compañia
Ya era tarde. Se había cansado de recorrer las calles con una duda en la cabeza y es que era extraño que el chico no hubiese estado presente. Dazai miraba a su alrededor sin prestar atención a lo que lo rodeaba. ¿Qué es lo que lo tenía tan distraído? pues el simple hecho de que su subordinado estuvo ausente durante toda la fiesta sorpresa que la agencia le había organizo por su cumpleaños (la cual por suerte solo duro un par de horas y luego les dieron a todos los días libres) no es que el tigre estuviese obligado a asistir, pero era raro que no fuese de los primeros en felicitarlo o entregarle un presente tampoco le envió un mensaje de buen día por lo menos. Y ahora que lo piensa no lo veía desde el día anterior en el que se retiró de la oficina cerca del mediodía. Eso lo tenía algo confundido. Pero creyó que lo mejor sería ir a casa y aprovechar una de las bebidas que le habían obsequiado. Ya con la decisión tomada quiso emprender la marcha cuando se dio cuenta de que inconscientemente había terminado a un par de calles del departamento del peligris y que a varios metros se encontraba el menor cargando varias bolsas. Ver a Atsushi le hizo cambiar sus planes y con su habitual sonrisa y actitud despreocupada lo llamo mientras se acercaba a él.
- Atsushi kuuun, que coincidencia encontrarte. -
-buenas tardes Dazai san, tiene razón, no esperaba verlo hasta mañana. Pensé que aun estaría en la agencia con los demás. -
Entonces ¿Atsushi se ausento apropósito de la fiesta? Esa idea, aunque no lo admitiera en vos alta le dolía un poco.
- Kunikida kun no quería que hiciéramos demasiado desastre así que el jefe decidió darnos el día libre a todos. -
- qué bueno espero que todos se hallan divertido. -
La duda lo estaba torturando bastante así que Dazai se dispuso a cuestionarle su ausencia, cuando el gruñido de un estomago lo interrumpió.
- lo siento, he estado todo el día de un lado para el otro y apenas si pude comer un sándwich. ¿Le gustaría acompañarme a cenar Dazai san? -
Al castaño no le pareció una mala idea. No tenía nada mejor que hacer y, además, aunque no lo expresara abiertamente había extrañado la presencia del menor.
- si cocinas estaré encantado de cenar contigo-
- bueno había pensado en ir a algún local de comida. Mi cocina se averió ayer y no pude encontrar a alguien que la arregle y hasta el mes que viene no puedo comprar una nueva. - una sonrisa que reflejaba algo de vergüenza adornaba el rostro del menor. A Dazai le gustaba verlo así, se le hacía demasiado tierno verlo avergonzado.
- ¿qué te parece si vamos a mi departamento y cocinas para mí? Hoy se me antoja comida casera y la tuya es muy rica. - el castaño sabía lo que ese comentario provocaría y no pasaron ni diez segundos en ver la reacción que esperaba. Las mejillas del menor habían adquirido un tono rojizo bastante llamativo.
-mi comida no es tan buena, pero si es de su agrado entonces está bien. –
les tomo un poco más de media hora dejar las compras en la vivienda de Atsushi tomar lo que necesitarían para cocinar y luego llegar al departamento del mayor.
Allí Dazai dejo que el tigre se adueñara de la cocina mientras él se dedicaba a observarlo.
La comida fue elabora rápidamente pues consistió en platillos sencillos, que al castaño le parecieron exquisitos.
Mientras finalizaban la cena Dazai considero que era un buen momento para sacarse aquella espina que lo mantuvo todo el día pensativo.
- oye Atsushi kun, ¿no tienes nada que decirme? - bien esa no era la pregunta que quería hacer, pero no estaba muy alejada de la misma.
- no creo que se me haya pasado nada-
- ¿Sabes lo que sucedió hoy en la agencia? Le costaba creer que el albino, que desde que se conocieron estaba al pendiente de cualquier dato sobre su persona, ignorara esa fecha.
- si hicieron una fiesta para usted ¿cierto? -
- y ¿sabes porque la hicieron? -
- si se refiere al hecho de que hoy es su cumpleaños soy consciente de ello. -
- y ¿porque no estuviste presente? – no pudo disimular mucho el reproche en su tono de voz, le dolía bastante que el menor lo dijera como si fuera algo sin importancia.
- había pensado en asistir, incluso empecé a buscar un regalo adecuado, pero luego de considerar como es usted pensé que era mala idea-
El castaño estaba más que confundido, casi en shock, pero necesitaba que se lo explicara. Tal vez lo que el menor le dijera le causaría un daño mayor, pero necesitaba entender.
- ¿a qué te refieres con que era mala idea?
- bueno mientras buscaba un regalo empecé a considerar su actitud y acciones y llegue a la conclusión de que una celebración no sería de su agrado- al ver que el castaño seguía con una expresión confundida continuo- usted siempre está haciendo bromas y actuando como si nada fuese importante, lo único con lo que siempre es constante y serio es con sus intentos de suicidio, eso significa que no está muy interesado en seguir con vida por lo que felicitarlo y festejar el hecho de que aún sigue en este mundo no le debe ser muy grato. Por eso pensé que mejor solo debía tratarlo como un día cualquiera. – termino de explicar el menor mientras mantenía su mirada en el plato vacío no quería que el castaño notara cuanto le dolía pensar en que el suicida desapareciera de su vida.
Por su lado a Dazai le sorprendía que el tigre hubiese llegado a esa conclusión. Era cierto que le fastidiaba un poco que cada año le recordaran sus constantes fracasos festejando su cumpleaños. Aunque eso había empezado a cambiar con la llegada del peligris.
- me impresionas Atsushi kun, eres el primero que lo entiende. Pero ¿sabes? Si es de tu parte no me molestaría en absoluto recibir una felicitación y menos si viene acompañada de una comida como esta -
El tigre levanto la mirada con un poco de sorpresa y vergüenza- después de todo una rica cena casera en tu compañía hace que valga la pena haber vivido un año más. - la reacción de Atsushi no se hizo esperar su rostro estaba tan rojo que cualquier tomate sentiría envidia.
-entonces ¿qué le parece si a partir de ahora le preparo la cena al menos una vez a la semana? – Atsushi propuso con ilusión, si su comida ayudaba a evitar que el mayor se suicidara no dudaría en cocinarle todos los días.
el suicida no sabía que era más encantador si las mejillas sonrojadas o la gran sonrisa que adornaba el rostro del menor. Le encantaba todo lo que provenía de Atsushi así que no dudo ni un segundo en aceptar la oferta. Por ahora se conformaría con solo una cena semanal, pero ya encontraría la forma de hacer que Atsushi no solo cocinara diario para el si no que compartiera la vivienda y la cama. Amaba a su subordinado y solo por el agradecía haber fracasado en sus intentos de suicidio.
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