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DOCE

Título: Amarga venganza.
Género de Inicio: erotico
Géneros de final: odio.
Personajes: Jimin y Jungkook.
Autora: Mysunshine_ethereal
Frase: "Me encanta cuando te veo venir, y no precisamente caminando".

Presente...
Jungkook y Jimin se habían encontrado un par de ocasiones más e incluso Jimin había conseguido un potencial comprador Min Yoongi un empresario japonés, aunque a Jungkook no le hacía ninguna gracia como este le tiraba los trastos a Jimin, le hervía la sangre de tan solo verlos riendo, le daba ganas de arrancarle la cabeza.

Jimin le había entregado la bolsita con los diamantes a Jungkook, y había aceptado una salida con Yoongi, sin saber que Jungkook había escuchado todo.

Jungkook espero a que Yoongi se marchara y fue a buscar a Jimin, cuando lo encontro lo agarro de la muñeca y estiro de él en dirección a su habitación, estas eran de las veces que se alegraba de ser el dueño de aquel sitio y tener una habitación para él.

Abrí la puerta con la tarjeta y estiré de Jimin para que entrase a la habitación y lo pegue contra la pared.
¡Qué haces! - protesto Jimin.
No puedes salir con él - habló Jungkook pegando su a la del rubio.
¿Qué? ¿por qué no? - pregunte poniendo mis manos en su pecho para que hubiese algo de espacio entre los dos.
Eres mio Park, mío - dijo contra mis labios.

Jungkook mordio los labios carnosos del rubio, quien emite un quejido, cosa que Jungkook aprovecho y tomó de su cabeza tirando de éste hacia atrás para poder besar su clavícula.

Jungkook bajo su mano a la entrepierna del rubio y rozó suavemente con sus dedos aquel bulto, haciendo que Jimin gimiera tirando su cuello hacia atrás, Jungkook beso su clavícula sabía que esa era la parte más sensible del chico.

Para - proteste tomando su mano, pero fue en vano.
Jungkook me cargó y me llevó a la cama tumbandome en ella, comenzando a desabrocharme la camisa, dejando mi torso al descubierto, y comenzo a besar mis pezones haciendo que arquease la espalda, dándole mejor acceso.

Volvio a subir a mi boca, besándome de nuevo.

Las caricias y besos fueron en aumento, Jungkook exploraba cada rincón del cuerpo de Jimin, quien se retorcía de placer bajo su cuerpo.

Sin previo aviso Jungkook le dio la vuelta a Jimin dejándolo a espaldas a él, tiro su cuerpo hacia delante e introdujo su miembro en la entrada estrecha de Jimin, haciendo que este gritase de sorpresa arqueando su espalda, cosa que aprovecho Jungkook para meterla más al fondo.

Después de un buen rato ambos se vinieron a la vez, Jungkook se tumbo al lado de Jimin.

Me encanta cuando te veo venir, y no precisamente caminando - río por la ocurrencia de su frase.
Imbécil - solte levantándome de la cama y vistiéndome para irme de ahí.
Lo dicho, Park, eres mio.
Vete a la mierda - respondí sacándole el dedo corazón y abriendo la puerta para irme.

Después de aquel encuentro nada volvio a ser igual entre ellos dos.

Meses antes...

Jungkook había hablado con el jefe de Jimin, pidiendo que fuera solamente y solo él el que lo ayudara en el evento. Jungkook se dirigió hacia la sala para esperarlo.

Estaba trabajando, cuando vino corriendo mi jefe.
¡Park! - grito.
Tienes que ir a la sala de eventos, el señor Jeon te está esperandote.
Hay no él otra vez, ¿que no me iba a dejar en paz o que?

Jimin y Jungkook se conocían de años atrás, ambos habían sido pareja, hasta que Jungkook lo acusó de haber robado unas joyas. Desde entonces sus encuentros ya no volvieron a ser los mismos, ya no podían estar en la misma habitación sin que a Jimin no le entrasen ganas de estrangular a Jungkook.

¿porque no era rico? me pregunte dirigiéndome a la sala.

La puerta de la sala está abierta, ¿y las luces apagadas?
Saqué el móvil y puse la linterna de este, odiaba la oscuridad, cuando entre comencé a buscar la llave de la luz.
Donde mierda esta la maldita llave - proteste.
Woo - grito Jungkook saliendo de detrás de unas columnas.
¿Eres idiota o que te pasa? Imbécil - grité golpeándolo en el pecho.
¿Me echaste de menos? - pregunto atrapando mi mano, mientras buscaba la llave de la luz, la cual estaba a nuestro lado.
Capullo - conteste soltandome de su agarre.

Jungkook sabía que Jimin lo odiaba por lo que paso, pero también sabía que aún seguía sintiendo algo por él, pues cada vez que lo veía su rostro se volvía color carmesí.
Yo creo que sí - rió acercándose a mi.
Tú - dije señalando con el dedo, quería chillar y golpearle esa cara.
Dime que es lo que quieres que te ayude, para que me pueda ir, por favor - pedí.

Jungkook se saco del bolsillo de su chaqueta una pequeña bolsita de color verde y me la entrego.
¿Qué es esto? - pregunte tomándola.
Haces muchas preguntas, ladronzuelo, lo único que tienes que hacer es cuidarlo hasta el evento - acarició mi cabeza.
¿porque yo? ¿no hay otra persona? - proteste.

Jungkook negó con la cabeza, sonriendo.
De acuerdo - dije guardando la bolsita en el bolsillo de mi pantalón y girando para marcharme, cuando Jungkook me llamó.
Oye ladronzuelo.

Antes de que Jungkook pudiera reaccionar, Jimin se le tiró encima suyo, golpeándolo con todas sus fuerzas, haciendo que ambos cayeran al suelo.

Jungkook río mientras se sentaba conmigo aún encima y me tomaba de la cintura acercándome a él.
No sabia que echases tanto de menos estar encima mío - sonrió de lado acercando sus boca a la mía.
Ni se te ocurra - proteste, pero fue en vano, Jungkook me acabo besando.

El beso fue lento, sin prisa...

Cómo pude me separe de él y me levante de encima suyo.
Eres un imbéciles, Jeon - dije marchándome de ahí, rojo como un tomate. Joder que me pasaba.

Después de acabar mi turno, me dirigí a casa, estaba realmente cansado. Estando en casa, me quite el pantalón de trabajo, cuando note que había algo en él, saque para ver que era, mierda lo de Jungkook. Lo guarde en el cajón de la entrada, esperaba que no se me olvidará.

Presente...
Jungkook y Jimin se habían encontrado un par de ocasiones más e incluso Jimin había conseguido un potencial comprador Min Yoongi un empresario japonés, aunque a Jungkook no le hacía ninguna gracia como este le tiraba los trastos a Jimin, le hervía la sangre de tan solo verlos riendo, le daba ganas de arrancarle la cabeza.

Jimin le había entregado la bolsita con los diamantes a Jungkook, y había aceptado una salida con Yoongi, sin saber que Jungkook había escuchado todo.

Jungkook espero a que Yoongi se marchara y fue a buscar a Jimin, cuando lo encontro lo agarro de la muñeca y estiro de él en dirección a su habitación, estas eran de las veces que se alegraba de ser el dueño de aquel sitio y tener una habitación para él.

Abrí la puerta con la tarjeta y estiré de Jimin para que entrase a la habitación y lo pegue contra la pared.
¡Qué haces! - protesto Jimin.
No puedes salir con él - habló Jungkook pegando su a la del rubio.
¿Qué? ¿por qué no? - pregunte poniendo mis manos en su pecho para que hubiese algo de espacio entre los dos.
Eres mio Park, mío - dijo contra mis labios.

Jungkook mordio los labios carnosos del rubio, quien emite un quejido, cosa que Jungkook aprovecho y tomó de su cabeza tirando de éste hacia atrás para poder besar su clavícula.

Jungkook bajo su mano a la entrepierna del rubio y rozó suavemente con sus dedos aquel bulto, haciendo que Jimin gimiera tirando su cuello hacia atrás, Jungkook beso su clavícula sabía que esa era la parte más sensible del chico.

Para - proteste tomando su mano, pero fue en vano.
Jungkook me cargó y me llevó a la cama tumbandome en ella, comenzando a desabrocharme la camisa, dejando mi torso al descubierto, y comenzo a besar mis pezones haciendo que arquease la espalda, dándole mejor acceso.

Volvio a subir a mi boca, besándome de nuevo.

Las caricias y besos fueron en aumento, Jungkook exploraba cada rincón del cuerpo de Jimin, quien se retorcía de placer bajo su cuerpo.

Sin previo aviso Jungkook le dio la vuelta a Jimin dejándolo a espaldas a él, tiro su cuerpo hacia delante e introdujo su miembro en la entrada estrecha de Jimin, haciendo que este gritase de sorpresa arqueando su espalda, cosa que aprovecho Jungkook para meterla más al fondo.

Después de un buen rato ambos se vinieron a la vez, Jungkook se tumbo al lado de Jimin.

Me encanta cuando te veo venir, y no precisamente caminando - río por la ocurrencia de su frase.
Imbécil - solte levantándome de la cama y vistiéndome para irme de ahí.
Lo dicho, Park, eres mio.
Vete a la mierda - respondí sacándole el dedo corazón y abriendo la puerta para irme.

Después de aquel encuentro nada volvio a ser igual entre ellos dos.

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