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Todos estaban en el coliseo del sector 7, donde se llevaría a cabo el combate.
Las gradas estaban llenas, con la presencia de todos los sectores. El evento se estaba transmitiendo en vivo.
En el palco VIP se encontraban los Medid de los sectores, excepto el que iba a participar en la pelea.
— Espero que ese gordo no pierda —gruñó el Medid del sector 1, mientras azotaba el suelo con su cola.
— Albred... digo, Noctus —corrigió Jazmín, mientras leía un libro—. No seas tan cruel.
— Nuestra señora suele cambiarnos mucho los nombres —comentó Paty, mientras observaba cómo unos peces nadaban en su cabello.
— Creo que todos nos hemos dado cuenta de eso —agregó Marcel, mientras arrojaba un barril de cerveza vacío al suelo.
— Ya dejen de hablar —gruñó Noctus, mostrando sus colmillos.
— Gruñón —murmuraron las tres al unísono, poniendo los ojos en blanco.
— ¡Hola, chicos! —saludó Alba, pero Morte la interrumpió—. Perdón... —susurró.
El pelinegro estaba cargando a los gemelos dormidos. Jazmín y Paty sonrieron con ternura al ver a los dos infantes, mientras Marcel y Noctus los miraban de reojo.
Los gemelos se despertaron y se disculparon por haberse quedado dormidos.
En el centro de la arena apareció el de mayor rango en Dream Home. Sus colmillos brillaban y su cola se movía alegremente mientras hacía aparecer un micrófono en su mano.
— ¡¿ESTÁN TODOS LISTOS PARA VER LA SANGRE PINTAR LA ARENA?! —gritó Claud, extendiendo los brazos con entusiasmo.
Todos gritaron de emoción mientras los Medid aplaudían.
— ¡Ese maldito sabe cómo encender la fiesta! —exclamó Marcel, haciendo explotar galaxias en su rostro con alegría.
— ¡ME ENCANTA VER SU SED DE SANGRE, AMIGOS MÍOS! —gritó, colocando una mano en su cadera—. Hoy pelearán no por placer ni por castigo, sino... ¡¡¡POR EL FAVOR DE NUESTRA SEÑORA!!! —Los aplausos y gritos llenaron el coliseo.
— Lástima que no participaré —comentó Noctus, sintiendo la adrenalina recorrer sus venas.
— No participas porque la última vez tuvo que intervenir Claud; te volviste un monstruo —comentó Paty con alegría, recordando el baño de sangre—. Fue una vista bastante erótica —agregó con picardía.
El lagarto bufó ante el comentario; para su gusto, sus compañeros eran bastante "extravagantes".
— ¡Por cortesía de nuestra querida Paty, el sector 2 proporcionará la comida y bebida de este evento, y el sector 6 se encargará de las apuestas! —anunció el moreno, mientras el cielo se oscurecía y un rayo de luz iluminaba su figura—. Ahora... ¡es momento de presentar a los desafortunados que se enfrentarán contra el Red Oni!.
Los rayos de luz ahora iluminaban tres lugares en la arena, donde se encontraban los combatientes.
— ¡De parte del sector 4, llega ella! Una mujer muy hermosa pero traviesa, le encanta nadar y eliminar idiotas. ¡Ella es! —dijo, señalando hacia su izquierda.
El reflector iluminó un pequeño pozo, de donde emergió una Naga acuática que sonrió al público.
— ¡Vilu! —anunció, mientras la mencionada le guiñaba un ojo.
*Vilu.
Los del sector 4 aplaudieron a su representante.
— ¡Ahora, presentamos a un representante del sector 1, una anomalía del siglo! —anunció.
Todos se sorprendieron ante eso; era raro que los del sector 1 participaran en uno de estos eventos.
— ¡Este tipo es bastante anticuado y está retirado, así que veremos a un veterano en esta contienda! ¡Fue uno de los pocos que logró ganarse el respeto de nuestra lagartija gruñona!
Noctus gruñó al escuchar ese apodo, mientras sus compañeras reían de manera no muy sutil.
— ¡Él es! —dijo con una sonrisa, dirigiéndose al veterano—. ¡Takeshi! ¡El león!
El reflector se tornó amarillo, iluminando a un hombre con pantalones cortos, sandalias y una camisa hawaiana, además de un extravagante peinado de color naranja.
— Hace tiempo que no me llamaban león —rió el moreno, cruzándose de brazos.
*Takeshi, "El León".
— ¡Representando al sector 3, y me compadezco del pobre que esté bajo el mando de esa borracha! —dijo, esquivando un barril vacío que Marcel le arrojó—. ¡Y temperamental!
— ¡Jódete, copia barata de bruja! —gritó molesta, mientras Jazmín evitaba que saltara del balcón para atacar a su superior.
— ¡Tenemos a este cyborg, Galaxy-07! —anunció—. Patente pendiente —agregó.
El reflector mostró al robot, cuya pantalla mostró una carita feliz ":)".
*Galaxy-07, "Patente Pendiente".
— ¡Estos tres valientes, o suicidas, han decidido participar para ganar el deseo que otorgará nuestra señora! —anunció, mientras todos aplaudían—. Ahora es el momento de presentar a su oponente —agregó, señalando unas rejas.
Las rejas comenzaron a subir mientras se escuchaban fuertes pisadas acercándose. Un espeso humo empezó a llenar la arena.
— ¡No es un humano, ni un guerrero! ¡Es un demonio que combate por devoción! —anunció Claud, mientras hacía aparecer llamas azules que iluminaban la entrada—. ¡Estuvo presente durante la creación y la caída de nuestro antiguo hogar! ¡Entrenó a las campeonas que pasaron a la historia! —La sombra del demonio de tres metros se hizo presente—. ¡Él es el Medid del sector 7! ¡El Red Oni! —El humo se disipó, revelando su piel roja y cabello blanco—. ¡Él es Diallo!
— Vaya producción —comentó Diallo, haciendo el típico símbolo de paz con la mano.
*Diallo, Medid del sector 7 "Red Oni".
Todos vitorearon al demonio rojo, y algunas mujeres incluso habían formado un club de fans.
— Tienes a algunas chicas locas por ti —comentó Claud, mirando hacia arriba.
El demonio se agachó un poco, pero aún así, el moreno tenía que levantar la cabeza para mirarlo.
— Ni me lo digas —suspiró Diallo, dejando que el vapor golpeara la cara de Claud—. Pillé a algunas mujeres en mi habitación rogándome que les dejara tener mi descendencia —se quejó, rascándose la nuca.
— Honestamente, me sorprende cómo desean pasar una noche contigo —comentó Claud, moviendo su cola—. Me hiciste perder una apuesta con Noctus. —Se quejó, pero al ver la curiosidad en la mirada del demonio, continuó—. Yo aposté que te acostarías con alguien, y él apostó que no lo harías. Bueno, ya sabes cómo terminó —agachó la cabeza.
— Ustedes y sus apuestas —negó Diallo con la cabeza.
— Oye, tú hiciste lo mismo la última vez —recriminó Claud, mientras volvía a usar el micrófono—. ¡Ahora que están listos, que comience el combate!
Sin más, desapareció en una nube de humo y apareció volando sobre el coliseo.
....
*Nota: espero y les haya gustado el capítulo.
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