor de los mellizos antes de salir de la habitación siendo seguido por Jake.—

Jim queda solo al fin y es cuando se permite cerrar los ojos en busca de relajación.

--Espero que todo salga bien ¡Vamos Jimin! Solo será una noche, unas cuantas horas dónde tendrás que mantener alejados a tus inocentes hermanitos del club. Puedes hacerlo, puedes hacerlo.--...--Se da ánimos respirando hondo para ir a preparar el almuerzo.—

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--Pero...

--En verdad. Necesito tu ayuda, Maya.--...--Jim estaba en la esquina frente al club donde trabajaba Maya; una amiga de casi todos los empleados del club. Es bastante animada y sirve buenos postres. Es la encargada de una cafetería que le dejaron a cargo sus padres que ahora viven en Estados Unidos.--...--Solo será mientras hago mi turno.—

--Pero cierro a media noche.--...--Los niños la miraban con curiosidad sin decir o hacer algo.—

--Me las arreglaré para que Marcel me deje salir más temprano.—

--¿Seguro?--...--Pregunta algo preocupada.—

--Te doy mi palabra. A Marcel le importa verme trabajar pero puede entender que me tengo que ir más temprano.--...--Sus manos yacen encima de los hombros de sus queridos hermanos.--...--Ellos son Jay y Jake. Son bien portados.--...--Es mejor omitir el que son bastante enérgicos. No quiere decir algo que haga dudar a Maya para que al final no acepte.--...--No te darán problemas. Te lo aseguro.—

Maya mira a los niños con ese cabello rojizo y ojos color miel, pestañas largas y arqueadas otorgándole más inocencia y ternura de la que sus edades deberían expresar.

Maya suspira guardando su libretita de notas en el bolsillo de su delantal.

--Bien los cuidare.--...--El muchacho por fin pudo respirar como se debía.--...--Pero solo hasta las doce ¿Ok? Si no estás aquí para esa hora iré a llevártelos.—

Y lo menos que Jim quiere es que sus hermanos se vean rodeados por el ambiente tan pesado dónde trabaja.

--Hecho.--...--Hace que sus hermanos se giren y se encoge para mirarlos cara a cara .--...--Los dejaré un rato con Maya ¿Ok? Sean unos chicos buenos y hagan todo lo que ella les diga. Recuerden que esto es solo por esta noche.—

--Nos portaremos bien.—

--No daremos problemas.—

Jim se acerca y otorga un casto beso en cada frente antes de dejar que Maya los guíe dentro de la cafetería. Cuando se aseguró de que ellos estaban dentro corrió hasta el club pero no encontró a Marcel, sin embargo su puesto estaba solo por lo que se cambió rápidamente. Su vestuario de hoy constaba de un pequeño y ajustado calzoncillo de color dorado brillante que de cerca se veía escarchado. Unas alas de ángel que tendría que ajustarse a los brazos y un arco pequeño con una flecha. Si, era un cupido ¡Genial!

Y humillante.

Lo que le sorprendía es que Marcel le siga cambiando los vestuarios pese a su nula ganancia monetaria. Al menos en eso sí estaba en igualdad de condiciones con sus compañeros. Su desgracia pasaba desapercibida al menos en esa parte.

--Jim ¿Por qué no estás en tu puesto? Si Marcel te ve aquí no me quiero ni imaginar lo histérico que se pondrá ¡Vamos! ¡Vamos!—

--Ya voy.--...--Se apresuró a seguir lo que le decía Diana. Ella le ha cubierto las espaldas varias veces pero podía ser bastante mandona.--...--Este disfraz ha sido un problema difícil de resolver.--...--Malditas alas que lastimaban sus hombros.—

--Ven aquí.--...--Bloqueo el paso de la salida con su cuerpo.--...--Tienes un hermoso cabello y debes sacarle provecho.--...--Acerca sus manos huesudas con un manicure oscuro hacia sus cabellos para moverlos sin orden ni cuidado. Jimin hizo una mueca de dolor.--...--También posees un rostro muy lindo.--...--Dice sin dejar de lado su tarea.--...--Pero se ve aún más lindo cuando tú cabello cae cerca de tus mejillas.--...--Jim sonríe. No pasa mucho antes de que ella aleje sus manos.--...--Listo, ahora sí eres un cupido de verdad. Espero que tengas buena puntería y fleches a un buen cliente.—

--Gracias.--...--Y ahora sí sale dirigiéndose hacia su puesto.—

Iban a dar las once de la noche cuando Jungkook hizo entrada triunfal en aquel club nocturno en buscar de relajarse. Sus amigos lo esperaban en una de las mesas en medio del club.

--Pensábamos que ya no ibas a venir.--...--Jae le da un corto sorbo a su vaso con Whisky.—

--Se me hizo un poco tarde.--...--Toma asiento.—

--¿Esa tardanza tiene que ver con una mujer llamada Olivia?—

--No.--...--Lo fulminó con la mirada.--...--Problemas con la empresa nada más.—

Los hombres hablan de cosas triviales, comparten buenas anécdotas y recuerdos juntos que siempre son buenos sacar a relucir ya que así tienen de que conversar sin ningún problema.

Jungkook es testigo de como los hombres salen corriendo despavoridos al fondo del club donde pronto empieza el tan esperado show de todas las noches. Ha estado viniendo los viernes durante las dos últimas semanas. Bien, ok lo tiene que admitir y es que el lugar es bastante bueno y no está obligado a relacionarse con alguna de las bailarinas para pasar un rato agradable y liberar tensión.

Mirando hacia la derecha en aquella pequeña y alejada tarima se encontraba aquel bailarín que tanto le ha llamado la atención y es que no se explicaba porqué estaba alejado de los demás. Jungkook supondría que era para un espectáculo aparte para tener una clientela en ese espacio, pero es que nadie le prestaba atención al muchacho, es raro. A Jungkook le parece bastante llamativo, si bien el chico tiene una forma diferente de bailar no le quita lo bueno que puede llegar a ser.

Se levantó con su vaso de Whisky en mano yendo a ver al muchacho con indomable cabello rojizo cayendo desparramado por su nuca y mejillas, casi no se notaban sus ojos. No le daba mucha importancia al cuerpo del muchacho pero está seguro de que el no usaría unos calzoncillos como esos nunca. De seguro le daría un dolor de huevos excepcional.

El simple pensamiento lo hizo sonreír con verdadera diversión, luego siguió mirando al chico.

Aunque de un momento a otro dejo de bailar y estaba haciendo algo con la punta de una flecha que llevaba su disfraz.

El muchacho regresó y le arrojó la flecha justo a sus pies. Jungkook frunció el ceño y se agachó para revisar la flecha y fue entonces que dio con algo escrito en letras muy pequeñas.

"¿Seguirá mirándome como un acosador o va a darme dinero de una vez por todas?"

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Jimin estaba un poco avergonzado, solo un poco ¿Ok? Si Marcel se entera que le dio una nota a un cliente prácticamente exigiéndole que le pagara... iba a poner el grito en el cielo. Pero es que ya no soporta como el elegante hombre lo mira, es extraño y no por ser malo, sería hipócrita decir que sentía repulsión o algo así cuando ya se había acostumbrado a recibir múltiples miradas morbosas en el club. Pero es que este tipo en específico no lo ve con morbo, tampoco con asco ni repulsión; eso era lo que le ponía a Jim los pelos de punta.

Para completar, el tipo ni le pagaba. Tal vez hizo lo correcto.

Quien sabe.

Dieron las once con cincuenta y Jimin desapareció de su puesto de trabajo, estuvo buscando a Marcel por unos dos minutos más o menos pero no lo encontró.

*A la mierda* se dijo poniéndose rápidamente sus pantalones y su chaqueta. Salió del camerino con su bolso en la espalda y evitando salir por la puerta trasera. Eso solo lo retrasaría más y lo menos que tenía era tiempo. De seguro Maya debe estar cerrando la cafetería y pensando que no llegará a la hora acordada.

--Hey, chico.--...--Escuchó a sus espaldas una vez fuera del club.--...--Espera un minuto.—

Por un momento pensó que sería algún vigilante pero no, su vista dio con aquel hombre alto y de elegante traje que lo había mirando fijamente desde hace tres semanas.

--Señor ¿Qué se le ofrece?--...--Mete las manos en los bolsillos de su chaqueta.—

Jungkook levanta su mano que tiene una flecha de plástico. Por un momento pensó ver al chico frente a el más pálido. Tal vez se debía al frío.

--Esto es tuyo.--...--Se lo extiende a lo que Jim la agarra con desconfianza. No quería mirar los ojos del tipo, ya era bastante con la vergüenza que cargaba encima.--...--No sabía dónde dejarlo y te vi salir así que te seguí.—

---Muchas gracias.--...--Se las arreglo para no arrastrar las palabras de agradecimiento.--...--No era necesario, pudo haberla dejado en cualquier parte del club.—

--Solo te vi salir y pensé que dártelo era una mejor idea. De todas formas fuiste tú mismo quien me dio esa flecha.—

Jimin pasó saliva respirando hondo.

--Mire yo...

--¡Jimin!--...--Fue interrumpido por un fuerte grito y cuando su atención recayó en Maya, corriendo con uno de los mellizos en brazos Jimin supo que algo no andaba bien.—

--¿Qué pasa?--...--Trota y llega hasta Maya quien tiene cara de espanto.—

--Jay, Jake... joder ¡Uno de tus hermanos!--...--Jim le quitó al niño de los brazos y ve a su hermanos Jay con el rostro rojo e hinchado.—

--¡¿Qué pasó?!--...--Chilla con los ojos llenos de terror.—

--N-no lo sé yo solo le di un helado y...

Jungkook miraba desde una distancia prudente todo lo que pasaba con esas personas y el niño en brazos.

--¿Qué tenía el helado?--...--Sus ojos no se apartan del rostro de Jay, quien intenta hablar pero parece ahogarse.—

--Era de chocolate con almendras.—

--¡Carajo!--...--Y sin mas agarra a Jay en su pecho con fuerza.--...--Es alérgico a las almendras, no debe comerlas ¡Nunca!--...--Maya estaba llorando a lo que Jimin solo puede buscar con la mirada un taxi.--...--Debo llevarlo a un hospital, joder, joder, joder Jay.--...--El niño comienza a toser.—

--Puedo llevarlos.--...--Ofrece Jungkook ya que aunque hayan dos hombres grandes cuidando de la entrada le prestan poca atención a la situación.--...--El hospital Kim Hyunkim queda cerca así que...

--Que sea rápido, por favor.--...--Habla Jim al que le tiembla todo por el miedo. Al ver que el hombre alto trota hacia una camioneta no muy lejos lo sigue corriendo totalmente desesperado.--...--¡Maya!--...--La mujer lo observa expectante.--...--Cuida de Jake. Apenas atiendan a Jay vendré por él.--...--Maya asiente y Jimin abre la puerta trasera del auto entrando con el niño que ahora tiene salpullidos por su cara y cuello.--...--Jay.—

El motor del auto se enciende y empieza a andar.

--Lo siento Jim, pensé que eran nueces.--...--Tose.—

--No tienes que disculparte solo respira ¿Si? Vamos no dejes de respirar despacio, eso sí, tranquilo.—

No pasaron ni cinco minutos cuando el auto se detuvo ¿Tal vez fue menos tiempo? Probablemente pero Jim no le prestó mucha atención al recorrido, ni al tiempo, ni al lujoso auto ni al bondadoso acosador al volante.

--Llegamos.--...--Pero al girarse ya el muchacho estaba fuera de la camioneta con el niño en brazos gritando por ayuda.—

--¿Qué le ocurrió?--...--Se acerca un enfermero.--

--Una alergia, es alérgico a las almendras y el, el...--...--El hombre pidió una camilla que los compañeros no tardaron en traer.—

--Descuide.--...--Lo colocaron en la camilla y Jay fue trasladado a la sala de emergencias.—

---No puede pasar.--...--Le dijo firme una enfermera justo cuando estaba por entrar a la habitación.—

--Soy su hermano.—

--No puede pasar joven. Solo personal autorizado puede entrar. Apenas tengamos noticias del niño se las haremos saber.--...--Y cierra la puerta dejando a Jimin afuera.—

Miró por unos cortos y al mismo tiempo largos segundos aquella puerta gris. La última vez que Jay había comido almendras fue hace dos años y las consecuencias fueron parecidas a las de hoy. Sin embargo hace dos años su madre supo que hacer, ella mantuvo la compostura y estuvo en el hospital cuidando de Jay hasta que le dieron de alta mientras que él se quedaba en casa cuidando de Jake.

Desde que ella murió muchas cosas cambiaron. Ella de seguro habría advertido a Maya sobre la alergia. No, si ella estuviese aquí nada de esto hubiera pasado ya que él no estaría trabajando en un club nocturno para mantenerse a si mismo y a los suyos, él no hubiese tenido que dejar a sus hermanos con una amiga porque la vecina no podría cuidar de ellos, él ni siquiera estaría aquí. Pero lo estaba y apestaba acostumbrarse a esto, no sabe mucho de niños y lo poco que sabe es gracias a estos dos años dónde se ha dedicado a cuidar de ellos. Él es lo único que tienen y viceversa pero le gustaría poder hacer más y sobrellevar estos malos momentos como lo haría su madre. Se suponía que ella se iría de vieja, al menos eso esperaba Jimin, no que lo hiciera cuando tenía dos hijos pequeños de cinco años que la necesitaban más que nunca y un hijo de veintiún años recién cumplidos que iba a cuarto semestre de arquitectura.

Todo apestaba como el infierno y era doloroso a más no poder.

Con la cabeza hecha un lío, la preocupación viva en cada parte de su cuerpo y el pecho oprimido se sentó en los asientos metálicos de espera mirando un punto fijo en el suelo.

Alguien se sentó a su lado pero no le podía importar menos quien fuera.

--¿Los doctores dijeron algo?--...--Y no tuvo siquiera que alzar la mirada para saber quién era.—

--No.—

--Lo harán pronto, él va a estar bien.—

Jim no dijo nada, tampoco se interesó en que el tipo no se había ido, en que siguió ahí la media hora que los doctores pasaron atendiendo a Jay.

--Familiares del paciente Park Jay.—

--Aquí.--...--Jim no había estado seguro de cuando se levantó tan rápido.--...--¿Cómo está? Dígame por favor.—

--Esta estable. Es bueno que el niño solo haya ingerido muy poco de las almendras, de no ser así hubiese sido bastante problemático. Ahora está dormido.—

Y el joven de ondas esponjadas pudo respirar de nuevo con alivio.

--Muchas gracias doctor.—

--Venga conmigo a la caja para que veamos el pago y yo pueda darle la receta de medicamentos. El niño está bien pero necesita desinflamatorios para la garganta.--...--Jimin asintió caminando con el doctor hacia la recepción y como no quedaba a más de cuatro metros Jungkook esperó. Ya era tarde y este no era su problema, sin embargo lo hizo suyo desde que se ofreció a traer al muchacho con el niño.—

Fue testigo de como los ojos del muchacho se ampliaron al ver lo que parecía ser una factura, luego el doctor le entregó un papel, de seguro era la receta y pues, la expresión del chico fue bastante sorprendida.

Jimin regresó con pasos lentos y pesados hasta sentarse en la silla de espera sin poder creer que deba pagar más de mil Wones por el servicio de emergencias y los desinflamatorios (los cuales no parecen conseguirse con facilidad según el doctor) no costaban menos de doscientos Wones, pueda que no sea mucho pero para alguien como él que sobrevivía con sus hermanos casi con cuatrocientos Wones a la semana pues... parecía muchísimo dinero.

Jungkook se sentó a su lado y se atrevió a preguntar:

--¿Todo bien?—

Jimin giró su cabeza para ver al dueño de aquella voz tan masculina. Cierto, el acosador egoísta seguía aquí.

--Gracias por traernos a mi hermano y a mi, señor.--...--De verdad que lo agradecía.--...--Espero que no hayamos sido una molestia aunque lo dudo, seguramente le arruinamos la noche.—

--No ha sido ninguna molestia. El niño se veía realmente mal.—

--Igual gracias.--...--Le dedicó una sonrisa que no llegó hasta sus ojos. Ahora de cerca Jungkook nota que el muchacho tiene los ojos de color marrón muy claro. El cabello ahora parecía un verdadero desastre. Jim vio de nuevo el papel con la cuenta.--...--Carajos.--...--Y guardó el bendito papel.—

--¿Problemas con la receta?—

--Algo así.--...--Ya no tenía problema en hablar, pues su hermano estaba bien después de todo.--...--Tal vez debió llevarme a un hospital público. No había visto tantos números desde hace mucho.--...--Da una risita amarga.—

--Era lo más cercano.--...--El hospital central estaba a quince minutos del club.—

--Lo sé, no me haga caso.—

--Debería hacerte caso, no quiero a un muchacho por ahí considerándome un acosador.—

Jimin se ruboriza y se aclara la garganta.

--No lo tome a mal pero no me agrada que me miren si no van a pagarme, de eso se trata mi trabajo. A final de cuentas sería bueno tener un cliente.--...--Jungkook lo mira con una ceja arqueada pero la conversación era entretenida.--...--Porque no sé si se habrá dado cuenta pero no soy muy popular en mi trabajo.—

--Lo he notado.--...--¿Quién no lo haría?--...--¿Puedes mostrarme la factura?--...--Jim se la extiende sin mucha emoción.--...--Mmmm no es tanto.--...--Según Jungkook, quien tenía un seguro perfecto y digno de cualquier persona importante y millonaria.—

Chasqueo su lengua y se puso de pie yendo directamente hacia la recepción donde extendió su tarjeta de crédito y dio el pago por todo.

Jimin cuando notó lo que el tipo hacía fue rápidamente con todo el terror encima.

--¿Qué cree que hace?—

--Pagando los servicios del niño –

--¿Por qué haría eso?—

--Me gusta prestarle dinero a desconocidos.--...--Luego del pago guardo su tarjeta.—

--No le he pedido dinero prestado señor --...--Estaba entrando en pánico.--...--Disuelva eso. No necesito su caridad.—

--No es caridad. Es un préstamo.—

--No tengo como pagar un dinero que estoy seguro de no haber pedido.—

Pero para Jungkook era bastante evidente. Buscó en el bolsillo de su saco una de sus tarjetas de presentación con el nombre de su empresa y se la extendió.

--¿Cómo te llamas?—

--Jimin. Park Jimin.--...--Agarra la tarjeta.—

--Lunes a las ocho de la mañana: ve a esta dirección y entrega mi tarjeta. Te estaré esperando para discutir tu forma de pago.—

Le dio una corta sonrisa antes de irse.

Jim pudo leer la tarjeta que decía " CarsJeon" y tan solo le quedo pasar saliva adecuadamente sin ahogarse. No puede ser, joder conocía la empresa, veía los autos en los comerciales en la televisión. ¿Este hombre era el CEO?

--¿En qué carajos me he metido ahora?--...--Jimin culpa a su necesidad, su frustración y a la condenada flecha por todo el embrollo del supuesto pago.--...--Ni modo.--...--Guarda la tarjeta restándole la importancia que todo el asunto demandaba.—

Toca buscar la ropa más decente que tenga y acomodarla para el lunes.

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Cuascuascuas esta historia la escribí hace varios años para un pequeño concurso en otra plataforma y pues la estoy colocando por aca compartiéndola con ustedes en mi poderosisimo kookmin <3 espero les guste de verdad.
Si ven algún errorcito por ahí pido disculpas ;-;

Nos leemos luego soldadxs ❤️

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